Mitos de Fuenlabrada, VVAA (Kelonia Editorial)

Buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes.

mdfpHoy venimos con Mitos de Fuenlabrada, una antología dedicada al legado del maestro Lovecraft, publicada por los amigos de Kelonia Editorial con motivo del pasado Festival de Fantasía de Fuenlabrada,  y que reúne en sus páginas a un buen puñado de escritores que  se encargaran de darnos su propia versión de toda la mitología creada por el maestro de Providence, con la curiosidad de que todas las historias se desarrollan en la propia Fuenlabrada. Trece relatos en los que veremos cómo sus respectivos autores  toman ese legado maldito y lo adaptan según su propia visión, estilo y su particular concepto del mismo, con este enclave madrileño de fondo como peculiar escenario, algo que desde luego no parece tarea fácil. Pero lo cierto es que nuestros amigos juntaletras no solo logran superar el reto, sino que en general, el resultado es una obra muy interesante, original y de calidad, con algunas historias realmente buenas, que  de manera independiente  ya hacen que el libro valga la pena y aunque haya algún relato más flojo o con un nivel algo más bajo que el resto,  cosa inevitable en cualquier antología, mi opinión respecto a la obra es muy positiva.

Cabe destacar también la excelente labor de los ilustradores que participan en el recopilatorio, cuyos trabajos son una auténtica delicia. Pablo Uría Diez (brutales tanto la portada como ese mapa alucinante), Espi, Hugo Salais, Pablo Ramos Álvarez, Boris Ramírez Barba, Fran Galán, Jorge Romero Ariño y Jorge Hidalgo de la Torre se lo han currado muchísimo para la ocasión.

Como suele ser habitual, os dejo con un breve repaso a los relatos:

 -Por la mano del hombre, de Juan Miguel G. S. Sánchez: Relato que abre la antología y que se convierte en uno de mis favoritos. Ágil, fluido, logra convencer con ese pedazo homenaje que se casca. Muy, muy bueno.

-El eremita, de Marc Sabaté Clos: Un relato curioso, que nos hace viajar atrás en el tiempo y nos embarca en una historia donde la aventura supedita al terror, pero sin que ello suponga en realidad una pega. Destaca el estilo narrativo del autor y su puesta en escena.

-El ojo ciego, de Pedro Aibar Crisóstomo: Un relato sencillo, pero bien elaborado, donde las estrellas del firmamento advierten de la llegada de un Mal que asolará a la humanidad y del regocijo de sus fieles adoradores.

-Dionisio, de Josué Ramos: Uno de los relatos más fieles de toda la antología. Me ha resultado fascinante la elección del autor de  utilizar el recurso de la música como pieza central de su historia, como causa y efecto, razón y desencadenante.  Solo por eso y por la forma en que fluye la historia, resulta un relato de lo más destacado.

-Los bailarines del crepúsculo, de Leandro A. Kreitz: Y de nuevo, la música como protagonista, en esta ocasión como llave para invocar a una entidad que yace sumida en un sueño. El uso del   flashback como recurso narrativo resulta muy adecuado para la historia que nos quiere contar. Eso,  junto a la sonrisa cómplice que de forma inevitable aflorará en el rostro del lector, lo hacen más que recomendable.

-Bookcrossing, de Aitor Solar: Bien escrito y con un estilo al que no le puede reprochar nada,  adolece de pretender hacer pasar por original algo visto mil veces antes. Eso no es malo de por sí, pero cuando uno utiliza una trama tan trillada, está en cierto modo obligado a aportar algo nuevo, algún detalle o cualidad que la distinga de sus homólogos. Aun así, hay que reconocerle el mérito de una narrativa casi perfecta y un trabajo limpio y bien realizado.

-La herencia Aretxaga, de MA Astrid: Un relato que evita complicarse sin necesidad, de planteamiento sencillo y ejecutado de forma brillante. Una historia cuya última finalidad, y que en realidad todo relato debería tener presente,  es entretener al lector.

-El bibliófilo, de Alejandro Morales Mariaca: Lex sigue en esa línea suya característica, recurriendo a su estilo y a esos detalles que tanto nos gustan,  pero en esta ocasión, el resultado final se ve levemente afectado por un desenlace un tanto  precipitado. No sé si es debido a la limitación obligada en cuanto a extensión, pero da la impresión de que ha recortado algo o no lo ha desarrollado en su totalidad.

-El reflejo, de Pepe Gallego: En mi opinión, el relato más flojo de la antología.  El autor peca de dar demasiadas vueltas, de meter paja innecesaria y enredarse de forma absurda, siempre según mi punto de vista, en una historia en lo que lo que predomina es la confusión. Está bien escrito, pero no encuentro una razón que justifique que el lector se pierda dando tumbos para acabar con un desenlace tantas veces visto.

-La bestia sobre el capitel, de Diego Freire Cameselle: Un arranque excelente para un relato que aunque se mantiene a flote, pierde fuelle a medida que avanza. Aun así, creo que el autor tiene mucho que decir y hay que seguirle la pista.

-La calamidad, de Miguel Huertas: Para mí, de lo mejorcito de la antología. Mezcla de género negro con los mitos, cual partida de Chtulhu salvando las distancias, claro está. Detective en una investigación que le lleva a descubrir el horror. ¿Hay algo más que añadir?

-La herencia de Dahut, Armando Valdemar: Otra pequeña joyita, disfrazada de algo simple y sin complicaciones, pero que destila calidad y saber hacer por todos sus poros. Lo mejor, la atmósfera lograda.

