El Muro de las Tormentas, de Ken Liu (Alianza, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

el-muro-de-las-tormentasKuni Garu, ahora emperador Ragin tras su victoria en la Guerra del Crisantemo y el Diente de León, se enfrenta a la tarea de hacer realidad sus ideales de justicia y conservar el poder en una corte en la que las rivalidades son cada vez más abiertas. Distintas fuerzas y grupos pugnan por imponerse y se preparan para una lucha a largo plazo. Entre tanto, una nueva amenaza existencial se cierne sobre Dara desde el exterior.

Hace algún tiempo intenté convencerme a mí mismo de no seguir ninguna nueva saga de fantasía, pero claro, llegó el amigo Ken Liu y sorprendió a todo el mundo (incluido a servidor) con ‘La gracia de los reyes’, la primera parte de su flamante trilogía La Dinastía del Diente de León (Para los despistados, aquí mi reseña de La gracia de los reyes: http://athnecdotario.com/2016/09/20/la-gracia-de-los-reyes-de-ken-liu-alianza-2016/).

Voy a intentar hablar sobre este libro sin incurrir peligrosamente en el tema de los spoilers, cometido nada fácil por otra parte…

No hace falta adentrarnos demasiado en la historia para comprobar que la ambientación no ha perdido ni un ápice de su frescura e innovación. Particularmente este aspecto fue uno de los que más me gustaron en la anterior entrega, así que imaginaos mi alegría al ver con mis propios ojos que este recurso sigue prácticamente intacto en estas páginas.

El estilo del escritor sigue cimentándose en lo fundamental, sin florituras innecesarias, pero conservando a su vez retazos elegantes y directos que derivan en un magistral equilibrio que hace que las páginas se vayan pasando sin apenas darte cuenta.

El excelente buen hacer de Ken Liu con respecto a sus personajes vuelve a brillar con luz propia en esta continuación, otorgando para la ocasión un mayor peso al elenco femenino, integrado a su vez por una gran variedad de voces, todas ellas muy importantes para el devenir de los acontecimientos.

Mientras vamos avanzando en la lectura asistiremos a un gran catálogo de temas (diferencias sociales, el rol de la mujer en el Imperio…) a los que el escritor dispone de cierta importancia dependiendo de la parte de la trama en la que nos encontremos, dosificando la información con mano maestra mientras nos zampa en plena cara intrigas palaciegas y sangrientas venganzas, siempre con el omnipresente tema del poder por encima de todo ello.

Ken_Liu_2016La lectura del primer tomo de la trilogía me dejó con un excelente sabor de boca, pero hay que decir en líneas generales que esta continuación no sólo iguala a su predecesora, sino que la mejora en muchos aspectos, tarea nada fácil partiendo de un material ya de por sí sobresaliente.

La edición de Alianza vuelve a presentarse en una excelente tapa dura con solapas, resultando de todo ello una impresión impecable en todos los sentidos, incluyendo además mapas a color, detalle que como lector empedernido agradezco enormemente.

En definitiva: Con El muro de las tormentas, Ken Liu ha vuelto a demostrar por qué es uno de los autores más interesantes del panorama actual, así que sólo me queda que os hagáis con un ejemplar del primer libro de la trilogía para continuar la lectura con el título que hoy os he presentado por aquí y así uniros al club de fans de este autor de ciencia ficción y fantasía nacido en la ciudad china de Lanzhou, pero afincado desde los 11 años en Estados Unidos.

 

Ficha técnica

Título: El muro de las tormentas

Autor: Ken Liu

Editorial: Alianza (Runas)

Páginas: 890

ISBN: 978-84-9104-601-1

Precio: 29’50 euros

 

 

Entrevista a Manuel de los Reyes, traductor.

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy tenemos a un invitado muy especial, alguien al que sigo desde hace unos añitos y que me hizo abrir los ojos ante una labor prácticamente desconocida para los lectores, e incluso poco reconocida dentro del mundillo literario: la traducción. Manuel de los Reyes es uno de los más reputados profesionales en su campo y ha tenido a bien el responder nuestro pequeño cuestionario, haciendo de él una de las mejores entrevistas que hemos tenido en el blog.

