CINE: La posesión de Deborah Logan, de Adam Robitel

Un artículo de Wifac Atope y Mª Dolores Alonso.

Ver una peli con tu amiga a pesar de que os separen más de setecientos kilómetros tiene su aquel. Sincronizamos streaming y preparamos el chat para ir comentando. ¿Listos? A por ello.

Podría ser Emma Evans o Molly, pero no, esta vez le tocaba a Deborah Logan ser poseída.
Ya el título debió darnos algunas pistas acerca de lo que podíamos esperar de “La posesión de Deborah Logan” (2014). Súper spoiler en plan “El retorno del rey”. Check.

La película comienza siendo un documental sobre el Alzheimer y termina siendo chiste sobre parásitos espirituales (sí, es en serio) que dura alrededor de noventa minutos.

Aviso: este comentario-reseña-artículo va a estar sembrado de spoilers y destripamientos de la trama así que si tienes algún interés en verla tal vez prefieras no seguir leyendo.

Commençons.

Primero presentemos a los personajes. Como protagonistas tenemos a Deborah Logan, una mujer de avanzada edad y a su hija Sarah, a la que podríamos decir que no le gusta nada su vida. Deborah tiene Alzheimer y Sarah, bueno, Sarah es simplemente imbécil. Lo dejamos así. Tal cual.

Después entran en escena la chica asiática y los secundarios. Las protagonistas tienen problemas económicos, por ello Sarah decide aprovechar la oportunidad que le brinda un equipo de “investigación” que quiere grabar un documental sobre el Alzheimer para obtener unos ingresos extra y así no perder la casa. La labor fundamental de este equipo de investigación es poner cámaras por doquier y torturar con preguntas desagradables (con el beneplácito de Sarah) a la pobre señora Logan en cuanto tienen ocasión, personaje que por otro lado, es más inquietante en su plan persona-normal que poseída.

Existe otro personaje llamado Harry que aparece y desaparece según le convenga al argumento. Se intuye que es el amante de la señora Logan, pero cualquiera le pregunta nada. Después tenemos a la poli que parece ser la novia de Sarah, la traumada, pero tampoco queda muy claro, y la niña del final que solo existe para ser Deborahda. Ja-ja. Bueno, y algunos secundarios como la doctora y las enfermeras que son gente muy profesional y observadora y que se dedican a hacer comentarios obvios con cara de preocupación supina y a auscultar a la señora Logan mientras duerme a ver si así consiguen matarla del susto si es que no se mata ella sola a base de mutilarse con sus propias uñas.

Y ahora, la acción.

Vamos a ver, no vamos a ser muy bordes y admitiremos que la cosa empieza bien. Tenemos una casa creepy, una protagonista creepy, y unas situaciones ambiguas que te hacen dudar de si es enfermedad o no. Hasta aquí la película se digiere bien (coincide con los primeros ocho minutos) pero por un motivo desconocido, al director se le va la pinza y tras ese inicio que plantea algo interesante, la cosa naufraga a lo Titanic, estrellándose contra un iceberg gitante-colosal de tópicos aderezados con una banda sonora que se limita a mutearse intermitentemente con el fin de asustarte con sonidos estridentes cuando el ritmo de la historia decae (cosa que sucede de forma constante, aunque parezca mentira).

Tampoco ayuda a mejorar la argumentación que el grupo de investigación esté compuesto por sujetos tan inútiles que durante toda la peli te ves empujado a desear con todas tus fuerzas que sean brutalmente asesinados cuanto antes. Bueno, se salva el cámara barbudo que entra en razón y sale por patas en plan “Hasta luego, Maricarmen” (aplausos).

Y cuando crees que la cosa no puede ir peor, en el minuto veintitrés explota la tarta de los tópicos, y graban a nuestra señora Logan saltando en plan sayanyn. Lo graban, lo ven y lo comentan con Sarah, que en vez de asustarse y llamar a un exorcista, se limita a llamar a la doctora que se encarga de su caso para decirle que parece que mamá ha empeorado.

No paran de filmar cosas raras. La señora Logan es muy aficionada a los paseos nocturnos sigilosos, las ventanas aseguradas con clavos que ni los de Cristo se abren solas, se escuchan ruidos donde no hay nadie, nuestra señora Logan habla con voz de camionero zombie políglota. ¿Cómo resuelven esto nuestros amigos? Aplicando el tercer grado a la pobre anciana cuando está normal (más o menos) y avergonzándola con las imágenes de los actos indecorosos que realiza mientras está en trance.
A ver, así NO. Merecéis morir todos por cabrones.

Nos encantaría decir que la cosa acaba ahí pero no. Se pone infinitamente peor.

Excepto en la última peli de Alien, no existen protagonistas más tontos tomando decisiones más estúpidas y fuera de lógica. Hay tantas que no sabemos por cuál empezar.

