El ejército de piedra, de Luis Manuel Ruiz (Salto de página, 2015)

Una reseña de Jorge Lara

El-ejército-de-piedraMadrid, capital de España. Las tantas de la noche del primer día de febrero de 1909. Iglesia de San Froilán  Un grito, que habla de cosas imposibles, desgarra la noche y perturba la paz de aquellos que descansan: “¡fuera, mala bestia!”. Ella, la madre, vislumbra impotente y paralizada, una imagen sacada de la peor de las pesadillas: su retoño es arrancado de los brazos de la madre, por una bestia que, finalmente, huye con el botín entre sus fauces. -¡Mi hijo, mi pobre hijito!-, aúlla desesperada provocando un mar de luces en las ventanas.  Las alarmas se disparan, la Guardia Civil se despereza y emprende una persecución que termina con el monstruo acorralado en un tejado.  La huida ya no es opción, esconderse no servirá de nada, y de repente, ¡bang!, un certero disparo le hace tambalearse y caer al vacío para romperse en mil pedazos, literalmente, porque aunque esta bestia tiene dientes, garras, pelo y una rostro de demoníaco… es de piedra y la piedra se quiebra.

Pero algo no encaja y es que algo de piedra, es… inerte, y no se mueve, ¡no puede moverse, es imposible!  Pero, amig@s, tan solo los locos dicen “imposible”.  Ya lo dijo el Sombrerero loco a Alicia: “solo es imposible, si tú crees que lo es”, por eso  los sabios dicen “improbable”.

Como sabio es Salomón Fo, la cúspide de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Eminencia científica sin parangón, miembro de honor de todo comité de sabios, amante empedernido de los exquisitos y dulces piononos y preocupado padre de la descarada y deslenguada Irene Fo.  Ireno Fo, huracán de fuerza, vitalidad, dedicación, inteligencia y perspicacia, o lo que es lo mismo, lo que surge de mezclar a Sherlock Holmes con Indiana Jones y dotarlo de forma de mujer.  No menos sabio, pero en el arte de la resolución de crucigramas, es Elías Arce, gacetillero del diario “El Planeta” y enamorado perdidamente de la belleza salvaje de la señorita Fo. Por último, Nabucodonosor Orlok, el mayordomo de la familia Fo. De naturaleza sobrenatural, edad indeterminada y puntería infalible. Para aquellos lectores que ya leyeran la primera de las novelas de este singular cuarteto, “El hombre sin rostro” (Salto de página, colección Púrpura, marzo 2014), poco hay que yo pueda contarles acerca de tan peculiar grupo de personajes, pero para aquellos que como yo, los descubran por vez primera, deciros que son un lujo, una delicia, un regalo para la vista: estrambóticos, divertidos, ingeniosos, ¡locos!… adorables.

Pero también hay personajes oscuros, enigmáticos, grotescos e igualmente atrayentes  y sumamente interesantes, ricos en matices, como Vidarte, inspector de día y vedette de noche, o los componentes del Trío Ele, “virtuosos” músicos. Qué decir de la “maldita” Medusa, cuya picadura es tan electrizante como mortal, o el misterioso hombre del maletín amarillo y las gafas azules, que una vez tuvo un sueño.  Y como no, las estatuas: grandes, medianas o pequeñas.  Unas celestiales, otras terrenales y viviendo en parques, museos, avenidas o glorietas. Todas de piedra, todas “vivientes” y todas ellas con un mismo objetivo: hacer cundir el pánico en Madrid, dejando un torrente de caos y destrucción a su paso ¿Quién o qué está detrás de este conjuro? ¿Qué misión han de cumplir estos titanes rocosos?

luis-manuelPara la deducción de este misterio sin par, será imperativo visitar la casa un arquitecto famoso por sus edificios invertidos, el taller de un mago creador de autómatas, el laboratorio del profesor Fo, o unas canteras del extrarradio.  La verdad está ahí fuera, en la calle, en los parques, en los museos, en las fuentes, y ni todos los recursos al mando del Jefe de Orden Público, parecen capaces de resolver el acertijo: dos horizontal, de seis letras: materia mineral muy duro y de estructura compacta: PIEDRA. ¿Quién será el siguiente en despertar? Quizás el Dios Neptuno, quizás la Diosa Cibeles… las estatuas del Retiro ya están haciendo sus propias apuestas. ¿Cómo vencer a un ejército de piedra? con la única arma efectiva conocida: cuatro vertical, de siete letras: facultad para discurrir o crear con prontitud y facilidad: INGENIO.

Como ingeniosa, divertida, adictiva y rocambolesca, es la nueva novela de Luis Manuel Ruiz: “El ejército de piedra” (Salto de página, colección Púrpura, junio 2015), o lo que supone la segunda entrega de las peripecias del profesor Fo y compañía.  Es preciso señalar, que no se trata de la continuación de “El hombre sin rostro”, sino de un volumen totalmente independiente y de final cerrado, aunque se recomienda, para disfrutar aún más la experiencia,  sobre todo en lo concerniente a Orlok -que en esta entrega pasa muy de puntillas, casi sin hacer ruido- hacerse con ambos títulos.

Una de las imágenes más impactantes que recuerdo de mi niñez y que, gracias a esta novela, he vuelto a revivir en mi memoria, es aquella aventura épica de “Jason y los argonautas” en la que los héroes griegos Hércules e Hilas despiertan la ira de Talos, el Gigante de Bronce -otra de las magníficas criaturas dotadas de vida gracias a Ray Harryhausen– el cual les va dando caza, arrasando con todo lo que encuentra a su paso, hasta que dan con su punto débil: uno de sus talones, y éste cae derrotado. Así las cosas, ¿cuál será el punto débil de los “gigantes” del autor sevillano?

