Wylding Hall (La Mansión), de Elizabeth Hand

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy quería hablaros de Wylding Hall (La Mansión), de Elizabeth Hand,  una pequeña novela de poco menos de doscientas páginas que oculta en su interior una historia mucho más grande de lo que pueda parecer a priori, y que curiosamente, brilla más por aquello que sugiere que por lo que muestra.

Las referencias musicales y la tradición feérica típica del folclore británico tienen un protagonismo absoluto y hace que la obra tenga ese tono gótico/romántico de la vieja escuela (mucho le debe a obras como El Gran Dios Pan, de Arthur Machen, aunque solo sea por servir de guía para convertir la soleada y bella campiña galesa en un lugar aterrador habitado por fuerzas tan antiguas como perturbadoras),que aderezado por la música folk/rock, las drogas y ese aire místico y esotérico, de vuelta a las raíces tradicionales que realmente existió en los años setenta y por el que varios grupos musicales se vieron influenciados. De hecho, hay un detalle curioso y es que los mismísimos Led Zeppelin protagonizaron una historia muy similar a la ficción aquí narrada, en la que no faltó también su dosis de leyenda negra, algo que ya mencionaremos más adelante.

A raíz de la misteriosa muerte de su cantante principal, los jóvenes miembros de una legendaria banda de folk rock se encuentran en Wylding Hall, una antigua casa de campo inglesa, con sus propios y oscuros secretos. Allí grabarán Wylding Hall, el álbum que les consagrará y marcará un antes y un después en su trayectoria… pero a un coste aterrador, cuando Julian Blake, su nuevo cantante, desaparece en el interior de la mansión para no volver a ser visto. Ahora, años más tarde, cada uno de los músicos supervivientes, sus amigos y amantes —incluyendo un psíquico, un fotógrafo y el mánager de la banda— se reúnen con un joven documentalista para contar su propia versión de lo sucedido durante aquel verano. Pero, ¿cuál es la historia verdadera? ¿Y qué le ocurrió realmente al joven y talentoso Julian Blake?

A diferencia de los actuales  relatos de fantasmas y mansiones encantadas, en Wylding Hall la autora no cae en el error de jugar a asustarnos a base de golpes de efecto, de pirotecnia  ni excesos. Por el contrario, su mejor baza es el de crear una falsa sensación de calma chicha que va tornándose lenta, pero implacablemente opresiva y agobiante, haciéndonos sentir que esa tranquilidad es solo impostada y que hay algo latente que se oculta bajo ella y que se va haciendo cada vez más poderoso, más real. Una atmósfera enrarecida a cada día que pasa, aunque al principio nadie sea consciente de ello, mientras el influjo de la mansión, de sus bosques y de aquello que esconden se va haciendo cada vez más y más fuerte y tomando el control sin que nadie se dé cuenta de ello, salvo para aquel que en cierto modo, no solo intuye y siente,  sino que busca, aunque no sepa exactamente qué. El testimonio de los distintos protagonistas de aquel episodio, en forma de entrevistas, le viene muy bien al tono de la obra y nos da una visión muy completa, en la que el lector unirá y descartará según lo vivido por cada uno de ellos para verlo todo en perspectiva y formarse su propia versión de los hechos.

El miedo puede manifestarse de muchas formas. En ocasiones, de manera espectacular, ruidosa y realmente aterradora. En otras, en cambio, es sutil y casi imperceptible, emponzoñando hasta las raíces y apenas dejando ver sus efectos hasta que consigue su propósito y ya es demasiado tarde para hacerle frente. Tan solo un par de detalles, de anécdotas de algo extraño y sin explicación y es entonces cuando la tragedia sucede y nadie sabe que ha ocurrido en realidad, aunque en el fondo de su alma, como un estremecimiento, todos siente un escalofrío ante la onírica sensación de que algo viejo y oscuro les ha tocado, aunque no tengan forma de describirlo y ese antiguo mal no tenga nombre, ni rostro, más allá de quizá, el de una muchacha desconocida.

En definitiva, solo puedo deciros que a mí me ha encantado. Una lectura que hay que degustar con tranquilidad, sabiendo apreciar su sutileza, los pequeños detalles, su maravillosa atmósfera y ese volver a los orígenes y las viejas tradiciones disfrazados de canciones y cuentos de hadas, que ocultan revelaciones que quizás no deberíamos desempolvar.

Y la música, tan importante, tan mágica, tan cotidiana y a la vez, tan trascendental y misteriosa, como una herramienta, como un vehículo, donde la magia parece tomar forma.

 

Wylding Hall (La Mansión)

Elizabeth Hand

Editorial: Berenice (Almuzara)

ISBN: 978-84-16750-19-1

Páginas: 192 pág.

