-CINE- LA PIEL FRÍA: NI ZOMBIES, NI LOVECRAFT

Por R. G. Wittener

 

La novela de Alberto Sánchez Piñol, que no llega ahora convertida en película, la leí hace ocho años. En aquel momento llamó mi interés gracias a las referencias lovecraftianas que le atribuían las reseñas, lo cual hacía imposible que ningún seguidor del “genio de Providence” se resistiera a leerla. Y debo decir que a mi, desde luego, no me defraudó en absoluto. Por eso, mi nivel de exigencia sobre la adaptación tenía el listón un poco alto. Y por eso creo que la co-producción hispano-francesa adolece de una falta de intensidad que impide darle algo más que un aprobado. De hecho, la publicidad de la película ha incidido en mostrar imágenes que la colocaban en la órbita de los apocalípsis zombie, con escenas de hordas de monstruos correteando en la oscuridad. Lo cual, me temo, ha jugado en su contra cuando los aficionados al género han comprobado que no era eso lo que estaban viendo; haciendo que también cosechase críticas negativas por ese lado.

Para empezar, no era La piel fría una novela “de sustos”, aunque los tuviera, así que no podía ser esa la única baza de la película. La versión escrita navega por una zona que bordea Las aventuras de Arthur Gordon Pym, El corazón de las tinieblas, o El intruso; centrándose en el conflicto de qué define la humanidad de una persona y en la tensión entre sus personajes, donde los monstruos se erigen en un medio por el que desarrollar ese discurso. Al final, no son más que una excusa para mantener encerrados al farero y al joven marinero, y obligarlos a interactuar. Algo que, por desgracia, se ha diluido en la versión cinematográfica; dejándola en una tierra de nadie en la que no es eficaz para causar terror y necesitaría más tiempo para jugar con los dilemas que enfrentan a los protagonistas.

¿Qué es lo mejor de la película? A nivel visual, la recreación del inhóspito islote donde transcurre toda la acción; sobre todo, el faro-búnker que les sirve de hogar y fortaleza (dentro del cual se ha rodado con planos cortos y fijos, consiguiendo transmitir con eficiencia las estrecheces de los protagonistas). Un ambiente opresivo que el montaje se ha encargado de romper con varios planos generales de la isla, algunos de ellos aéreos, cuyo preciosismo va en contra del clima de tensión continuo que se le debería exigir a la cinta. Aparte de eso, la actuación de Aura Garrido me pareció sobresaliente (y no es porque, como “ministérico“, constituya uno de mis últimos fetiches de la pantalla): incluso bajo una capa de prostéticos que impiden reconocer ni uno solo de sus rasgos, y limitada a sonidos guturales, logra hacer evolucionar los gestos y el comportamiento de su monstruo, su “carasapo“, de forma que, desde un mero “perrito”, acabamos contemplando a un ser que mira de igual a igual a los humanos.

A partir de ahí la adaptación resulta fallida porque el monstruo, en la novela, es un nivel de medida de la humanidad de cada personaje. Se nos presenta como una criatura agresiva y despiadada que acecha en la oscuridad de la noche pero, al empezar a convivir con el farero, el comportamiento de cada protagonista hacia la “carasapo” señala cómo de inhumanos pueden llegar a ser. Culminando en la empatía del narrador y la atracción por esa “piel fría”, que al principio tanto lo ha repugnado, y que a la postre le acaba enfrentando con su compañero humano. Todo ello en un continuo estado de tensión cuasi paranoico (por el miedo a los ataques y por el recelo mutuo entre los hombres), que en la película ha quedado deslabazado.

Para acabar, insisto, todos mis reproches van en contra de la película como una obra inspirada por la novela. Quienes la vean sin conocer la versión literaria, pueden asombrarse con algunos de los giros argumentales, y disfrutar tanto del admirable maquillaje del monstruo como con esas vistas de la isla y sus acantilados azotados por el mar. No es una mala cinta. Pero, a quienes disfrutamos del texto, nos ha dejado fríos.