Hay novelas -no muchas-, tan completas, que son muy fáciles de reseñar. Acabas tan agradecido con el autor, que quieres recomendarla a todo aquel que se considere lector y hacerte un nudo en la lengua para no destriparla por completo.  “El ejército de piedra” es, sin duda, una de ellas. Emana, por cada una de las esquinas de sus hojas, aventura, intriga, misterio, humor a raudales, personajes redondos, unos diálogos tan delirantes como ingeniosos y una trama con más curvas que Despeñaperros.  Además, comparte con su antecesora, ese aroma a narrativa clásica detectivesca, de lupa, pipa y sombrero de cazador, ese gusto por los tebeos de viñetas descoloridas y personajes que, unas veces, se creían superhéroes y otras, confundían farolas con guardias de tráfico, y que tan buenos momentos nos hicieron pasar en la niñez, y ese Madrid de época, de principios de siglo XX, que enclava la historia en un marco perfecto, dónde lo extraño, lo irreal, lo “contra natura”, es totalmente impensable, y tiene y debe ser confundido, con un perro sarnoso o un par de rufianes en los tejados, o donde un querubín con malas pulgas, no puede ser otra cosa que una mosca de tamaño descomunal. Lo dicho: una delicia.

Grge-dixit: De las novelas más gratificantes que he leído este año.

 

Ficha técnica

Título: El ejército de piedra

Autor: Luis Manuel Ruiz

Editorial: Salto de página

ISBN: 9788416148202

Páginas: 320

Precio: 17.90 euros

http://www.saltodepagina.com/libro/el_ejercito_de_piedra-98/

 

 

Todo irá bien, de Matías Candeira

Una reseña de Francisco José Arcos Serrano.

1463662_10201665600335190_603811829_nUno espera que los niños regresen a casa cuando todavía hay luz. Que los cuchillos estén lejos de su alcance. Que los muertos no se levanten de sus tumbas o, al menos, que si lo hacen se comporten con educación y no interrumpan nuestra cena. Que los vivos conserven el sentido del humor. Que no existan encapuchados tras las cortinas. Que esa mancha roja del sofá no sea lo que parece y que eso que hemos golpeado con el pie no sea un hueso. Uno espera estas cosas, en fin, como quien espera de un libro cierta tranquilidad, un plácido entretenimiento y, al cabo de la lectura, algún que otro final feliz. Pero también es cierto que lo que uno espera no siempre es lo que desea.

Con un cambio radical de registro, Matías Candeira propone en ‘Todo irá bien’ un chapuzón al abismo que hay en nuestro interior: una mirada al fondo de nuestras creencias y a los límites morales de nuestros actos, a nuestros lazos de sangre y a los paisajes carbonizados de la infancia. Por supuesto, como decía un viejo filósofo, todos esos abismos antes o después, nos devuelven la mirada.

Hay que decir que lo primero que llamó mi atención al sostener el libro en mis manos fue esa portada con gallinas gigantescas campando a sus anchas por una calle cualquiera de una anónima ciudad…..la palabra ‘inquietante’ se quedaría algo corta al referirnos a las sensaciones que provoca dicha ilustración.

‘Todo irá bien’ compila diez relatos, de los cuales podríamos afirmar que comparten una visión de la vida un tanto macabra, característica ésta que no anda muy alejada de cierta desolación que sobrevuela igualmente por cada uno de estos relatos.

1452366_10201665600655198_309525545_nMatías Candeira nos propone un viaje donde se tocan diversos géneros: terror, zombies, ciencia ficción….y en la que nos muestra las facciones más extrañas y estrambóticas del ser humano, incómodas a veces, las cuales provocan un cierto rechazo a conocernos a nosotros mismos de manera más profunda e incluso miedo en compartir ciertos rasgos extravagantes de algunos de los personajes que se pasean por estas páginas y a lo que se le suele llamar nuestra “bestia interior“.

En mi caso particular, hacía tiempo que un libro de relatos no me lo hacía pasar tan bien/mal (según como se mire), provocando sensaciones encontradas tales como desasosiego u oscuridad tras leer cualquiera de los diez relatos aquí incluídos; sinceramente, creo que a lo que servidor le acongoja más es que el terror de este libro está instalado en lo real, en lo tangible….y que cualquiera de nosotros podríamos acabar como alguno de los personajes de estos relatos.

En ocasiones, y durante la lectura del libro, tuve la extraña sensación de estar inmerso en una atmósfera de pesadilla onírica, de la cual no podía escapar de ninguna de las maneras, inclusive algunas zonas de sombras en algunos pasajes, con lo que la sensación de misterio e inquietud se potenciaba conforme pasaba incómodo las páginas.

Como en toda compilación de cuentos, los hay que gustan más y otros que por diversas razones no acaban de cuajar en tu cabeza; también tengo que decir que por uno de los relatos, ‘Gólgota‘, ya merece la pena la adquisición del libro. Leedlo y después me comentáis lo que os ha parecido.

En definitiva, ‘Todo irá bien’ supone un descenso a nuestro “yo” más profundo, pero que a su vez (y no debemos olvidarlo) también trata temas tan universales como el amor o la tristeza, pero pasados por el tamiz tan particular de Matías Candeira, un escritor que aún tiene mucho que decir, de eso estoy seguro.

Muy recomendable si no eres demasiado hipocondríaco, claro.

 

Todo irá bien

Matías Candeira

Salto de Página

160 págs

14,50 Euros

 

 

 

 

 

Esta noche arderá el cielo, de Emilio Bueso

Buenos Días, queridos Lectores Ausentes.

