Pesadilla a veinte mil pies y otros relatos espeluznantes, de Richard Matheson (Cuentos fantásticos 2)

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

pavpHoy venimos  con Pesadilla a veinte mil pies y otros relatos espeluznantes, de Richard Matheson,  el segundo volumen de Cuentos Fantásticos, recopilatorio publicado por Gigamesh en el que se reúnen, para regocijo de los lectores, todos los relatos del autor. Si en Nacido de hombre y mujer  nos encontramos con los primeros escritos de un Matheson en el inicio de su carrera, en esta ocasión nos centramos en el grueso de su obra, en sus años más fructíferos  como escritor de relatos y guiones, antes de abandonar el formato corto y dedicarse a novelas y otros trabajos.  La antología recupera  su producción  durante los dieciséis años siguientes, algo que nos permite ver su constante evolución como autor y la forma en que su obra fue llegando cada vez a más gente, ampliando su público. De escribir en revistas de todo pelaje a abrirse paso en mercados cada vez más amplios y con mayor repercusión.

Si hay una sola certeza con Matheson , es que todos conocéis su obra aunque no lo sepáis,  como bien dice el propio Neil Gaiman en la contraportada. Y es que es innumerable la cantidad de series y películas que han trasladado sus escritos al formato audiovisual y se han grabado ya en el imaginario colectivo.  Desde el film que comparte título con este libro a cientos de episodios  en series tan míticas como The Twiligth Zone.  Guiones escritos por el propio autor para gente como Hitchcock, Rod Serling o Terence Fisher, por citar unos pocos, son un ejemplo de su inmensa labor y de cómo su obra se expandió hasta límites insospechados. Podéis constatar el ingente volumen de trabajo con tan solo echarle un ojo al apéndice final del libro que tenemos entre manos, donde encontraréis el listado completo de todas las películas, series y especiales  que adaptan sus historias o cuentan con guion del propio autor.

Si algo caracterizaba a Matheson, y que sin duda es el secreto de su éxito, fue su forma de abordar el género fantástico y en especial, el terror. Un terror cercano, casi terrenal, en el que la premisa era tan clara como sencilla: Te puede pasar a ti.  Un entorno  siempre cotidiano, en tu propio barrio, en tu propia casa o en la de tu vecino.  Gente normal y corriente a la que le pasan cosas malas, incluso ridículas a nuestros ojos, pero que conllevan desenlaces  terribles.  Con una pátina de humor negro, corrosivo y muy mala leche,  el autor retrata con acidez  la realidad de su época, la idea del Gran Sueño Americano  y las utiliza para convertirlas en el escenario de una pesadilla  que en muchos casos, roza el absurdo. Y es por eso que resulta tan aterrador. El horror tiene mil formas de meterse en tu vida y arruinártela para siempre, del modo más inesperado, de la forma más disparatada, pero tan terrible como cualquier monstruo o atrocidad. Como nos doblegamos ante la adversidad, como dudamos de nosotros, de quienes somos y de nuestra propia cordura. De nuestra capacidad de reacción ante lo que nos saca de nuestra plácida y tranquila existencia.

Si bien es cierto que en su obra no faltan las historias con un tinte más clásico donde tienen cabida fantasmas y demás criaturas comunes, es innegable que hasta en ese caso, Matheson  trata esos temas con su propio estilo, dándole una vuelta de tuerca y aportándole ese toque que marca la diferencia, fresco, irreverente (aunque a día de hoy muchos de sus relatos puedan parecernos un tanto ingenuos, hay que recordar en que época fueron escritos y como contrastaban con lo que se hacía en aquel momento) y cargado de intenciones. Es obvio que el autor escribía para ganarse la vida, pero  también es evidente que se lo pasaba de miedo,  disfrutaba con ello y se divertía. En otros, ocurre todo lo contrario. Uno nota enseguida cierta carga que sin llegar ni de lejos a ser erótica, si  tienen una sutil pero presente  carga sexual, fruto sin duda del destino que les aguardaba, que no era otro que ser publicados en revistas como Playboy  y similares.  Lo divertido del tema  es que incluso en estos textos, Matheson sigue fiel a su estilo y el tono irónico subyacente, ese humor  soterrado, sigue vigente en todo su esplendor,  poniendo en evidencia a esa imagen de perfección idealizada del amor, el sexo y las relaciones de pareja.