 

 

La opinión de Soraya: La voz del abismo, de Yoss

Por Soraya Murillo

 

En la Cuba actual, un babalao negro, o lo que viene a ser un santero cubano, nos relatará en primera persona la historia sobrenatural que le tocó vivir para salvar al mundo del apocalipsis de la entrada de los Antiguos, aquellos de los que el gran escritor Lovecraft nos advirtió en sus libros.

Obdulio Casamayor, nuestro protagonista, fue tocado desde su nacimiento por la Diosa de la muerte, dedicándose desde muy joven a ver el futuro en las caracolas.

Años más tarde, Saúl Acosta (antes mudo) triunfará como cantante de rock metal, con letras extrañas. En ese concierto se rencontrará con nuestro protagonista y si bisnieta. Lo que debería ser una tarde de música se convertirá en terror y muerte cuando de la boca del cantante, una voz muy antigua pronuncie estas palabras:

Yog Sotthoh R’lyeh ptaghf

Ankh Cthulhu hybil fuagth arghh.

Un sacerdote católico, un rabino judío, un mago taoísta, un babalao y un bocor vúdu intentarán impedir que regresen lo seres abismales, ahora y para siempre.

Ya teniendo el pequeño resumen hecho, vamos hablar del libro.

Personalmente, cuando leí de qué iba la historia me quede así un poco parada, no sé, esperaba algo más, me parecía muy poca cosa, pero el libro me venía recomendado, por lo tanto había algo ahí que yo debía ver; y lo vi, tanto que lo vi.

Dicen que narrar es un arte. Cuando un escritor es capaz de transformarlo en palabras escritas haciéndote vivir la historia, comprendes que no te encuentras ante cualquier obra. Es lo que a mí, como lectora, me maravilla: ese instante en el que entiendes que el escritor ganó a su propio libro.

Una historia de terror, una explosión de voz que arrastrara con ella el sonido de pasos chapoteando, el aleteo de unas alas de murciélago…

Mientras tanto, sabremos de una Cuba que intenta arrancar hacia el futuro. De su educación, de su clase política, su sanidad y unos hombres que aman demasiado la tierra. Una Cuba envuelta en santería y el humo de habanos. Nos encontraremos un par de páginas muy interesantes sobre el escritor Lovecraft. Leeremos sobre sus mitos creados con esa duda que tienen los personajes y que yo en alguna ocasión también he llegado a pensar. ¿Fue todo fruto de su imaginación o vio algo en otra realidad? Yog-Shotth, Hastur, Nyartattholep… Incluso nombraran al Wendigo de Algernon Blackwood, intentando entender que es lo que quiere entrar por la puerta invisible.

Una interesante historia que el escritor supo escribir (sí, lo sé, parece una tontería, pero no lo es), donde él mismo se impuso, como escritor, al mundo creado por su ingenio. Una pena que se haya quedado tan corta, de verdad. Una pena que el final llegara tan precipitado, porque si no fuera por eso, ahora mismo estaría comentando una obra difícil de superar. Porque no me cansare de repetir que por la que forma en que nos la narra, con esa prosa, por un instante creí estar leyendo a Gabriel García Márquez. Lástima que no la alargara más.

Pero no importa. Disfruté tanto ese estilo que no puedo hacer otra cosa que opinar maravillas sobre ello. Por cierto: los nombres que utilizó con sus personajes me encantaron,. Cualquier otro escritor le hubiera puesto un nombre inglés al cantante cubano, pero nuestro escritor supo mantenerse en su Cuba.