ENAEC diseno finalHoy venimos con Esta Noche Arderá El Cielo, la última novela de Emilio Bueso,  una novela a la que le tenía muchísimas ganas y que no solo ha colmado mis expectativas, si no que las ha superado con creces. Los que conocemos la obra de Bueso, sabemos de su estilo crudo, visceral, impulsivo, donde no hay lugar para remilgos ni medias tintas. Las cosas por su nombre y siempre con ese punto macarra y de mala leche.

Aun así, decir que Bueso se mueve bajo un mismo patrón, sería inexacto. Una cosa es su estilo sucio, directo a los morros, y otra es que sus obras se parezcan. En absoluto. Nada tienen que ver Diástole y Cenital con el título que nos atañe.

“La Trans-taiga es la carretera más larga y solitaria que puede recorrerse en el vasto norte canadiense: seiscientos sesenta y seis kilómetros a través de un desierto boreal que mueren de pronto junto a un embalse abandonado. Un sitio que cruzar en moto, donde perderse con una mujer casada, acampar bajo la fosforescencia de la aurora y la lluvia de estrellas. Ése era en un principio el plan de Mac. Mac es un tipo que a veces necesita medicación y cuyos planes, a menudo, salen mal. Mac entiende de carburadores, de ataques de pánico y de rock and roll. De lo que no entiende Mac es de avionetas de contrabandistas en vuelo rasante, de armas biológicas y ancestrales secretos de los indios Cree. Y va a tener que aprenderlo todo en una noche…”

En esta ocasión, el autor nos cuenta sobre un perdedor, un tipo al que el mundo le viene grande. Ahogado por su propia incapacidad de hacer nada al respecto, siente en cada uno de los poros de su piel que la vida es solo una sucesión de oportunidades perdidas. Un motero que se ha recluido en su propia mísera existencia, añorando tiempos que no necesariamente fueron mejores, pero al menos FUERON. Ocultando su desidia y su fobia social tras las paredes de su taller, la vida transcurre entre carburadores, manillares cromados y grasa. No hay un futuro y por no haber, no hay ni un presente real. Se limita a dejarse llevar a la deriva, en un día que se repite infinitamente, mientras cada vez le cuesta más seguir a flote.

Pero cuando el pasado vuelve a llamar a su puerta, parece que se presenta una última oportunidad de cambiar las cosas. De sentirse vivo de nuevo, aunque sea tan solo por una vez más.

Bueso  ha creado un personaje complejo, un paria que no puede culpar a nadie de su miseria, salvo a sí mismo. Alguien que no sabe cual es su lugar en el mundo, que no comprende que es lo que se espera de él ni que debe hacer. Víctima deliberada de la No-acción, el Wu wei de los taoístas, pero en su versión más decrépita, indigente y autodestructiva. Será necesario un detonante, algo que rompa con todo lo establecido, para que nuestro personaje se decida a actuar, de asumir el desafío que se le presenta, pese al miedo y las dudas. Y de eso va la novela: De un tipo que por fin se ve obligado a tomar las riendas, a ponerle cojones, aunque sea empujado por unas circunstancias tan extrañas e incomprensibles, a hacerse cargo de la situación y a tomar decisiones. De asumir por vez primera el protagonismo en la historia de su vida, de apretar el culo y los dientes y salvar la situación… y de paso, la vida.

Una novela de terror y ciencia ficción, escrita en clave de western y road movie, en la que el autor hace aquello que mejor sabe: Obligar a sus personajes a despertar, aunque sea a base de hostias. Aquí no hay héroes,. Y resulta difícil señalar realmente a un villano. Todos hacen aquello que han de hacer, para bien o para mal, en su lucha por sobrevivir, sea como raza, especie o individuo. La Taiga, esa carretera casi infinita, más allá de los confines del mundo. Bosques antiquísimos e inexplorados, que ocultan en su interior toda clase de horrores. Indios Cree, cuyo orgullo guerrero y ancestral se diluye ante los nuevos tiempos. Criaturas imposibles, hijos de un dios loco llamado hombre, que han convertido este inhóspito paisaje en su hogar. Traficantes, militares, operaciones secretas, motocicletas y Rock and Roll. Todo sucederá en una noche especial, distinta, en la que el fuego, destructivo y purificador, arderá en la tierra, pero aun con mayor intensidad en los cielos.

Si en Solo ante el peligro, Gary Cooper se hallaba en un pueblo de calles polvorientas, madera reseca y sol abrasador, dependiendo únicamente de sí mismo, en Está noche arderá el cielo nuestro héroe sin vocación aparcará su caballo de hierro, tomará su pistola de bengalas a modo de colt 45 y se enfrentara a la fría noche de la Taiga y a sus miedos, dispuesto a salvar a la chica y vender caro su pellejo. Su mayor enemigo, sin embargo, no se oculta en las sombras, sino dentro de sí mismo. Luchará contra todo aquello que ha sido hasta ahora su forma de ser y  enfrentarse a la vida: Su aislamiento, su falta de decisión, su  debilidad… Fuegos, reales o metafóricos, que supondrán el principio y el fin, el alfa y el omega, la muerte y el renacer, bajo un bautismo de luces fantasmales y fuego redentor.

emilio-buesoBueso en su línea, directo y sin concesiones. Una prosa directa al hígado, construida a conciencia como el artesano que es. La estructura narrativa es como una obra de ingeniería, trabajada hasta el más mínimo detalle, como una máquina de precisión con una fuerza arrolladora. Maravilla que tanta complejidad, tanta minuciosidad, se ejecuten con tal perfección que el resultado nos parezca brillar por su sencillez. Bueso hace que lo difícil nos parezca fácil. Una prosa cargada de metáforas, hipérboles, metonimias y anáforas, pero a la vez, con un vocabulario crudo, descarnado, irreverente, incluso vulgar en ocasiones, como ya es habitual en él.

