Mal de Mares, de Alberto Bermúdez

Buenas noches, amigos.

mal_de_maresHoy venimos con Mal de Mares, de Alberto Bermúdez, una novela que recupera algo que en mi opinión, supone la misma esencia de aquello que entendemos como literatura de terror.

El miedo es algo que ha acompañado al ser humano desde el inicio de los tiempos, bien como una medida de defensa del individuo y de la especie ante peligros reales, bien como un reflejo ante nuestra incapacidad para entender y aceptar todo aquello que escapa a nuestra lógica y control. Esa sensación, una de las más vividas e intensas, se ha manifestado de mil formas distintas, adoptando infinidad de rostros, en forma de creencias, ritos y supersticiones, hasta el punto de que  en muchas ocasiones, estas han quedado arraigadas en nuestra cultura e incluso en nuestro inconsciente,  convirtiéndose en algo tan real que llega a condicionar en cierto modo nuestras acciones más cotidianas,  un hecho que  podemos comprobar si analizamos  algunas situaciones que nos pueden parecer incluso ridículas. Quien más, quien menos, se ha santiguado, ha cruzado los dedos o tocado madera para evitar el mal fario, algo que evidencia las distintas formas que inventamos para eludir ese miedo y que han terminado por convertirse en algo popular y cotidiano, que hacemos por puro reflejo y sobre cuyo origen y causa apenas nos paramos a pensar.

La mayoría de vosotros seguro que recordaréis a Alberto Bermúdez por sus anteriores trabajos. Lo cierto es que su divertidísima Zoombi: El Apocalipsis zombi con denominación de origen, fue todo un descubrimiento y una forma tan brillante como castiza de abordar el género zombi desde un punto de vista patrio. Lo sencillo sería que Alberto repitiese formula y nos ofreciese una historia similar, un divertimento de lectura fácil con el que a buen seguro quedaríamos satisfechos. Pero lejos de eso, el autor ha decidido dar un giro radical a su carrera y lanzarse con un proyecto arriesgado y valiente, cosa que como lector le agradezco y sobre el cual solo puedo decir que me ha sorprendido muy gratamente.

Con Mal De Mares, Alberto hace un cambio de registro tan audaz como inesperado. Con un trabajo de documentación arduo y concienzudo, el autor nos embarca a bordo del  Nuestra Señora del Rosario,  un buque de guerra del siglo XVIII, en la que acompañaremos a su tripulación en lo que se convertirá en una travesía maldita con un trágico desenlace.

Estamos ante una historia de terror atípica, donde el elemento sobrenatural es casi inexistente y en la que el autor juega más con nuestros propios temores, con nuestra incertidumbre, para elaborar un relato inquietante en extremo, donde la mar, la soledad y superstición supondrán un monstruo en sí mismos, cerrándose sobre nosotros en un abrazo claustrofóbico y mortal.

Una ambientación tan lograda y realista, que casi podemos oler el salitre y notar la brisa en el rostro. Pero también la fría niebla pegándose a nuestros huesos y esa calma tensa, que no tiene nada de apacible y que no presagia nada bueno.

Alberto se ha superado a sí mismo, tanto en el enfoque como en el desarrollo. Una prosa cuidada y elegante, un estilo limpio e impecable, nos hacen dudar de que lo que leemos sea solo ficción. La lectura se convierte en un ejercicio exquisito, mientras nos sentimos transportados a bordo de la nave y el autor demuestra sus conocimientos al respecto. Las descripciones, el vocabulario, la ambientación y la autenticidad a la hora de hacerlo creíble, son sus mejores bazas. Impera el realismo sobre todo lo demás y cada uno de los sucesos que acontecen no hacen más que aumentar ese desasosiego, ese fatalismo que se desprende y nos lleva a plantearnos si no existirá ciertamente algún tipo de maldición que nos empuja de manera inexorable hasta ese aciago destino que se cierne sobre la nave y su tripulación y pasaje.

72458_112435252282847_1260059330_nCon ciertas reminiscencias al más puro Lovecraft, por lo sombrío y perturbador -esa sensación onírica, de desazón incomprensible y desconcierto mientras ocurre lo inevitable, ese fatalismo ante el que no se puede luchar-, Mal de Mares supone recuperar un forma de escribir terror tan clásica como olvidada, que no necesita de maquillaje ni elementos externos para convertir algo cotidiano en una auténtica pesadilla. Y son nuestros propios miedos, nuestros temores innatos, quienes alimentan a ese monstruo y le dan forma, dándole vida propia y haciéndolo real. Me ha recordado mucho a otra obra que considero magnifica: El Terror, de Dan Simmons, con la que comparte varios elementos a la hora de recrear esa sensación de angustia, de claustrofobia, de impotencia ante un enemigo invisible y frente al cual, los hombres empequeñecen bajo el miedo y la superstición, incapaces de sobreponerse a ese temor atávico, irracional e instintivo , lo que les llevará a actuar como lo hacen, empujados por la desesperación.

Cabe destacar el glosario que aparece al final del libro y que permitirá a los profanos a situarse dentro de la embarcación y que resolverá todas aquellas dudas que puedan surgir en cuanto a vocabulario. Supone un buen complemento y ayudará mucho a los desconocedores de la jerga naval y de otros tantos elementos que aparecen en el texto.

Y como no, mención especial al gran Colucci, por una excelente portada que logra captar la esencia de la novela en una imagen con una fuerza poco habitual y que hace que el libro entre por los ojos nada más verlo.

Creo que poco más puedo decir al respecto: No solo recomendable, sino que me atrevería a decir que si de verdad amáis el terror, debería estar ya en vuestra biblioteca personal. Una obra que se ha convertido en una de mis mejores lecturas en lo que llevo de año y que hace que Alberto se nos descubra como un autor polivalente, maduro y capaz de sorprender, demostrándonos que no solo tiene tablas en el oficio, sino que no deja de aprender.

 

Mal de Mares

Alberto Bermúdez

Editorial Tyrannosaurus Books

Páginas:  218 pág.

ISBN: 9788494102035

PVP: 13,95€

 

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