El regreso para Cthulhu, cosa que yo siempre agradezco, y un cura cristiano que sabe que la mayor astucia del diablo es hacernos creer que no existe…

Gracias, Yoss, por saber escribir historias como un lector espera leerlas.

http://tienda.apachelibros.com/es/pluma-terror/36-lavozdelabismo-9788494523694.html

 

 

Máscaras de Carcosa, de Dani Guzmán

Tras haber secuestrado a varias jóvenes, el Rey Andrajoso tiene aterrorizada a la ciudad de Leonado.
Iván, un simpático friki estudiante de cine, asiste al secuestro de Amanda, compañera de clase y la chica que le gusta, por parte de unos adolescentes enmascarados que trabajan para el Rey Andrajoso… y a los que Iván reconoce como los chicos que lo maltrataban durante su adolescencia.
Atormentado por el miedo, la vergüenza y las heridas infectas que deja el acoso escolar, Iván partirá tras los portadores de la Máscara Pálida junto a Jandro, su siniestro compañero de la infancia, Blanca, la mejor amiga de Amanda, y sus inseparables camaradas, Joystick, Caty y Volstagg. La persecución guiará sus pasos hasta un teatro abandonado, a través de las retorcidas entrañas de la derrotada ciudad de Ythill, por las neblinosas aguas del lago de Hali, sobre las que vuelan los byakhees, y más allá…
…hasta la fantasmagórica ciudad de Carcosa, donde mora el Innombrable Rey Amarillo.

Máscaras de Carcosa es una novela de terror que supone un homenaje al ciclo clásico de H.P. Lovecraft. Si bien es evidente que su naturaleza se cimenta en el legado de los Mitos y las obras contemporáneas del círculo de amistades del maestro de Providence, no lo es menos que no renuncia a su orgulloso estado de hija bastarda, tomando aquellas referencias  que le son propias por derecho, pero decidida a no limitarse a repetir por enésima vez  las mismas historias de la misma forma. Con su peculiar idiosincrasia, no tiene reparos en marcar ciertas distancias con el horror cósmico tal y como lo entendemos, para sondear otras formas de terror, más enfocadas a la fantasía oscura y a la resolución de un misterio, casi con tintes de novela negra o detectivesca.

Si que saca partido del imaginario ya arraigado en nuestro subconsciente y de esa atmósfera malsana que hace que sus personajes se balanceen al borde del precipicio de la locura, quizás más cercana a los juegos de rol tipo La llamada de Cthulhu (salvando las distancias y con una ambientación más acorde a nuestros tiempos) que a la fuente original. Y esta comparación no es casual en absoluto, pues hay tantos elementos comunes, que para un fiel amante del juego y sus historias satelitales, ha supuesto toda una sorpresa, buscada o no.

Un buen elenco de personajes, con personalidad clara y definida, que cumplen con su papel en esta suerte de partida, en sentido literal y figurado al mismo tiempo. Si bien al principio parecen tratados grosso modo,  es durante la propia narración que estos van dibujándose con todo detalle, convirtiéndose en unas piezas imprescindibles para el desarrollo de los acontecimientos, a modo de fichas puestas en su lugar sobre el tablero de juego.

Nada sucede por azar, todo es premeditado, cumpliendo unas reglas inquebrantables que son las que permiten que siga el juego y podamos terminar la partida, sea cual sea el resultado final.  Sea porque así lo quiere el autor, sea por mi loca percepción,  forjada  por mi propia experiencia en el juego de rol y todo lo que significa para mí La llamada de Cthulhu, no dejo de ver paralelismos y una obvia relación en sus formas y en su fondo. La forma en que se relacionan los personajes, en cómo se traslada la historia al lector, las menciones, referencias, homenajes y situaciones  tiene  una secuencia, una suerte de estructura que me lleva de regreso allí a todas luces y eso es algo muy bueno, al menos para mí, que estoy medio p´allá. Si  bien es cierto que Daniel Guzmán, su autor,  relaciona toda la obra con el teatro, con lo que hay tras el telón y de hecho,  tanto en su acepción como arte, como lenguaje y como la de edificio y universo particular (en especial lo que no se ve tras bambalinas, en la tramoya y sus rincones ocultos a la vista del espectador), yo de manera inconsciente e inevitable, me trasladaba a mi propio nexo mental con la novela y terminaba regresando una y otra vez al puñetero juego (insisto, una asociación mía que solo yo veo y salvando las distancias). Le pido disculpas al autor por esa incomprensible licencia por parte de mi psique. Pero a lo que vamos: Si a todo lo comentado le sumamos ciertos juegos metaliterarios  que Dani elabora con bastante buen acierto, el resultado no podía ser más que satisfactorio, pese a como digo, ese principio un tanto tosco que puede hacer fruncir el ceño a los lectores más curtidos, pero que en breve va puliéndose  hasta lograr un tono y un ritmo ágil y perfecto para la historia que se nos quiere narrar, bastante más compleja y elaborada de lo que pudiera parecer a priori