Bueso en estado puro, señores. Tan mordaz y analítico como suele ser. Un filósofo con chupa de cuero, con las cosas claras y contando historias como se deben contar.

Imprescindible.

 

Esta noche arderá el cielo

Emilio Bueso

Editorial: Salto de Página

ISBN: 9788415065487

Páginas: 288 pág.

PVP: 18€

 

Perturbaciones, Antología del relato fantástico español actual. VVAA

Buenas tardes, amigos.

PerturbacionesHoy venimos con Perturbaciones, una antología de relatos fantásticos publicada por Salto de Página, en la que varios autores españoles, de  reconocida reputación y prestigio, compartirán con nosotros veintisiete historias imposibles, perturbadoras y en las que esa tenue línea que separa lo real de lo soñado se diluye hasta hacerse irreconocible, borrando esa sutil frontera y haciendo que lo onírico se filtre en nuestro mundo.

Como suele ser habitual, se han seleccionado aquellos relatos que mejor se ajustan al espíritu que pretende transmitir la antología. Lo cierto es que a mi entender, han acertado de pleno con la elección de los mismos, porque todos siguen esa pauta,  reflejan el  leit motiv que da pie a la misma. Esa brecha en el tejido de la realidad, ese realismo mágico (con permiso del gran Borges), esa interacción de lo imposible en lo cotidiano, lo insólito como un hecho innegable,  se manifiesta de muy diversas maneras, de forma sutil, pero precisa, adquiriendo consistencia hasta convertirse en  lo único que importa, siempre desde el punto de vista de cada autor.  Pese a los distintos enfoques,  de las diversas formas en las que se plantea  ésa irrupción, lo que si observará el lector es una evidente coherencia interna, independientemente de lo alejadas que puedan estar entre si cada una de las historias, algo que se agradece al convertir el recopilatorio en un todo compacto y sin fisuras,  en el que todas tienen cabida sin parecer fuera de lugar, aunque en ningún caso tengan relación entre ellas.

La antología, cumple a su vez con un segundo propósito, que es el dar al público una visión  completa, una muestra detallada y fehaciente del estado del género fantástico en este momento, cuáles son sus tendencias y como se entiende a día de hoy, según el criterio de ese  plantel de autores.   Sus carreras literarias, sus incursiones en el género,  su bagaje en el oficio, su disparidad de edades, estilos e influencias, hacen de este selecto grupo un inmejorable  escaparate  que permite vislumbrar en qué condiciones se mantiene y cómo ha evolucionado la literatura fantástica de nuestro tiempo.

Con un extenso prólogo, elaborada tesis y esplendido ensayo que ocupa  las primeras quince páginas, Juan Jacinto Muñoz Rengel  medita y comparte sus impresiones al respecto. No coincido con algunas de sus afirmaciones y creo que hila demasiado fino en algunos momentos, pero con todo, resulta interesante lo que expone. Las premisas que se imponen según su criterio no se cumplen en todos los casos y son varios los relatos que difieren a su ideario particular, por lo que insisto, no comparto algunas de sus ideas preconcebidas, pero resulta un placer constatar que haya quien analice tan a fondo esas cuestiones.

Hablando ya de los relatos, la calidad es muy alta  y en la mayoría de casos, la técnica y las herramientas utilizadas son impecables. Prosa elaborada, con oficio y un ejercicio de estilo al alcance de unos pocos. La mayoría de los textos cumplen con su cometido y logran su propósito, aunque en algunos casos concretos, las historias no terminan de cuajar en su desenlace. Son la excepción y aun en este caso, satisfacen al lector por su prosa y desarrollo, por lo cual, el lector a buen seguro  disculpará  si no terminan de quedar bien cerrados.  No se trata tanto de llegar a la meta como de disfrutar el camino y en esos casos, se cumple el dicho.

En cualquier caso, la carga onírica y la sensación de irrealidad, de desconcierto ante lo absurdo, lo imposible, cuando estos aparecen de repente en nuestra vida, está presente en todos ellos y nos subyuga, contagiando esa incredulidad inicial ante lo que vemos y experimentamos, hasta que finalmente solo nos queda aceptarlo como algo real que no podemos ignorar y que afecta directamente a nuestra existencia, cambiándolo todo.

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La antología contiene los siguientes relatos:

-Los Libros vacíos, de José María Merino

-Dios y otros microrrelatos, de Juan Pedro Aparicio

-El Juicio Final, de Cristina Peri Rossi

-La mujer de verde, de Cristina Fernández Cubas

-Capitán Seymour Sea, de Norberto Luís Romero

-Balneario, de Pilar Pedraza

-Diarios, de Julia Otxoa

-La obsesión de la alimaña, de Elia Barceló

-Final absurdo, de Laura Freixas

-El andén de nieve, de Carlos Castán

-Una cita aplazada sine die, de Luís García Jambrina

– Otra vez de noche, de Ignacio Martínz de Pisón

– Los palafitos, de Ángel Olgoso

– La cueva y otros microrrelatos, de Fernando Iwasaki

-Fecundación, de Pedro Ugarte

-El espíritu del griego, de Manuel Moyano

-Y por fin despertar, de David Roas

-Venco a la molinera, de Félix J. de Palma

-Los niños hundidos, de Miguel Ángel Muñoz

-Roger Lévy y sus reflejos, de Ignacio Ferrando

-Paso a paso hacia el final del día, de Jon Bilbao

-Biológicas: una lectura providencial, de Óscar Esquivias

-Cantalobos, de Patricia Esteban Erlés

-El desván de la casa roja, de Luís Manuel Ruiz

-Alesia, de Óscar Sipán

-Velocidad de los sueños y otros microrrelatos, de Miguel Ángel Zapata

Relatos largos, textos breves, fábulas y microcuentos… Diferentes formatos y estilos conforman este muestrario fantástico. Historias asombrosas  en las que sus protagonistas verán como su mundo cambia ante algo que no se puede explicar, que no tiene sentido y que no debería ocurrir. Una antología que hará las delicias de todo aquel que se decida a descubrirla, sea amante del género o no.