PVP: 17,95€

http://grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=3438

PD- Os comentaba al principio que los Led Zeppelin tuvieron una historia en cierto modo bastante similar a lo narrado en esta novela, salvando las distancias y sin el elemento paranormal, aunque si con mucha leyenda negra tras de sí. Os dejo estos links por si os pica la curiosidad.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/24/cultura/1372086514.html

https://www.taringa.net/posts/paranormal/14989027/Jimmy-Page-Led-Zeppelin-y-el-ocultismo.html

 

La opinión de Soraya: Las tres niñas brujas, de Simón León.

Por Soraya Murillo

Cada noche, nuestro escritor baja al sótano donde tiene su máquina de escribir. Él no le tiene miedo al síndrome de la página en blanco. No, él tiene tres musas, tres niñas brujas que en realidad son muy viejas, mucho.

Ante su pregunta:

—¿Qué tienen para mí esta noche?

Ellas le responderán:

—Una historia de aparecidos…

—Una historia de monstruos…

—Una historia de muerte…

Lo que leeremos serán seis relatos de las niñas brujas y dos interludios, terminando con una pequeña biografía de su autor.

Normalmente suelo empezar resumiendo las historias que leo, pero esta vez veo necesario escribir un poco sobre Simón León, para que entendáis qué vais a leer.

Son unos relatos extraños y fascinantes, escritos por un autor con una imaginación delirante y yo diría que hasta enfermiza. Desgarra la lucidez del lector, perturbándolo con su escritura oscura, tocando de forma macabra el tema sexual llevándolo a la perversión, mientras lo une con leyendas tradicionales. Se nota su gusto por lo gótico, lo detalla todo hasta un extremo que asusta. Una manera de escribir desequilibrada pero brillante. Cediendo a las tres brujas la narración de sus historias, olvidaremos que todo ello salió de la cabeza de su autor, un hombre que siempre fue consciente de que a veces, sacaba al monstruo que llevaba dentro mientras escribía.

-Primer relato de las tres niñas brujas.

Invocación: —Las brujas… las brujas siempre son malas en los cuentos, ¿no? Pero en realidad, los malos son los reyes y los príncipes…

Dice la nueva chica que acaba de llegar al edificio habilitado como cárcel de tortura. Allí, junto a una compañera también vencida por el miedo y el dolor, invocará a aquellos que no deben ser nombrados…

-Primer Interludio

La niña que amaba a los lobos: ¿Lo que es bestialismo para ella, es bestialismo para él? Ella ve un lobo cuando mira, él ve a una muchacha.

Es cuento de caperucita que deberían de habernos contado…

-Segundo relato de las tres niñas brujas.

Él: En el interior de un bosque habita un duende. Los hombres del lugar miran hacia otro lado cuando se cobra su ofrenda…

-Tercer relato de las tres niñas brujas.

Pedro: Una casa abandonada con una extraña historia de tres hermanas desaparecidas en su interior. Pedro, un niño lleno de odio, humillado en el colegio…

-Cuarto relato de las niñas brujas.

Un cuento de vampiros: Un escritor que desea escribir un cuento sobre vampiros. Pasará años documentándose, viajando, intentando descubrir si en realidad existen. Hasta que un día entenderá…

Me detengo un momento para explicaros que los relatos son muy cortos, de apenas un par de páginas, lo cual hace que no pueda expandirme mucho, pues terminaría por contarlo y todo perdería interés. Recordad que yo no soy el escritor, yo os lo escribo desde la sencillez, apenas bocetando lo que son las historias que se nos muestran. Él no, él era un escritor con una mente  compleja, el cuál llego a decir: «Siempre tuve fe en el horror que habita en mi interior». Por lo tanto, mis palabras no hacen honor a como nos escribe sus historias. Simón León, de nacionalidad  argentina, deja esta pequeña obra escrita en su lengua natal, ese español, que a nuestros ojos puede resultar curiosa en sus formas, lo cual la dota de una personalidad muy especial…

-Quinto relato de las niñas brujas.

Malvina: Una oscura fábula sobre una niña encerrada en un internado gobernado por monjas, donde todo lo sexual será castigado de la forma más repugnante que ser humano haya imaginado.

-Segundo Interludio

La tragedia de los hermanados: Con el fondo del famoso cuento Hansel y Gretel, llegaremos hasta un relato de orgias y lujuria.

-Sexto relato de las niñas brujas.

Marina: Un retratista se gana la vida pintando a su amada. Hasta que un día, en un terrible accidente, ella termina desfigurada para siempre.

Y aquí termina nuestro autor de transcribir lo que sus musas le han dictado. Ahora leeréis una muy buena biografía suya que de no debéis pasar por alto si queréis saber porque motivo escribe así. Yo creo que la frase que mejor lo define fue esta: «Cuando decidí convertirme en escritor, decidí al mismo tiempo dejar de ser persona».

Nada más que deciros, salvo que por muy macabro que haya sido, desde luego siempre se le recordará como un gran escritor de culto.

http://sacodehuesos.com/a-sangre/las-tres-brujas-ninas