Resumiendo, Máscaras de Carcosa es una obra muy entretenida, sin demasiadas ambiciones, pero que justo por eso funciona y que aunque no nos descubre nada nuevo, si nos alegra la tarde a los amantes de la obra de Lovecraft y nos hace sentir dentro de una de esas maravillosas partidas donde disfrutábamos de un buen mal rato.  Por cierto, El Rey Amarillo (Andrajoso) siempre está ahí, observando. Intangible, pero atemporal, en su trono de lodo, allá en Carcosa, avistando sus dominios, en su mundo o en el nuestro.

 

Dani Guzmán.

Máscaras de Carcosa.

Editorial: Hades

ISBN: 8494507079 ISBN-13: 9788494507076

Páginas: 217 pág.

PVP: 14,25€

 

El archivo de atrocidades, de Charles Stross (Insólita Editorial, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

arat1Bob Howard es un geek reclutado a su pesar para trabajar en la Lavandería, una agencia ultrasecreta del gobierno británico encargada de proteger nuestro mundo de todo tipo de seres de pesadilla. Mientras sus compañeros se juegan la vida a diario enfrentándose a horrores innombrables, Bob se dedica al mantenimiento de los sistemas informáticos.

Hasta que un día consigue un ascenso. En su nuevo puesto, además de lidiar con interminables reuniones de trabajo y montones de papeleo, Bob tendrá que tratar con nazis interdimensionales, terroristas, universos alternativos y antiguos horrores lovecraftianos para evitar el fin del mundo.

Insólita se presenta en el mundo editorial con la publicación de El Archivo de Atrocidades, una novela escrita por Charles Stross, ganador del Premio Hugo por el relato corto La Jungla de Cemento, el cual viene incluido como extra  en esta estupenda edición que hoy os presento por aquí­.

A pesar del intento por parte de diferentes editoriales de traernos algunas novelas de este autor, tengo el pálpito de que con esta nueva ocasión por parte de Insólita vamos a tener Stross para rato…

Estamos ante una trama de difí­cil encasillamiento, ya que podrí­amos decir de ella que bebe tanto de Lovecraft como de la fantasía urbana de corte hard, todo ello aderezado con un sentido del humor que le sienta de maravilla al producto final.

arat2El elenco de protagonistas es lo suficientemente atractivo como para estar continuamente interesado en sus combates cotidianos (de hecho me ha recordado en no pocas ocasiones a la serie de TV The IT Crowd), resultando de todo ello una lectura muy amena y que provoca una sonrisa cómplice en algunos de sus descacharrantes pasajes debido a la visión tan cí­nica de nuestro personaje principal.

La parte de la historia oculta (con ramificaciones que llegan hasta nuestros días) que se nos presenta tira más del thriller de espionaje y es aquí, quizás, donde el escritor apabulla con conceptos técnicos que pueden provocar en el lector cierta confusión si no estás muy metido en el tema del código binario y/o altas tecnologías.

En definitiva: una historia que a primera vista puede resultar un tanto rara, chocante y enloquecida, pero una vez inmersa en ella es muy fácil dejarse llevar por el estilo y el ritmo tan característico que le imprime el escritor. Es más… ¿dónde más vais a encontrar a un personaje que se hace llamar a sí­ mismo demonólogo computacional?

Muy recomendable si lo que buscáis es una lectura diferente y divertida.