Para los que no le conozcan, un breve repaso a su biografía…

mdr1Manuel de los Reyes es licenciado en Traducción e Interpretación por la Universidad de Salamanca. Trabaja en el sector editorial desde el año 2000, cuando tradujo su primer título meses antes de aprobar los últimos exámenes de la carrera. A partir de entonces, su bibliografía ha ido engrosando hasta abarcar más de un centenar de juegos de rol, cómics y novelas de distinta temática, con especial hincapié en los géneros del terror, la fantasía y la ciencia-ficción.

Ha traducido obras de autores tan emblemáticos como Isaac Asimov, H.P. Lovecraft, Ted Chiang, Richard Morgan, Lois McMaster Bujold, Paolo Bacigalupi, Robin Hobb o Brandon Sanderson, por nombrar solo unos pocos. Desempeña su labor desde la andaluza ciudad de Granada, donde vive con la también traductora Pilar Ramírez Tello (Guerra Mundial Z, Los juegos del hambre, Divergente o La quinta ola, entre otros).

Se puede encontrar más información sobre él y su trabajo en su página web.

 

AI- ¿Quién es en realidad Manuel de los Reyes?

Un cántabro nacido en Bilbao, de padres cordobeses, al que tras haber vivido tres años en Salamanca, otros tres en Oviedo, uno por ahí suelto en Escocia y hasta once del tirón en Alemania, no le cuesta nada imaginarse terminando sus días donde está ahora, en la encantadora ciudad de Granada, donde todo (sus gentes, su habla, su clima, su gastronomía, sus majestuosos paisajes y sus cármenes más recónditos… hasta los nombres de sus calles), absolutamente todo parece haberse diseñado para capturar mi corazón y arrebatarme el aliento.

AI- ¿De dónde viene tu afición a la literatura?

De haber aprendido a leer antes de empezar párvulos, con los tebeos que mi madre exprimía con gran sacrificio a la economía familiar para que luego mi padre, al que le costaba recitar tantas letras de seguido, se inventara lo que decían a fin de abreviar y pegarles carpetazo lo antes posible. Yo sabía que allí ponía «más» de lo que él pretendía hacerme creer, así que tuve que espabilar a marchas forzadas para desentrañar por mi cuenta el contenido de aquellas páginas misteriosas que tanto me fascinaban.

Aquel primer germen ya era de por sí fuerte, pero terminó de arraigar en lo más hondo de mi identidad cuando, entre los siete y los ocho años, debí pasarme tres meses confinado a los limitados confines de la cama de mi niñez por culpa de una dolencia hepática. Familiares, amigos y conocidos sabían ya que devoraba todo lo que contuviese dos letras seguidas, de modo que los antedichos confines de mi convalecencia no tardaron en ensancharse hasta el infinito gracias a los libros y cómics con los que aparecía todo el que se acercaba a ver al enfermo.

Así devino mi afición en pasión, y hasta ahora.

AI- La mayoría te conocemos por tu elogiada labor como traductor de algunos de los mejores títulos extranjeros de género fantástico en nuestro país. ¿Qué nos puedes contar de tu trabajo?

mdr7Que no me imagino la vida sin él, por ejemplo, aunque quizá eso equivaliera a empezar la casa por el tejado… Recapitulemos:

Corría el año 1992 y yo no veía la hora de que llegase septiembre para cumplir la mayoría de edad y anunciar en casa que había decidido dejar los estudios. La única asignatura que me gustaba era la de inglés, y en mi mente apenas pospubescente había trazado ya el plan maestro de seguir formándome por mi cuenta, en academias de idiomas, mientras trabajaba tras la barra del bar de pueblo de mis padres por la mañana y dedicaba las tardes a impartir clases particulares. Pero todo eso no era más que un plan B, por si fallaba (como falló) lo de convertirme en dibujante de cómics profesional. Dos Salones del Cómic portafolio bajo el brazo frustrados después, acepté el hecho de que nunca iba a ser el próximo Carlos Pacheco ni nada que se le pareciera.