-El millar de retoños, Carlos J. Lluch: ¿Que puedo decir de Carlos? No sé si puedo ser imparcial con este relato, debido a mi debilidad por el autor. Lo que sí es indiscutible, es que este tío sabe escribir y que ese crossover que se saca de la manga, con su peculiar tributo a Hellblazer y a Lovecraft, es la leche y una forma cojonuda de cerrar la antología.

 En resumidas cuentas, he disfrutado mucho con su lectura y creo que estamos ante una de las mejores antologías homenaje a la obra de Lovecraft y sus maravillosas y oscuras visiones.

 

Mitos de Fuenlabrada

VVAA

Editorial: Kelonia

ISBN: 978-84-942964-6-8

Páginas: 206 pág. (con 8 ilustraciones a color)

PVP: 13,95€

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Otros Reinos, de Richard Matheson (Kelonia Editorial)

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

orrmpHoy venimos con una verdadera joyita, una perita en dulce, una obra maravillosa todo sentimiento y emoción. Estoy hablando de Otros Reinos, el que fue uno de los últimos trabajos de nuestro adorado Richard Matheson y que hasta ahora no había visto la luz en nuestro país.  Debemos dar las gracias a los amigos de Kelonia Editorial por  habernos traído una maravilla como esta y sobre todo, por el cariño, la devoción y  dedicación que han puesto en ello. Digo esto porque la edición es una jodida delicia.

Cuidada, preciosa y con un mimo que no suele ser habitual en estos tiempos que corren. Una portada sobria y elegante (que no solo resume la esencia de la propia novela, sino que también respeta los conceptos de la cubierta original), obra como no podía ser de otro modo, de ese artistazo que es Daniel Expósito y con unas bellísimas  ilustraciones interiores de mano de Barb Hernández, cuya delicada sutileza casa a la perfección con el tono etéreo  del universo feérico de la novela.

1918 -Un joven soldado estadounidense recientemente herido en la Gran Guerra, Alex White, trata de escapar en Gatford de su pasado turbulento. Un pueblo pastoral inglés que parece el lugar perfecto para sanar su cuerpo y su alma herida. En realidad, se cuenta que los bosques vecinos albergan seres caprichosos, incluso espíritus malévolos, pero seguramente solo son supersticiones de viejas. ¿No es así?

Un encuentro aterrador en el bosque conduce a Alex hasta los brazos de Magda Variel, una seductora viuda de rojos cabellos de la que se rumorea que es una bruja. Ella lo insta a mantenerse alejado de los árboles y el peligroso Reino de las Hadas que limitan, pero Alex no puede contenerse. Cautivado por sus verdeantes misterios, encuentra el amor, el peligro… y maravillas que cambiarán para siempre su visión del mundo.

 Y es que Otros Reinos entra de lleno en esa visión del género fantástico. Hadas, duendes y elementales, pura tradición. La Gente Pequeña existe, es real en sus páginas, pero de un modo adulto, alejado de la versión endulzorada e infantil a la que por desgracia estamos acostumbrados. Los cuentos de hadas pueden ser bellos, como es el caso, pero también duros y terribles. Los seres feéricos aman y sienten, como nosotros mismos, pero también tienen su propio lado oscuro y conocen la ira, la envidia, los celos y el odio. En el fondo no somos tan distintos y nos mueven las mismas pasiones, aunque las vivamos de distinta forma.  Su mundo y el nuestro se entrecruzan  en una obra en la que el  sentido de la maravilla se manifiesta en estado puro, logrando que esa frontera entre lo que creemos real y lo que no son más que fantasías se difumine, se torne casi invisible, hasta prácticamente desaparecer.

 Resulta cuanto menos curioso que un cuento pueda ser a la vez tan bello, tan triste y tan crudo, mezclando temas como  la muerte, la pérdida, el odio e incuso la locura (y otros tan polémicos y controvertidos como el incesto),  con el amor, la belleza, la esperanza y en definitiva, aquellas cosas buenas que vale la pena recordar.

Muy alejada a lo que el autor nos tenía acostumbrados, tomando un nuevo rumbo, pero con la misma maestría, Otros Reinos es una lectura  intensa, pura emoción y sentimiento. Un cuento para adultos que supone un reencuentro con la magia, con su belleza implícita, aunque también con su lado más oscuro.

Y el amor, el Amor siempre presente, como causa y efecto, como fuerza implacable, como causa de las mayores tristezas y locuras, pero también como  lo que es, aquello que nos hace seguir adelante, levantarnos y sentirnos completos. 

Porque en definitiva, Otros Reinos es eso: una oda al Amor. Una bellísima declaración de afecto, de cariño absoluto y devoción. Un homenaje apenas disimulado por el autor a su esposa, Ruth Ann Matheson (la Ruthana protagonista del libro ni más ni menos) quien se representa a sí mismo en la novela, quizás de manera menos obvia en el papel del joven Alex, pero evidente en la voz del narrador, el propio Alex ya anciano y en su faceta de escritor, recordando ese capítulo trascendental de su vida, ya de vuelta de todo y cargado de ironía.

Richard-MathesonEs justamente en ese rol, en el de narrador cansado y con cierto deje de humor caustico, donde más sentiremos el alcance de lo vivido, de la huella dejada, de la nostalgia y la tristeza que a duras penas se oculta tras el enorme sentido del humor. Personaje y autor se confunden en uno solo. Las interrupciones del viejo Alex, sus divagaciones a medida que nos cuenta su historia, lejos de entorpecer la lectura se convierten en un refuerzo, en un genial modo de ver las cosas en perspectiva y comprender como ha madurado el personaje y como su vida nunca volvió a ser la misma.