 

Perturbaciones

VVAA

Prólogo de Juan Jacinto Muñoz Rengel

Editorial: Salto de Página

ISBN: 9788493635466

Páginas: 375 pág.

PVP: 19,90€

 

 

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Aquelarre, antología del cuento de terror en español -VVAA-

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

CUB_DEF_AQLRR_TRAZADO_CODNEGROHoy os traigo un recopilatorio que reúne en sus páginas lo mejorcito del panorama actual en nuestro país, en cuanto a literatura de terror se refiere. Se trata de Aquelarre, antología del cuento de terror en español y como su propio nombre indica, en ella encontraremos las truculentas historias de un nutrido grupo de autores españoles, todos ellos ya con cierto renombre en el mundo editorial y que componen el baluarte que defiende este género a capa y espada, allanándonos el camino a los que venimos detrás.

Escritores de la talla de David Jasso, Somoza, Pilar Pedraza, Eximeno, Biurrun, Emilio Bueso y  Alberto López Aroca, por citar solo a unos cuantos de los muchos que participan en esta antología, se encargaran de acercarnos  lo que supone para ellos  un buen cuento de terror y orientarnos hacia donde se dirige el género. Algunos inéditos, otros ya publicados en revistas y fanzines, unos cuantos premiados en distintos concursos y certámenes, los relatos que  componen esta antología nos indican en qué estado se encuentra la literatura de terror y en especial, el formato corto.

Antonio Rómar y Pablo Mazo Agüero se encargan del extenso y elaborado prólogo. Casi una declaración de intenciones, en la que se analiza en profundidad la própia razón de ser del género, haciendo un repaso a los orígenes del mismo y su evolución hasta el día de hoy.

Sin más, os dejo con los relatos y una breve opinión de cada uno de ellos.

-La Mancha, de Juan José Plans: La aparición de algo tan insignificante como una mancha en la pared, se convierte en un suceso que nos acercará al miedo más absurdo e irracional. Historia sencilla que sabe aprovechar los diálogos y la sensación de credibilidad en todo momento, haciendo de algo irrelevante el inicio de una pesadilla.

El ángulo del horror,  de Cristina Fernández Cuevas, nos lleva a una experiencia extraña, casi onírica, en el que la realidad y lo cotidiano van perdiendo sus conocidas formas hasta transformarse en algo irreconocible. Todo parece en orden, pero ahí está el quid de la cuestión: En que solo lo parece. Muy bien escrito y una de las historias más intensas y logradas.

-Instantáneas, de José María Latorre: Una vieja cabina fotográfica se convierte en objeto maldito y puerta hacia un lugar que no es el nuestro,  que se muestra esquivo, pero que una vez descubierto, se encargará de invadir nuestra realidad y hacer pedazos nuestra cordura, mientras se nutre de nosotros, de nuestra vida y nuestro tiempo. Interesante, aunque le ha faltado algo de fuerza para mi gusto.

 -Mascarilla, de Pilar Pedraza es un relato difícil de definir, con aires de leyenda urbana o historia para contar alrededor de la hoguera del campamento. Con unos toques de humor muy sutil y bien utilizado, la autora nos acerca una historia tan sencilla como efectiva. Predomina el misterio y la intriga sobre el terror y aunque en cierto modo uno puede anticipar por donde van los tiros, resulta una lectura muy curiosa y entretenida.

– El banquete del señorito, de Norberto Luis Romero. Un relato que basa toda su esencia en lo grotesco, el gore más selecto y nuestra repulsa a ciertas conductas amorales que tiene cabida cuando no debes dar cuenta a nadie por tus actos. El banquete del señorito, podría decirse que es un relato crudo y bastante gore. Un tipo de terror muy básico y primario, que aunque no es mi favorito, admito que en esta ocasión cumple con su cometido.

-La luz de la noche, de José Carlos Somoza es un relato distinto, al que el calificativo de cuento le viene a la perfección. Bello, con una gran  carga poética y un estilo muy cuidado, con un regusto a las historias clásicas más oscuras y claramente influenciado por la novela gótica tradicional, la única pega es que se hace corto y te deja con ganas de ver como podría desarrollarse la historia más allá de las limitaciones impuestas en cuanto a extensión.

-El Espanto y otros microrrelatos, de Ángel Olgoso. Debo reconocer que me ha sorprendido encontrarme en una antología como ésta un espacio dedicado al microcuento. Olgoso aprovecha su participación  en  la misma para ofrecernos cinco pildoritas, cinco cápsulas de terror y mala leche comprimidas. Como un puñetazo directo al hígado, las breves pero intensas historias que nos trae, logran noquear al lector.

-Carroñeros del miedo, de  David Jasso. Parece que el autor tiene cierta fijación por las salas de proyecciones. Si en su última antología Abismos ya nos ofrecía un relato de terror titulado “El Cine”, en esta ocasión Jasso va más allá y nos revela como una vez cruzado el umbral que nos separa de la muerte, necesitamos seguir sintiendo para recordar que significa estar vivo. Y el miedo, amigos míos, es quizás la emoción más intensa y pura del ser humano. Una prosa correcta, sin florituras, pero acertada para la ocasión, en un relato en el que lo que importa es lo que se cuenta y  lo que se siente. Una buena historia de fantasmas.