Esa casa es el mejor sitio donde vivir si no quieres evitar tener seis accidentes al día. No digamos donde alojar a un paciente con Alzheimer. La maldita casa de campo tiene infinitas estancias con miles de objetos peligrosos, áticos, habitaciones, pasillos y escaleras sin luz (aún estamos decidiendo si era un problema de fusibles, de interruptores o de imbecilidad porque a nadie le da por encender una maldita luz en toda la película), ventanas preparadas para romperse, una escalera principal que se posiciona en el número uno de los peligros de muerte inminente y un largo etcétera. Digno de mención es también el hecho de que todos los personajes duermen en la planta superior de la casa salvo la señora Logan que duerme sola en la planta de abajo a pesar de que es sonámbula y tiende a escaparse cual cabra tirando al monte. Un amor todo.

Tema áticos. Contamos hasta tres, uno de ellos convenientemente bloqueado para evitar la entrada. Pero ¡hey!, no importa, nuestra señora Logan sayanyn se las ingenia para entrar en mitad de la noche y sentarse frente a su antigua centralita de teléfonos con la que se ganaba el pan. Sarah y los documentalistas entran a buscarla (sin encender ninguna luz, ¿para qué?) y la descubren manipulando las clavijas y hablando en arameo cuando de repente se electrocuta un poco. Además de este ático hay otros dos, todos igual de oscuros e inquietantes y al parecer estancos ya que aíslan los olores mejor que cualquier otra cosa en el mundo.

Tranquilos, la señora Logan sobrevive a la electrocución, pero no la llevan al hospital. En vez de eso se concentran en descifrar el idioma en que se expresaba, investigar qué clavijas estaba manipulando y bucear en los registros telefónicos. Esto les lleva a descubrir (¡Oh my God!), un asesino en serie que (¡Oh my God!), tiene un documental sobre todos sus asesinatos colgado en Youtube. Así no nos hace falta ir a ninguna comisaría a buscar nada, ni introducir ningún policía en la trama.

En los vídeos de hemeroteca nos explican muy bien y de forma detallada que el señor pediatra-asesino-en-serie estaba haciendo un ritual para un demonio bla bla bla, y que (¡Oh my God!), necesitaba cinco niñas para resucitarlo pero solo pudo matar a cuatro bla bla bla.
¡Oh! ¡Qué giro tan sorprendente! ¡No me lo esperaba para nada!. ¡Nadie se lo esperaba! ¡Qué argumento más osado! ¡Original! ¡Guay!

Ante los nuevos derroteros que toma la historia consideran conveniente otro interrogatorio a la señora Logan quien termina vomitando tierra y lombrices, (tierra seca, por otro lado, saltándose a la torera todos los principios de la fisiología humana, jugos gástricos incluidos) pero ¡hey, no pasa nada! Seguimos centrados en la investigación. A la señora, un poleo-menta y se le pasa.

Vale, no seguiremos destripando la peli, porque no vale la pena, pero en serio… ¿Cómo ignoran las cosas importantes como que nuestra señora casi vuela, cierra ventanas sin tocarlas y habla con voz rara y demás? ¿Es que no han visto el exorcista? Una cosa es ser tonto, y la otra ya es rozar los límites de la imbecilidad. Es tan de chiste que te pasas toda la peli flipando.

Como prueba de nuestra perplejidad ante semejante bodriometraje aquí tenéis unas capturas de pantalla de los comentarios que íbamos realizando.

Tras larguísimos cincuenta y dos minutos, el director decide que necesita terminar la peli y nuestra señora es hospitalizada (¡AL FIN!). Lo que ocurre a partir de ahí, el desenlace final, el monstruo de la última pantalla, queremos que lo descubráis vosotros mismos y alucinéis porque sí, es aún más alucinante que todo lo que hemos contado hasta ahora. Va de niñas con leucemia, minas abandonadas, cadáveres escondidos y flores en el culo. Aunque eso sí, bajo vuestra propia responsabilidad. No nos hacemos responsables de las secuelas cognitivas.

Para ser justos no todo es malo. Tenemos que decir que Jill Larson, nuestra señora Logan, hace una actuación digna de mención. Es una pena que tanto talento interpretativo se haya visto sacrificado en aras de un argumento que prometía ser ingenioso y cuya ejecución ha resultado un verdadero desastre.

 

FICHA TÉCNICA

Título original:  The Taking of Deborah Logan (La posesión de Deborah Logan)

Año: 2014

Duración: 90 min.

País: Estados Unidos.

Director: Adam Robitel

Guión: Gavin Hefferman, Adam Robitel.

Música: Haim Mazar.

Fotografía: Andrew Huebscher

Reparto: Jill Larson (Deborah), Anne Ramsay (Sarah), Michelle Ang (Mia), Ryan Cutrona (Harris), Anne Bedian (Dra. Nazir), Brett  Gentil (Gavin), Jeremy DeCarlos (Luis)

Género: Terror. Thriller. Metraje encontrado. Falso documental. Found Footage. Mockumentary.

Sinopsis:  Deborah Logan, una anciana diagnosticada con Alzheimer, y su hija Sarah, acceden a abrir las puertas de su casa a un equipo de televisión para realizar un documental acerca del desarrollo de esta enfermedad, pero pronto comenzarán a surgir dudas sobre qué es lo que realmente le está sucediendo a la señora Logan. (FILMAFFINITY)

 

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