Matheson se retrata de una forma maravillosa y dota al protagonista de una consistencia, de una solidez envidiable gracias a ello. Pero lo mismo ocurre con el resto de personajes. Todos gozan de esa fuerza, de ese carisma, de esa personalidad  que los hace casi reales. Se nota la experiencia del autor, lo aprendido durante tantos años y la pasión puesta en ellos. Creo que pocas novelas tienen esa carga emocional, esa entrega absoluta, que se palpa en esta.

Emotiva, intensa, alcanza a meterse dentro y tocar la fibra sensible.  Pocas veces se me ha hecho tan difícil cerrar un libro. Y pese a que pueda parecer una obra menor, o una historia sencilla (que lo es), hay tanto sentimiento, tanto que leer entre líneas, tanta belleza, que sería una pena que no os adentraseis en ella y en ese mundo mágico por descubrir.

 

Otros Reinos

Richard Matheson

Editorial: Kelonia

ISBN: 978-84-942964-7-5

Páginas: 328 pág.

Traducción: Andrés Lomeña y Ana Barreiro

Portada: Daniel Expósito

Ilustraciones de interior: Barb Hernández

PVP: 19,95 €

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Historia se escribe con Z, de Kelonia Editorial -VVAA-

Muy buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes.

Historia ZEn esta noche de Lunes,  vamos a hablar de Historia se escribe con Z, una antología temática publicada por los amiguetes de Kelonia Editorial, en la que participan lo mejorcito y más granado del panorama literario de género en nuestro país, capitaneados por Daniel Gutiérrez, quien también colabora con un relato.

Tras la buena aceptación de su anterior recopilatorio Érase una veZ,  en lo que fue el primer contacto de la editorial con los zombies, la gente de Kelonia  parece que le ha pillado el punto a estás pútridas criaturitas  y nos presenta una obra cuanto menos curiosa. De un modo similar al que lo hacía Max Brooks al final de su Guía de Supervivencia Zombie, pero de una forma mucho más explícita y desarrollada, los autores ponen ante nosotros una parte de la Historia que jamás fue revelada.  La humanidad se ha enfrentado a los No Muertos en diversas ocasiones desde que el Homo Erectus empezó a caminar por el mundo y esos episodios han sido omitidos por los estudiosos en un intento fallido por ocultarnos la verdad. A lo largo de las páginas de la antología, seremos testigos de excepción de todos y cada uno de esos brotes  de la epidemia y conoceremos  como cada sociedad, cada cultura, cada época, se vio obligada a tomar medidas drásticas para superarlo y seguir adelante. Lo lograron, a pesar de que pagaron un alto precio en sangre y vidas para conseguirlo.  

Ya en la magnífica portada, de mano de Daniel Expósito, uno puede hacerse a la idea de lo que va a encontrarse entre sus páginas. Además, las ilustraciones interiores que preceden a cada relato, obra de Elinfel, son una auténtica delicia y nos mete ya en situación antes de empezar a leer.

Dieciocho autores.  Dieciocho historias. Dieciocho momentos históricos en los que los zombies hicieron aparición y pusieron en jaque nuestra existencia.

La antología se abre con un prólogo de Manel Loureiro, que si he de ser sincero, me ha parecido flojito, muy flojito y desapasionado. Resulta tan genérico, tan plano, que parece más bien un texto socorrido y preparado de antemano, apto para cualquier obra con Zetas y no escrito exclusivamente para la obra en cuestión.

Vamos con un repaso a los relatos en cuestión:

– La marca oscura de Dios, de A.M. Caliani: Caín, personaje maldito, vilipendiado, fratricida, paria y condenado a pagar su crimen de un modo tan horrible que uno llega a sentir compasión por él.  Una forma magnífica de abrir la antología. El ceutí vuelve a demostrar su capacidad de sorprendernos y de crear historias excelentes.

-Devorador de almas, de Ángel Laguna Edroso: Un relato extraño, en el que los zombies tienen un papel muy concreto dentro de la historia, pero que pasan casi desapercibidos, eclipsados por la propia escena. Una prosa admirable. Me ha gustado la fidelidad con la que se trata el tema místico y ceremonial en esta visión del Antiguo Egipto, aunque me ha faltado un poquito de chicha entre tanta solemnidad.

-Los brujos del agua, de Alfonso Zamora Llorente: Una historia simple, sin complicaciones y bastante predecible, que si bien cumple con su cometido, no aporta nada nuevo. El tema de las pirámides mayas y el trato a los esclavos está bien llevado y el retrato de lo duro y sangriento de la época también son un buen tanto a favor. Con un poquito más de garra a la hora de desarrollar la narración hubiera ganado enteros.

-El diácono de los muertos, de Marta Junquera: El legendario y mítico episodio del Caballo de Troya, desde una perspectiva que siendo fiel al original, juega con la figura del zombie para aumentar el potencial de tan conocida historia. Me ha gustado mucho, tanto la genialidad que supone escoger  un evento tan  popular y épico, como el tratamiento que se le da. El uso de sagrada hermandad y el papel que tiene en el desenlace de los acontecimientos, me ha parecido una idea muy acertada.  Recomendable.

-El quinto evangelio, de Javier Trescuadras: Utilizar a un personaje como Judas, con un magnetismo tan especial como el que le dota el autor del relato, hace de esta una de las historias más interesantes de la antología. El jugar con las líneas temporales, echando un  vistazo al pasado y ver como lo que sucedió  nos lleva inevitablemente hasta los acontecimientos actuales, ya descritos en el misterioso evangelio de marras, ofrece al lector una lectura entretenida que se crece a medida que se avanza en la narración y que mejora página a página gracias a los giros argumentales con los que el autor nos atrapa de lleno. De lo mejorcito de la antología. El desenlace me ha encantado.