-El escombral, de Juan Ramón Biedma. Una historia distinta, bastante surrealista y que me ha llamado la atención. Personajes extraños, de esos que pese a sus rarezas, o justamente por ellas, dejan poso en el lector. El terror visto desde varias perspectivas distintas. Miedo a la enfermedad y a la muerte, miedo a aquello que va más allá de la razón, miedo a la superstición y a lo oculto. Miedo a perder la cordura. Y sobre todo, miedo a lo que no podemos entender. Que la protagonista quede eclipsada por ese grupo de personajes tan singulares y extravagantes como reales, lo dice todo respecto a la historia.  Muy buena y te deja con una sensación extraña en el cuerpo.

-Palabras para Nadia, de David Torres. Un relato bello y trágico, una carta que no llegará a su destinatario. Fruto de las ensoñaciones y recuerdos del narrador, la historia es una mezcolanza de sensaciones, deseos , ruegos, acusaciones y disculpas. Emociones, realidad y fantasía.  ¿Será Nadia alguien real o solo parte de los delirios del autor? Buen relato y bien escrito.

-Los arácnidos, de Félix J. Palma. Historia de terror que regresa a las raíces más clásicas. Elementos típicos y muy efectivos del género. Una historia sencilla, pero contundente, con su dosis de misterio, de elemento sobrenatural y un escenario acorde con el espíritu de la obra. Terror del de siempre, del de verdad. Me ha gustado mucho, porque es justo el tipo de historia que uno espera leer cuando abre una antología de TERROR.

-Círculo polar ártico, de Care Santos. Otro de mis favoritos, sin duda alguna, aunque le ha faltado un poquito de crudeza, de atreverse a dar el último paso, para ser inmejorable. Me encantan las historias situadas en lugares extraños. El extranjero llegando al pueblo y encontrando allí un misterio, un secreto. Primero la extrañeza, después la preocupación. Tras eso, el descenso a la locura y por último, la desesperación. Una prosa elegante y cuidada, un ritmo fluido  y una atmósfera inquietante que te envuelve por completo. De lo mejorcito de la antología.

 -Cosecha de huesos, de José María Tamparillas. Un relato que recupera la parte más tradicional de aquello que llamamos cuentos de terror. Las viejas leyendas locales, las supersticiones, los miedos más arraigados en la cultura popular, los cuentos de viejas de toda la vida, a los que ya no hacemos caso, pero que nuestros abuelos aceptaban a pies juntillas sin cuestionarse siquiera la posibilidad de obviarlos, fueran ciertos o no. Me  ha parecido un buen relato y además, recupera parte de aquello que de forma despectiva llamamos folclore y que en realidad, es la sopa primigenia de donde nace la literatura de terror.

-Medusas, de Ismael Martínez Biurrun. Debo admitir que cuando leí el título, me imaginé algo muy distinto a lo que me he encontrado y es una suerte. El título lleva al engaño y es que Biurrun lleva su historia por derroteros muy distintos a lo que pueda parecer. Terror psicológico llevado al extremo. El fatalismo que desprende el relato es tal, que me resulta asfixiante. Un personaje oscuro que irrumpe en las vidas de los protagonistas. El sentimiento de culpa y la incapacidad de escapar a lo que parece inevitable. Una leyenda local que se hace real en forma de maldición. Uno va leyendo y aunque no sabe cómo terminará, es consciente de que la historia no puede acabar bien. . Sin duda, uno de los relatos más inquietantes de toda la antología.

– Huerto de cruces, de Santiago Eximeno.  Una historia de muertos que regresan de sus tumbas, desde un enfoque muy distinto a lo que estamos acostumbrados. Desde los ojos de alguien que no comprende que está pasando, seremos testigos del horror que siembran a su paso. Entretenida y bien escrita, ofrece algo distinto dentro de este subgénero tan sobreexplotado, cosa que se agradece.

 -La cotorra de Humboldt, de Lorenzo Luengo. Una historia bien escrita, pero que personalmente, me ha dejado frío. No he sabido encontrarle el punto ni entiendo muy bien si es lícito catalogarla como relato de terror, ya que se hace más hincapié en la relación del profesor Humbolt con Darwin, en sus debilidades y flaquezas, en la hipocresía y en la forma de actuar de la sociedad inglesa de la época, que en lo que se supone debe dar miedo. Salvo en su parte final, no he apreciado nada que me llevase a sentir angustia, temor, inquietud ni nada que se le parezca. Y cuando llega la parte en la que se supone que el autor pone toda la carne en el asador,  me he encontrado una cosa rara que viene a ser la versión plumífera de lo que ocurre en la peli Pontypool o salvando las distancias, algo similar a  lo que sucede en Cell, de Stephen King.  Asumo que soy yo el que no es capaz de hallar las virtudes que a buen seguro goza el relato, pero a mí me ha parecido totalmente prescindible, al menos en el contexto de la antología que nos ocupa.

 -El hombre revenido, de Emilio Bueso. Que un relato haya ganado el prestigioso premio Domingo Santos, dice ya mucho de lo que uno puede encontrarse al leerlo. De prosa pulcra y elegante, el relato es una historia de terror en mayúsculas, logrando crear una atmósfera tan peculiar e inquietante, que es imposible no sentirse turbado. Si bien parte de un argumento ya conocido, el autor dota a su relato de unas características tan propias, de una perspectiva tan personal y alejada de lo habitual, que hace que de este algo original y distinto a nada que hayamos leído antes sobre el mismo tema. El Mal camina por las calles de la aldea  bajo la apariencia del hombre revenido. Y  nada ni nadie,  ningún hombre ni el mismo Dios, podrán evitar que la podredumbre crezca a su paso.

