La opinión de Soraya: Libélulas en la noche, de Javier Trescuadras

Por Soraya Murillo.

Dicen que contar la verdad es algo muy sencillo. No hay que inventar; sólo recordar lo que ocurrió y todo sale tranquilamente. Por lo tanto, por esa misma regla de tres, comentar lo mucho que te gusto un libro debería ser lo mismo: dejarse llevar por los recuerdos y narrar…

Al pasar la barca …

Me dijo el barquero…

Las niñas bonitas…

No pagan dinero…

Un libro de terror es bueno cuando pasas miedo leyéndolo. De lo contrario, por muy bien que esté escrito, en sí el escritor fracasó. Javier no lo hizo, no erró el tiro. ¿Sabéis lo difícil que es eso? Que unas palabras te dejen clavada a un sillón. No, no son imágenes, son palabras. Palabras que traen el miedo más absoluto. Mientras las vas leyendo, esa canción se te va metiendo en la cabeza como la de las niñas de Freddy Krueger.

Se nota que tardó años en escribirla. Pensáis que los lectores eso no sabemos reconocerlo, pero os equivocáis; de ahí, del trabajo lento, pero seguro, de la paciencia y el buen hacer, salen los mejores libros, los inolvidables.

Siempre he pensado que cuando algo es muy bueno, no se necesita una gran reseña o opinión, que unas pocas palabras pueden decirlo todo. Si este libro se hubiera escrito en los USA estoy segura que sería el ganador de un Stoker a mejor novela ¿Lo habéis captado? ¿Necesitas más? Yo creo que no.

La historia.

Región de Murcia, el Hombre del Saco ha regresado. Comienzan unas extrañas desapariciones y muertes.

Germán Corso, un inspector de policía con un don para ver aquello que pocos pueden percibir, debe encargarse de unos sucesos inexplicables, donde un ser con un saco de arpillera cubriéndole la cabeza maneja los hilos del mundo sobrenatural.

Ela San Martín tiene pesadillas con ese Hombre del Saco, pero sus desvelos la llevarán a un psiquiatra. No sólo ve a la criatura en el mundo onírico. También en el mundo real .

Un pasado que regresa para seguir cobrándose muertes, donde nuestros protagonistas, sin saberlo, están más atados de lo que creen a un antiguo suceso. Policías nobles, otros corruptos, empresarios , curas , padres que siguen rezando a unos hijos que desaparecieron hace muchos años , fabricas abandonadas y bosques donde las libélulas se transforman en adultas mientras son testigos silenciosos en la noche mágica de San Juan. Pobres libélulas, viendo el horror y no poder hacer nada mientras se seca su piel.

Muertos que regresan pensando que no cumpliste tu promesa y balas que dan en el blanco y en vez de sangre, van dejando regueros de arena fina .

El libro.

Quinientas sesenta y cuatro páginas. ¿Es importante este detalle? Sí, lo es . No sobra ni falta nada , es perfecto, tal cual, redondo. Mira que llevo leídos libros, y cuando encuentro éstos donde nada sobra, donde todo encaja, donde el final no llega precipitado, donde… otra cosa que hay que aprender a la hora de escribir, así que bien por este hombre.

Me encantó la forma de narrar, nunca abandona el miedo, siempre con ese frío de los muertos en cada página . Las persecuciones a las victimas son brutales. Sabes perfectamente que da igual que huya, que de nada le valdrá correr o esconderse y aun así, eres incapaz de dejar de leer porque la narración te tiene cautivado.

Es un libro que mejora por momentos. Llevas leído más de la mitad, crees que ya te dejará reposar un poco y ¡zas!, vuelta a empezar, como si el escritor comenzara de nuevo, tan fresco, tan tranquilo, tan ilusionado. Y ahí creo que está la clave de todo. Javier no se dio tregua, quiso lo mejor en cada capitulo, quiso que no te relajaras , quiso que el terror estuviera contigo hasta el final del libro.

Hay muchas clases de monstruos, pero nuestro autor buscó el más simple. Tanto, que a la vez es al que más miedo le tenemos, al Hombre del Saco . Ahora, ya adultos, vemos las noticias y desapariciones o muertes y al poco tiempo suele salir el asesino. Pero, ¿y todos los que nunca han aparecido? Nuestra historia trata lo sobrenatural unido a los monstruos reales y no sé que da más miedo, si lo que no puedes matar o lo que puede tocarte.

Termino ya. Simplemente insistir en el gran libro que leí, lo bien trabajado que está, la gran historia que inventó su autor y que una obra así no se deja lista en un par de meses, por mucho que se empeñen algunos. Si tengo que recomendarlo, lo haré; si tengo que votarlo para mejor libro lo votaré, porque forma parte ya de mi pequeña pila de los mejores libros leídos y porque Javier tiene razón: El agua sí huele: a musgo, a piedras milenarias, a vida, a muerte .

Yo no soy mierdiosa, ni lo quiero ser…

Tome usted mi alma y a pasarlo bien…

Libélulas en la noche (La leyenda del hombre del saco)