-Los que van a resucitar te saludan, de Tony Jiménez: Gladiadores y zombies. ¿Qué más se puede pedir? Con su estilo habitual, el autor nos transporta a una época en la que la sangre de los hombres regaba la arena del circo. Y de entre estos, la de uno en particular, cuyas convicciones le llevarán a un final trágico que no se merece. Gladius en mano, disponte a morir en la arena, pero hazlo con orgullo y valor, no llorando como un cobarde.  La muerte no es el final y pronto comprenderás a que me refiero. Buen relato.

-Asedio, de Víctor Blázquez: Un relato que ha llegado a emocionarme. Leerlo con una banda sonora digna de fondo, puede ser épico. La tesitura en la que se encuentran los caballeros, atrapados en el castillo junto a su gente, su pueblo, aquellos a los que han jurado defender, asediados por la horda, requiere de un desenlace a la altura. Un plan suicida, pero un plan al fin y al cabo.  Cualquier cosa antes de limitarse a dejarse morir de hambre. Por una vez y sin que sirva de precedente, hubiera deseado que el final fuese distinto. La descripción de la batalla, el cuerpo a cuerpo, espadas y lanzas contra la carne putrefacta que se niega a caer, me ha parecido brutal y pagaría por ver algo así en el cine.  Otro de los relatos más potentes.

-Plaga de Dios, de Daniel P. Espinosa: Quizás, el mejor relato de todo el recopilatorio. Tanto la forma de narrar, como la historia que nos cuenta, me ha dejado un excelente sabor de boca. El trasladar la gran Plaga de Peste que asoló Europa en la Edad Media al terreno de los zombies es algo que ya se ha hecho con anterioridad, es cierto. Pero desde luego, ni con la perspectiva ni el acierto con el que lo hace Espinosa. Un personaje tan  inmenso, tan intenso como el que nos presenta el autor y esa ambientación sórdida, cruda y realista de una etapa oscura que costó mucho de superar, son la guinda del pastel.

-El samurái maldito, de Montse N. Ríos: Estamos en el Japón feudal, en una historia de amor y de venganza. Bella y cruda, marcada con un destino trágico y sangriento. Me ha faltado empaparme un poco en el tema de la ambientación, ya que apenas se recrea en mostrarnos el escenario donde se desarrollan los acontecimientos y uno se ve limitado a lo poquito que conoce sobre la época para imaginarse lo que va leyendo. Un relato correcto, que cumple su cometido sin más.

-El origen del terror, de Sergio R. Alarte:  La Revolución francesa, la toma de la Bastilla y los zombies como aquello que siempre han sido. La masa, el proletariado. El individuo deja de ser importante como tal, pero aun así, aunque parezca contradictorio, se convierte en una pieza esencial de la gran máquina de triturar que es la horda. La turba enfurecida que no se detendrá ante nada y que destruirá hasta los cimientos una sociedad más podrida que ella misma. Héroes o monstruos, O tal vez, ambas cosas. No es el mejor relato de la antología, pero no desentona con el resto del conjunto, mantiene el tipo y tiene su aquel…

-Venganza, de Julián Sánchez Caramazana: Un relato un tanto confuso, de ritmo apresurado y que en algunos momentos parece cambiar de dirección cual veleta. Esperaba un western en toda regla y en ese aspecto me ha decepcionado. El tema de las grandes familias sureñas, las plantaciones de algodón y los esclavos está muy bien y tiene su miga, pero no es lo que yo entiendo como Far West. No es una mala historia, pero adolece de la falta de un ritmo adecuado para contar lo que quiere. Con más tranquilidad, tomándose su tiempo y centrándose  a la hora de poner en papel la idea que tenía en mente, podría funcionar muy bien, pero  siendo honesto, me ha costado meterme en la historia tal y como está planteada.

-Moonshine, de Ángel Luis Sucasas: Una buena historia, con un buen telón de fondo como es el caso y con un autor que demuestra que sabe cómo hacer las cosas, no puede fallar. Y no lo hace. La época de la ley seca, los gansters con su talante de malas pulgas, sobrados, elegantes, sombrero en la cabeza y Thompson en mano, y una historia de amor con femme fatale incluida, son los elementos que Ángel emplea con arte para plantearnos una historia muy, muy recomendable. Icónica hasta la médula, bien elaborada y con un punto sombrío, un enfoque oscuro, que le sienta como un guante.  Otro de los platos fuertes.

-Casi, de Javier Cosnava: Si me dicen que el relato es una especie de precuela o un spin off de su novela  1936: Guerra Civil Zeta, no lo pongo en duda. Me ha gustado y mucho. El tratamiento  de la figura del zombi que hace Cosnava es un alarde de inteligencia, con una intencionalidad absoluta y que creo que hay que apreciar por el simbolismo implícito que conlleva. La única pega es que esta visión tan personal no casa con el resto de relatos que componen la antología y eso la desmarca, para bien y para mal. Como relato independiente, ¡chapeau!. Pero como parte del recopilatorio, desentona con el resto y si el lector no conoce el universo creado por Javier, puede quedarse con cara de WTF? A mí me ha gustado mucho, pero soy consciente de que habrá quien no comulgue con ella.

-Bloody Omaha, de Daniel Gutiérrez: Desembarco de Normandía, el ejército de los EEUU, la incapacidad de reacción de los alemanes y los zombies como solución final al conflicto. Una buena premisa para una buena historia. Relato de corte clásico que deja más que satisfecho a los aficionados al género. Nada nuevo en el horizonte, pero hay que admitirlo: Mola un huevo.

