Al otro lado del miedo, de David Jasso

Por Soraya Murillo.

Duele. Esta novela duele leerla, como si mientras la lees, alguien te arrebatara todo lo que has sido hasta hoy.

Personalmente me ocurre algo muy curioso con David Jasso.

Pasa el tiempo y si no escribe nada nuevo, lo extraño. Simplemente es eso: cuando no está, acabas echando de menos sus historias realistas.

En esta novela se atreve a llevarnos al otro lado del miedo. ¿Y qué sitio es ese, pensaréis? Cuando te derrotan, te destrozan, te humillan y, tras levantarte, descubres que ya no te encuentras en el mismo lugar, que sin saberlo cruzaste al otro lado. Ese es el lugar del que hablo. Nunca se regresa del infierno igual que entraste.

Empiezo:

España en plena crisis, cuando los despidos y la pérdida de la vivienda estaban al orden del día.

Gustavo y Susana han tocado fondo, y son echados a la calle con dos hijos pequeños, Nuno, de nueve años y Luna, de casi cinco. Las asistentas están desbordadas, demasiados casos como el de esta familia. Les prometen una vivienda que no llega, mientras tanto ocuparán una nave industrial a las afueras en un descampado al sol.

Para una madre eso es insufrible, llevar a sus hijos donde no hay agua directa ni luz eléctrica. Susana, en un último intento a la desesperada, buscará trabajo. Le acabarán de romper el alma.

La crisis afectó también a Ernestina. La academia que abrió junto a su novio (de inglés y clases de repaso), tampoco da mucho de sí, y los padres no pueden en esos momentos gastar un dinero extra.

A Mono, otro de nuestros protagonistas, no le afecta tanto que no haya trabajo, él se dedica a lo que se dedica y para eso no existe tanta crisis, pero la policía anda cerca y debe abandonar su mochila justo en la academia de Ernestina, donde dos de sus alumnos, Berta y Miguel, la encontrarán…

Y ahí, en ese escenario de la calle, viendo cómo Mono corre y los dos chavales pillan la mochila, se encuentra nuestro personaje más peculiar, Florentino. Él no sabe traducir la expresión de una cara cuando la mira. No llega a ser un psicópata, pero no siente las cosas, le dejan indiferente, puede hacerte daño incluso y disfrutar con ello. Probablemente no tuvo una infancia bonita y no se crearon vínculos emocionales hacia su familia y por tanto tampoco hacia los demás. Y desea esa mochila.

Todos ellos, sin saberlo, porque en el fondo es nuestro autor quien lo va moviendo, terminarán encontrándose…

¿Qué vais a leer?

Ya os lo dije al principio, una historia realista, que tal vez nosotros mismos hemos vivido bien en carnes propias o en ajenas. Diálogos brutales y directos, muy bien trabajados en el caso de Florencio. Jasso comprendió que era especial y quiso que eso lo entendiéramos hasta en su forma de hablar y mostrarse a los lectores. Una historia muy dura, de puertas que se cierran, de ayudas que no llegan, de indiferencia, y el terror de saber que te encuentras frente a un hombre al que tu vida no le importa nada, absolutamente nada.

David Jasso nos dejó un mensaje muy claro: las cosas están mal, pero pueden empeorar. Así que poco a poco, según avancéis la historia, lo vais a comprobar.

Es tierno con Susana. Me gusta el valor que le infundió a esa mujer, pero al mismo tiempo me desconcentra con Florencio. Es un hombre terrible, pero da la sensación de que Jasso quiere decirte: “Bah, estaba ahí, es así, ¿que esperabais que hiciera?”. Dicen que cuando un autor escribe, suele hacerlo sobre aquello que más le aterra. Pues bien, a nuestro Jasso le aterra la realidad. Sabe que es más fácil que te acuchillen en la calle a que veas a un muerto, y escribe sobre eso, al menos en esta novela.

No sabría decir si es su mejor obra, pero sí puedo confirmar y lo hago, que es una de las mejores. Jasso toma un suceso que bien podría ser real y lo recrea para nosotros, sin esconder ningún detalle, directo al corazón.

Gran novela, sin ninguna duda, donde sólo te queda una opción cuando te levantas de nuevo y entiendes que todavía te queda un asunto más por cerrar… No hay la excusa de que es ese momento inoportuno y la decisión errónea en el lugar equivocado. Aquello era un descampado, un lugar abandonado ¿Desde cuando ocurren cosas buenas en sitios así?

Pero Jasso siempre te da un respiro, aunque sólo es eso, un poco de aire para que llegues al final de su novela, donde una vez más te destrozará.

Gracias, David Jasso, por este trabajo. No nos dejes nunca.

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Entrevista a Thomas F. Monteleone.

Por Soraya Murillo.

Thomas F. Monteleone ha sido un escritor profesional desde 1972. La primera historia del autor apareció en la revista Amazing Stories en ese mismo año. Se convirtió en un escritor popular de thrillers sobrenaturales. Ha publicado más de 100 cuentos en numerosas revistas y antologías. Su novela, Blood of the Lamb fue nombrada mejor libro del año del New York Times.

Monteleone ha ganado cinco veces el Premio Bram Stoker.  

ENTREVISTA:

-Soraya Murillo: Gracias por concederme la entrevista.

-Thomas Monteleone: Por supuesto, considero un honor que estuvieses interesada en mis opiniones y cuestionable sabiduría.

Usted es un escritor al que le gusta dar su opinión sobre temas políticos, incluso sobre el tema de las drogas. ¿Teme perder lectores por eso?

– No estoy seguro, a menudo doy mi opinión sobre política –Soy muy escéptico de la eficacia y moralidad de todos los políticos- independientemente del partido que sean. Yo tengo una serie de valores y una percepción de las cosas. Creo que la afiliación política debe ir ligada a la lógica , el sentido común y en el pensamiento racional. No tengo miedo de perder lectores por dar mi opinión porque nunca he insultado a nadie por sus ideas políticas. Sólo espero que mis análisis lógicos y mi implacable sentido del humor les llegue.

Con respecto a las drogas, soy en esencia un pensador libertario como tal, no creo que los estados deban decir a la gente las drogas que pueden o no pueden usar en sus propios cuerpos. La ley seca creo un enorme mercado negro de licores, cerveza y vino. La misma sin razón ha pasado con los grandes carteles de la droga. Si la gente quiere matarse con sustancias peligrosas, debería serle permitido. Y no tengo ningún problema con que el estado ponga impuestos sobre drogas como ya hacen con la nicotina y el alcohol.

-Su mujer Elizabeth es la administradora de Borderlands Press. Su hija es escritora y editora, usted publicó con ella una extraña antología de ficción/terror (Borderlands 6) premiada con el premio Bram Stoker a la mejor antología. ¿Están los tres felices de dedicar parte de sus vidas al mundo de la literatura?

-¡Claro que si! Nosotros amamos el mundo de la letra impresa y somos voraces lectores y también críticos duros. Cuando Elizabeth creó el Borderlands Press Writers Boot Camp en 1995, no teníamos ni idea de que llegaría a tener tanto éxito. Hasta ahora más del 70% de los graduados se han convertidos en escritores profesionales. Cuando nuestra hija Olivia quiso aprender como editar una antología de ficción original, estuvimos muy felices de ayudarla en su pequeño paso en el mundo impreso y de ayudarla en su futuro.