– La cirugía del azar, de Alfredo Álamo. Un relato que nos lleva a cuestionarnos donde termina la excentricidad y empieza la verdadera locura. La delgada línea que separa la cordura de la demencia. De los límites diluidos entre la genialidad y lo morboso. El arte, en principio algo bello y enriquecedor, convertido en una aberración a lo natural, algo enfermizo y depravado.  En lo difícil que resulta marcar dichas fronteras y sobretodo, en si estamos capacitados para juzgar. Un relato que se aleja de lo preestablecido y se adentra en cuestiones mucho más profundas y escalofriantes.

-Nox Una, de Marian Womack.  Una historia que recuerda, por sus formas y el modo en que se desarrolla, a la obra de Lynch. Personajes llevados al extremo y superados por las circunstancias y por el peso de sus propias vidas, incapaces de salir del agujero en que se ha convertido su existencia. Apáticos, descreídos, levantándose cada día por pura inercia, sin objetivos, ni ilusiones, ni sueños. Y una obra de teatro, en la que la que fuera la  antigua novia del protagonista del relato, tiene el papel principal. Una historia oscura, donde la decadencia moral de los personajes, sus miserias, son dignos de mencionar y suponen su mejor baza.

– La mercancía, de Alberto López Aroca. Como en el caso de Los Arácnidos, estamos ante una historia de terror de verdad, del de toda la vida. Un argumento simple, pero que como siempre,  funciona a la perfección. Ofrece aquello que el lector busca. Terror puro y duro, sin guirnaldas ni cohetes, sin reflexiones filosóficas ni divagaciones trascendentales. No digo que mejor ni peor. Solo diferente, volviendo a los origenes. Y en mi caso, disfruto muchísimo con historias como esta, que sin pretensiones logran satisfacer mis ganas de reencontrarme con aquella sensación tan vivida que en demasiadas ocasiones se ha perdido por el camino. Insisto: Simple, pero efectivo.

-Gatomaquia, de Marc R. Soto. Otra de las joyas de la corona. Un relato crudo, de esos que te dejan tocado cuando terminas de leerlo. Como siempre digo, el pasajero oscuro, esa versión de nosotros mismos que no entiende de razones ni consecuencias, esa parte oscura y maligna que supone nuestro reflejo más atávico y visceral, más salvaje , cruel y descontrolado,  es una parte de nosotros que todos llevamos dentro. Un monstruo que pugna por escapar, por salir al exterior y que por fortuna, en la mayoría de ocasiones conseguimos mantener encerrado. Atrapado en su cautiverio, pugna por liberarse, por romper sus ataduras y hacer aquello que nosotros no seríamos capaces de hacer, aunque en ocasiones lo deseamos. En el relato,  el gato como metáfora, cuando somos incapaces de asumir la realidad de aquello que hemos hecho al permitir escapar al monstruo.

-Caries, de Miguel Puente. Una historia de vampiros, en el que se acerca el mito a nuestros tiempos. Partiendo de una premisa que en principio hará que nos aflore una sonrisa en los labios, el autor construye una historia que dejando a un lado su parte más cómica, nos desentraña cómo esa especie convive con nosotros, cómo es su sociedad, que reglas siguen, cuáles son sus hábitos, como se han adaptado a los nuevos tiempos y cómo solucionan sus problemas. Si cualquiera de nosotros lo pasa mal en la consulta del dentista, imaginaos lo que supone eso para un chupasangres… Un relato divertido y sangriento

-La luz encendida, de José Miguel Vilar-Bou. Llegas a casa de noche, te metes en la cama. Por casualidad miras por la ventana y ves una luz a lo lejos. Supones que viene de la casa vecina, que se han dejado la del porche encendida. ¡Un momento! ¡Si no tienes vecinos!  Ese es el argumento del que parte el relato de José Miguel y debo decir que es otro qu va directo a la lista de los que más me ha gustado. Nuestro mundo, la realidad tal y como la conocemos, alberga cosas que no podemos ni imaginar. Cosas que no podemos ver, pero que están ahí, en otro plano, en otra dimensión, en su propia “realidad”. Están contigo, las tienes a tu alrededor, aunque no seas consciente de ello. Un muro infranqueable separa ambos mundos, una barrera invisible que mantiene cada elemento en su sitio, sin posibilidad de entremezclarse ni de interactuar. ¿Pero qué pasaría si ese muro se desgarrase? Nada serio, apenas una pequeña fisura, un diminuto agujero en el velo que nos mantiene separados. La única pega es que es muy, muy cortito y te quedas con ganas de más, de ver que es capaz de hacer el autor con ella.

-Exploradores, de Matías Candeira. Un relato cargado de simbolismo. La importancia del nombre, lo único que nos queda cuando se nos despoja de todo lo demás. Nuestra identidad y el reconocernos como individuo. El tener el valor (desesperación) para hacerlo, para atrevernos a huir, para empezar de nuevo. Este es otro de esos relatos destacados y que brilla con luz propia en la antología. La forma en que está narrado, la fuerza que tienen los personajes ( sobre todo el principal), el modo en que se desarrolla la historia ante nuestros ojos. El miedo, la duda, la culpa, la pena, la desesperación… y de repente, un impulso. Algo que lo cambiará todo para nosotros.  Resulta fascinante que un relato pueda transmitir tanto.

En resumidas cuentas y haciendo balance, Aquelarre es una antología más que recomendable. Quizás un tanto irregular y con algunos relatos que en mi opinión, no terminan de encajar en lo que es el concepto de la misma, pero en todo caso vale la pena hacerse con ella. Hay verdaderas maravillas que compensan con creces las historias más flojas.