-Beatlemanía, de J.E. Álamo: Relato original, peculiar y sorprendente, que desbarata por completo cualquier prejuicio y nos pone una sonrisa en los labios. Las fans histéricas del grupo de Liverpool, la banda haciendo lo que mejor sabe hacer, el mejor agente secreto de todos los tiempos (con permiso de su discípulo James), el ejército y un boby ingles que pasaba por allí, deteniendo la mayor amenaza que haya sufrido nunca la pérfida Albión. La flema inglesa, el humor británico, los zombies  y la música de los Beatles en un combinado agitado, no revuelto… Otra de las pequeñas joyas que podemos encontrar en la antología.

-Perros de caza, de Voro Luzzy: Otro de los que más me han gustado. Con una ambientación muy lograda y un estilo dinámico, que te mete en situación y te sumerge en la trama, Voro nos trae un relato que le debe mucho a obras como El Corazón en las Tinieblas y sobre todo, a su versión cinematográfica, Apocalypse Now. La guerra de Vietnam, la espesura de una jungla interminable, la oscuridad que habita en el interior de aquellos que ya no tienen nada que perder, la locura que alcanza a aquellos que han visto y vivido demasiados horrores para mantenerse cuerdos y un lugar en medio ninguna parte en la que uno podría convertirse en Rey. Me ha encantado y ha logrado meterme de lleno en la historia. Los dos personajes principales están perfectamente construidos. Arquetípicos, muy reconocibles, incluso un tanto socorridos, pero elaborados con destreza y buen hacer, para que sean capaces de asumir un rol que representan a la perfección. Una muy buena historia.

-Julio de 1969, de Miguel Aguerralde: Tremendamente divertido. Disparatado. Hilarante. Un relato que no solo pondrá una sonrisa en tu cara, sino que en más de una ocasión te será imposible aguantar las carcajadas. Original y con un enfoque cómico que hace de él una lectura deliciosa. No esperes nada más que pasar un buen rato y echarte unas risas. Sin otra pretensión que esa, la de divertir. Acostumbrado a leer a Miguel en historias oscuras, ha resultado una agradable sorpresa verle cambiar de registro y apostar por el humor en esta ocasión. Un gran paso para el hombre, pero  os aseguro que jamás volveréis a ver la llegada del ser humano a la Luna con los mismos ojos.  ¡Tremendo!  No esperéis nada. Solo dejaos llevar y veréis si lo disfrutáis. Yo me lo he pasado pipa y me he reído lo que no está escrito.

-Recuperación, de Irene Comendador: Cerrar una antología es siempre una tremenda responsabilidad y más cuando se trata de una obra como esta.  A mi entender, sin estar en el pódium de los mejores, el relato de Irene da la talla y logra salir indemne, cosa que tiene un mérito innegable. La historia que nos propone juega con dos bazas a su favor. Por un lado, los personajes y sus motivaciones. Por otro, el  enfocar su relato desde un punto de vista bastante peculiar, en el que de un modo sencillo, pero efectivo, nos plantea una situación en la que los protagonistas intentan hacer lo correcto, algo bueno por el bien común y como a veces, el destino es un cabroncete que te pone la zancadilla para que te des la hostia padre, por muy buenas intenciones que tengas. El karma a veces se descojona de nosotros y en esta ocasión, lo hace a lo grande, salpicando con sangre y vísceras. Un cierre digno para una antología muy completita.

 

47775En general, el nivel es bastante alto y hay historias muy, muy buenas. Como en toda antología que se precie, hay relatos para todos los gustos.  Irregular si hacemos comparaciones, pero resultan muy bien en conjunto. Salvo contadas excepciones, todos los relatos funcionan  a uno u otro nivel y la antología entretiene y resulta una lectura recomendable. Si añadimos que hay cuatro o cinco relatos que se salen y que recomiendo como verdaderas joyitas, el resultado es satisfactorio y vale mucho la pena hacerse con ella.

 Yo la he disfrutado. Espero que tú también.

 

Autores: A.M. Caliani, Juan Laguna Edroso, Alfonso Zamora, Marta Junquera, Javier Trescuadras, Tony Jiménez, Víctor Blázquez, Daniel P. Espinosa, Monste N. Ríos, Sergio R. Alarte, Julián Sánchez Caramazana, Ángel Luis Sucasas, Javier Cosnava, Daniel Gutiérrez, J.E Álamo, Voro Luzzy, Miguel Aguerralde e Irene Comendador.

Portada: Daniel Expósito.

Ilustraciones de interior (una por cada historia): Elinfel.

Prólogo: Manel Loureiro.

Colección: Kelonia Ficción.

Páginas: 326. Rústica con solapas.

ISBN: 978-84-941043-9-8

PVP: 16,95 €

El Rey Trasgo: Títeres de Sangre, de Alberto Morán Roa

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

portada_titeresHoy, una reseña que tenía muchas ganas de colgar. El motivo es bien simple: Cuando una obra te deja tan buen sabor de boca, resulta imposible resistirse a compartir tus impresiones con los demás. He querido  que pasen  unos días para no dejarme llevar por la euforia y el arrebato que sentí cuando la terminé para ser lo más objetivo posible, ya que me conozco y sé que en caliente, me puede el entusiasmo y  dejo de ser imparcial.  Después de haberla dejado reposar y haberme mantenido ocupado con otras lecturas, creo que ya puedo hacer una reseña en condiciones, aunque he de reconocer que mi opinión ha variado más bien poco al respecto.