Resulta un verdadero placer el hecho de que cada relato venga acompañado de unas palabras del autor, donde este nos explica cómo surgió, cuál es su historia y como lo ve en perspectiva tiempo después de haberlo publicado. Alguno de sus comentarios son auténticas joyitas.

pavp1En definitiva, Pesadilla a veinte mil pies y otros relatos espeluznantes completa a la perfección el anterior volumen de Cuentos Fantásticos y  juntos, conforman un recopilatorio excepcional.  Como en toda antología, hay relatos magníficos, los hay entretenidos y los hay que quizá sean un poco más flojos que el resto, sea porque no conectamos con la historia o como en algunos casos, sea  que nos parezcan un tanto ingenuos. Pero debemos tener presente, como ya dije antes, que esa ingenuidad quizás sea  engañosa.  Tengamos en mente que esos relatos son hijos de su tiempo, que fueron pioneros en su forma de tratar el terror y que bajo esa  inocente apariencia, se encuentra  una crítica mordaz y genuina sobre la sociedad de la época, algo que hay que saber apreciar en su justa medida, que no es poca.

Hay una gran diferencia entre el Matheson de Soy leyenda y el Matheson de los relatos y guiones. El enfoque,  el tono. En las distancias cortas el autor se muestra más dispuesto a divertirse, a jugar con un toma y daca, a saltarse ciertos protocolos y darnos en los morros sin perder la sonrisa.

Gigamesh ha hecho un trabajo excelente y solo puedo deciros que tenéis que haceros con ellos sí o sí, porque  no es posible comprender el género fantástico sin este autor y su obra.

Mención especial a la  labor de traducción de María Alonso y Raquel Marqués y por supuesto, a la portada de Alejandro Terán, que curiosamente, completa la ilustración del primer volumen,  en un solo cuadro maravilloso.

 

Pesadilla a veinte mil pies y otros relatos espeluznantes (Cuentos Fantásticos 2)

Richard Matheson

Editorial: Gigamesh

ISBN: 9788416035410

Páginas: 544 pág.

PVP: 30,00€

 

Otros Reinos, de Richard Matheson (Kelonia Editorial)

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

orrmpHoy venimos con una verdadera joyita, una perita en dulce, una obra maravillosa todo sentimiento y emoción. Estoy hablando de Otros Reinos, el que fue uno de los últimos trabajos de nuestro adorado Richard Matheson y que hasta ahora no había visto la luz en nuestro país.  Debemos dar las gracias a los amigos de Kelonia Editorial por  habernos traído una maravilla como esta y sobre todo, por el cariño, la devoción y  dedicación que han puesto en ello. Digo esto porque la edición es una jodida delicia.

Cuidada, preciosa y con un mimo que no suele ser habitual en estos tiempos que corren. Una portada sobria y elegante (que no solo resume la esencia de la propia novela, sino que también respeta los conceptos de la cubierta original), obra como no podía ser de otro modo, de ese artistazo que es Daniel Expósito y con unas bellísimas  ilustraciones interiores de mano de Barb Hernández, cuya delicada sutileza casa a la perfección con el tono etéreo  del universo feérico de la novela.

1918 -Un joven soldado estadounidense recientemente herido en la Gran Guerra, Alex White, trata de escapar en Gatford de su pasado turbulento. Un pueblo pastoral inglés que parece el lugar perfecto para sanar su cuerpo y su alma herida. En realidad, se cuenta que los bosques vecinos albergan seres caprichosos, incluso espíritus malévolos, pero seguramente solo son supersticiones de viejas. ¿No es así?

Un encuentro aterrador en el bosque conduce a Alex hasta los brazos de Magda Variel, una seductora viuda de rojos cabellos de la que se rumorea que es una bruja. Ella lo insta a mantenerse alejado de los árboles y el peligroso Reino de las Hadas que limitan, pero Alex no puede contenerse. Cautivado por sus verdeantes misterios, encuentra el amor, el peligro… y maravillas que cambiarán para siempre su visión del mundo.