En ese paréntesis, aparte de darme tiempo a sacarme un par de títulos de Cambridge y llegar a las puertas del último curso de la Escuela Oficial de Idiomas, la multitud de anécdotas y vivencias personales y extrañas acumuladas vino a sembrarme la duda de si no habría pecado quizá de imprudente alejándome con tanta alegría de los cauces académicos. Pensaba en retomar los estudios, por tanto, pero ¿cuáles? Y en estas que descubro que existe una carrera universitaria llamada Traducción e Interpretación. Es difícil explicar por qué me sedujo tanto la idea de empezar esos estudios, pero el caso es que caí rendido a los pies de lo que entonces solo era un sueño y ahora aún sigue siéndolo, solo que hecho ya realidad: leer y escribir, todo en uno. Traducir para ganarme la vida.

Y vivir para traducir.

AI- Pregunta de rigor: ¿Podrías mencionar tres autores extranjeros y otros tres españoles que consideres imprescindibles? ¿Alguien a quien tengas como referente?

En cuanto a autores extranjeros, admiro con auténtica devoción a la grandísima Ursula K. Le Guin. Los desposeídos, La mano izquierda de la oscuridad, el ciclo de Terramar… No podría quedarme con uno solo de sus libros, los considero todos imprescindibles. Recientemente se han publicado en inglés The Found and the Lost y The Unreal and the Real, dos antologías que aglutinan el conjunto de sus novelas cortas y sus relatos, respectivamente. La editorial patria que se animara a publicarlas en nuestro idioma y confiara en mí para traducirlas me haría la persona más dichosa del mundo.

Me declaro seguidor asimismo de todo cuanto he podido leer por parte de Gemma Files y Hoon Ya Lee. La primera me conquistó con su trilogía del Hexlinger, original mezcla de western y mitos de Cthulhu; las excelentes críticas que está cosechando su novela más reciente, Experimental Film, me anima a soñar con que no tardará en dejar de ser una escritora aún inédita en nuestro idioma. En cuanto a la segunda, me sedujo la mezcla de lirismo y ciencia-ficción hard que caracterizan los relatos incluidos en su antología Conservation of Shadows. Aunque todavía no he podido hincarle el diente a su primera novela, Ninefox Gambit, esta ya obra en mi poder y, al menos a primera vista, parece tenerlo todo para encandilarme tanto o más que su ficción breve.

Por lo que autores hispanohablantes respecta, haré un poco de trampa y, más que hablar de «imprescindibles», me limitaré a entresacar tres nombres de mi lista de lecturas más recientes. Por ejemplo: El murmullo, de Milo J. Krmpotic, un perturbador thriller sobrenatural con una prosa maravillosa; Criaturas abisales, de Marina Perezagua, una colección de relatos a cada cual más desasosegante, tan bellos como terribles como la mayoría de ellos; y uno que aún no he leído, pero caerá lo antes posible: El gran imaginador, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, quien ya me sedujera con El sueño del otro. Tengo grandes esperanzas depositadas en este nuevo título suyo.

AI- ¿Qué hace Manuel de los Reyes cuando no traduce?

Buena pregunta… El tiempo libre que me deja la traducción lo empleo en impartir talleres sobre traducción, escribir artículos sobre traducción o participar en mesas y charlas sobre traducción, por ejemplo. Me temo que soy un poquito monotemático. Entremedias, eso sí, leo todo lo que comete el error de ponérseme a tiro.

