Mañana Todavía -VVAA- Fantascy

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

mañana-todavía-portada-Fantascy1-294x450Hoy venimos con Mañana Todavía, una antología que reúne entre sus páginas a algunos de los mejores escritores de género de nuestro país , capitaneados por Ricard Ruiz Garzón y que ha sido publicada por Fantascy, con un tema central que ya de entrada, promete: DISTOPÍAS

 Como todos sabéis, soy un gran  aficionado a las antologías. Considero el relato como un formato mucho más complejo en creación y grato en su lectura de lo que la gente suele creer, por ser capaz de ofrecer en un espacio tan limitado, en una extensión tan concreta, todos los elementos que uno espera de una  buena historia y que suele presentarse concisa, pero impactante. Directo, sin rodeos ni elementos innecesarios, golpeando con fuerza y sorprendiendo al lector. Esa es, en mi opinión, la mejor virtud de un buen relato, el que nos atrape en tan pocas páginas y logre que conectemos con aquello que nos narra, que en tan poco desarrollo logre captar nuestro atención, mantenga nuestro interés y nos haga vivir esa experiencia, intensa y satisfactoria.

Las antologías temáticas son mis favoritas. El constatar como un mismo tema, unas mismas directrices y un  mismo punto de partida, puedan ser interpretados de tantas maneras diferentes y enfocado de mil modos distintos; de como un mismo concepto puede entenderse y afrontarse con tal variedad de matices, en escenarios y situaciones a priori comunes, es algo muy significativo y el ejemplo claro de que cada autor es un mundo, con una perspectiva, unos gustos y sobre todo, un estilo único y personal. Esas diferencias son el elemento transcendental, la mejor baza de una antología. En esa variedad se halla la magia. No se trata de comparar unos relatos con otros, sino de disfrutar de la curiosa cantidad de planteamientos,  todos ellos hijos de las preferencias, afinidades, manías y fobias de sus respectivos autores, que los hacen únicos e irrepetibles a todos y cada uno de ellos.

No voy a entrar en esa ridícula, molesta e irrelevante polémica que se ha generado alrededor de que es en realidad una distopía.  Hay opiniones para todos los gustos, así que cada cual que diga la suya. En mi caso, solo decir que si se ajustan las tres premisas básicas que para mí, son innegociables, me vale: Sociedad Futura, Sociedad Decadente (en cuanto a ética, libertad y derechos) y  por último Sociedad Ante la que Rebelarse, sea del modo que sea, antes de que ella te devore, cosa que casi seguro sucederá. Da igual si es un futuro distópico, post apocalíptico, antiutopíco o el término que os queráis sacar de la manga. Lo que me importa es ver cuál es el futuro que estos autores han imaginado y si me veré venir el golpe antes de que me dé en los morros. Porque de eso trata este recopilatorio y las historias que lo componen.

Para no enrollarme más, os dejo con mis impresiones respecto a cada uno de los relatos. En general, me ha parecido de un nivel muy alto, con muchísima diferencia con lo que nos solemos encontrar habitualmente.

Wekids, de Laura Gallego García: Laura abre fuego con un relato potente, que a pesar de necesitar de la complicidad del lector para entrar al trapo, una vez conseguida funciona muy bien y nos hace plantearnos  cuál es el peso real de nuestra presencia en la red, si tiene relevancia alguna y si somos esclavos de las redes sociales. Wekids, esa red social para niños, en la que los adultos solo pueden mirar y que condiciona el futuro de sus usuarios, me ha dado miedo, por lo realista y terriblemente cercana. Un buen relato que demuestra que Laura  no solo sabe escribir fantasía, sino que está a la altura de cualquier reto.

-Al garete, de Emilio Bueso: El autor, en su línea gamberra, cabrona y fatalista. Mucha mala leche, como el que no quiere la cosa, en un mundo que recuerda al Water World de Kevin Costner, pero sin épica ninguna. Post apocalipsis en estado puro, en un relato que nos recuerda que el destino es un cabroncete que se ríe de nosotros y nuestras expectativas, por mundanas que resulten.  Bien escrito, desolador y sin esperanza visible, un tanto delirante por la forma en que nos sumerge en él y con un final tan “así” como la vida misma.