-Usted ha ganado el premio Bram Stoker cinco veces. ¿Todavía se emociona cuando es nominado?¿Qué significa para usted el haber ganado esos premios?

-Me siento muy honrado por haber sido nominado, por haber sido nominado por mis iguales. Otros escritores que saben de la dificultad de crear una historia original bien escrita. Y si, cada vez que soy nominado para un premio siento la misma emoción y tengo la esperanza para ser un digno ganador de ese premio. He ganado el premio Stoker en cuatro categorías diferentes –Novela, Colección, antología y no ficción… el ser reconocido por hacer las cosas bien en áreas tan diferentes es ciertamente gratificante ¿no crees? Y cuando fui premiado con el premio de la asociación de escritores de terror, me sentí en una nube. Ser incluido en la misma categoría de gigantes como Ray Bradbury, Richard Matheson, Stephen King, y muchos otros maestros es increíble.

-Su novela, The blood of the lamb fue ganadora del premio Stoker en 1993 y con el Notable Book del año para el New York Times. Para mi, es su mejor novela. ¿Qué recuerdos tiene de ella? ¿Tiene alguna anécdota o historia del tiempo en el que estaba escribiéndola?

-Muchos lectores me han dicho esto, y es a la vez maravilloso y un poco descorazonador el pensar que tu mejor obra es algo que escribiste hace tanto tiempo y que no has escrito nada mejor en más de veinte años. He mitigado esto último pensando que quizás era una idea que se escribe una vez en la vida. Quiero decir, vamos a ver, escribí un thriller religioso muchos años antes de que nadie usase las palabras “código” y “DaVinci” en la misma frase. Y lo hice mucho mejor. Con respecto a las anécdotas sobre este libro, le puedo decir que la compañía cinematográfica Bruckheimer se hizo con los derechos, pero jamás han hecho la película, pero desde hace más de catorce años han seguido renovando los derechos, por lo que cada dieciocho meses me embolso un buen diero. Ha sido traducida a quince lenguas distintas y ha sido impresa casi veinte años. Todavía vende bien como ebook, y yo estoy muy satisfecho de cómo ha funcionado esta novela.

-En su novela The blood of the lamb, el padre Peter Carenza tiene problemas con la organización religiosa. ¿Cuánto refleja el personaje sus ideas sobre el tema?

-Los problemas de la fe y de la organización religiosa siempre me han interesado y fascinado. A muchos niveles. Crecí en una familia de origen italiano, mi padre era una persona muy espiritual y con principios morales muy profundos, una persona muy implicada con la historia católica. El era un Knight of Columbus (Caballero de Colón), miembro de la Holly Name Society (La sociedad del santo nombre), sacristán en nuestra parroquia, incluso contaba el dinero de la colecta en la sacristía. Yo fui a un instituto de jesuitas lo cual me ayudo a retar a una educación clásica. Reforzado por el estudio del latín y la ciencia durante años aprendí el arte del pensamiento crítico. Los jesuitas eran personas con una alta formación académica, y una de las cosas que aprendí de ellos fue siempre a hacerme la siguiente pregunta. Y comencé a llenarme de una insaciable curiosidad acerca del mundo a mi alrededor. Y Cuando uno se da cuenta de la complejidad y de la inmensidad de nuestra galaxia dentro del número ilimitado de galaxias que conforman el universo es difícil de sentirse atado a algo tan pequeño como los conceptos del Creador o Dios. Nuestras explicaciones de por qué estamos aquí y quienes somos y quien (o qué) se preocupa de nosotros no tiene sentido para mi. Y aunque The blood of the lamb esta escrito dentro de lo que sería el sentido tradicional de la fe, creo que una de las razones por las que fui capaz de escribirla fue mi necesidad de examinar la importancia puede tener en muchos de nosotros. Nunca tuve la intención en ningún momento de menospreciar a la iglesia ni a sus seguidores, pero si plantear algunas posibilidades para alentar a mis lectores a reflexionar sobre los misterios que tenemos.

-Sus Nocturnia Chronicles son para un rango de lectores más amplio que cualquiera de sus trabajos. ¿Cuáles fueron los factores que le llevaron a incluir entre sus lectores a los jóvenes?

-Para ser sincero, nunca conscientemente decidí escribir una serie de novelas para los más jóvenes. Las Nocturnia Chronicles llegaron, si no por accidente, al menos de una manera algo oblicua. Deja que me explique: Hará unos doce años F. Paul Wilson y yo fuimos llamados por un grupo de visionarios que crearon un canal de televisión llamado The Horror Channel (Incluso registraron el nombre de manera que nadie pudiera usar su nombre, uso o presencia). Su modelo fue el exitoso canal Sci-Fi (el ahora conocido como SyFy) y estaban interesados en hacer una programación original, y es por eso que nos preguntaron a Paul y a mi si estaríamos interesados en crear una serie de dibujos animados en clave de terror equivalente a la serie de ciencia ficción Futurama.

A Paul y a mi nos gustó la idea y aceptamos el reto; pasamos el siguiente año creando un show llamado Nocturnia que con bromas ingeniosas incluiría a los iconos del género de terror al estilo de Futurama. Nos lo pasamos muy bien haciéndolo. Y finalmente llegamos a crear material suficiente para una temporada completa. Por diversas razones el canal The Horror Channel nunca llegó a hacerse realidad, dejándonos a Paul y a mi con muchísimo material y ningún sitio donde usarlo. Así que durante años tuvimos almacenado en nuestros ordenadores ese proyecto, hasta que una tarde mientras estábamos sentados en el bar de un hotel en una convención de terror, uno de los dos hizo la pregunta de que podíamos hacer con Nocturnia. Fue entonces cuando a uno de los dos (no recuerdo cual) se le ocurrió la idea de hacer una trilogía de novelas para lectores de nueve a doce años. Nos pusimos de acuerdo y durante tres años trabajamos en ello. El último volumen de la trilogía, The silent ones ha sido publicado recientemente en tapa dura y ahora estamos promocionando una versión de los tres en formato de bolsillo.

-The Time Connection ha sido comparado con parte del trabajo de Robert A. Heinlein. ¿Tuvo el alguna influencia en su trabajo?

-En mis “años de formación” fui un gran fan de Heinlein y pienso que Starship Troopers todavía es una gran novela de ciencia ficción. Los relatos cortos de Heinlein es maravilloso con conceptos rompedores. Pero honestamente puedo decir que nunca he sido consciente de tratar de emular su trabajo. (No de la forma en que lo hice con escritores como Bradbury, Zelazny, Ellison and Sturgeon). Mientras maduraba como escritor, pienso que reconocí la claridad y el estilo directo en el lenguage de Heinlein, y probablemente lo incorporé a mi propio estilo narrativo. Me gustaría sentarme en un bar mientras me tomo unos cuantos manhattans con cualquier crítico literario que comparo mi segunda novela (The time connection) con parte del trabajo de Heinlein. Es como decir que Boxcar Willie de alguna manera recuerda a John Lennon.

-Ahora es muy fácil auto publicar un libro, por lo que hay muchos nuevos escritores. Esto me lleva a preguntarle ¿Todo el que publica un libro podría ser considerado como escritor? ¿Qué piensa?

