Sons of Anarchy (SoA): Review del final de la serie.

Un artículo de Clara Burke.

(Obviamente contiene spoilers)

SoA

 

Sons of Anarchy, más que ser una serie de moteros norteamericanos, rudos, valientes, leales y con un sentido particular de justicia (que lo es), es una serie sobre el aprendizaje y los lazos que unen a las personas.

Sobre el aprendizaje, porque la serie comenzó con un joven e idealista Jax que no conoce en realidad a su padre, la leyenda de SAMCRO John Teller, y finaliza con un Jax que cierra un ciclo vital no sólo en la historia del club, sino que conoce a su padre, su visión y es consciente de lo que es, por herencia genética y por devenir. Sobre los lazos que unen, porque Jax es un ejemplo de lealtad. Lealtad más que en un sentido poético en un sentido virulento, arrebatador e inamovible.

Jax es el ejemplo de la lealtad llevada a un exponente estratosférico, pero en su cara B encontramos la venganza por la traición a la lealtad incondicional que ofrece. Su viraje como personaje ha estado muy determinado por la lealtad que le han brindado sus más cercanos y en el momento de mínima traición se ha convertido en el sujeto más letal que se pudiese imaginar. Sin embargo la lealtad que ha sido bidireccional, la que ha recibido y los lazos de amor tan fuertes que ha creado con todas las personas que le han querido,  le han servido para no terminar como ningún otro personaje de la serie, porque él ha decidido cobrar todas sus deudas y ha tenido en último término la decisión de cómo y cuándo marcharse. Además ha tenido la capacidad de dejar a todo el mundo en su sitio: ha terminado la salida definitiva de sus hijos de Charming (lo que no terminó de hacer Tara), ha terminado con los enemigos que habrían hecho la vida imposible al club, ha terminado con la malla de mentiras que inició Gemma, ha dejado a un club devastado pero libre de armas y drogas, ha reconocido (al fin) a Wendy que es una buena madre y, en fin, ha elaborado un punto y aparte en las vidas de todos los personajes (que han quedado vivos).

A nivel simbólico no existiría ninguna una manera más pura para él que marcharse tras tener un encuentro con esa parca que ha llevado toda la vida cerca, en su espalda y en sus manos, y en la moto de su padre, una moto brillante, antigua y azul americano. Si John Teller fue un intento sesgado de libertad, Jax ha tenido que esperar siete temporadas para saborearla. Y es en ese momento, ese momento en que se deja llevar, cuando levanta las manos del manillar cuando verdaderamente ha dejado de tomar el control de todo y simplemente, como el cuervo que cruza el cielo, es libre.

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