Títeres de Sangre, la segunda parte de El Rey Trasgo, de Alberto Morán Roa, resulta una lectura deliciosa, compleja y que  logra situar a su autor como uno de los mejores escritores de género de nuestro país. Así, sin paños calientes ni medias tintas. Si con su anterior título, con el que se iniciaba esta peculiar saga de fantasía,  llegó pisando fuerte y reclamando el lugar que le corresponde por derecho, en esta ocasión  no solo reafirma su valía, sino que deja claro que ha venido para quedarse y que no hay temor en su ser, sabiendo que sus armas, la pluma y la tinta, le confieren ese derecho legítimo que nadie osará poner en duda.

“Tras la destrucción de la Ciudadela, el continente es un lugar más convulso que nunca: los nobles intrigan tras los muros de sus castillos y vigilan las fronteras con recelo, a la espera de una guerra que muchos intuyen pero cuya magnitud nadie es capaz de imaginar. Algunos, alentados por la venganza o la gloria, afilan ya las espadas y disponen a sus ejércitos.

Los rumores se extienden como una sombra: en los bosques encantados aparecen criaturas de otros tiempos, mientras sus habitantes susurran crípticos augurios. Un gigante ha penetrado en el corazón de Esidia, la tierra de los trasgos, en busca de secretos. Fantasmas de ceniza vagan entre alaridos por el marchito reino de Corcia hacia un destino desconocido.

El Cuervo, el más siniestro de los consejeros de Thorar, se valdrá de estas amenazas para afianzar su poder… ignorante de que la más peligrosa de ellas se encuentra en los Picos Negros. Allí, fuerzas tan antiguas como el mundo están a punto de despertar mientras el Rey Trasgo se convierte, día a día, en aquello que más odia…”

Si en La Ciudadela y la Montaña conocíamos a los personajes, nos metíamos en su piel y descubríamos a través de sus actos su verdadera naturaleza, en Títeres de Sangre nos centraremos en conocer y comprender aquello que los impulsa, las circunstancias que los empujan a actuar y mostrarse como lo hacen, lo que les lleva a asumir su papel, su razón de ser y sus motivaciones. Los personajes, como protagonistas, dejan en cierto modo a un lado el QUIEN, para descubrirnos el PORQUE.  Los motivos y las circunstancias que les obliga a aceptar el rol que les ha sido asignado y que les define, los ideales que los guían, los impulsos que les dominan, las manipulaciones de las que son víctimas. En definitiva, la Causa que conlleva al Efecto y que inevitablemente, guía sus pasos y hace de ellos lo que son.

Eso supone ver más allá de las apariencias, nos permite comprenderlos, ver su evolución. Y aunque de alguna forma y como el propio título indica, no dejan de ser títeres en manos de las circunstancias, de sus propias decisiones o de aquello que creen inevitable, -lo que de alguna forma eclipsa su protagonismo y parece convertirlos ciertamente en simples marionetas, cayendo en algunos tópicos-,  lo cierto es que con ello se reafirma su personalidad,  se ahonda en su propia existencia, dándoles una profundidad que a simple vista puede pasar desapercibida.

Con un estilo impecable, una prosa que cautiva desde la primera página, jugando con la voz del narrador en el momento adecuado para enfatizar aquello que nos quiere contar y creando atmósferas logradísimas, destaca el dominio del ritmo con el que Alberto desarrolla la historia, oscura y fatalista, agilizando la narración cuando así lo requiere la escena o deteniéndose para poder contemplar con todo lujo de detalles aquello que acontece, según las necesidades de la misma.

Varias subtramas entrelazadas, pero independientes entre sí, nos llevan a un desenlace en el que las dos líneas generales no convergen, pero si nos da una visión general, omnipresente, de todo lo que ocurre, permitiéndonos ver el conjunto con la perspectiva de un jugador de ajedrez, mientras contempla como han quedado las fichas sobre el tablero.

Si tengo que ponerle alguna pega, es en lo referente al tema de los nombres de los personajes. Son cien y la madre, un reto que se complica todavía más cuando se refiere a ellos de varias maneras distintas. Admito que en algunos momentos, me he perdido y he tenido que volver atrás para saber de quién hablábamos, aunque tampoco es que haya sido nada que suponga excesivo problema. Supongo que es cuestión de centrarse un poquito y no tener memoria pez como es mi caso.

30990_4951601637029_758445216_nAdvierto que no es una lectura fácil. La complejidad de las tramas, la prosa de Alberto, (que se disfruta y paladea, aunque le otorga a la narración un enfoque que quizás no todos sean capaces de apreciar) y las dobles lecturas y aquello que se puede intuir entre líneas, hacen que sea una lectura exigente si se quiere disfrutar como se merece. Os aseguro que vale la pena aplicarse y poner todos los sentidos en ella. La experiencia vale muchísimo la pena y el poso que deja es imborrable. La he disfrutado como pocas lecturas y es de esas que sé con certeza que volveré a visitar en más de una ocasión.

 No solo os la recomiendo: Considero que es una obra imprescindible, de esas que no puede faltar en cualquier biblioteca que se precie como tal. Espero que si os animáis a haceros con ella, la disfrutéis tanto como yo.

 

El Rey Trasgo. Títeres de Sangre

Alberto Morán Roa.

Editorial: Kelonia

Portada: Barb Hernández.

Presentación: Carlos Sisí.

Páginas: 472 pág.

ISBN: 978-84-941043-8-1

PVP: 17,95 €

 

El Enviado, de J. E. Álamo

Buenas tardes, amigos.