-Es una gran pregunta, pero no se si esta será una buena respuesta… pero vamos a probar. Represento a una generación única de escritores que empezaron en la era analógica y que al final terminamos abrazando la era digital. He sido testigo de una revolución inimaginable no solo en la forma en que las palabras eran escritas sino transformadas y distribuidas a los lectores. La digitalización a quitado muchas barreras o impedimentos que durante años separaron a los aficionados de los profesionales. Durante mucho tiempo los aspirantes a escritores tenían que crear su trabajo escribiendo a mano, después de mucho esfuerzo y terminada su obra tenían que mandar por correo su trabajo al futuro editor, que tras muchos meses lo leería y mandaría una respuesta al escritor o escritora. A principio de los ochenta todo eso empezó a cambiar con los ordenadores y sus procesadores de texto, entonces era más fácil escribir una novela y mucho más rápido el mandarla al posible editor, los archivos de PDF enseguida fueron aceptados. Pero también cambió el mundo de la edición porque cualquiera que tuviese un ordenador, una impresora y unos cuantos dólares en el bolsillo podía convertirse en editor de su propia obra. Después de este preámbulo y volviendo a su pregunta original creo que no, hay muchas capas que separan al aficionado del profesional. Pero mi opinión no creo que importe demasiado. Soy un capitalista, creo que el mercado es el que marca el éxito o el fracaso y si alguien vende muchos libros es un profesional. Al final no importa lo que yo piense, es el mercado el que separa al amateur del profesional.

-En Night of broken souls usted explora la reencarnación y el holocausto, los dos son tópicos delicados de manejar. ¿Vaciló usted a la hora de tocar estos temas y temió la reacción de sus lectores?

-Extrañamente no sentí miedo o falta de confianza en tocar esos temas a la hora de escribir esa novela. Previamente había manejado la idea de la posibilidad de grandes cambios después del milenio desde el punto de vista cristiano, y pensé que sería un reto interesante también el ver el comienzo del milenio desde una perspectiva judía. Mi única preocupación era al usar el holocausto como hilo narrativo de mi novela que era un tema que ya había sido usado muchas veces. Y si esa familiaridad con el tema restaría el drama que el terror merece. Con respecto al tema de la reencarnación, es uno de esos fenómenos que no tiene sentido en absoluto para mi, incluso sabiendo que existen investigadores con experiencias fundamentadas que desafían cualquier explicación. Imaginé que sería un campo fértil para una historia original. La novela tuvo una gran acogida entre la crítica y solo algunas acusaciones de crimen de “apropiación cultural” (que es una gilipollez por otra parte). No hay un mandato global que diga que yo tenga que enfocarme en cada matiz de la experiencia humana.

-¿A quien lee Tom Monteleone? ¿De qué libro no se cansa nunca?

-Al principio, descubrí los trabajos de Ayn Rand e inmediatamente me convertí a su manera de ver el mundo. Encuentro que su novela The fountainhead es una celebración brillante del poder y la grandeza del individuo que cree en su visión única del mundo. Mientras estaba todavía en la universidad descubrí Atlas Shrugged y desde entonces la he releído al menos cinco veces. Es un sermoneante, didáctico tomo, al borde entre la creencia del poder del individuo opuesto al supuestamente superior conocimiento del estado, y la necesidad de una inclinación al “bien mayor” –esa idea mítica de que la igualdad es de alguna manera la última medida para todos nosotros. Esto es algo a lo que yo soy muy propenso a decir que no es más que una gilipollez- simple y llanamente. Yo se que soy mas listo y con más éxito que la mayoría de mis amigos. Para mi imaginar o aceptar de que no soy más que cualquiera es simplemente absurdo. Pero estoy divagando. Otros escritores y sus trabajos de los que nunca me canso incluye a Ray Bradbury, Ambrose Bierce, Hemingway, Theodore Sturgeon, Clifford Simak, Poe, Lovecraft, incluso my mejor amigo, F. Paul Wilson ( He reeleido su Adversary Vycle dos veces un asombroso y brillante trabajo de seis volúmenes).

-En su novela, Night train, la mayor parte del libro esta ambientada en el metro de Nueva York. ¿Cuánta importancia tiene ese metro en su vida?

-Todavía me siento bien con esa temprana novela de terror que escribí en el apogeo de los libros de bolsillo de terror de los ochenta. Mi familia es originaria de Nueva York –después de que mi abuelo viniese a los Estados Unidos con quince años- y el metro ha sido algo muy familiar y confortable para mi desde que era un niño. Pero antes de intentar presentar un retrato preciso y transmitir la pronunciada rareza del metro de Nueva York (Lo que incluye el sistema del metro neoyorquino), sabía que tenía que emplear algo de mi tiempo en investigar y verificar algunos de los aspectos más extraños de los muchos niveles y anomalías que yacen bajo las calles de Nueva York. Acordé entrevistas y visitas con empleados de las alcantarillas, de tráfico y de las compañías de electricidad de la ciudad, y me sorprendió encontrarme con muchos representantes del gobierno local que estaban interesados en hablar conmigo y enseñarme sus mundos bajo Nueva York. Digo esto solo para enfatizar que la información de fondo sobre el mundo del metro de Nueva york que empleé en Night train fue revisada con hechos para mayor exactitud. Era importante para mi escribir una novela que emplease una descripción precisa de lo que yace bajo las calles de la ciudad.

-¿Qué enseñó un gran escritor como usted a sus hijos?

-Creo que la mejor manera de nosotros, como padres, podemos enseñar a nuestros hijos es con el ejemplo y estilo de vida –en lugar de sermonear e intimidar. Elizabeth, mi mujer desde hace casi treinta años, y yo siempre esperamos que nuestra hija eventualmente se daría cuenta y apreciaría la forma en la que conducíamos nuestras vidas. Nunca conservamos trabajos regularmente, eligiendo en su lugar vivir de nuestro ingenio- llevando una imprenta pequeña, vendiendo nuestros escritos o editando, y confiando en nuestra habilidad para producir algo que interese al mercado. Pero creo que la cosa más importante que he sido capaz de inculcar a mi hijo Damon, y a mi hija Olivia, es el que nunca abandonasen sus sueños y los sigan durante toda su vida. Nunca pierdas ese poder de soñar con cosas más grandes que tu mismo. He vivido mi vida bajo la premisa de que todo lo que realmente quiero está al alcance de mi mano. Siempre he creído que nada me podía apartar de mi objetivo. Cuando tenía veintiún años y nadie me conocía, yo sabía que vendería mis relatos cortos y eventualmente mis libros. Sabía que tendría éxito porque me negaba a creer de que iba a fracasar. Suena mal, pues bueno y qué, porque es la verdad. He vivido mi vida con un solo dictado: el fracaso no es una opción.

Y este es el mensaje que espero he metido en la cabeza de mis preciosos hijos.

-Gracias por sus respuestas.

-¿Eh, estas bromeando? Me siento muy honrado de que quisieses entrevistarme. Espero que sus lectores disfruten. Todo lo que pido es que me busques en Amazon y muestres mi trabajo. ¡Adiós!

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La creación de Gabriel Davenport, de Beverley Lee

Por Soraya Murillo.