 

Ficha técnica

Tí­tulo: El archivo de atrocidades

Autor: Charles Stross

Editorial: Insólita

Páginas: 416

ISBN: 978-84-947020-0-6

Precio: 22.95 euros

 

Mitos de Fuenlabrada, VVAA (Kelonia Editorial)

Buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes.

mdfpHoy venimos con Mitos de Fuenlabrada, una antología dedicada al legado del maestro Lovecraft, publicada por los amigos de Kelonia Editorial con motivo del pasado Festival de Fantasía de Fuenlabrada,  y que reúne en sus páginas a un buen puñado de escritores que  se encargaran de darnos su propia versión de toda la mitología creada por el maestro de Providence, con la curiosidad de que todas las historias se desarrollan en la propia Fuenlabrada. Trece relatos en los que veremos cómo sus respectivos autores  toman ese legado maldito y lo adaptan según su propia visión, estilo y su particular concepto del mismo, con este enclave madrileño de fondo como peculiar escenario, algo que desde luego no parece tarea fácil. Pero lo cierto es que nuestros amigos juntaletras no solo logran superar el reto, sino que en general, el resultado es una obra muy interesante, original y de calidad, con algunas historias realmente buenas, que  de manera independiente  ya hacen que el libro valga la pena y aunque haya algún relato más flojo o con un nivel algo más bajo que el resto,  cosa inevitable en cualquier antología, mi opinión respecto a la obra es muy positiva.

Cabe destacar también la excelente labor de los ilustradores que participan en el recopilatorio, cuyos trabajos son una auténtica delicia. Pablo Uría Diez (brutales tanto la portada como ese mapa alucinante), Espi, Hugo Salais, Pablo Ramos Álvarez, Boris Ramírez Barba, Fran Galán, Jorge Romero Ariño y Jorge Hidalgo de la Torre se lo han currado muchísimo para la ocasión.

Como suele ser habitual, os dejo con un breve repaso a los relatos:

 -Por la mano del hombre, de Juan Miguel G. S. Sánchez: Relato que abre la antología y que se convierte en uno de mis favoritos. Ágil, fluido, logra convencer con ese pedazo homenaje que se casca. Muy, muy bueno.

-El eremita, de Marc Sabaté Clos: Un relato curioso, que nos hace viajar atrás en el tiempo y nos embarca en una historia donde la aventura supedita al terror, pero sin que ello suponga en realidad una pega. Destaca el estilo narrativo del autor y su puesta en escena.

-El ojo ciego, de Pedro Aibar Crisóstomo: Un relato sencillo, pero bien elaborado, donde las estrellas del firmamento advierten de la llegada de un Mal que asolará a la humanidad y del regocijo de sus fieles adoradores.

-Dionisio, de Josué Ramos: Uno de los relatos más fieles de toda la antología. Me ha resultado fascinante la elección del autor de  utilizar el recurso de la música como pieza central de su historia, como causa y efecto, razón y desencadenante.  Solo por eso y por la forma en que fluye la historia, resulta un relato de lo más destacado.

-Los bailarines del crepúsculo, de Leandro A. Kreitz: Y de nuevo, la música como protagonista, en esta ocasión como llave para invocar a una entidad que yace sumida en un sueño. El uso del   flashback como recurso narrativo resulta muy adecuado para la historia que nos quiere contar. Eso,  junto a la sonrisa cómplice que de forma inevitable aflorará en el rostro del lector, lo hacen más que recomendable.

-Bookcrossing, de Aitor Solar: Bien escrito y con un estilo al que no le puede reprochar nada,  adolece de pretender hacer pasar por original algo visto mil veces antes. Eso no es malo de por sí, pero cuando uno utiliza una trama tan trillada, está en cierto modo obligado a aportar algo nuevo, algún detalle o cualidad que la distinga de sus homólogos. Aun así, hay que reconocerle el mérito de una narrativa casi perfecta y un trabajo limpio y bien realizado.