55-112-thickboxHoy venimos con un título que quizá muchos recordaréis, ya que tiene unos añitos. Fue publicado originalmente por la desaparecida Editorial AJEC y como muchos otros libros, parecía condenado a quedar atrapado en ese limbo brumoso de libros descatalogados de los que nunca se vuelve a saber. Por suerte, hay quien tiene las cosas claras y asume los retos que se le presentan. Ese es el caso de Kelonia Editorial, un sello que  desde sus inicios, ha demostrado saber lo que se hace y cuya premisa es apostar por títulos que valen su peso en oro. Es por eso que no me sorprende en absoluto que con Carmen al frente, Kelonia sea capaz de hacer algo tan inesperado como recuperar una obra que brilló en su momento, pero que como digo, por desgracia quedó perdida al quedarse huérfana de editorial.

¿Una apuesta arriesgada? Puede… Pero si tenemos en cuenta de que libro hablamos y de quien es su autor, más bien lo considero una jugada maestra y algo que muchos agradeceréis. Estamos hablando ni más ni menos que de El Enviado, de Joe Álamo, autor de reconocido prestigio y que está triunfando con sus novelas. El innegable éxito que obtuvo su Tom Z. Stone y su secuela, Let it Be dan constancia de ello. Algunos seguimos a Joe desde hace ya varios años y conocemos bastante bien las virtudes del autor. Retorcido, enigmático y cargado de intenciones, con una clara fascinación por el género policiaco, el  noir y  con un sentido del humor muy especial, un tanto cínico y muy negro, Joe siempre logra cautivarnos con sus trabajos y esta no iba a ser una excepción.

El Enviado es una obra atrevida y un tanto compleja en su desarrollo, ya que lo que podría parecer una simple antología de relatos independientes forman en realidad un elaborado conjunto, una única trama en la que nos veremos involucrados. En cada una de las historias, independientes entre sí, pero  a la vez, mismas piezas de este particular mosaico, obtendremos nuevos datos, nueva información que nos permitirá ver el conjunto, descubrir  las conexiones que existen entre ellas y en definitiva, completar el puzle.  Sin un orden cronológico estricto, como capítulos autoconclusivos de una serie, encontraremos en ellos distintas señales, las referencias, los nexos en común entre los distintos relatos,  que hacen que la antología sea en realidad una sucesión de distintas sub-tramas de una misma historia central, del mismo hilo argumental, del que iremos averiguando detalles a medida que avanzamos en la lectura.

¿Apología de la venganza? ¿Justicia divina? Lo cierto es que el pago de las cuentas pendientes, de asumir nuestros errores y purgar nuestros pecados es la nota predominante. El Enviado asume su papel,  al principio como si la cosa no fuera con él. Un personaje de apariencia mundana, casi anodina, que esconde sus cartas y que cuando se decide a actuar -sea de manera sutil o mostrando por fin sus intenciones-, se manifiesta  aplicando una justicia que va más allá de las leyes del hombre, obligado por fuerzas que escapan a nuestra compresión, pero que pugnan por mantener el orden en el Universo.

El Enviado cumple con su cometido, más allá del tiempo y del espacio, en cualquier momento y lugar. Conocerá a distintas personas, gentes cuyas vidas sufrirán un importante cambio – algo que supondrá un punto de inflexión, sea como un nuevo inicio o sencillamente el final de trayecto-, al cruzarse con este misterioso personaje, y que  descubrirán que las cosas pueden cambiar,  y en ocasiones, ponerse muy feas. Es el elemento extraño, el añadido a la ecuación y que con su mera presencia, va a cambiar el resultado de la misma. La coherencia interna es un factor muy a tener en cuenta y sirva como punto de referencia ese lugar mugriento y de mala muerte llamado el Bar del Piojoso, en el que se sucederán gran parte de los hechos y que sirve para mostrarnos la parte más decadente y corrompida de este mundo en que vivimos.

Una prosa potente, visual  y muy evocadora, nos muestra sin reparos ese desencanto, ese tono oscuro, miserable y sórdido que impera durante toda la narración. Una atmósfera degradada y sombría, en la que nos sentiremos inquietos, impregnados por ella.  Una suciedad que reconocemos de primera mano, porque en cierta forma, estamos rodeados de ella aun sin ser conscientes de ello. Sutil, pero a la vez tan evidente, que lo aceptamos como algo natural.

j-e-alamoUna lectura curiosa y un planteamiento, tanto de forma como de fondo, que merece que le deis una oportunidad. Historias intensas, en ocasiones con una profundidad que no esperabas y que te dejan con ganas de más,  logrando que nos planteemos nuestros actos y decisiones y las consecuencias de los mismos, algo de lo que muchas veces no somos conscientes. Por otra parte, consigue algo que me ha resultado perversamente curioso y es el sacar ese pequeño cabroncete que todos llevamos dentro y que se muere por liarla parda, quemar cosas y ponerse en plan hijoputa, con razón o sin ella. Una parte de nosotros que se siente atraída por lo que leemos y que se reconoce de algún modo en sus páginas.

Mención especial al prólogo de Alberto Morán, quien sigue demuestra que tiene mucho que decir y que deja claro que cada texto suyo, sea de la índole que sea, merece la pena. Lo mismo para Daniel Expósito y su magnífica portada, que nos recuerda una vez más las razones por las que se encuentra ahora mismo en boca de todos, reconociéndose su talento y su arte.

En definitiva, os recomiendo que os hagáis con vuestro ejemplar de El Enviado y descubráis por vosotros mismos quien es este peculiar personaje y porque hace lo que hace. No os arrepentiréis, eso os lo puedo asegurar.