Beth y Stu son un matrimonio joven inglés de nuestra época, con un bebé de pocos meses que han tomado la decisión de abandonar la ciudad por una casona apartada de vecinos en la hermosa campiña inglesa. La desgracia pronto caerá sobre esa familia: en la vivienda un ente quiere regresar adueñándose del pequeño Gabriel.

Años más tarde, un Gabriel ya adolescente buscará respuestas a su pasado, mientras vive en una mansión muy peculiar donde habitan jóvenes con extraños poderes. Los hermanos mellizos Olivia (con el don de ver muertos) y su hermano Ollie (capaz de mover objetos con la mente). Los tres, tutelados por Edward y un reverendo que duda de su fe, verán cómo la paz será quebrantada, pero en esta ocasión por el Ente que regresó junto a otro ser sobrenatural.

Aquí mi sinopsis de la historia, ahora os hablaré del libro.

Nuestra autora está especializada en fantasía oscura mezclada con terror. Es su primera novela y con ella fue galardonada con el ” Go Indie Now! Excellence in literature Award“.

Es una historia de posesiones con seres sobrenaturales. Tiene un tremendo comienzo dejando en pocas páginas un caos total. Luego el suspense va creciendo gradualmente, pero hay algo muy curioso: aunque tiene todos los componentes para pasar miedo (casa encantada, ente, ser sobrenatural, posesión, noche de tormenta), en ningún momento logró infundirme esa sensación aterradora mientras iba leyendo. Creo que el hecho de que tanto el Ente como el otro ser sobrenatural tuvieran sus propios pensamientos escritos, le quitó el factor sorpresa al terror. Ambos aparecen ante los protagonistas e incluso llegan a explicar (al menos, uno de ellos) su existencia. También sabes (a mi entender) cuáles son sus intenciones y con eso vas perdiendo la sensación de miedo que la autora trabajó con tanta perfección al principio. En cambio, las descripciones de todo lo que rodea la historia son increíbles. Fue lo que hizo que siguiera con el libro y lo esté comentando.

La habilidad narrativa de la autora alcanza su cima en la descripción de los ambientes en que se mueve la novela, nos hace sentir el silencio de la nieve, esa sensación de aislamiento en la que se encuentran nuestros personajes y los olores tanto a madreselva como ese hedor pútrido que acompaña la llegada del ser… Brisas que traen el aroma de las rosas, el cantos de los pájaros, una urraca comiéndose la cría de una golondrina… y la gran tormenta. Detalles que nos meten en situación, creando una atmósfera que le da credibilidad, que la hace real en nuestra mente.

Una escritora con capacidad para crear un escenario y narrar sensaciones, aunque yo me esperaba una novela de terror y en cambio, terminé encontrándome con un relato muy bien ambientado, pero no logré sentir el miedo que la escritora quiso contar. La historia transcurre con mucha rapidez, como un fuego pequeño que poco a poco lo arrasa todo, explotando con toda su rabia y dolor.

Buen libro, de eso no tengo ninguna duda. Felicitar a la traductora por el gran trabajo. Aplaudir la gran narrativa de la autora; siendo como es su primera novela, como escritora promete.

http://labibliotecadecarfax.com/tienda/es/beverley-lee/5-la-creacion-de-gabriel-davenport.html

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NEFANDO, de Mónica Ojeda (Candaya, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de internet, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?

Menuda sorpresa me he llevado con Nefando, de la ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988). Había oído hablar de esta escritora y de su abyecta visión sobre el mundo que nos rodea, pero nada hace justicia a adentrarse en la lectura de esta novela: una experiencia que hay que vivir en primera persona.

Mónica Ojeda utiliza la creación de un videojuego como Macguffin para hacernos sentir profundamente cercanos todos los estados de ánimo de los personajes que van apareciendo por estas páginas; unas experiencias humanas que nos trasmiten la peor de las pesadillas donde no faltan retazos de gore y/o escenas truculentas que se pegan a tu retina de manera directa.

Hay un recurso que particularmente me ha encantado y que no es otro que de este videojuego (que al comienzo de la novela ya ha sido descolgado de la deep web), solo quedan las confusas y retorcidas experiencias de sus jugadores, todas ellas diseminadas en la red más insondable. No hace falta más para engancharte y llevarte por territorios desagradables e incómodos (y con elementos poco frecuentados en literatura de género, todo sea dicho) convirtiendo toda esta amalgama en una novela que no se parece a nada que haya leído antes.

Es casi un milagro que estemos hablando de una escritora de 28 años y que ya haya alcanzado tal madurez narrativa. Es cierto que podemos encontrar una influencia muy marcada del escritor chileno Roberto Bolaño, pero Ojeda ha demostrado que es capaz de ir un poco más allá para mostrarnos una radiografía morbosa de una sociedad enferma sin cura alguna.

Con lo expuesto anteriormente creo que queda claro que no es una novela apta para cualquier tipo de público por lo perturbador de su planteamiento y por el poso de naturaleza desasosegante que deja tras su lectura.

Para servidor ha resultado un recital estimulante, diferente y difícil en ocasiones, pero que a cambio me he encontrado una novela valiente y rara (en prácticamente todas sus acepciones) y que se ha convertido en una verdadera joyita a la que volver de vez en cuando para releer algunos de sus pasajes.


Título: Nefando

Autora: Mónica Ojeda

Editorial: Candaya

Páginas: 208

ISBN: 978-84-15934-23-3

Precio: 16 euros

 

 

La opinión de Soraya: Libélulas en la noche, de Javier Trescuadras

Por Soraya Murillo.

Dicen que contar la verdad es algo muy sencillo. No hay que inventar; sólo recordar lo que ocurrió y todo sale tranquilamente. Por lo tanto, por esa misma regla de tres, comentar lo mucho que te gusto un libro debería ser lo mismo: dejarse llevar por los recuerdos y narrar…

Al pasar la barca …

Me dijo el barquero…

Las niñas bonitas…

No pagan dinero…

Un libro de terror es bueno cuando pasas miedo leyéndolo. De lo contrario, por muy bien que esté escrito, en sí el escritor fracasó. Javier no lo hizo, no erró el tiro. ¿Sabéis lo difícil que es eso? Que unas palabras te dejen clavada a un sillón. No, no son imágenes, son palabras. Palabras que traen el miedo más absoluto. Mientras las vas leyendo, esa canción se te va metiendo en la cabeza como la de las niñas de Freddy Krueger.

Se nota que tardó años en escribirla. Pensáis que los lectores eso no sabemos reconocerlo, pero os equivocáis; de ahí, del trabajo lento, pero seguro, de la paciencia y el buen hacer, salen los mejores libros, los inolvidables.

Siempre he pensado que cuando algo es muy bueno, no se necesita una gran reseña o opinión, que unas pocas palabras pueden decirlo todo. Si este libro se hubiera escrito en los USA estoy segura que sería el ganador de un Stoker a mejor novela ¿Lo habéis captado? ¿Necesitas más? Yo creo que no.

La historia.

Región de Murcia, el Hombre del Saco ha regresado. Comienzan unas extrañas desapariciones y muertes.

Germán Corso, un inspector de policía con un don para ver aquello que pocos pueden percibir, debe encargarse de unos sucesos inexplicables, donde un ser con un saco de arpillera cubriéndole la cabeza maneja los hilos del mundo sobrenatural.