-La herencia Aretxaga, de MA Astrid: Un relato que evita complicarse sin necesidad, de planteamiento sencillo y ejecutado de forma brillante. Una historia cuya última finalidad, y que en realidad todo relato debería tener presente,  es entretener al lector.

-El bibliófilo, de Alejandro Morales Mariaca: Lex sigue en esa línea suya característica, recurriendo a su estilo y a esos detalles que tanto nos gustan,  pero en esta ocasión, el resultado final se ve levemente afectado por un desenlace un tanto  precipitado. No sé si es debido a la limitación obligada en cuanto a extensión, pero da la impresión de que ha recortado algo o no lo ha desarrollado en su totalidad.

-El reflejo, de Pepe Gallego: En mi opinión, el relato más flojo de la antología.  El autor peca de dar demasiadas vueltas, de meter paja innecesaria y enredarse de forma absurda, siempre según mi punto de vista, en una historia en lo que lo que predomina es la confusión. Está bien escrito, pero no encuentro una razón que justifique que el lector se pierda dando tumbos para acabar con un desenlace tantas veces visto.

-La bestia sobre el capitel, de Diego Freire Cameselle: Un arranque excelente para un relato que aunque se mantiene a flote, pierde fuelle a medida que avanza. Aun así, creo que el autor tiene mucho que decir y hay que seguirle la pista.

-La calamidad, de Miguel Huertas: Para mí, de lo mejorcito de la antología. Mezcla de género negro con los mitos, cual partida de Chtulhu salvando las distancias, claro está. Detective en una investigación que le lleva a descubrir el horror. ¿Hay algo más que añadir?

-La herencia de Dahut, Armando Valdemar: Otra pequeña joyita, disfrazada de algo simple y sin complicaciones, pero que destila calidad y saber hacer por todos sus poros. Lo mejor, la atmósfera lograda.

-El millar de retoños, Carlos J. Lluch: ¿Que puedo decir de Carlos? No sé si puedo ser imparcial con este relato, debido a mi debilidad por el autor. Lo que sí es indiscutible, es que este tío sabe escribir y que ese crossover que se saca de la manga, con su peculiar tributo a Hellblazer y a Lovecraft, es la leche y una forma cojonuda de cerrar la antología.

 En resumidas cuentas, he disfrutado mucho con su lectura y creo que estamos ante una de las mejores antologías homenaje a la obra de Lovecraft y sus maravillosas y oscuras visiones.

 

Mitos de Fuenlabrada

VVAA

Editorial: Kelonia

ISBN: 978-84-942964-6-8

Páginas: 206 pág. (con 8 ilustraciones a color)

PVP: 13,95€

http://www.kelonia-editorial.com/Tienda/index.php?id_product=100&controller=product

 

 

Necronomicón Z, de Alberto López Aroca

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Venimos hoy  con lo nuevo de alguien muy apreciado en esta casa: Necronomicón Z, de  Alberto López Aroca , quién vuelve a las andadas  con una novela en la que ofrece un singular homenaje a esa maravillosa y aterradora cosmogonía que el ilustre H.P. Lovecraft tuvo a bien dejarnos en legado.

Desde un enfoque tan divertido y mordaz como libre de complejos, con  infinidad de guiños y referencias a muchos de aquellos títulos que se han ganado la categoría de clásicos y en especial,  a ese género tan inclasificable como esencial en la literatura como es el pulp, Alberto  aporta su peculiar visión de lo que pudo haber sido el robo de la reliquia más temida y oculta de la historia y sus trágicas y aterradoras consecuencias.

Creo que Dolmen ha tenido muy buen criterio al contar de nuevo con Alberto para ampliar sus horizontes dentro de la línea Z. Como ya demostró con Sherlock Holmes y los zombies de Cramford, nadie como él a la hora de tratar con todo el rigor que se merece la obra de uno de los grandes iconos  de la literatura y al mismo tiempo, aportar su propio enfoque y estilo, manipulándola a su antojo sin perder la perspectiva y logrando una historia que sin dejar de ser fiel a los orígenes, añade varios ingredientes que le permiten discurrir por nuevas e inesperadas singladuras. Para ello,  el autor implica a toda una legión de personajes que la mayoría de nosotros no tendrá dificultad en reconocer de inmediato en cuanto salgan a escena, y que como viene siendo habitual en las obras de Alberto, convierten la lectura en una especie de juego de quien es quien y  como su aparición en la historia influirá sobre la trama.

