Peter Jackson. Celestiales y monstruosas (Tyrannosaurus, 2015)

Una reseña de Francisco José Arcos Serrano.

 

Tyrannosaurus continúa con la edición de libros de calidad dedicados a directores de cine de terror (recordemos que ya publicaron libros sobre Lucio Fulci, Coscarelli y Rob Zombie: los cuales son lectura imprescindible si eres un amante de este tipo de género).

pj0La verdad es que el mercado estaba un tanto huérfano al no existir un recorrido como Dios manda de este neozelandés. Para la ocasión no ha sido una sola persona la encargada de escribir un texto sobre este director, sino que han sido Sergi Grau, Iván Suárez, Joan Renter y Álvaro Martín los autores que analizan de manera exhaustiva y amena la carrera de esta figura.

Estas cuatro plumas nos dan a conocer a través de rigurosos textos algunos de los detalles y características que han hecho de Peter Jackson uno de esos creadores que han llegado a lo más alto de la industria, sacrificando quizás por el camino cierta frescura y el desenfreno que caracterizaban a sus primeras obras (servidor prefiere sus primeros títulos antes del estrellato a la fama que le ocasionó su faceta más “fantástica” y mainstream).

Celestiales y monstruosas se vertebra en diez capítulos en los cuales el grupo de autores van desgranando la filmografía de este cineasta con un nivel muy alto de documentación, lo que se agradece enormemente.

Una de las cosas que más me han llamado la atención es el nivel de detalle que tiene este estudio, ya que está repleto de entrevistas, gracias a las cuales sabremos un montón de detalles y anécdotas (muchas de los cuales totalmente desconocidas para el gran público) que hacen muy fluida la lectura del libro.

Como ya he comentado anteriormente soy un ferviente admirador de la primera producción de Jackson, gustándome menos sus pelis más recientes (uno de los mayores gruesos del texto se centra en la trilogía de “El Señor de los Anillos”: detalle que es totalmente comprensible, por otra parte); sin lugar a dudas (y si me tuviera que quedar con una sola peli de su segunda época), elegiría “Criaturas Celestiales”: un auténtico portento que se debería de estudiar en las escuelas de cine.

En resumen: Peter Jackson. Celestiales y monstruosas analiza con un gusto excelente las comedias gore Mal gusto, El delirante mundo de los Feebles y Braindead, pasando por el drama Criaturas celestiales; el falso documental (el cual no he visto) Forgotten Silver; su primera incursión hollywoodiense con Agárrame esos fantasmas; la irregular King Kong; el drama fantástico The Lovely Bones y sus dos trilogías por las que pasará a formar parte de la historia del cine: El Señor de los Anillos y El Hobbit.

Ciertamente, un libro muy recomendado para todo seguidor de este director que quiera indagar en su filmografía y conocer así detalles hasta ahora inéditos de toda su producción cinematográfica, todo envuelto en una edición muy conseguida por parte de Tyrannosaurus.

 

Ficha técnica:

Título: Peter Jackson. Celestiales y monstruosas

Autores: VVAA

Editorial: Tyrannosaurus

Páginas: 322

ISBN: 978-84-944254-8-6

Precio: 18 euros

 

 

CINE: El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos, de Peter Jackson

Un artículo de Mitsuko C.

Título original: The Hobbit: The Battle of the Five Armies (The Hobbit 3)

Año: 2014

Duración: 144 min

País: USA

Director: Peter Jackson

Guión: Philippa Boyens, Peter Jackson, Fran Walsh, Guillermo del Toro (Novela: J.R.R. Tolkien)

Música: Howard Shore

Fotografía: Andrew Lesnie

Reparto: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, Luke Evans, James Nesbitt, Aidan Turner, Evangeline Lilly, Ken Stott, Graham McTavish, Jed Brophy, Stephen Hunter, John Callen, Adam Brown, Dean O’Gorman, William Kircher, Peter Hambleton, Mark Hadlow, Cate Blanchett, Lee Pace, Orlando Bloom, Hugo Weaving, Billy Connolly, Christopher Lee, Stephen Fry, Ryan Gage, Ian Holm, Sylvester McCoy, Manu Bennett

Productora: MGM / New Line Cinema / WingNut Films

Género: Fantástico, aventuras, acción

Web oficial: http://www.thehobbitblog.com/

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=ZlOwYNS7-ec

 

Sinopsis:

“Los trece enanos y Bilbo llegan al final de su aventura, se enfrentarán a la muerte en una batalla épica por mantener la paz y restablecer el orden en la Tierra Media”

 

Ante todo, quiero dejar claro que he ido a ver “El Hobbit” bajo los efectos de una poderosa gripe y que puede ser que mi opinión o mi visión de la película esté un poco alterada, ya que me he dado cuenta, leyendo otras críticas, que no coincido en absoluto con lo que se dice por ahí de esta tercera entrega. Además no he podido esperar para hacerla reseña y aquí estoy, casi a las cuatro de la mañana escribiendo sobre lo que acabo de ver.