AI- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundillo literario? Cuéntanos tus primeros pasos y cómo fue la experiencia.

mdr4Muchos compañeros cuentan que llegaron a la profesión de rebote, por azares del destino, por hacer algo mientras buscaban otra cosa, etcétera. En mi caso, la fascinación que la lengua inglesa ejercía sobre mí de jovencito y mi desmesurada afición por la lectura y la escritura se aliaron para convencerme de que traducir aquello que más me gustaba (los cómics, los juegos de rol y las novelas de género fantástico en todas sus vertientes) podía ser, no ya una forma de ganarse la vida como cualquier otra, sino, al menos para mí, la mejor. Con esa idea en la cabeza me presenté a los exámenes de acceso de Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca, tras un par de años lejos de las aulas convencionales pero inmerso en la «escuela de la vida» durante los que aprendí mucho más de lo que podría ofrecer jamás ningún currículo académico. Superé dicha prueba y, entre 1996 y el 2000, me dediqué a perseguir ese sueño.

Corría el último año académico y yo me encontraba en Escocia, «disfrutando» de una exigua beca Erasmus que no hizo sino animarme a utilizar aquella cosa tan enigmática pero en apariencia repleta de posibilidades que la gente denominaba Internet. Puesto que sospechaba que desde que empezara a enviar solicitudes de empleo hasta que recibiese respuesta iba a pasar mucho tiempo, decidí abreviar la espera, me dirigí a la biblioteca de la Universidad de Glasgow, me abrí una dirección de correo electrónico, busqué la página web de la editorial que publicaba los juegos de rol a los que yo por aquel entonces era tan aficionado, escribí para resumirles más o menos quién era y cuáles eran mis intenciones… y a vuelta de correo recibí mi primer encargo, el Libro de Clan: Salubri, un suplemento para Vampiro: Edad Oscura.

Cuando regresé por fin a Salamanca para presentarme a los últimos exámenes de la carrera ya contaba en mi haber con tres manuales por el estilo. Lo cierto es que ni estaba realmente preparado para zambullirme tan de sopetón en el mercado laboral ni fueron unos primeros pasos tan sencillos como pueda dar a entender esta versión abreviada de lo ocurrido, pero el caso es que aquí sigo, dieciséis años después, con un centenar largo de ISBN a mi nombre y ni una sola semana de parón laboral involuntario en todo este tiempo. Como sé que mi caso es poco representativo dentro de la profesión y, por añadidura, no soy nada desagradecido, procuro mostrarme tan cauto como optimista por lo que al futuro respecta cada vez que se me presenta la oportunidad de exponer mi caso particular ante todos aquellos, jóvenes y talluditos por igual, que en la actualidad comparten las ambiciones de aquel soñador, alocado e insensato veinteañero yo mío, tan afortunado él.

AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?

Tengo la suerte de contar con varios encargos ya apalabrados que me mantendrán ocupado al menos hasta mediados del año que viene, aunque no todos se pueden airear todavía. Dos sobre los que sí me dejan hablar los contratos de confidencialidad en estos momentos:

A Head Full of Ghosts, de Paul Tremblay (para ediciones Nocturna), una novela de terror, ganadora del premio Bram Stoker, que se ha comparado con La casa de hojas de Mark Z. Danielewski, Déjame entrar de John Lindqvist o La maldición de Hill House de Shirley Jackson, por ejemplo. El terror siempre ha sido mi género literario preferido, como lector, por lo que traducir este libro (cuya próxima adaptación a la gran pantalla parece ser que estará protagonizada por Robert Downey Jr.) me produce una satisfacción especial.

Invisible Planets, de VV.AA., una antología de relatos de ciencia-ficción escritos por autores chinos que Ken Liu se encargó de recopilar y traducir para el mercado anglosajón. Es esta edición la que traduciré del inglés, por tanto, con la introducción y demás material adicional firmado por Liu, para el sello Runas de la editorial Alianza. Siete autores (cuatro mujeres y tres hombres, uno de estos el extraordinario Liu Cixin), trece cuentos y un amplio abanico de subgéneros y estilos literarios que depararán al lector español tantos desafíos como buenos momentos.

AI- Cuéntanos qué es lo que te define como profesional.

Lo desesperantemente lento que soy, supongo. Me consta que demasiado para algunos estándares editoriales actuales, caracterizados por la presión de llegar a una fecha de publicación determinada (una feria del libro por aquí, un lanzamiento simultáneo a nivel mundial por allá) para exprimir al máximo el potencial comercial de según qué títulos. Se me da fatal trabajar bajo presión, me temo.