La novela tiene como eje central el robo del Necronomicón  de  la biblioteca de la universidad de Miskatonic, y de cómo ese incidente supondrá el inicio de una auténtica pesadilla que amenaza con convertir Arkham en algo peor que el mismo infierno.

Ambientada en los años cincuenta, aprovecha de la coyuntura existente en los EEUU y su paranoia contra el enemigo comunista, en plena caza de brujas, para situar la historia en ese escenario,  algo muy significativo y de gran relevancia en los próximos acontecimientos que tendrán lugar, como podréis comprobar en cuanto empecéis a leer.

Estamos ante una novela coral, en la que no existe un protagonista definido  como tal. Son muchos los personajes que se pasean por sus páginas y todos y cada uno de ellos aporta algo a la historia, siendo indispensables su aparición y sus actos para el desarrollo de la misma. Pese a que en resumidas cuentas, todo se reduce al enfrentamiento entre los deseos de venganza de la inefable Goody Fowler y los intentos por revertir el desastre por parte del grupo encabezado por la Dama Whateley, a lo largo de la novela seremos testigos de muchas otras historias, tramas paralelas o incluso anteriores, que terminarán por converger y condicionar el desenlace de esta aventura. Distintos personajes, ligados de un modo u otro a la ciudad de Arkham o al libro maldito, nos darán nuevos datos e información, siempre desde su punto de vista. Sucesos irrelevantes, hechos que en apariencia  no guardan relación entre ellos, se descubrirán como los distintos eslabones de una misma cadena de acontecimientos que culminará  de la forma más inesperada, tras una noche en la que los muertos volvieron a la vida, con  su aliento pútrido y un hambre tan atroz que  devoraron todo a su paso.

Lo más destacable, sin duda la aparición de todos esos personajes que  aparecen  a modo de crossover (que no pastiche) y que hacen aflorar una sonrisa en nuestros labios cuando los reconocemos. Cierto rey cimmerio  fosilizado, empuñando su espada, me ha hecho soltar un “¡Joder, no puede ser…!” entusiasmado. Pero son muchos, muchos más y todos ellos fáciles de situar. La complicidad entre el autor y el lector es en esos momentos absoluta.

Por el contrario, en algunas partes, la novela peca en algunos momentos por exceso de información.  Alberto se toma tan en serio su intención de no dejar cabos sueltos, de ser fiel a las fuentes originales y no caer en contradicciones, en ser meticuloso en extremo a la hora de dar explicaciones, de dar coherencia y tirar del hilo, de ser tan preciso a la hora de no dejar nada al azar y contarnos su historia desde el principio, con pelos y señales, hasta el más mínimo detalle, que  en ciertos momentos llega a saturar un poquito y hacer que sea necesario hacer un alto en el camino para despejar la mente,  antes de seguir leyendo. No es aburrida en absoluto, ni un tochazo, no me malinterpretéis. Únicamente es que en ocasiones, se vuelve algo densa y uno, ante tal avalancha de sucesos e información, pierde el hilo al sumergirse en alguna de esas partes en las que Alberto se explaya a gusto  explicándonos el motivo y las razones que llevaron a tal o cual personaje a ésta o aquella situación que de manera ineludible, le ha llevado a la tesitura actual.

Dejando esos momentos a un lado y sin que supongan un hándicap excesivo, Necronomicón Z vale mucho la pena. El estilo pulcro y cuidado del autor , junto a su talento a la hora de adentrarnos en las calles de la ciudad y los horrores que la habitan, así como  su particular forma de incluir a esos personajes ajenos al universo Lovecraftiano  como si fuese la cosa más sencilla del mundo, es una auténtica delicia. Su forma de narrar, de contarnos lo que ocurre, demuestra que Alberto  sabe muy bien lo que hace y como plasmar lo que tiene en mente. Pasamos del horror más visceral a las situaciones más hilarantes con un simple chasquido de dedos, sin perder en ningún momento el tono que  requiere la historia.

