Entrevista a Sergio Moreno Montes, autor de Insomnio.

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy tenemos en el Athnecdotario a un invitado muy especial, un autor forjado bajo las formas de la vieja escuela,  alguien para quien el valor de una historia viene tanto de la propia historia como del modo en que se cuenta. Creador de atmósferas,  es un artesano de la prosa, concienzudo y empeñado en encontrar siempre ese tono, esa cadencia, ese estilo personal que ya es un sello de característico en sus obras.

Os presento a Sergio Moreno Montes, compañero y amigo y, aunque está mal que yo lo diga, un autor al que os recomiendo no perder la pista. Si todavía no le conocéis ahí van un breve repaso a su biografía:

smm1Sergio Moreno (Madrid, 1983) trabaja como soldador en una empresa ferroviaria y vive tratando de hacer felices a su mujer y a sus dos hijos hasta que llega la noche. Cuando eso pasa, se sienta en una silla muy incómoda y abre un ordenador para teclear, entre humo, las extrañas historias que le han valido el reconocimiento de varios jurados en diferentes certámenes literarios desde 2013 hasta el día de hoy. Ha publicado algunos de sus relatos en antologías como Calabazas en el trastero: Máscaras, Visiones 2013, Devoradores de Almas o Esta noche conectaremos con el infierno, hasta que en 2016 sale a la venta su libro de cuentos: Susurros de sótano y desván. Insomnio es su primera novela, un homenaje al mundo del terror.

Una vez cumplidas las formalidades, creo que lo mejor será que sea Sergio quien nos cuente un poco más sobre sí mismo y sobre su trabajo.

Sin más dilación, os dejo con él. Espero que la entrevista os resulte interesante…

 

AI -¿Quién es en realidad Sergio Moreno?

La pregunta difícil siempre al principio… ¿Decir que soy el resultado de todo lo que he vivido en mis 33 años sería demasiado rebuscado? Supongo que sí. Creo que soy una persona como muchas otras. Tengo aficiones, inquietudes, he encontrado todo lo que me hace feliz y me he llevado unas cuantas cicatrices por el camino. Estoy muy contento con mi vida, la verdad. No necesito mucho más que a mi familia, unos pocos ―pero buenos― amigos y escribir para sentirme pleno. No aspiro a más.

AI- ¿De dónde viene tu afición a la literatura y al vicio de juntar letras?

Pues mi afición a la lectura debió ser algo así como una alineación planetaria, visto el panorama que tenemos en ese aspecto en España. Tuve la suerte de que en mi colegio tenía una profesora que supo crear en mí esa inquietud. Se llamaba María Carmen ―Maricarmen, para nosotros―, y aparte de ser un encanto de persona y una excelente profesora, tenía por costumbre regalar a todos sus alumnos un libro cuando pasaban a un curso superior y tenía que despedirse de verles cada día. El mío se llamaba ―aún lo conservo, con su dedicatoria y mucho cariño― “Historias de conejos”. Imaginad la edad que tenía yo por aquel entonces. También solía recomendarnos lecturas. Recuerdo con especial claridad uno que se llamaba “El viaje de Doble P”, que trataba las peripecias de un pequeño extraterrestre que llegaba a la Tierra y conocía a un niño mientras relataba nuestras costumbres con total admiración. Devoré ese libro como quinientas veces. Supongo que ahí empezó todo. Después, un poco más mayor, cayó en mis manos un libro de mi hermano que se titulaba ―creo que muchos lo conocerán― “El pequeño vampiro”. Y creo que ahí descubrí que lo mío era el terror. En el Teleprogramas de aquella época solían aparecer relatos de misterio y terror que yo le arrancaba a mi madre para pegarlos en un cuaderno y me los leía de noche metido en la cama. También sigo conservándolo. Aparte de esto, mi padre siempre me decía que un libro era como un buen amigo, que el saber nunca ocupaba lugar. Siempre estuvo encima de mí para que los libros se convirtieran en una parte de mi vida. Y lo logró, así que me gusta pensar que está orgulloso de mí y puede leer todo lo que escribo desde algún lugar no muy lejano. A escribir no empecé hasta los 15 o así. Llené varios cuadernos con todo tipo de paranoias y reflexiones desde esa edad hasta los 19, pero nada que pudiese considerarse un verdadero cuento. Y, ¿adivináis? También conservo la mayoría de ellos. Después pasé una buena temporada sin leer ni escribir absolutamente nada. Supongo que en aquel momento creí que no lo necesitaba. Y en cierto modo así era. Lo que escribía tenía mucho que ver con un estado de apatía y soledad que no lograba sacudirme de encima. Pero cuando conocí a la que hoy es mi mujer, dejé de sentir esa necesidad. Suena precioso, y lo es. Pero cuando llevas algo como la literatura tan dentro es difícil no dejarlo salir si no quieres que te duela. Así que mucho tiempo después, en el 2010, empecé a escribir una novela de humor y aventuras. La terminé en 2012. Ahí fue cuando me di cuenta de que era algo que no quería dejar de hacer. Así que aquí estoy, con un montón de canas algo prematuras y pasando las noches frente al ordenador cuando mi mujer y mis hijos duermen.