Yo os la recomiendo. Vosotros diréis…

 

Aquelarre, antología del cuento de terror en español

Prólogo de Antonio Romar y Pablo Mazo Agüero  -VVAA-

Editorial: Salto de Página

ISBN:  9788415065142

Páginas: 416 pág.

PVP: 22€

 

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Cenital, de Emilio Bueso

Buenas tardes, Lectores Ausentes.

Venimos hoy con una novela que de entrada ya os digo que a mí me ha dejado tocado. Una distopía  tan cercana, creíble y casi me atrevería a decir que inminente, que le deja a uno con un resquemor importante, sin poder dejar de pensar cuan cerca podemos estar de que se cumpla. Estoy hablando de Cenital, la última novela de Emilio Bueso, quien con este trabajo se atreve a predecir un futuro cercano, casi inmediato y basar su profecía en datos reales, contrastados y que nos hacen preguntarnos no si va a cumplirse, sino cuando sucederá lo que parece inevitable.

No pretendo ser alarmista, ni mucho menos, pero lo cierto es que las circunstancias actuales y el rumbo que ha tomado la sociedad en estos últimos años componen un escenario perfecto para que el autor lo utilice como punto de partida para desarrollar su historia. Una visión de un futuro tan catastrófico como posible.

«La mano invisible te ha robado la cartera y el futuro, y no se detendrá cuando algunos gobernantes dimitan. Esto no se arregla con unos años de ajuste ni inyectando capitales ni nacionalizando bancos. Esto no se va a quedar en los aeropuertos sin aviones, los trenes de alta velocidad sin pasajeros, la gente sin pisos y los pisos sin gente. Esto sólo acabará cuando un silencio sepulcral se enseñoree de todas las grandes ciudades, cuando el apagón se vuelva permanente y las bicicletas se desplieguen por las autopistas de peaje.

 Para entonces habrán muerto millones de personas.»

Convencido de que la actual crisis económica es resultado del agotamiento del petróleo, un colectivo antisistema se reúne en torno a un líder profético para enfrentarse al colapso de la sociedad y así sobrevivir. Cenital cuenta la historia de una ecoaldea fortificada que se parapeta contra un mundo en el que las mascotas devienen comida y el progreso es sólo el antepasado de la destrucción, la ruina y la barbarie.

En una civilización como la nuestra, superpoblada, donde se consume más de lo que el planeta puede producir, los recursos escasean y donde ya no queda petróleo ni otras alternativas energéticas capaces de mantener la maquinaria del mundo en marcha, nuestro modo de vida y nuestra sociedad están condenados a colapsar y desaparecer como tales. Solo aquellos que hayan sabido atar cabos y se hayan anticipado al desastre podrán sobrevivir. Autosuficientes, mentalizados, dispuestos a dejar de lado las comodidades y volver a vivir con lo estrictamente necesario,  tal y como lo hacían  nuestros ancestros, solo ellos conseguirán seguir adelante cuando llegue el apocalipsis.

Destral es uno de esos pocos que se dio cuenta a tiempo de lo que iba a ocurrir y tomó medidas al respecto. Primero, como profeta en la Red, advirtiendo del peligro a todo aquel que quisiera escucharle. Más tarde, fundando la ecoaldea, un bastión autosuficiente donde refugiarse y sobrevivir. Y ahora, después de que la sociedad se fuera al carajo, se yergue como líder de su pequeña comunidad, peleando cada día por un poco de comida y manteniendo a raya a aquellos desdichados que empujados por el hambre, pretenden hacerse con sus pocos recursos.

En el poblado, cada uno de sus habitantes tiene una historia que contar. Un pasado, en el que tuvieron una vida como la tuya o la mía y que tuvieron que dejar atrás para adaptarse a los nuevos tiempos y sobrevivir.

La novela se divide en distintas secciones que permiten ver de forma global el alcance del desastre. Mientras conocemos de primera mano lo ocurrido por boca de los personajes, rememoramos su pasado,  vemos como se las apañan en la actualidad y además, descubrimos a través de expedientes, informes y artículos reales extraídos de varios medios cuales son los factores que nos llevaron a esta situación, comprobando aterrados de que todo se remonta bastante atrás y que como decía al principio, parecen indicar que lo que Bueso nos está contando no es solo ficción y que nuestro destino va camino de equipararse al de los personajes en breve.

Esa forma de narrar le da a la novela un ritmo ágil y fluido, que nos permite conocer al detalle como se sucedieron las cosas sin que ello ralentice la lectura. Sin alardes ni excesivas florituras,  la prosa luce brillante y acertada, apostando por un estilo directo y realista que supone todo un acierto para darle mayor credibilidad si cabe.

Personajes con carisma y personalidad, que aunque en apariencia parecen solo esbozados, logran calar en el lector con lo que nos cuentan. Ver quienes eran y en quienes se han transformado a raíz del colapso supone una de las mejores bazas de la novela, ya que cualquiera de nosotros puede verse reflejado en ellos.

Una lectura tan recomendable como inquietante, que a buen seguro conseguirá que como mínimo perdáis algunas horas navegando por internet una vez finalizada, buscando información sobre lo que cuenta, así como sobre energías alternativas, ecoaldeas y supervivencia aplicada.

Lo que no han conseguido años de lecturas sobre zombies y otras formas de apocalipsis, lo ha logrado el señor Bueso con esta novela: El preocuparme y  obligar a plantearme si de verdad no viene siendo hora de empezar a buscar un lugar perdido en las montañas donde ubicar mi futuro refugio.

 

Cenital

Emilio Bueso

Editorial: Salto de Página

288 páginas

ISBN: 978-84-15065-26-5

PVP: 18 €