Ela San Martín tiene pesadillas con ese Hombre del Saco, pero sus desvelos la llevarán a un psiquiatra. No sólo ve a la criatura en el mundo onírico. También en el mundo real .

Un pasado que regresa para seguir cobrándose muertes, donde nuestros protagonistas, sin saberlo, están más atados de lo que creen a un antiguo suceso. Policías nobles, otros corruptos, empresarios , curas , padres que siguen rezando a unos hijos que desaparecieron hace muchos años , fabricas abandonadas y bosques donde las libélulas se transforman en adultas mientras son testigos silenciosos en la noche mágica de San Juan. Pobres libélulas, viendo el horror y no poder hacer nada mientras se seca su piel.

Muertos que regresan pensando que no cumpliste tu promesa y balas que dan en el blanco y en vez de sangre, van dejando regueros de arena fina .

El libro.

Quinientas sesenta y cuatro páginas. ¿Es importante este detalle? Sí, lo es . No sobra ni falta nada , es perfecto, tal cual, redondo. Mira que llevo leídos libros, y cuando encuentro éstos donde nada sobra, donde todo encaja, donde el final no llega precipitado, donde… otra cosa que hay que aprender a la hora de escribir, así que bien por este hombre.

Me encantó la forma de narrar, nunca abandona el miedo, siempre con ese frío de los muertos en cada página . Las persecuciones a las victimas son brutales. Sabes perfectamente que da igual que huya, que de nada le valdrá correr o esconderse y aun así, eres incapaz de dejar de leer porque la narración te tiene cautivado.

Es un libro que mejora por momentos. Llevas leído más de la mitad, crees que ya te dejará reposar un poco y ¡zas!, vuelta a empezar, como si el escritor comenzara de nuevo, tan fresco, tan tranquilo, tan ilusionado. Y ahí creo que está la clave de todo. Javier no se dio tregua, quiso lo mejor en cada capitulo, quiso que no te relajaras , quiso que el terror estuviera contigo hasta el final del libro.

Hay muchas clases de monstruos, pero nuestro autor buscó el más simple. Tanto, que a la vez es al que más miedo le tenemos, al Hombre del Saco . Ahora, ya adultos, vemos las noticias y desapariciones o muertes y al poco tiempo suele salir el asesino. Pero, ¿y todos los que nunca han aparecido? Nuestra historia trata lo sobrenatural unido a los monstruos reales y no sé que da más miedo, si lo que no puedes matar o lo que puede tocarte.

Termino ya. Simplemente insistir en el gran libro que leí, lo bien trabajado que está, la gran historia que inventó su autor y que una obra así no se deja lista en un par de meses, por mucho que se empeñen algunos. Si tengo que recomendarlo, lo haré; si tengo que votarlo para mejor libro lo votaré, porque forma parte ya de mi pequeña pila de los mejores libros leídos y porque Javier tiene razón: El agua sí huele: a musgo, a piedras milenarias, a vida, a muerte .

Yo no soy mierdiosa, ni lo quiero ser…

Tome usted mi alma y a pasarlo bien…

Libélulas en la noche (La leyenda del hombre del saco)

 

 

 

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson

 

Por R. G. Wittener

Lo peor de los clubes de lectura es que tienden a sacarte de tu zona de confort, obligándote a leer libros cuya temática, a simple vista, no te resulta nada llamativa; pero la mejor virtud de un club de lectura es que, gracias a esas “lecturas forzosas”, acabas descubriendo a autores que podrías no haber conocido jamás. Y en mi caso, la última revelación que debo agradecer a mi club de lectura es Shirley Jackson.

Cuando te topas con un autor que te llama la atención, la reacción obvia es indagar por su obra y su carrera para saber qué otros libros te has perdido hasta ahora. Lo cual me llevó a descubrir a una de esas figuras brillantes cuya estrella se apagó muy pronto: murió antes de cumplir los cincuenta años, medicada a base de anfetaminas y barbitúricos, pero con un gran reconocimiento literario (varias veces incluida en la antología de Mejores Historias Cortas de América, ganó el premio O. Henry, además del Edgar Alan Poe de Misterio, y sus novelas fueron elegidas entre las mejores del año por el Times y el New York Times). De hecho, al pasar del tiempo ha acabado dando nombre a unos premios literarios dedicados al suspense, el terror psicológico y la fantasía oscura. Aparte de que autores como Stephen King, Neil Gaiman o Richard Matheson han reconocido tenerla como influencia en sus inicios. Por desgracia, en lo personal no puede decirse más que sufrió con resignación un matrimonio lleno de infidelidades y controlador, y que su físico le deparó buena parte de los problemas de salud que acabarían por matarla. Algo que podría estar detrás de la intensidad psicológica que, al menos Siempre hemos vivido en el castillo, muestra en sus páginas.

La novela, escrita tres años antes de su fallecimiento, está ubicada en Vermont, en un pueblo ficticio, y esto es interesante porque hay constancia histórica de que Shirley Jackson tuvo problemas para relacionarse con sus vecinos de North Bennington, un pueblecito de… sí, lo habéis adivinado, Vermont. Su narradora y protagonista es Mary Katherine (Merrycat) Blackwood, una joven de dieciocho años que vive recluida en la mansión familiar con su hermana Constance (que ya roza la treintena) y su tío Julian (inválido y en un avanzado estado de senectud). Los tres, y muy en concreto Constance y el tío Julián, sometidos a un régimen de clausura desde que una inesperada tragedia golpease a la familia Blackwood seis años antes. Un evento que acabó por exacerbar resentimientos previos entre los habitantes de la mansión y los vecinos del pueblo.

¿Qué es lo que hace tan interesante la novela? Pues en primer lugar el universo mágico y contradictorio de Mary Katherine, a quien Carol Joyce Oates califica en su análisis de la obra de paranoica y yo me atrevería a decir que bordea la sociopatía. Los monólogos internos, en los que nos hace partícipes de sus comportamientos obsesivos o de sus ensoñaciones fantásticas, están dotados de una lírica muy hermosa y muestran a alguien con una gran sensibilidad; y aún así nos pasamos toda la novela decidiendo si Mary Kate debe gustarnos o es lógico odiarla, porque los personajes que se cuelan en su limitado universo (vecinos, familiares lejanos, curiosos…) demuestran muy pronto estar en la zona gris del espectro moral. De modo que el abierto desprecio que se profesan unos y otros no es sino la prueba palpable de lo enconado que se ha vuelto su conflicto en un “ecosistema social” tan pequeño y cerrado. Pero aún hay algo más: el misterio que rodea a la noche en que la desgracia se cebó con los Blackwood. En una serie de escenas, que llegan a estar cargadas de no poco humor negro, se nos van desvelando detalles sobre lo que ocurrió y qué papel jugó cada uno de los habitantes del “castillo”. Una trama que se añade a ese juego de amor/odio que nos plantea Jackson respecto a sus personajes.