Siempre he comparado la traducción literaria con artes como el dibujo o la escultura, donde se parte de un boceto inicial sobre el que se van añadiendo capas y matices, limando asperezas y recalculando volúmenes y contornos, hasta dar con la representación deseada del original. Procuro (tampoco me queda otro remedio) amoldar este modus operandi mío, lo más meticuloso y esmerado posible, a las exigencias del mercado de la edición, pero reconozco que las restricciones de tiempo a veces se me hacen muy cuesta arriba.

Por lo demás, me gusta pensar que ese mimo se ve reflejado en mi producción, pero ese veredicto no es de rigor que dependa de mi dictamen. Espero que aquellos de mis clientes y lectores que parecen compartirlo hoy en día, eso sí, continúen haciéndolo mucho tiempo.

AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura en nuestro país? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público están dándole por fin la importancia que se merece a las labores de traducción o, por el contrario, siguen permaneciendo en un segundo plano, sin reafirmar su imprescindible aportación?

mdr2Hace poco me contaba un amigo escritor una anécdota: tras la presentación de un libro suyo (no el primero, pues lleva 25 años dedicándose a la escritura, tanto de ficción como de ensayos y artículos periodísticos) le preguntó a su editora, medio en broma, que si tenía algún «consejo» que darle. Ella no se lo tomó tan en broma y, tras pensárselo unos instantes, le dijo muy seria que, mientras no esperase ganar dinero «con esto», todo iría bien. Me parece una historia bastante representativa del estado actual de las letras en España: la editorial, la imprenta, la distribuidora, la tienda… todos ganan dinero con los libros. Mucho o poco, pero lo ganan. Para el escritor, en cambio, subsistir exclusivamente de lo que sale de su procesador de textos parece que sea un sueño descabellado.

En cuanto a los traductores literarios, y así voy entroncando poco a poco con la segunda pregunta, las cifras apuntan a que somos menos de un 10% los que vivimos en exclusiva de esta labor sin compaginarla con otras modalidades de traducción (técnica, jurídica, audiovisual, etc.) u otras actividades profesionales cualesquiera. Al mismo tiempo, en torno al 24% de los libros que se publican anualmente en nuestro país son traducciones de una u otra lengua extranjera. En otras palabras: se traducen muchos, muchísimos libros, pero somos pocos, poquísimos los que vivimos de ello. ¿Por qué? Pues ni idea, pero hace poco me comentaba una amiga traductora que nunca volveremos a cobrar lo que cobrábamos a principios de siglo, y mucho me temo que no le falta razón.

Mientras las tarifas se estancan o caen directamente en picado, sin embargo, se da la feliz paradoja de que desde muchos sellos editoriales se presta una atención cada vez mayor al nombre del traductor. Haber traducido el comienzo de una serie, por ejemplo, suele ser garantía de que te encargarán traducir las siguientes entregas en aras de conservar el tono y el estilo del autor, amén de para garantizar la coherencia terminológica; cada vez es más habitual también que un mismo traductor se convierta en «la voz» española oficial de un escritor extranjero determinado. Asimismo, contar en tu haber con varios títulos de una temática determinada puede ser la antesala de futuros encargos relacionados con ella, al igual que haber hecho gala de ciertas aptitudes o destrezas (familiaridad con la jerga barriobajera en los Países Bajos del siglo XVIII, por ejemplo, con los principios generales del derecho o con las teorías del aprendizaje) muy concretas.

AI- Si Manuel de los Reyes no se dedicase a traducir la lengua de Shakespeare, ¿en que se mantendría ocupado?

En traducir la lengua de Goethe, posiblemente. Aunque también es cierto que siempre he sentido una inmensa debilidad vocacional por la enseñanza. Cada vez que he sucumbido a la tentación de impartir alguna clase, curso, taller, etcétera, la experiencia me ha dejado con ganas de más. Quienes se dedican profesionalmente a ello lo saben más que de sobra, pero creo que mucha gente ni se imagina siquiera lo mucho que se puede llegar a aprender enseñando. La docencia me parece una actividad infravalorada pero tremendamente gratificante, tan exigente como maravillosa.

