La opinión de Soraya: La belleza del Uróboros, de Javier Castañeda De La Torre

Nuestro protagonista, un joven policía a punto de ser padre, encuentra un telegrama en la puerta de su casa con un mensaje numérico. Este detalle de por sí ya misterioso, lo será aún más cuando descubra que el remitente es su progenitor, que ya lleva años muerto.

Obsesionado por un padre que no conoció, un profesor de física que se disparó a si mismo después de asesinar a doce alumnos, seis chicos y seis chicas. Intentando encontrar una explicación que no sea una locura, buscará una verdad que le ayude a entender si pudo haber un motivo lo suficiente importante para lo que hizo. Un becario de su padre desaparecido y una máquina llamada Uróboros, con la que se pueden enviar mensajes en el tiempo tanto del pasado del como futuro, serán parte de la clave para saber qué ocurrió en realidad para llegar a esa matanza.

Javier nos dejó una historia que navega entre la ciencia ficción y el misterio. Escritor inteligente y sabedor de que la ciencia es complicada y no apta para todos, intentó y consiguió que lo expuesto en su novela sea lo bastante comprensible para podamos entenderlo todos, sin tratarnos como a tontos, algo que es en sí la base de un buen libro.

El autor comenta la tesis resumida en la teoría de la información integrada: debemos sostener que el universo es un ser autoconsciente, lo cual hoy en día sabemos que un ser existe sin necesidad de ello, ¿verdad? Nos expondrá una interesante pregunta: ¿Nuestras vidas se rigen por la Lógica? Para mí, la propia vida no tiene lógica alguna.

Nos escribe sobre las paradojas. La ciencia es, en su diversidad, un instrumento para alcanzar el conocimiento y, más que el conocimiento, unos modelos para predecir el comportamiento de los fenómenos, prevenirlos y, a ser posible, usarlos en nuestro beneficio. ¿Por qué os cuento esto? Porque el padre de nuestro protagonista estaba convencido de que el mensaje que recibió era una síntesis de tres paradojas. Seguir ese razonamiento e intentar comprenderlas será parte importante de la novela; el autor nos dejará sus razonamientos, acompañándolos con fábulas y cuentos que os ayudaran a entenderlo.

Javier tuvo que pasar por encima de algunas teorías, cosa que se agradece o de lo contrario, la historia hubiera sido demasiado científica. Sin embargo, hace referencia explícita a cosas como la “Paradoja de Tristam Shandy´´, que para quien no lo sepa, aparece en la novela La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, obra del autor británico Laurence Sterne y fue analizada después, gracias a la premisa que más tarde desarrolló Bertrand Russell y que tiene enorme importancia en la novela de Castañeda.

Me he sentido tranquila mientras lo leía; no soy muy de cosas de ciencia y esta clase de libros siempre me dan un poco de miedo. Pero en esta ocasión está todo muy bien explicado e incluso abandona el hilo de la historia en algunos momentos para que podáis ir asimilando lo que va narrando y aclarando ciertos aspectos, siempre con la intención de que nadie se pierda y el lector se sienta cómodo en su lectura.

La historia avanza entre datos científicos, con ese protagonista asustado de lo que llegue descubrir, temiendo que la historia se repita y pueda dejarle a su hijo la misma herencia de dudas que le dejó su padre. Todo esto destrozará su vida familiar, llevándolo a la paranoia y buscando refugio, una vez más, en los cómics, donde de pequeño encontraba su escape personal. Aunque ahora, más seguro de sí mismo, entenderá que los héroes no lo son por tener poderes, sino por saber tomar decisiones.

Él deberá tomar la suya, no será fácil hacerlo, pues ¿tienes opción de elegir cuándo está todo ya escrito?

Una novela, para disfrutar, pero sobre todo para pensar y entender.

Felicidades por tu libro, Javier.