Bien, remarcando que me considero bastante fan del universo Tolkien, y de las adaptaciones que ha hecho durante estos últimos trece años Peter Jackson, creo que en “La Batalla de los Cinco Ejércitos”, este buen hombre se ha pasado cinco pueblos y alguna que otra aldea. No sé si alguno de vosotros recuerda un vídeo que circuló por “YouTube” en el que aparecía “Gollum” diciendo: Se aprovechan de que eres un friki.

Pues he aquí la prueba fehaciente de ello, un libro, de apenas trescientas páginas, se ha convertido en una amplia trilogía (que en principio, iban a ser dos partes, lo cual ya es bastante locura, pero bueno) que mires por donde lo mires, no hay por dónde cogerla: Venga… Vamos a meter a estos personajes que no existen, y… Légolas ¿te apuntas a esta adaptación en la que no se te nombra en ningún momento del libro?, y… Orcos que no sabemos de dónde vienen ni a dónde van… ¿Cinco ejércitos?… Un gallifante de regalo a quien me los diga sin haberse leído el libro.

Viendo la última parte, te quedas con cara de imbécil y con muchas preguntas en tu mente:

Errores de continuidad que se intentan salvar diciendo que las escenas saldrán completas, en la edición doméstica, pero a ver, que yo voy al cine a ver una película en sí, no a esperarme un año entero a que me saquen la edición de coleccionista para entender qué ha pasado.

Incongruencias en cuanto a los personajes, como por ejemplo ¿hasta qué punto son poderosos los elfos?, porque a veces parece que son la bomba y otras veces que son más endebles que la gelatina; Gandalf ¿qué pinta en todo esto? Para mí acaba siendo el Mago Marrones: ¡Ey!, buen amigo, ¿quieres vivir una aventura? Y  ¡zasca! Ya te ha liado y te ves tirándoles piedras a unos orcos del tamaño de la Torre Eiffel y él tan tranquilo, es que ni un truco de cartas, oiga.

-La aparición de Galadriel, Elrond y Saruman, cutre, pero cutre… Bueno… Es que es indescriptible. Cabe decir que Saruman se salva, porque el Christopher Lee lo mola todo y al menos este mago pelea, no como Gandalf, que se mueve menos que los ojos de Espinete.

-Tema enanos, Légolas y Tauriel… Yo no sé qué le pasa a Peter Jackson con Orlando Bloom, pero aquí tiene que haber algo, porque lo ha metido con calzador en todas las escenas posibles y siendo indestructible. Que si tan fuerte y estupendo es ¿por qué pasa lo que pasa en la batalla con los elfos? ¿Es que éste es el único súper elfo de la Tierra Media?

¿Qué queréis que os diga?, me ha decepcionado mucho, se nota de calle que está hecha para sacar el dinero a los que somos fans… Pero tranquilos, no todo está perdido, porque hay cosas buenas, claro que sí: Las batallas, de eso no me puedo quejar, hay para dar y tomar. Esta parte es pura acción, es un no parar, empieza directamente donde terminó la anterior, con Smaug sobrevolando la ciudad y de ahí tira pa’lante con todo que se lía parda. Los diseños de los personajes, del vestuario, la caracterización, es decir, la recreación de la Tierra Media, es espectacular y se agradece, pero no puedo evitar ese sabor agridulce de quedarme con la idea de que he ido a ver una mala película…

¡Ah! Y otra cosa que me parece digna de comentar es que, en el círculo de cinéfilos que vamos a ver juntos las pelis, hemos observado que en según qué salas han manipulado el sonido y la imagen de la película en proyección, para que te vayas a la sala Dolby, Isens, 3D… o la sala donde te cobren 1,5€ más, mínimo. Esto ya me parece escandaloso, mucha ley de propiedad intelectual y cerrar páginas en internet de visionado directo o descarga, pero luego permitimos que nos den un servicio de pena en multisalas, cobrando un 21% de IVA y sin decirles nada ¿eh? Bravo por esos organismos que están matando poco a poco la pasión por el cine y los buenos servicios, en pos de más dinerito para los de arriba, bravo por vosotros. Vergonzoso.