2084. Después de la revolución, de Elia Barceló: Un relato que nos deja mal cuerpo. En un mundo donde los menos preparados, los más inútiles han tomado el control (¿os suena?), donde no eres un ciudadano, sino un consumidor y tu lugar en la sociedad lo dictamina tu origen y tu tarjeta de crédito, donde la idea de igualdad ha desaparecido de forma absoluta, creando un sistema de castas radical, con el beneplácito y la indiferencia de todos, no hay sitio para la rebeldía. Todos somos culpables y ya no existe lugar para la ética, los derechos y demás. A medio camino entre 1984 y Un Mundo Feliz, Elia ha creado uno de los futuros más terribles (y posibles) de la antología.

-Instrucciones para cambiar el mundo, de Félix J. Palma: Más que un relato, me atrevería a decir que es más bien un cuento. Una bella alegoría, con una ambientación tan cómica que roza lo absurdo, y muy tierna, en la que el amor se convierte de forma involuntaria, en la chispa que prende la mecha de la revolución. Surrealista por el escenario que nos muestra, ridículo en apariencia, pero que sirve como perfecta metáfora para contarnos lo que quiere. Me ha gustado mucho y me ha provocado más de una sonrisa.

-El error, de Rosa Montero: En la línea de la autora, no puedo decir gran cosa más si no quiero destriparos nada. Aunque conociendo la trayectoria de Rosa y su gusto por ese universo que ya sabéis, puede resultar un tanto predecible.  Bien escrito,  logra contagiarnos del pánico que se adueña de su protagonista.  Correcto y muy acorde no solo con el espíritu de la antología, sino con el resto de la obra de la autora.  La necesidad de saberse uno mismo, de sentirse, de ser consciente de tu propia existencia, de tu personalidad, de quien eres….

-Limpieza de sangre, de Juan Miguel Aguilera: Una epidemia ha arrasado nuestro país. Vivimos con miedo. Y por si fuera poco, somos de nuevo una nación del Islam, en la que la Sharia es la única ley.  La mujer vive bajo el yugo del burka, los libros no están permitidos porque todo lo que existe ya está dicho en el Corán. Y nuestra protagonista, golpeada, torturada y encarcelada, no es lo que parece. El relato está bien escrito, engancha y cumple con su cometido, pero en algunos momentos, cuando nos habla del resto de Europa, me ha parecido que estaba leyendo algo que forma parte de algo más grande, ¿una futura novela?… No sé, pero será que quizás me he quedado con ganas de saber más sobre esta nueva España musulmana, amenazada por la enfermedad, que  Juan Miguel nos propone.

-Camp Century, de Marc Pastor: Tras una guerra que hemos perdido contra un invasor que nos copia, que nos imita y que se ha transformado en algo a nuestra imagen y semejanza, es difícil saber a qué atenerse.  ¿Qué es lo que nos hace humanos? Puede que todo se limite a una sola cosa: La creatividad, nuestra capacidad para imaginar, para soñar, para construir lugares con la mente. Y después, ser capaces de plasmarlo en papel, en forma de palabras, para que otros puedan ver lo que nosotros vemos.  No podremos compartir sentimientos directamente, pero si a través de nuestros escritos. Un relato cargado de intenciones, que cumple con lo que se esperaba del autor.

-En el ático, de Rodolfo Martínez: Una historia distinta, casi cinematográfica, en la que nuestro personaje (a quien no he podido dejar de imaginarme como a la Charlize Theron de Aenon Flux, vaya usted a saber porque), una mercenaria bien entrenada, se ve obligada a hacer aquello que mejor sabe hacer, matar, para cumplir con su misión. Su cliente, un joven sin escrúpulos que ostenta el poder heredado de su difunto padre y es por ello que vive en la cumbre. Cuanto más abajo, más miserable se torna la existencia y  el joven no admite ninguna competencia, venga esta de donde venga. Notable alto para un relato que podría ser un magnifico guión en Hollywood.

