-CINE- SPIDERMAN HOMECOMING: EL HOMBRE ARAÑA VUELVE A CASA

Por R. G. Wittener

No creo que me equivoque si digo que, desde que se estrenó Iron Man (2008) y, sobre todo, Los Vengadores (2012), la inmensa mayoría de fans del Universo Marvel comenzaron a soñar con ver a todos sus personajes reunidos en la gran pantalla, después de décadas penando como franquicias fallidas en diferentes estudios. No en vano, este nuevo proyecto cinematográfico ha ido creando enormes expectativas respecto a los niveles de calidad y espectacularidad que podría ofrecer a los fieles a la “Casa de las ideas”; y, con los fiascos de esos personajes cedidos (Daredevil, Elektra, los Cuatro Fantásticos, X-Men…) frescos aún en la memoria, parecía que el retorno de los derechos y la reunificación era poco menos que cosa hecha. Craso error (como el último reboot de los Cuatro Fantásticos se encargó de demostrar… muy dolorosamente).

Es por eso que Spider-man: homecoming se ha convertido en un leve rayo de esperanza. Su aparición en Capitán América: Civil War fue ya una sorpresa que pocos creímos que pudiera repetirse, y me imagino que los beneficios derivados de esa colaboración habrán tenido mucho que ver con la “receptividad” de Sony para trabajar de nuevo con Marvel. Lo malo es que, a pesar de existir un compromiso  para volver a trabajar juntos en una secuela (y hasta una tercera película), el retorno definitivo del lanzarredes a su casa seguiría pendiente (y eso, sin contar con posibles desencuentros futuros entre ambas compañías).

¿Qué es lo que intento decir con semejante diatriba? Pues que conviene ir a disfrutar de esta versión del hombre araña, porque no sabemos qué le deparará el futuro (y el listón se ha puesto tan alto, que las comparaciones van a volverse peligrosas).

Por aquello de ir creando un poco de polémica diré que, mis películas favoritas de entre todas las versiones que se han realizado hasta la fecha, eran el Spiderman-2 de Sam Raimi y el primer Amazing Spiderman. La de Raimi, porque su Doctor Octopus me encantó (tanto la caracterización como el trato del personaje), para entonces ya nos habíamos acostumbrado a Kirsten Dunst como Mary Jane Watson y ratificamos que J.K. Simmons había nacido para el papel de J. J. Jameson. Aparte de que el humor gamberro de Raimi conjugaba a la perfección con la tradición del hombre araña. El primer Amazing, por otra parte, recuperó algunos detalles canónicos (el lanzarredes) y devolvió a Peter a su etapa post-adolescente y a los líos del instituto… a costa de invertir las reticencias de los espectadores respecto a la elegida para encarnar a su amor platónico: mientras Kirsten Dunst fue demasiado Gwen Stacy, Emma Stone siempre habría sido mejor M.J. (aunque tendrá el honor de haber interpretado una de las muertes anunciadas mejor recreadas en este género).

¿Ha superado Spider-man: homecoming a esas películas? Sí. ¿Dejarán los fans del personaje de encontrarle peros y fallos respecto a su versión “canónica”? No. Por empezar con las cosas buenas, hay que reconocer que eltono de la película está muy bien ajustado. Ese adolescente pre-púber que nos presentaron en Civil War sigue siendo aquí un muchacho sobrepasado por los poderes que ha adquirido, que intenta ser aceptado como un igual entre sus héroes (iba a hacer un paralelismo con su situación de inadaptado en el instituto, pero el “ratón de biblioteca” Parker no sufre ya el acoso de los cómics. Supongo que por evitar “normalizar” el bullying entre los niños que vayan a ver la película). A esta propuesta de “héroe por hacer” colaboran mucho el dificilmente reemplazable Robert Downey/ Tony Stark, interviniendo cuando la situación supera a su joven pupilo, y la IA del traje hipertecnológico que le regala (visto el jugo que le han sacado a Jarvis, alguien debió de pensar que estaría bien replicar la fórmula. Pero, aunque el recurso les permite saltear con diálogos simpáticos escenas en las que Spiderman debe estar solo, coincidiré con quienes lo consideren una “libertad creativa” excesiva). Por otro lado, y rematando esa idea de que el personaje está aprendiendo a ser Spiderman, tenemos varias escenas muy simpáticas en las que vemos a Peter Parker creando ese chuleta gamberro que sirvió de modelo a Deadpool.

¿Qué más puedo resaltar de la película? A Marisa Tomei como la Tia May, y los chistes a costa de su rejuvenecido aspecto, que parece van a ser un sello de esta versión. A Michael Keaton, un Buitre más que solvente y atemorizante, cuyo origen y trama se ha enlazado con la de otros enemigos tradicionales de Spiderman, en lo que sospecho puede ser un intento por recuperar la idea de hacerle combatir contra los Seis Siniestros. Aparte de que, con su integración en el Universo Marvel, podemos esperar verle como personaje invitado en casi cualquier película que ocurra en Nueva York.

Dicho todo lo anterior… ¿Qué es lo que, a mi parecer, falla en la película? Pues unas cuantas cosas. Sobre todo, ese alivio cómico adicional del amigo del instituto. Porque, al igual que la IA del traje, me parece que es una solución original (quizás demasiado original) para trasladar al cine un recurso narrativo imposible de trasladar desde el cómic al cine, y que constituye un aspecto característico del personaje: el monólogo interior. En las viñetas, Peter Parker madura muchas de sus dudas existenciales mientras patrulla enfundado en su traje de mallas. Pero, donde la IA es chocante y simpática, este amigo “nerd” de Peter me resultó, sobre todo, cargante.