Mención aparte, los anexos incluidos tras la novela. Una guía sobre la ciudad y un par de relatos que suponen la guinda del pastel y que se disfrutan tanto o más que la propia novela.

Yo la recomiendo. Si te gustan este tipo de historias, fruto de la mente de alguien que se ha documentado a conciencia, que demuestra estar más que instruido en el tema y que además, es capaz de realizar esos pequeños grandes homenajes, ésta es  sin duda tu novela.

 

Necronomicón Z

Alberto López Aroca

Editorial: Dolmen

ISBN: 978-84-15296-59-1

Páginas: 462 pág.

PVP: 19.95 €

 

Arkham, Relatos de Horror Cósmico. Una antología en la que participo.

Pues si, queridos Lectores Ausentes. Hoy toca un poquito de autobombo.

 Y es que servidor ha tenido el placer de participar en esta pedazo de antología como autor, con un relatillo que sin ser nada del otro jueves, creo que capta bastante bien la esencia del recopilatorio. Acompañado de otros tantos escritores reconocidos, con muchísimo más talento que yo, hemos creado este recopilatorio de historias inquietantes que tienen a Arkham como telón de fondo. Y todo ello, bajo la batuta de mi queridísima Macu Marrero, quién se ha encargado de organizar y promover este proyecto.

Arkham. Relatos de horror cósmico” es una antología que nace fruto de la colaboración entre Tyrannosaurus Books y el blog Infectados dirigido por Macu Marrero. Se trata de una antología de 16 textos inéditos que giran entorno a Arkham y los mitos lovecraftianos, relatos repletos de terror, misterios y hechos inexplicables.

“Envuelta en un ambiente onírico mezclado con humedad fluvial, entre grumos de un oscuro pasado de brujería y veneración a abominables entes ultraterrenos, Arkham muestra sus centenarias entrañas en un viaje temporal donde se van sucediendo destinos inexorables e inevitables encuentros, libros prohibidos y peligrosas invocaciones, conciencias insanas y crímenes aberrantes… En la calle solitaria sus pasos resuenan, han llegado al umbral y la puerta se entreabre. Pasen y tiemblen.”

La antología se compone de los siguientes textos y autores:

-“En la salud y en la enfermedad…” de Iris Martinaya

-“La vieja tradición” de Beatriz T. Sánchez

-“El que mira” de Santiago Sánchez Pérez

-“Ciclo eterno” de Macu Marrero

-“El caniche” de Laura S.B.

-“El nº194 de Angel Street” de Patry Bruha Brujah

-“Equilibrio” de Karol Scandiu

-“Extenuación” de Irene Comendador

-“Los extraños días” de Javier Fernández Bilbao

-“Extraña melodía” de Eva María Castillo Díaz

-“El secreto de Angus Wheeler” de Miguel Angel Naharro

-“Damnâtiô” de Ave Marcos

-“La verdad de las tinieblas” de Dani Durán

-“El oscuro pasajero: Lujuria” de Lucia Pérez Sainz

-“El despertar” de Athman M. Charles

-“El espejo” de Rodrigo R. Yánez

Para haceros con ella, podeis encargar vuestro ejemplar aquí mismo:

http://tyrannosaurus.es/books/index.php/component/hikashop/product/25-arkham-relatos-de-horror-cosmico

La portada, del genial José Gabriel Espinosa, quién ha creado una verdadera obra de arte que hará las delicias de todos vosotros. Y aquí, una portada alternativa creada tambien para la ocasión, también obra de José Gabriel, en dos imagenes que permiten ver el curioso proceso de creación.

Espero que  os guste. Al maestro Lovecraft seguro que si…

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