CINE: El Hobbit. Un viaje inesperado, de Peter Jackson

Una crítica de Rozikas.

FICHA

Película 3D: El hobbit: Un viaje inesperado. Título original: The hobbit: An unexpected journey. AKA: El hobbit: Parte 1. Dirección: Peter Jackson. País: Nueva Zelanda. Año: 2012. Duración: 169 min. Género: Fantástico, aventuras. Interpretación: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen  (Gandalf), Andy Serkis (Gollum), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood  (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee (Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur), Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Oin), Peter Hambleton (Gloin), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante). Guion: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner. Música: Howard Shore. Fotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España. Estreno en Nueva Zelanda: 12 Diciembre 2012. Estreno en España: 14 Diciembre 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.

SINOPSIS

“El hobbit: Un viaje inesperado” (The hobbit: An unexpected journey, 2012), película dirigida por Peter Jackson, es la primera de las tres partes de la adaptación al cine de la popular novela de J.R.R. Tolkien. La historia está ambientada en la Tierra Media, 60 años antes de “El Señor de los Anillos”. La aventura cuenta el viaje de Bilbo Bolsón, quien se ve arrastrado a una épica búsqueda que le llevará a reclamar el reino que años atrás perdieron los enanos a manos del temible dragón Smaug. Sin verlo venir, y convencido por el mago Gandalf el Gris, Bilbo termina formando parte de una compañía de 13 enanos liderados por el legendario guerrero Thorin Escudo de Roble. Su viaje les llevará a lo salvaje, a través de tierras peligrosas infestadas de trasgos, orcos y huargos mortíferos, así como de una misteriosa y siniestra criatura conocida como El Nigromante. A pesar de que su destino está situado al Este, en las tierras yermas de la Montaña Solitaria, los personajes primero tendrán que escapar de los túneles de los trasgos, donde Bilbo conocerá a la criatura que cambiará su vida para siempre… Gollum. A orillas de un lago subterráneo será cuando el modesto Bilbo, al quedarse a solas con Gollum, descubra no sólo la profundidad del ingenio y el coraje, hecho que le sorprende incluso a él, sino además el “precioso” anillo de Gollum, un anillo con inesperadas cualidades y de gran utilidad… Una sencilla sortija de oro que está ligada de tal manera al destino de toda la Tierra Media, que Bilbo no es capaz siquiera de imaginar.

El criticón de cine dice:

Cuando se estrena una saga de proporciones bíblicas como la de “El Señor de los Anillos”, o en este caso su precuela “El Hobbit”, siempre surgen distintas corrientes de críticos −“profesionales” o no−, de las que forman parte, irremisiblemente, los fans-frikis tolkianos y los críticos que se ciñen de manera estricta a lo visionado en el celuloide. Yo pertenezco a este segundo grupo, y por ello voy a hacer una reseña personal lo menos “espoileadora” posible y evitando las tediosas comparaciones y discrepancias con el papel.

Una vez transcurridas las primeras semanas desde su estreno, la nueva trilogía de Peter Jackson basada en las aventuras épicas de J. R. R. Tolkien ha recogido miles y miles de críticas en todo el mundo, de las que todos que hemos disfrutado de “El Hobbit” en los cines nos hemos hecho eco antes y después de visionarla.

Lo primero que puede parecer chocante es que Jackson haya pretendido extender un libro cortito, precuela de la espectacular saga que le reportó en total 17 oscars y una legión multitudinaria de seguidores, para crear una trilogía como la de ESDLA, pero todo tiene su lógica explicación cuando se dispone de muchos millones de dólares, amplias expectativas de éxito y un gran afán recaudatorio como el obtenido con las tres películas anteriores.