En cuanto a la técnica literaria de Jackson, que me disculpen los entendidos si me atrevo a buscarle influjos Kafkianos, pero la historia de ese grupo de personas apartadas del mundo, repudiadas por todos, que viven bajo el recuerdo de un hecho infausto y rodeadas por el variopinto legado de las generaciones Blackwood pasadas, mezcla algo de la condena autoimpuesta y el miedo a salir de su escondite de Gregor Samsa. Si a eso le añadimos que su primera novela, La lotería, plantea un caso de chivo expiatorio que puede recordar a El proceso, no parece tan descabellado apuntar esas similitudes. Por otro lado, tenemos el extraordinario trabajo de crear a un personaje que hace las veces de narrador… desde el punto de vista de alguien que, como ya he dicho, muestra comportamientos paranoicos, trastornos obsesivos y un toque de sociopatía, de modo que los lectores vemos al resto de personajes a través de ese tamiz; amén de ser partícipes de las muchas manías y supersticiones que dominan su vida. Todo lo cual se concreta en un brillante ejercicio literario.

Por todo lo explicado con anterioridad solo puedo acabar este artículo recomendando Siempre hemos vivido en el castillo. A los lectores, porque la obra de Shirley Jackson de seguro les va a sorprender; a los aspirantes a escritores, porque su técnica les va a permitir aprender a crear narradores inusuales y a trabajar los perfiles psicológicos mediante los diálogos. Y ya puestos, pueden empezar a buscar las novelas que han ganado el premio Shirley Jackson durante los últimos diez años y decidir si han conseguido igualar su calidad.

Cortometraje: Larvas, de Félix Cárdenas.

Larvas, de Félix Cárdenas. Corto grabado en sistema analógico. Sin medios y con mucha improvisación, bajo el concepto de found footage extraño y atípico. Pura experimentación creativa, su autor juega con el simbolismo de lo grotesco y con nuestra reacción más visceral (el rechazo y la aprensión) ante el horror de una mente perturbada, a través del surrealismo y lo onírico, obligándonos a acompañar a su protagonista en su propio descenso al infierno. Inquietante, donde lo atroz, sin ser siempre explícito, está presente en todo momento. La repulsión por bandera, tanto a lo que se ve, como la que siente el protagonista por si mismo, incapaz de negar su naturaleza. Un monstruo que quiere saber, que quiere conocer, obsesionado por la belleza de la muerte y la tortura, que pretende atrapar esa chispa, ese instante que ansía justo en el momento del tránsito, aquel en que la vida abandona a la víctima. Tras ese trance, solo queda un cadáver. La putrefacción. Las larvas. Restos descomponiéndose. Hedor y podredumbre. Cajas de madera en sus nichos, aunque ni siquiera esa será su última morada. Los huesos, terminarán en un osario común y las cajas, amontonadas de cualquier manera, ofreciendo una estampa deplorable, a la vista de todos. Esa es la verdadera cara de la muerte: El abandono, el olvido, la nada.

Como digo, la fascinación por lo grotesco predomina en el corto, es su esencia. Experimental en extremo, sin más guión que el que surge, ni más diálogos que los del propio protagonista consigo mismo o con un hipotético observador futuro, son una confesión, un arrebato, una declaración de intenciones, un grito de ayuda ante la imposibilidad de dejar de ser quien se es.

No es una obra apta para todos. Es más, incluso en la mayoría de los casos resultará ya no solo mórbida y excesiva, si no que anda en la cuerda floja rayando el mal gusto. y para muchos no será más que un despropósito, una ida de olla, pero siempre digo que hay que poner la obra en contexto y entender su razón de ser, su significado final, si se entra en ella sin prejuicios y con la mente abierta.

Peca de ser harto reiterativa e insistir demasiado en algunos momentos, pues parece temer que no alcancemos a comprender lo que pretende y no es así. Se regodea innecesariamente. El concepto, la intencionalidad, quedan claras para cualquiera; el mensaje subyacente, lo que busca y ofrece, es asumido sin problema. Esa insistencia le hace flaco favor y perjudica al conjunto del corto, que en mi opinión, incluso con solo la mitad de metraje hubiera funcionado mucho mejor, al no resultar tan largo, innecesario y repetitivo.

Ayuda la inclusión de algunos cortes extraídos del film alemán Begotten, de E. Elias Merhige, que en si mismas son una verdadera obra de arte, aunque duras, crudas y salvajes, puro gore. Estas escenas, se ajustan muy bien al corto y sirven para retratar el grado de demencia en el que vive sumergido el prota. También se mezclan otras grabaciones reales, rodadas por el propio director en un vertedero y que sirven para reforzar la idea del destino que nos aguarda a todos. Imágenes que sin ser nada del otro mundo,  en comparación con la violencia explícita y lo depravado del conjunto de la obra, resultan casi más inquietantes que el resto de metraje, por su naturaleza real y lo que nos revelan.

En definitiva, una obra curiosa, sin otras pretensiones que las de experimentar, el dejarse llevar, el rotar alrededor de una idea o concepto e inquietar o más bien, incomodar, al espectador., enfrentándolo a un absurdo que sin embargo, no es tal cuando lo analizamos en profundidad y que nos enfrenta al abismo, a la oscuridad, voraz y autodestructiva, que todos en mayor o menor medida, albergamos en nuestro interior. 

Dentro de sus fallos, carencias y defectos, obvios y evidentes, se deja ver y tiene algunos elementos realmente interesantes. Su tono surrealista y la simbología con la que se pretende que entendamos cual es la meta final del asesino, su verdadero deseo, son sin duda sus mayores atributos.

No pretende ser más que lo que es, un experimento creativo oscuro y malsano, nada más, ni nada menos.

http://www.imdb.com/title/tt6083642/

 

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La opinión de Soraya: Fuego, de Joe Hill

Por Soraya Murillo.

Antes de empezar mi reseña sobre el libro, dejadme que os cuente una anécdota que en sí tiene mucho que ver sobre lo que opinaré a continuación.

Se dice que cuando el gran Hemingway ejercía de periodista, ya siendo famoso, le pagaban un dólar por palabra. Alguien lo vio en un restaurante y le mandó al camarero con un dólar. El escritor ante esto le devolvió escrita una nota con la palabra gracias.

Vamos con la historia que terminé de leer y que nos concierne.

Deciros que aunque sea un libro de Joe Hill, no es una novela de terror; es de fe y supervivencia, vivir por encima de todo, al precio que sea. Pero personalmente sí me causó escalofríos, tal vez porque morir quemada es parte de uno de mis miedos.

La enfermera Harper, la protagonista principal y la que llevará todo el peso del libro, trabaja en el hospital de la ciudad de Portsmouth ( USA), ayudando a los enfermos de Escama de Dragón, una especie de hongo que te sale en la piel y que a los pocos días hace que ardas de forma espontánea.

El mundo arde, las personas arden; un nuevo apocalipsis amenaza con terminar con la raza humana. En ese hospital conocerá a otros protagonistas: el bombero John, de origen inglés y personaje clave, y a Reéne, una de las miles de enfermas, que se dedica a contar cuentos para hacerlo todo más llevadero. Pero la vida de la enfermera se complica cuando ella misma se contagie del hongo, sepa que está embarazada y sufra el rechazo de su marido.

Abandonada por su cónyuge, recibe en su casa la visita de dos niños con sendos regalos, uno de ellos una flauta que debe hacer sonar si se ve en peligro. Y aquí es donde comienza lo que será la parte de la magia y lo fantástico, que lo hay. Días más tarde, con la ayuda de esos niños y el bombero, terminará en un campamento dentro del bosque donde se refugian los enfermos huyendo de las cuadrillas de incineración que los quieren muertos.