 Y es que Otros Reinos entra de lleno en esa visión del género fantástico. Hadas, duendes y elementales, pura tradición. La Gente Pequeña existe, es real en sus páginas, pero de un modo adulto, alejado de la versión endulzorada e infantil a la que por desgracia estamos acostumbrados. Los cuentos de hadas pueden ser bellos, como es el caso, pero también duros y terribles. Los seres feéricos aman y sienten, como nosotros mismos, pero también tienen su propio lado oscuro y conocen la ira, la envidia, los celos y el odio. En el fondo no somos tan distintos y nos mueven las mismas pasiones, aunque las vivamos de distinta forma.  Su mundo y el nuestro se entrecruzan  en una obra en la que el  sentido de la maravilla se manifiesta en estado puro, logrando que esa frontera entre lo que creemos real y lo que no son más que fantasías se difumine, se torne casi invisible, hasta prácticamente desaparecer.

 Resulta cuanto menos curioso que un cuento pueda ser a la vez tan bello, tan triste y tan crudo, mezclando temas como  la muerte, la pérdida, el odio e incuso la locura (y otros tan polémicos y controvertidos como el incesto),  con el amor, la belleza, la esperanza y en definitiva, aquellas cosas buenas que vale la pena recordar.

Muy alejada a lo que el autor nos tenía acostumbrados, tomando un nuevo rumbo, pero con la misma maestría, Otros Reinos es una lectura  intensa, pura emoción y sentimiento. Un cuento para adultos que supone un reencuentro con la magia, con su belleza implícita, aunque también con su lado más oscuro.

Y el amor, el Amor siempre presente, como causa y efecto, como fuerza implacable, como causa de las mayores tristezas y locuras, pero también como  lo que es, aquello que nos hace seguir adelante, levantarnos y sentirnos completos. 

Porque en definitiva, Otros Reinos es eso: una oda al Amor. Una bellísima declaración de afecto, de cariño absoluto y devoción. Un homenaje apenas disimulado por el autor a su esposa, Ruth Ann Matheson (la Ruthana protagonista del libro ni más ni menos) quien se representa a sí mismo en la novela, quizás de manera menos obvia en el papel del joven Alex, pero evidente en la voz del narrador, el propio Alex ya anciano y en su faceta de escritor, recordando ese capítulo trascendental de su vida, ya de vuelta de todo y cargado de ironía.

Richard-MathesonEs justamente en ese rol, en el de narrador cansado y con cierto deje de humor caustico, donde más sentiremos el alcance de lo vivido, de la huella dejada, de la nostalgia y la tristeza que a duras penas se oculta tras el enorme sentido del humor. Personaje y autor se confunden en uno solo. Las interrupciones del viejo Alex, sus divagaciones a medida que nos cuenta su historia, lejos de entorpecer la lectura se convierten en un refuerzo, en un genial modo de ver las cosas en perspectiva y comprender como ha madurado el personaje y como su vida nunca volvió a ser la misma.

Matheson se retrata de una forma maravillosa y dota al protagonista de una consistencia, de una solidez envidiable gracias a ello. Pero lo mismo ocurre con el resto de personajes. Todos gozan de esa fuerza, de ese carisma, de esa personalidad  que los hace casi reales. Se nota la experiencia del autor, lo aprendido durante tantos años y la pasión puesta en ellos. Creo que pocas novelas tienen esa carga emocional, esa entrega absoluta, que se palpa en esta.

Emotiva, intensa, alcanza a meterse dentro y tocar la fibra sensible.  Pocas veces se me ha hecho tan difícil cerrar un libro. Y pese a que pueda parecer una obra menor, o una historia sencilla (que lo es), hay tanto sentimiento, tanto que leer entre líneas, tanta belleza, que sería una pena que no os adentraseis en ella y en ese mundo mágico por descubrir.

 

Otros Reinos

Richard Matheson

Editorial: Kelonia

ISBN: 978-84-942964-7-5

Páginas: 328 pág.

Traducción: Andrés Lomeña y Ana Barreiro

Portada: Daniel Expósito

Ilustraciones de interior: Barb Hernández

PVP: 19,95 €

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