AI- ¿Qué fue lo que te empujó a escribir una novela como Insomnio? ¿Cómo surgió la idea?

smm2La idea surgió de un sueño de mi mujer. Yo, para mi propia tristeza y exceso de trabajo para mi imaginación, nunca me acuerdo de los míos, si es que los tengo. Envidio muchísimo a esos escritores que dicen sacar unas ideas cojonudas de sus sueños para escribir, en serio. Yo tengo que conformarme con darle doscientas vueltas a una simple asociación de objetos y pensamientos o, en el caso concreto de Insomnio, tejer una historia con una imagen que tuvo a bien revelarme una mañana mi mujer. Me contó que había soñado con una sombra a los pies de nuestra cama. No nos hacía nada, tan solo estaba ahí quieta, mirándonos. Pero ella sintió que, a pesar de todo, no tenía buenas intenciones. Pensé que si ese sueño se repetía las veces suficientes, acabaría por no poder dormir, así que ya tenía el título de la novela y un protagonista. A partir de ahí, solo hizo falta preguntarse un montón de cosas y sacar ratos durante un año para dar forma a la historia que hoy podéis encontrar publicada, casi tres años después de ser escrita. Como curiosidad, os puedo decir que la casa donde se desarrolla gran parte de la trama existe de verdad. En ella viven uno de mis mejores amigos y su mujer, a los que no les importó demasiado alquilármela metafóricamente para que Gus y Myriam, los protagonistas de Insomnio, tuvieran un techo bajo el cual poder contarnos su historia. Ellos dicen que después de leerla pasaron un par de cosas extrañas, pero yo creo que lo hicieron para darme publicidad y disparar mis ventas. Huelga decir que no lo consiguieron.

AI- ¿Tienes algún autor favorito? ¿Alguien a quién tengas como referente?

Si tuviera que decantarme solo por uno sería imposible, aunque mis referentes, los primeros por los que sentí esa admiración por la que preguntas, fueron Terry Pratchett y Stephen King. Con el primero he aprendido tantas cosas y me he reído tanto y tan fuerte que cuando murió estuve varios días muy muy jodido. Es imposible que ningún otro escritor llene el vacío que dejó en mí, de eso estoy seguro. Y King, al que conocí a los 12 años con cierta novela en la que aparece un payaso, fue el primero con el que pasé miedo de verdad, del de mirar debajo de la cama y taparme hasta las orejas cuando cerraba el libro y me metía en la cama. Ambos me han hecho vivir tantas cosas entre sus páginas que supongo que les debo buena parte de lo que hoy soy como escritor, aunque en temática predomine siempre mi lado tenebroso. A Poe, Lovecraft, Bécquer o Bierce, por nombrar a los que más he leído, los conocí mucho después, pero es imposible no admirarlos a todos por alguna razón. Después de todo, las bases de lo que hoy es la literatura de terror las asentaron ellos, y los que se alimentaron de sus historias son los que se han encargado de hacerla perdurar y que haya ido evolucionando hasta nuestros días. También admiro a todos los escritores que tienen la valentía de tratar de hacer que su trabajo llegue a los lectores. A todos ellos. Escribir en un acto de soledad, cualquiera puede hacerlo, pero vencer el miedo a exponerte y que te juzguen no es algo que se pueda banalizar. Que luego ese trabajo te guste o no ya es otra historia, y creo que la pregunta no va por ahí.

AI- ¿Qué hace Sergio Moreno cuando no escribe?