Mi otro gran problema con la cinta se puede calificar, probablemente, de exigencia de fan acérrimo (algo que, por otra parte, no creo ser). Pero se trata de una rotura del cánon que me resultó demasiado caprichosa (ATENCÍON: ALERTA DE SPOILER): el cambio de nombre de M.J. Porque, sí, han creado un personaje que se comporta como podríamos esperar de esa Mary Jane rebelde e incontrolable de los cómics, siempre lista para soltar alguna frase graciosa… le han dado su nombre…. y se lo han cambiado (las iniciales siguen, su significado no). ¿Queja absurda? Quizás. Pero, como digo, después de dos horas esperando a que pronunciase esas iniciales, el cambio me pareció caprichoso en exceso (FIN DE ALERTA DE SPOILER).

Aparte de eso, no se me ocurren muchos detalles más que criticar. Me lamento, como otros, por seguir sin volver a ver ese “bullet time” que Raimi aprovechó para recrear el sentido arácnido; una solución técnica que no merecía perderse. O que la Tia May, que en los cómics siempre actuó un poco como “brújula moral” de Peter haya perdido parte de ese papel a favor de Tony Stark y ese amigo “nerd” del que he hablado. Y, sin querer extenderme mucho más, tampoco le veo sentido a que, como si el contacto con Iron Man lo hubiese impregnado todo, la identidad secreta de Peter Parker acabe poco menos que como un secreto a voces. Algo que sí va muy en contra de la naturaleza del personaje.

Y eso es todo lo que puedo decir sobre la nueva versión de Spiderman. Si acaso, repetir que es la más entretenida y divertida de las que he visto, e insistir en desearle un próspero futuro… desprovisto de reboots.

 

CINE: El Gran Hotel Budapest, de Wes Anderson

Un artículo de Mitsuko C.

 

Título original: The Grand Budapest Hotel

Año: 2014

Duración: 99 minutos

País: EEUU

Director: Wes Anderson

Guión: Wes Anderson (Historia: Wes Anderson, Hugo Guinness)

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Robert D. Yeoman

Reparto: Ralph Fiennes, Tony Revolori, Saoirse Ronan, Edward Norton, Jeff Goldblum, Jude Law, Willem Dafoe, F. Murray Abraham, Adrien Brody, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Mathieu Amalric, Jason Schwartzman, Tom Wilkinson, Larry Pine, Bill Murray, Léa Seydoux, Owen Wilson, Giselda Volodi, Florian Lukas, Karl Markovics, Wallace Wolodarsky, Bob Balaban, Volker Michalowski, Fisher Stevens, Waris Ahluwalia

Productora: FoxSearchlight / Scott Rudin Productions / American Paintbrush

Género: Comedia

Web oficial: http://www.grandbudapesthotel.com/

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=IImKsmIZ1VY

Premios:

2014: Premios Oscar: 9 nominaciones incluyendo “Mejor película y Director”

2014: Globos de Oro: Mejor película – Comedia o musical

2014: Premios BAFTA: 11 nominaciones incluyendo “Mejor película”

2014: Festival de Berlín: Gran Premio del Jurado

2014: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor guión

2014: Críticos de Los Angeles: 2º mejor film del año. Dos premios, incluido “Mejor guión”

2014: Premios Gotham: Nominada a “Mejor película”

2014: Satellite Awards: 3 nominaciones incluyendo “Mejor película”

2014: Sindicato de Actores (SAG): Nominada a “Mejor reparto”

2014: Critics Choice Awards: 3 premios incluyendo “Mejor comedia”

2014: Críticos de Chicago: “Mejor guión y Mejor dirección artística”

2013: Premios David di Donatello: “Mejor film extranjero”

Sinopsis:

“Un  escritor que ha perdido a su musa, recuerda como escribe uno de sus mejores libros gracias  a la historia que le cuenta Zero Mustafá, el dueño del “Gran Hotel Budapest” y las aventuras que vivió, desde que se convirtió en un simple mozo portería, en los años 30, hasta llegar a ser el heredero de una gran fortuna, en los 60, gracias a su mentor, Gustave H., un singular conserje dueño de un cuadro que se verá obligado a robar.”

Así de disparatada es la historia que nos cuenta “El Gran Hotel Budapest”, como disparatado es su reparto y su ritmo. Parece que nos encontremos ante la narración viva de un cómic o una película de la “Pantera Rosa“, donde no hay descanso para el espectador. Los chistes inteligentes y las situaciones absurdas, se suceden una detrás de otra haciendo que te preguntes porqué no has visto esta película mil veces.

Es colorista, divertida, ágil, real y en cierto modo, novedosa en cuanto a los cánones de lo que estamos acostumbrados a ver en la gran pantalla y a cintas premiadas. Es raro que una comedia se haga hueco en el apartado de “Mejor Película” de cualquier certamen, pero “El Gran Hotel Budapest” lo ha conseguido, se podría decir que es la obra cumbre de “Wes Anderson” y que con ella ha acertado de pleno, tanto en la fotografía, como en el guión, así como en el reparto y en el vestuario.

Puesto que este film está nominado como “Mejor Película” en los Oscar 2015, los cines van a volver a proyectarla, así que si podéis aprovechad y no dejéis de ir a verla, ya que os esperan 99 minutos de risas y de desenfreno en una tragicomedia que no deja de sorprender, con actuaciones tan brillantes como la de Ralph Fiennes.