– La inteligencia definitiva, de José María Merino: A todos los que os gusto CELL, de Stephen King, este relato os resultará delicioso. Se parecen como un huevo a una castaña, pero es innegable pensar en la historia del maestro de Maine cuando te pones con él. Nuestros dispositivos móviles, nuestros teléfonos, a día de hoy sirven para todo excepto llamar. Miles de aplicaciones, enlaces en la red, archivos en la nube….. Una herramienta de uso masivo, que de algún modo, adquiere conciencia propia cual Skynet portátil… Y que descubre que necesita de algo cuya existencia ignoraba hasta el momento, para no solo seguir existiendo, sino evolucionar al siguiente nivel.  Muy buen relato, divertido, con un regustillo clásico que se agradece y con un final  redondo.

-Gracia, de Susana Vallejo: Para mí, sin discusión, el mejor relato de la antología junto al de Javier Negrete. Absolutamente demoledor. Susana nos lleva de la mano a conocer como es en el futuro la ciudad de Barcelona, en concreto un barrio tan emblemático como el de Gracia. Nos engatusa con una historia cotidiana, casi me atrevería decir que costumbrista y de repente, cuando menos te lo esperas, da un giro, crudo, brutal y despiadado, y te deja hecho mierda, destruido, sorprendido y destrozado. Una jodida maravilla.

1436_234590350057864_1710589667_n-Colapso”, de Juan Jacinto Muñoz Renge: Y una de cal y otra de arena. En este caso, es el relato que menos me ha gustado. No encuentro la razón concreta, salvo que no he sido capaz de conectar con él. Está bien escrito, es una buena historia, pero por razones que se me escapan, me ha dejado frío, muy frío.  Lo mejor es que lo leáis y saquéis vuestras propias conclusiones, porque me conozco y a veces me dan estos puntos raros, que me impiden disfrutar de algo que en realidad es bueno, aunque a mí me haya resultado indiferente. Lo siento por Juan y asumo que seguramente es cosa mía. 

-Los centinelas del tiempo, de Javier Negrete: Como decía antes, junto a Gracia, son la pareja ganadora, los dos mejores relatos de la antología. Aunque es cierto que en esta ocasión, estamos más bien ante una novela corta que un relato al uso. Una sociedad donde lo políticamente correcto y los eufemismos han sido llevados a un extremo tan radical, tan absurdo, que  alcanzan niveles inimaginables y terroríficos, hasta el punto de ser esclavos de nuestras propias palabras, en un discurso inteligible donde la razón ha dejado de existir. Llevar las teorías de Sapir Whorf hasta un punto sin retorno, donde cada palabra debe ser medida, calibrada y adecuada para no ofender ya no se sabe bien a quién…  En la lucha por la igualdad, por el respeto, por los derechos, hemos perdido el norte  por completo y se ha conseguido el  efecto contrario: Todos somos esclavos, no hay libertad alguna y estamos condenados a reprimir nuestras ideas, nuestros pensamientos, porque si los convertimos en palabras, estamos incumpliendo las normas de convivencia y eso es delito. Un lavado de cerebro absoluto, la igualdad mal entendida que hace que un incompetente pueda optar a cualquier plaza de poder, un adoctrinamiento incipiente, desde la más temprana edad y la incapacidad de la vieja generación por adaptarse a estos tiempos tan ridículos que dan miedo. ¡Simplemente maravilloso!

 Y eso es todo. Sé que mis impresiones son un tanto escuetas, pero no quiero tampoco decir más de la cuenta. Yo tan solo puedo recomendaros la antología  y animaros a que la leáis. Un gran nivel, y muchísima calidad, eso es lo que os ofrece su lectura. Un buen rato contemplando como se transforma nuestra sociedad, como serán las cosas en el futuro y que quedará del viejo mundo, si es que hay alguien capaz de recordarlo….

 

Mañana Todavía

 -VVAA-

 Editorial: Fantascy

ISBN: 9788415831310

Páginas: 496 pág.

PVP: 17,90€