Pero el campamento no es lo que parece. Eso lo aprenderá pronto, con la ayuda de un diario que alguien dejó escrito, en el cual se comenta sobre una isla donde los enfermos tienen otra oportunidad .

Hasta aquí el resumen. Ahora os hablaré del libro.

¿Recordáis la anécdota de Hemingway? Pues he tenido esa sensación con nuestro autor, Joe Hill, la impresión de que le pagaban por palabras. La historia empieza muy bien, animándote a continuar la lectura , pero en la parte del campamento, cuando llevo unos cientos de páginas leídas, mi cabeza me recuerda lo que odio cuando un libro sólo contiene palabras.

No hay alma. No hay nada. Es un alargar por alargar, sin sentido. Dejas el libro, lo coges de nuevo y todo lo que lees es lo mismo que ya habías leído. Eso no es el arte de narrar, eso lo llamo yo el arte de meter paja. ¿Qué pasó? Pues muy sencillo: si en esta misma obra, en vez de meterle casi ochocientas páginas la hubiese dejado en unas trescientas, os estaría hablando de un buen libro. Pues no es así y es una pena. La historia es hermosa y no entiendo por qué lo estropeó de esta manera.

Vale , tiene un buen principio y un maravilloso final, pero eso no hace un libro. Si fuera así, qué fácil sería escribir. No nos cuenta nada que no sepamos ya sobre las miserias humanas. Casi todos hemos vivido incendios, inundaciones o alguna catástrofe similar, o sabemos de ellas, y nos consta que es cuando el ser humano saca lo mejor y lo peor que llevamos dentro, en este caso es lo peor.

No todo es malo en el libro, aunque la paja, el alargar por alargar, le hizo mucho daño a una historia que da la sensación que pensó como un relato corto y que el autor se empeño en convertir en una novela tocho. Aparte del principio y final, que como digo me han gustado mucho, a lo largo de su lectura podréis encontrar guiños a bastantes libros y eso me gusta. Me agrada que un libro me lleve a otros libros. Tiene, además, pasajes muy hermosos. Estamos ante un escritor que demuestra que sabe narrar cuando se limita a ello.

La lucha del ser humano por sobrevivir y la magia, sutil, pero presente, le da la historia un toque de cuento fantástico. Un fuego que lo quema todo, pero también ilumina nuevos caminos.

No voy a deciros que no lo leáis, pues no es una mala historia. Pero a Hill nadie le pagaba por palabras y debió de saber cuando parar, que no valía la pena seguir alargando de manera innecesaria. Eso también es parte del arte de saber escribir. Hay escritores que dicen que avanzan más quitando palabras que añadiéndolas.

Gran verdad.

https://www.casadellibro.com/libro-fuego/9788416858101/5406020

 

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Como el bosque en la noche, de Álvaro Bermejo

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

 Hoy quería hablaros de Como el bosque en la noche, de Álvaro Bermejo, un novela que se pasea entre el terror y el drama, entre mitología, costumbrismo y género negro o criminal. Una historia muy curiosa, que ahonda en la naturaleza humana, mostrándonos lo peor de cada uno de nosotros, en un entorno rural que se convierte casi en un personaje más.

 Como el bosque en la noche nos adentra en una geografía mítica, la vieja Navarra, cuna de la cultura vasca. Un pequeño pueblo fronterizo con Francia, Etxalar, se convierte en escenario de una serie de crímenes que resucitarán todos los viejos demonios de la comarca. Los aquelarres de Zugarramurdi quedan a un tiro de piedra, en Yanci se venera a un San Juan Xar —San Juan el Viejo— que recuerda más al Basajaun de las leyendas ancestrales, y Akerbeltz —el carnero negro, emblema del diablo—, preside rituales de los que solo se habla entre susurros.

Fue a la sombra de sus hayedos donde Orson Welles rodó escenas muy significativas de Campanadas a Medianoche, y también donde Merimée arraigó las peripecias de su Carmen, la gitana de Etxalar.

La novela comienza precisamente con la llegada de Welles al pueblo, en 1964, a la que seguirá la de un escritor muy cosmopolita fascinado por el aura de aquella mujer fatal.

Las hermanas Echegaray tienen un poco de todo eso. Son descendientes de una bruja particularmente temible —Laverna la Bella—, viven retiradas en una casona cuyo nombre rinde un homenaje a la de Patricia Highsmith —Belle Ombre—, y, ciertamente, su existencia es un tormento atemperado por su devoción hacia Luis Mariano, el Rey de la Opereta. Nines, la menor de las hermanas, mata accidentalmente a un inocente. Cree haberlo hecho sin testigos, pero al poco, recibe una carta de chantaje. Lejos de arredrarse, Juana, la primogénita, la que ha heredado la marca de las brujas, implementa una estrategia criminal. Todo se complica cuando Nines sucumbe a la seducción del escritor, y aún más cuando este ve en ella una encarnación de Mari, la Señora del Abismo.

 Admito que en un primer momento, su  peculiar tono hizo que,  aun siendo consciente de que estaba ante una prosa digna de enmarcar, me costase dejarme llevar por ella. Su particular ritmo, pausado y regodeándose  en las descripciones, los referentes y simbolismos, con un estilismo  recargado, juguetón y repleto de intencionalidad, lograron descolocarme por completo. Me estaba gustando muchísimo lo que leía, pero al mismo tiempo, me parecía todo un reto el mantener la lectura con esa exigencia durante toda la novela. Una exigencia  que uno no siempre está dispuesto a satisfacer, por no sentirse obligado en modo alguno a seguir el juego que le propone el autor. No por complejidad, si no por resultar un tanto excesiva en su estilo personal, llegando a saturar si se abusaba de ella. Tanto énfasis, tanta intensidad, tanta elaboración. Demasiado para mí, así de sopetón.

Si bien esa sensación, ya bastante atenuada, no me abandonó en todo el viaje, la solución fue tan sencilla como paladear la obra a pequeños sorbos, disfrutando  de esos acercamientos breves, pero intensos, hasta que la propia historia y la necesidad de saber que iba a suceder, lograron que me hiciera con ella. Una vez conectamos, pude disfrutarla como se merecía y de hecho, por eso hablamos hoy aquí de ella.

Si hay tres aspectos a resaltar y que resultan fundamentales en esta novela, son sin duda su ambientación, sus personajes y su atmósfera. Estos tres elementos lo son todo.

Si tuviese que definir a la novela, diría que es un thriller costumbrista rural, donde el pueblo, sus calles y sus gentes forman un escenario opresivo, asfixiante, claustrofóbico, donde te sientes observado en todo momento y del que parece imposible salir. El lugar, ese villorrio navarro  cargado de mitos, leyendas y superstición, un microcosmos en sí mismo, donde la tradición y el aislamiento forjan la naturaleza de sus habitantes, quienes se encuentran atrapados por voluntad propia en su particular reclusión, incapaces de abrirse a la modernidad y un futuro que no entienden. Recelosos con todo lo que sea de fuera, viendo con suspicacia al forastero, sintiendo desconfianza por todo aquello que pueda significar un cambio en esa  rutina adquirida dentro de su comunidad, que sienten envenenada, pero  propia, manteniendo entre ellos unas relaciones malsanas, tóxicas, dañinas y cuasi endogámicas, siempre bajo la sombra de la superchería, los secretos y los rumores, que emponzoñan hasta el último rincón del pueblo. Todo el mundo se conoce. Todos tienen algo que ocultar. Todos callan en público, pero cuchichean y señalan con el dedo acusador. Cada cual en su casa y Dios en la de todos, pero pendientes unos de otros a cada paso que dan. Hipocresía, envidias, chismes malintencionados y falsa moral. Nadie está libre de pecado.