El resultado de esta “elongación” de trama y metraje se hace evidente en la primera mitad de la película, donde servidor no pudo evitar reprimir algún bostezo y que le vinieran a la memoria escenas y recuerdos vívidos de ciertas películas ochenteras de fantasía épica. Está claro que Jackson y su troupe han infantilizado un libro ya de por sí mucho más “light” y menos profundo que ESDLA −no es lo mismo una de persecuciones y aventuras por la Tierra Media que una lucha constante mucho más allá de la dualidad entre el bien y el mal−, han añadido más personajes, animalitos y algunos enanos “metrosexuales” para hacerlo sencillamente muy comercial y apto para todos los públicos −es evidente que más para los niños y las mamás; los papás y jovencitos “aguerridos” se tienen que conformar con breves batallitas y algunas escenas típicas de videojuegos y de guiones de Indiana Jones (las intervenciones del rey trasgo o el descenso “surfero” de los héroes en los túneles son claros ejemplos)−.

 A medida que la película avanza, el ritmo se vuelve de súbito más vertiginoso, pasando de una “okupación + botellón” enano en casa Bolsón a una auténtica “Land Movie” −entíendase como tal una “road movie” en la Tierra Media−. De igual modo, la trama se torna más peligrosa y sobradamente conocida tras la aparición testimonial de los elfos Elrond y Galadriel, del mago Sáruman  y, como no, tras el encuentro esperado entre Bilbo y Gollum, que nos acercan a ese espíritu oscuro más propio de ESDLA, y por ende, de Jackson.

Los escenarios y la banda sonora han sido un corta y pega de la anterior trilogía; qué mejor decorado para Jackson que su sempiterna e impresionante Nueva Zelanda. Y esa deliciosa sinfonía orquestada por Howard Shore. En ningún caso ambas rechinan; al contrario. Jackson va a lo seguro y sigue agradando con ello.

Destacar los papeles de Ian McKellen (Gandalf) −atención a algunas sentencias profundas y atemporales que lanza− y Martin Freeman (Bilbo). En el caso de este último, salvo por papeles poco relevantes y su interpretación meritoria del doctor Watson en la miniserie “Sherlock” −es muy curioso que el actor que interpreta al Nigromante, y que en esta entrega apenas se ve, sea también el que encarna a Sherlock Holmes−, su incursión en la saga como protagonista principal generaron ciertas dudas, que el actor solventa más en el apartado humorístico −no cabe duda que “El Hobbit” esta plagado de estos guiños para entretener a todo el mundo− que en el de la acción, al menos en esta entrega.

El resto de actores importantes venidos de ESDLA participan más bien poco. Es interesante la propuesta de Radagast, el mago de los bosques, así como el desaforo y la algarabía de raza de la compañía de los enanos, encabezada por Thorin y esos jovencitos con más aspecto de hobbits que de enanos, que a muchos seguidores de Tolkien han escandalizado. Se ve a la legua que este hecho ha sido premeditado por parte de Jackson y sus guionistas para no “embrutecer” la supuesta belleza de los actores que los interpretan −Thorin o Kili, por ejemplo−, agradando así a las féminas. ¿O me equivoco, chicas?

 

¿Enanos o humanos?

Con Christopher Lee (Sáruman), alucino en colores, pues sigue maravillando con entereza y vitalidad a sus noventa años. En este caso, lo encontramos más apacible sin el influjo maligno de Sauron, aunque sí se intuye ese reverso oscuro que acabará por dominarle.

El resultado de “El Hobbit: Un viaje inesperado” salta a la vista desde el principio. Resumiendo, más de lo mismo que en ESDLA, con ese tedio y fantasía rebosante hasta la mitad de la cinta que cambia por completo a modo persecutorio y peligroso; en definitiva, a la diversión y entretenimiento que todos esperábamos.

No es una obra maestra como pretenden vendernos algunos exacerbados seguidores, pero tampoco es, ni mucho menos, un fracaso de Jackson. Con tener claro desde el principio que no vamos a ver batallas ni dramas épicos como los de ESDLA, y sí más fantasía y diversión, el entretenimiento está asegurado; en ello, Jackson y cia cumplen con creces.

Pese a hacerse larga en determinadas partes, sobretodo al comienzo, la sensación final tras su visionado es satisfactoria e invita al optimismo con las dos siguientes entregas: “La desolación de Smaug” (2013) y “Partida y regreso” (2014).

Atención: No tuve la oportunidad de disfrutar del 3D, pero sé de buena tinta que tiene momentos brutales que te hacen saltar del asiento. Eso sí, no puedo decir lo mismo del pase en 48fps, que ha recibido tan malas críticas en EEUU.

NOTA8/10

 

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