AI- A Manuel de los Reyes le asusta…

En la ficción, todo lo que gire en torno a los temas de la posesión sobrenatural y las casas encantadas, no sé por qué. Quizá se deba a que en ese tipo de historias el «adversario» suele carecer de un rostro definido, por no hablar de la ausencia de motivación palpable. El hecho de que tu hogar o tu propio cuerpo, que deberían ser los refugios más seguros de todos, se vean invadidos por un ente anónimo e inaprehensible, imposible de derrotar en la mayoría de los casos salvo rindiéndote a él, me llena de desasosiego. De ahí el placer malsano que me producen lecturas como Wild Fell, de Michael Rowe, The ‘Geisters, de David Nickle, o Experimental Film, de Gemma Files (publicidad nada encubierta de una editorial cuyo catálogo me trae de cabeza, la canadiense ChiZine Publications).

AI- A Manuel de los Reyes le gusta…

Hacer de anfitrión. Me encanta tener invitados en casa, tanto si no es nada más que para comer o tomar un café como si es para prestarles alojamiento durante los días que haga falta. Y me gusta mucho, mucho viajar. Da igual lo largo que sea el trayecto, siempre encuentro alguna razón para disfrutarlo.

AI- ¿Cómo definirías tu forma de trabajar y que criterios sigues a la hora de afrontar un nuevo proyecto? ¿Qué consideras que requiere una buena traducción?

mdr5Por mi parte, siempre he procurado llevar un escrupuloso control de la terminología particular de las distintas novelas que pasan por mis manos. Si se trata de un volumen único, los glosarios me ayudan a mantener la coherencia léxica de principio a fin. Si se trata de la primera entrega de una serie, garantizan que los lectores no se lleven ninguna sorpresa desagradable en los siguientes volúmenes. Y si se trata de una saga ya comenzada, o de una retraducción, y no consigo ponerme en contacto con mis antecesores o estos no pueden ayudarme, intento hacerme con la bibliografía necesaria por todos los medios. (En este sentido es indudable que el hecho de que la literatura fantástica constituya mi mayor afición, además de la mano que me da de comer, ha resultado ser muy práctico en más de una ocasión.) Por último, si el corrector o el editor deciden modificar alguna de mis decisiones lexicográficas, lo único que les pido es que me lo comuniquen al finalizar el proceso de revisión para poder introducir los cambios pertinentes en mis glosarios y evitar así sorpresas desagradables en sucesivas entregas de la trilogía o serie en cuestión.

mdr6En cuanto a las características de una buena traducción, al menos en el ámbito fantástico, creo que es fácil distinguir tres estratos bien definidos: por una parte, tendríamos la base que proporcionan los rasgos propios de la lengua de partida, cuyos desafíos serán los más sencillos de resolver sin más ayuda que la de un buen diccionario bilingüe. En segundo lugar, nos enfrentaremos a los retos lingüísticos implícitos en la temática elegida por el autor: a veces habrá que bucear en toneladas de textos sobre arquitectura, o sobre forja de armas, o sobre atuendos y complementos del Siglo de Oro, náutica, argot carcelario, microbiología, cetrería, etcétera. Y, por último, habrá que tamizar muy bien el resto de elementos para separar las características inherentes a la lengua de partida de las del mundo y la cultura provenientes exclusivamente de la imaginación del autor. Aquí es donde, previa aclimatación al tono y el registro generales de la obra, el traductor se la juega de veras, pues si bien goza de una mayor libertad de movimientos para intentar transmitir a los lectores los frutos de la imaginación del autor, no es menos cierto que nos encontramos ahora en la neblinosa tierra de nadie que separa el trasvase de equivalencias entre lenguas del reino de la pura y dura interpretación de intenciones.

AI- Por último: Cuéntanos cuál es el último libro que has leído, la última peli que has visto y el último tema musical que has escuchado.