Y ahí llegamos a los personajes. Todos ellos, pero en especial las hermanas protagonistas (pese a ser tan distintas entre ellas dos, opuestas por completo), se nos descubren como seres atormentados, amargados, cargados de odio, rencor y envidia. Víctimas de sus propias limitaciones y miedos, atados a esa tierra donde no hay lugar para los sueños ni las esperanzas.  Boicoteando cualquier intento por escapar, por salir, por cambiar, regodeándose en su mezquindad, retozando en sus propias miserias. La felicidad no es alcanzar un logro. Es contemplar con una sonrisa cruel como fracasa el de enfrente.  Pobre de ti si te atreves a soñar, a imaginar una vida distinta…

Juana y Nines son dos personajes complejos, muy bien elaborados, con una profundidad inusitada. Su naturaleza se manifiesta de distinta forma, pero siempre mostrándonos lo peor de la condición humana, eclipsando cualquier otro rasgo, si es que hubo algo bueno alguna vez. No hay bondad. No hay luz. Solo oscuridad devorándolas por dentro, de una u otra forma.

Los secundarios siguen también en esa línea, en su mayoría. Sus motes, la mayoría de veces, nos indican de qué pie cojean. Sea fama ganada a pulso o solo fruto de los cuchicheos y habladurías, cargan con esa losa, que habla por ellos e impide que veamos nada más de su persona. No importa si tienen algo que decir, algo que demostrar. Su rol, su valía, sus defectos, ya han sido adjudicados por el resto de vecinos y en eso se quedan, sin posibilidad de demostrar lo contrario.

Belle Ombre, la casa familiar, con el retrato de Lavinia presidiendo ese hogar maldito, es un lugar aterrador. Quizá sea el escenario más inquietante, por su historia y por los secretos que se esconden entre sus paredes, pero el resto del pueblo , dentro de su aparente normalidad, de lo cotidiano que pueda parecer, no escapa al embrujo. También en él se respira ese aire enrarecido, esa atmósfera malsana, en parte quizás  por la herencia recibida tras su pasado (la influencia de Zugarramurdi es evidente y se menciona varias veces),  por el peso  de la tradición y la incapacidad de abrirse al mundo, pero en mayor medida, por la condición vil y mezquina de sus habitantes.

En definitiva, Como el bosque en la noche es una novela que ofrece mucho más de lo que parece a primera vista. No es solo una historia de misterio al uso.  Guarda mil secretos, es perversa en extremo, fatalista en su concepción y como colofón, constituye  un oscuro manual sobre la maldad humana, en todo su pérfido esplendor.

 

Como el bosque en la noche

Álvaro Bermejo

Editorial: Versátil

ISBN: 9788416580835

Páginas: 408 pág.

PVP: 19,90€

 

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Donde habitan androides y monstruos, una antología solidaria.

¡Hey, tú! Sí, tú. ¿Podrías dejar lo que estés haciendo, aunque sea solo un par de minutos? Es que quiero contarte algo y creo que es importante. De verdad, solo dos minutos.

Quería presentarte a un amiguete. Se llama Sergio de la Fuente, tiene catorce años y padece una enfermedad degenerativa rara, distrofia muscular de cintura.

A pesar de ello, Sergio es un chaval alegre y optimista, que disfruta de la vida y de la gente que le quiere. Cursa sus estudios, juega al futbolín y tiene grandes sueños.
El problema es que cada vez le cuesta más el desplazarse y aunque al principio la idea no le hacía nada de gracia, ha entendido que quizá, con una silla de ruedas motorizada, podría seguir corriendo aventuras y haciendo grandes cosas.

El problema es que el puñetero cacharro vale un dineral y aquí es donde entramos La Pastilla Roja Ediciones y vosotros. Junto a Luís Martínez Vallés, director del programa radiofónico Luces en el Horizonte y quien me dio a conocer a Sergio y su historia, decidimos que quizá podríamos aportar nuestro granito de arena a la causa. ¿El modo? De la única forma que sabemos, a través de la literatura.

Es por eso que contactamos a unos cuantos colegas de letras, autores con un nivel y calidad humana acorde con su talento artístico. Gente a la que todos conocéis (o al menos, deberíais), y que no dudaron ni un momento en echarnos una mano con este proyecto.

Después de mucho trabajo, os damos ahora  la oportunidad de colaborar con nosotros y ayudar a nuestro amiguete de la forma más sencilla. Os presentamos `Donde habitan androides y monstruos´, una antología solidaria de ciencia ficción y terror, que acaba de salir en formato digital y cuyos beneficios irán destinados íntegramente y en exclusiva para Sergio y su silla.

Donde habitan androides y monstruos.
Diecisiete autores. Diecisiete relatos. Diecisiete historias donde la ciencia ficción y el terror se unen por una causa común: Ayudar a Sergio, que pese a sus dificultades, no teme a los monstruos y llegará más allá del espacio exterior si se lo propone.

Podéis haceros con ella aquí mismo:
https://www.amazon.es/Donde-habitan-androides-y-monstruos-ebook/dp/B079SGJDQR/ref=sr_

Y también desde Lektu:
https://lektu.com/l/la-pastilla-roja-ediciones/donde-habitan-androides-y-monstruos/8602

Os dejo el listado de relatos y a los autores que participan en ella, a quienes quiero reiterar de nuevo mi profundo agradecimiento por su interés por el caso y su solidaridad.

Portada de Néstor Allende
Prólogo del propio Sergio de la Fuente.
Entrevista, de Cristina Jurado.
Mary Jane, de Daniel Gutiérrez.
El último paseo por el valle inquietante, de Mar Goizueta.
Casi como hermanos, de Pily Barba.
Sari vuelve a la guerra, de M.J. Sánchez.
Tic Tac, de Pepa Mayo Osorio.
La pregunta, de Luis Martínez Vallés.
Hoy tampoco es tu día, de Sergio Moreno Montes.
Salto al vacío, de José Antonio Campos (Toluuuu).
El misterio de la creación, de Carlos Sisí.
Veinticinco de enero, de Álex Puerta.
Aquelarre, de Nuria C. Botey.
Another Chance, de Adriana LS Swift.
Náufrago en el océano del cambio, de Ramón San Miguel.
Candy Candy, de Claudio Cerdán.
El gran hombre, de David Gambero.
Sombras, de Javier Quevedo Puchal.

Por si queréis saber más de Sergio, os dejo un par de enlaces donde se habla de él, de sus innumerables amigos y de sus aventuras diarias.

https://www.youtube.com/watch?v=q_I82n1s4tg
https://www.youtube.com/watch?v=5m4SDBvTmIk&t=508s

Ahora os toca a vosotros dar el paso. Uno tan sencillo para vosotros y que supone tanto para él.
Gracias a todos. Ale, ya está. Sigan con lo suyo…