 

El Enviado

J. E. Álamo

Editorial: Kelonia  (Colección Ficción-Leyendas)

ISBN: 978-84-941043-5-0

Páginas: 148 pág.

PVP: 11,95€

 

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En el Jardín del Edén, de Carlos Martí

Ahora no temáis llegar al linde del bosque y dar el paso, ese último paso que sirve para cruzar el umbral y adentraros en el mundo que os espera más allá del Jardín del Edén. Tenéis que abandonar vuestra plácida seguridad. Cargad vuestras mochilas con un equipaje repleto de valor y empezad el viaje“. José Miguel Cuesta.

Sinopsis

El Jardín del Edén es el lugar más maravilloso que existe, y los querubines son los angelitos más curiosos y atrevidos que hay en él. ¿Qué puede esperarse, sino que visiten la Casa que siempre cambia; o el Cúmulo; o pasear por el Bosque a riesgo de toparse con el Viejo? ¡Hay tantos lugares! ¿Quién puede aburrirse? Tal vez los ángeles adultos, siempre tan serios, pero, ¿un querubín?

Pues lo hay. Se llama Daril y es un poco más curioso y mucho más atrevido que sus buenos amigos. Pero incluso el más aventurero tendría que saber que hay lugares que es mejor no conocer. Para cualquier querubín el Jardín del Edén es un lugar perfecto.

Pero, para Daril, eso no era suficiente“.

Buenas noches, amigos.

548942_487315244656946_316072440_nHoy venimos con una obra algo distinta a lo que suele ser habitual en este sitio, no tanto por su temática, sino por la forma en que está narrada. Ya sabéis que soy de ese tipo de lectores que no hace distinciones en cuanto a clasificaciones y tanto me da que sea una novela para adultos que una juvenil, siempre y cuando sea lo bastante interesante y resulte una buena lectura. No comprendo a esos lectores que rechazan de forma sistemática una novela por el simple hecho de estar catalogada como LIJ, habiendo en cuenta que esa clasificación, al menos desde mi punto de vista, es en la mayoría de casos de un rigor más que dudoso. No son pocos los títulos que he tenido el placer de disfrutar, que de entrada estaban enfocados  a un ratio de lectores muy específico y me han sorprendido por su madurez, por su calidad  estilística y sobre todo, por su trasfondo. Por una profundidad inesperada que puede pasar inadvertida para el público al que va dirigido, pero que está implícita en la propia narración y que suponen una agradable sorpresa para el lector que sepa leer entre líneas y ver más allá de la simple historia.

Ese es el caso de En el jardín del Edén, de Carlos Martí. Una novela juvenil que utilizando un estilo sencillo, pero cuidado y muy acertado para la ocasión, nos ofrece una historia en forma de cuento en el que acompañaremos a Daril y sus amigos en un viaje que les revelará que hay más allá del Paraíso y con el que descubrirán quiénes son ellos mismos.

Un viaje iniciático, que recuerda y mucho al que Dante realizó acompañado de Virgilio. La lenta, pero inexorable transición a la madurez y entender las reglas por las cuales se rigen nuestras vidas y el propio universo. La comprensión del destino que les aguarda y que profundiza en su verdadera naturaleza, aunque eso signifique en apariencia el retroceder a lo más simple y básico, en contrapunto a la seguridad y el concepto de la Perfección que reina en el Paraíso.

Carlos 5Con una prosa tan bella como sencilla, el estilo del autor se ajusta como un guante a la historia que nos cuenta.  La construcción de los personajes, la forma en que la narración fluye por sí misma, las situaciones que se exponen y que sirven para desarrollar la historia y que el lector avance y comprenda del mismo modo en que lo hace el protagonista, me ha resultado una delicia. El autor  logra que nos sintamos un viajero más, dispuesto a descubrir que nos aguarda en la siguiente página y sorprendernos a medida que nos cuestionamos y aprendemos tanto como nuestro protagonista en su travesía.

Una narración lograda y acorde con lo que se nos quiere contar, haciendo del diálogo un arte en sí mismo. La simpleza convertida en virtud, cuando uno comprende que no hace falta nada más y que ese es el modo.

Una pena que el público en general sea tan reacio a arriesgarse y darle una oportunidad a historias como esta. Desde luego, se pierden muchas de estas pequeñas joyitas, que a distintos niveles, disfrutarían por igual grandes y pequeños, cada uno a distinto nivel.

Lo único que no me ha terminado de convencer, y ya adelanto que es una cuestión puramente de gustos personales, es la portada. Pese a ser una excelente ilustración de David Agundo, quien ha sabido captar la esencia de la novela a la perfección, no la veo lo bastante sugestiva como portada. Insisto: Como ilustración es una delicia y estamos ante un trabajo excelente, pero como gancho, como reclamo para que el posible lector,  a mi entender le falta garra. Entiéndase esto como lo que es: Una opinión puramente personal y subjetiva, nada más.

Solo me queda pues recomendaros que le deis una oportunidad. Descubriréis que En el Jardín del Edén hay mucho más de lo que podéis imaginar y a buen seguro veréis capaces de disfrutarla tanto como yo.  Los amigos de Kelonia Editorial están haciendo un excelente trabajo en la elección de los textos que publican y espero que todo su esfuerzo y dedicación sean recompensados.

 

En el Jardín del Edén

Carlos Martí

Editorial: Kelonia Editorial

Colección: Kelonia Joven

Páginas: 128 pág.

ISBN: 978-84-941043-1-2

Portada: David Agundo

PVP: 10,5 €

 

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