Ufff, un montón de cosas. Levantarse a las cinco y media de la mañana para irse a fabricar trenes, leer, jugar a videojuegos, escuchar música, cantar en la ducha y en el coche, fumar, beber litros y litros de café y alguna cerveza, tratar de hacer felices a mi mujer y a mis hijos… Hace tiempo que no lo practico ―algo que debo solucionar―, pero también me gusta mucho el snowboard. Tengo el pulgar de la mano derecha un poco más gordo que el de la izquierda gracias a una caída, pero me viene fenomenal para pulsar la barra espaciadora, así que el año que tardó en crecerme de nuevo la uña mereció la pena, después de todo. También hice descenso de barrancos una vez con mi hermano y me dejé el coxis en una piedra al tirarme por un tobogán mientras él se descojonaba. Creo que lo mío son los deportes de salón, después de todo. Pero lo que más hago después de escribir es reírme. No todo lo que me gustaría, pero es que es muy difícil tratar de echarles la bronca a tus hijos si te ven sonriendo, ya sabes…

AI- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo editorial? Cuéntanos tus primeros pasos y cómo fue la experiencia.

smm3Mis primeros pasos… Pues supongo que fueron como los de muchos otros escritores cuando empiezan. Me presenté a unos cuantos concursos con los primeros relatos que escribí y no me comí un colín en ninguno de ellos, como era de esperar. Pero eso no me desanimó en absoluto. Seguí escribiendo y escribiendo y volví a presentarme a más concursos hasta que sucedió lo imposible: ¡gané uno de ellos! El primero de todos lo convocó una página web que decía que lo iban a publicar en papel ―H de Humanidades, si mal no recuerdo―… y ya han pasado cuatro años de eso. Pero oye, por aquel entonces yo ni soñaba con publicar, así que me quedé con el hecho de que algunas de las primeras personas que leyeron algo mío lo consideraron merecedor de un premio, y supuso una importante inyección de moral. Y seguí presentándome a más concursos, a muchos, y gané otro par más y quedé finalista o me seleccionaron para aparecer en varias antologías. La primera en la que vi un texto mío sobre el papel fue en el Visiones 2013, cuya temática debía ser lovecraftiana, así que fue especialmente ilusionante. Desde esa he aparecido en algunas más, hasta que a raíz de ganar la segunda convocatoria de un concurso que se llama “Encuentros en la tercera frase”, Víctor J. Sanz ―el director de Letras Inquietas, la web convocante―, se puso en contacto conmigo proponiéndome publicar con él un libro en la editorial que tenía pensado crear. Así nació Susurros de sótano y desván, una recopilación de catorce relatos de los que había ido acumulando a lo largo de los años y que vio la luz junto a Scribere Editores en enero de este 2016. Por aquel entonces ya había firmado también el contrato con Nowevolution que daría lugar a la publicación de Insomnio unos meses más tarde, en junio. La verdad es que no puedo quejarme. Si cuando empecé alguien me hubiese dicho que publicaría dos libros en un mismo año me habría reído en su cara. En cuanto a la experiencia, solo puedo decir que está siendo muy positiva. Me he encontrado a mucha gente que merece la pena por este mundillo gracias a las redes sociales y también gracias a ellas he aprendido a qué árboles es mejor no arrimarse. La verdad es que yo siempre he ido a lo mío, que es escribir, pero supongo que es inevitable llevarte unas cuantas decepciones por el camino.

AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?

Pues ahora mismo estoy escribiendo la que será mi quinta novela, pero me lo estoy tomando con muchísima calma. La anterior me llevó dos años y medio y la verdad es que me dejó completamente agotado a nivel creativo. Me pasé todo el verano corrigiendo por centésima vez las dos novelas anteriores con la excusa de no escribir nada y creo que mi imaginación se recuperó de ese desgaste, así que poco a poco va tomando forma, pero no tengo ninguna prisa por acabarla. Veremos en qué acaba. Y en cuanto a proyectos más a corto plazo, publicaré una nueva novela de género post-apocalíptico en el primer semestre de 2017 con Nowevolution y, ya a finales de ese mismo año, otra con Apache Libros. Acabo de daros dos exclusivas así como quien no quiere la cosa. ¿Esto lo pagáis o algo?

AI-Cuéntanos que es lo que te define como autor…

Vale, veo que la primera pregunta no era la más difícil, después de todo. ¿Esta no es de las que deberían contestar los propios lectores? Qué puedo decir. Creo que soy un escritor de atmósferas. De momento me sigue costando horrores crear unos personajes a la altura de la trama, y es algo sobre lo que debo trabajar muchísimo, así que creo que de forma inconsciente trato de enmendar esa carencia con unas descripciones que te hagan sentirte parte del mundo que quiero recrear. Creo que es lo que mejor se me da, pero como te digo, eso es algo que deberían valorar los lectores. También suelo preocuparme mucho por la musicalidad del texto. Supongo que a muchos escritores esto les parecerá una gilipollez, pero cada vez encuentro menos relatos y novelas cuya prosa me haga creer que hay algo más que la intención de contar una historia. Me encantan los escritores preciosistas, esos que evocan de algún modo el romanticismo de los clásicos sin caer en la trampa de usar miles de adjetivos para describirlo todo. Supongo que a eso es a lo que aspiro. A contar buenas historias y además hacerlo, a mi manera, de un modo hermoso.

AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura en nuestro país? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público están dándole por fin la importancia que se merece a los autores patrios, o por el contrario, siguen siendo un tanto marginados en favor de autores extranjeros?

smm4Tenemos un montón de buenos escritores en España, y creo que el problema no es tanto si los lectores prefieren a autores extranjeros como el hecho de que tendemos a infravalorar lo que se hace aquí. Nos pasa con todo. Además, también es cierto que las bases no están bien asentadas. No hay apoyo por parte del gobierno en prácticamente ningún ámbito cultural y la educación que se recibe en las aulas donde se forman los futuros lectores logran, en la mayoría de las ocasiones, que los niños acaben odiando los libros que se les manda leer. No puedes tratar de fomentar la lectura en un chaval de diez años si le pones como trabajo un comentario de texto sobre El Quijote. Los clásicos son imprescindibles, pero a su debido tiempo. Yo tuve suerte, porque aparte de mi naturaleza curiosa y una cierta predisposición ―que también influye mucho la personalidad, todo sea dicho― no me encontré con ningún libro que se me atragantase. Es más, de todos ellos, recuerdo con especial cariño Niebla y Diario de un náufrago. Son dos ejemplos de libros que despiertan esa curiosidad. Estoy convencido de que si Harry Potter fuese una lectura obligatoria para cierta edad, en el futuro tendríamos muchísimos más lectores. Y en cuanto al panorama actual, solo puedo opinar desde una posición que no es sino la de un autor que apenas ha empezado a dar sus primeros pasos, pero creo que el hecho de que estén surgiendo tantas pequeñas editoriales responde a una demanda que poco a poco se va incrementando en cuanto a publicaciones de género se refiere. Aunque es verdad que las ventas, salvo contadas excepciones, se reducen a los trescientos o cuatrocientos ejemplares, y eso si el autor ya tiene cierto renombre. Supongo que debemos alegrarnos de que la mayoría de los que componemos este mundillo no miremos solo el lado económico de la literatura, porque si no estaríamos mucho más jodidos de lo que ya estamos.

AI- Si Sergio Moreno no se dedicase a escribir, ¿en que se mantendría ocupado en su tiempo libre?

En componer canciones. Soy un músico frustrado. Me encantaría ser capaz de tocar la guitarra como es debido, pero me temo que no tengo ese don. Además, me paso el día cantando o tarareando. Llevo la música dentro, pero no tengo la capacidad de expresarla al mismo nivel que las letras. Y tampoco es que tenga mucha voz. Si acaso, para hacer los coros…

AI- A Sergio Moreno le asusta…

Pensar que mis hijos van a vivir en un mundo peor que el que yo dejaré algún día.

AI- A Sergio Moreno le gusta…

Saber que estoy disfrutando de todo cuanto tengo en la vida.

AI- ¿Cómo definirías tu forma de trabajar y que criterios sigues a la hora de afrontar un nuevo proyecto?

La definiría como caótica, para ser sincero. Me mueven impulsos, no soy nada planificador. Si sé cómo va a acabar la historia, pierdo interés en contarla, y creo que cuando lees un libro sabes si el autor te le estaba contando porque lo necesitaba o solo por pasar el rato. Y tampoco sigo ningún criterio al afrontar un nuevo trabajo. De momento sigo teniendo el lujo de hacer lo que quiera y cuando quiera, y no creo que supiese hacerlo de otro modo. Al menos, no mientras solo pueda dedicarle a esto dos o tres horas al día.

 

AI- Por último: Cuéntanos cuál es el último libro que has leído, la última peli que has visto y el último tema musical que has escuchado.

Mi último libro, sin contar una relectura de los relatos de Washington Irving, ha sido La corona del pastor, de Pratchett. Un libro maravilloso, por cierto. La última película que he visto ha sido Ice Age 5: el gran cataclismo, en compañía de mi mujer y mis hijos. No me gustó mucho. Creo que han ido a peor desde la tercera parte, que me encantó. Y el último tema musical que he escuchado ha sido Last of our kind, de The Darkness, que es un grupo que nunca me canso de recomendar. De hecho, ¿qué hacéis perdiendo el tiempo en leerme a mí cuando podéis estar escuchándolos a ellos? ¡Buscadlos en Youtube!

AI- Pues eso es todo. Muchas gracias por tu tiempo, Sergio.

Gracias a ti. Ha sido un placer. Hasta la próxima.