The Troop, de Nick Cutter, un híbrido entre El señor de las moscas y 28 días después que venía avalado por el premio James Herbert de terror y me ha dejado impresionado con su mezcla de terror de la vieja escuela y su prosa elevada, poética y quirúrgicamente precisa a la vez; The Imitation Game (Descifrando Enigma, en su versión española), una dramatización de la vida del extraordinario matemático Alan Turing, con un Benedict Cumberbatch pletórico, para mi gusto, arropado a la perfección además por una Keira Knightley francamente notable; y The Duke, de Lamb of God. Un tema muy especial que se quedó fuera de su último álbum, VII: Sturm und Drang, porque la banda quería sacarlo en un EP aparte con el que recaudar fondos contra la leucemia y el cáncer de linfoma. Inspiradora iniciativa que surge de una historia tan emotiva como lamentablemente trágica.

AI- Pues eso es todo, Manuel. Muchísimas gracias por tu tiempo. Ha sido un verdadero placer charlar contigo.

El placer ha sido mío. Un saludo para todos.

 

 

La gracia de los reyes, de Ken Liu (Alianza, 2016)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

graciadelosreyes“La gracia de los reyes” es un relato épico de dos amigos que se rebelan contra la tiranía en el ocaso de un imperio. Después de una larga y sangrienta campaña, el emperador ha conquistado el archipiélago de Dara y está intentando consolidar en un estado centralizado lo que antes habían sido poderosos reinos. Pero el precio de mantener unido el imperio es la opresión, la corrupción y trabajos forzados. Dos improbables aliados —un guardia de prisión convertido en bandido y un noble desheredado— unen sus fuerzas para derrocar al tirano.

Ken Liu es uno de los autores más reconocidos dentro del género fantástico en su variante de relato corto, así que había alta expectación por su primera novela. Decir que aunque es la primera entrega de una trilogía, La gracia de los reyes presenta una historia bastante cerrada que se puede leer como novela independiente sin problema alguno.

No voy a hablar de lo magnífico de su argumento (ya que se sostiene por sí sólo), sólo decir que se trata de ese tipo de historias que va a gustar a todo lector aficionado a la literatura fantástica, pero enriquecida para la ocasión con dosis importantes de mitología oriental, dioses milenarios y tecnología que dejará a más de uno con la boca abierta.

Hay varios elementos de esta novela que me gustaría recalcar:

El estilo de Liu es económico en palabras. Esto no es negativo (aunque pueda parecerlo a priori), así que nada más lejos que la realidad: se basta y sobra con sus recursos para mostrarnos escenas largas y complejas a través de unas breves pinceladas que sitúan al lector en pleno epicentro de las mismas. En esto se nota que el escritor viene directamente del relato corto.

lmdlrLa ambientación es otro de esos rasgos a destacar. Como ya he comentado más arriba la influencia oriental sobrevuela por toda la novela, amén de una radiografía clara y concisa sobre sus costumbres, traduciéndose todo ello en una rica recreación de un mundo ficticio, pero que en manos del talentoso escritor norteamericano cobra visos de realidad sin esfuerzo alguno debido a su verosimilitud.

Y como último, citar a sus numerosos personajes, los cuales están inmersos en varias tramas que se van intrincando cada vez más y más. Los combates cotidianos y los conflictos internos que el escritor nos presenta en estas páginas ayudan a conocer a los protagonistas, alejados de prototipos heroicos (lo que se agradece enormemente). Aquí veremos en muchos casos la cara más oculta del ser humano y las consecuencias de sus actos: brutales y despiadadas, como la vida misma.

Como conclusión final, decir que La gracia de los reyes (excelentemente editada en tapa dura por la editorial Alianza) es una imponente novela fantástica que inicia la trilogía La dinastía del diente de león, y que va especialmente dirigida a los amantes de la fantasía épica de inspiración oriental y tintes clásicos.

 

 

Ficha técnica

Título: La gracia de los reyes

Autor: Ken Liu

Editorial: Alianza

ISBN: 978-84-9104-354-6

Páginas: 648

Precio: 24 euros