El Aula 19, de Federico Axat

Buenos días, queridos Lectores Ausentes.

51p2h5CmMNL__AA258_PIkin4,BottomRight,-44,22_AA280_SH20_OU30_Venimos hoy con el último trabajo de Federico Axat, quien tras arrasar con Benjamin, la que fuera considerada una de las mejores novelas de género del 2011,  regresa de nuevo con un título que hará las delicias de los amantes del terror.

Y es que El Aula 19 reúne todos los requisitos para convertirse en una de esas lecturas que uno disfruta desde la primera hasta la última página. A modo de un survival horror en toda regla, en la que un grupo de personajes  se ven atrapados en  un escenario que parece cobrar vida propia y que los mantiene cautivos de una forma inexplicable y que escapa a la razón, Axat dispone ante nosotros una historia que atrapa nuestra atención y nos mantiene intrigados y en alerta, intentando dilucidar qué demonios es lo que está ocurriendo y si existe posibilidad alguna de escapar de allí.

Sinopsis

En plena noche, cinco extraños son convocados de manera peculiar a una escuela para niños ricos en las afueras de la ciudad. Una vez dentro, y todavía sin conocer el propósito real de la reunión, comprenderán que todos ellos están relacionados de una u otra manera con una tragedia que tuvo lugar una década atrás: la muerte de catorce niños en el aula 19.

En un juego de desconfianzas y complicidades, deberán desentrañar el misterio de aquellas muertes y sus implicaciones en el presente. En la escuela se esconde la verdad, pero también alguien peligroso que ha esperado mucho tiempo para mostrar su verdadera naturaleza.

Creo que fue Stephen King quien dijo que todo escritor de género que se precie, debía escribir en algún momento de su carrera una historia de casas encantadas. Esa definición es muy amplia y dentro de la literatura y el cine tenemos un buen ejemplo de ello. Desde la perversidad que rezuma la casa de Amytiville, al horror que habita tras los muros del Hotel Overlook, en El Resplandor, existen diversas formas de enfocar el misterio.

A voz de pronto, diría que El Aula 19 le debe mucho a ambas, sobretodo en la construcción de los personajes,  con unos rasgos psicológicos  muy elaborados y repletos de matices que les otorgan no solo credibilidad, si no que le permiten al autor jugar con lo que son y lo que aparentan, y cuya personalidad y pasado tienen una importancia crucial en el desarrollo de la historia. Pero si hay una obra con  la que he encontrado ciertos paralelismos, sobre todo en la concepción del misterio en sí mismo y aquello que origina los extraños sucesos, es sin duda Zigzag, de José Carlos Somoza.

Pese a las evidentes diferencias de escenario y conceptos (aunque en definitiva, tanto la isla de Somoza como el colegio de Axat no dejan de ser dos lugares aislados, en los que los protagonistas se ven atrapados sin posibilidad de huir),  me resulta inevitable encontrar elementos comunes entre ambos títulos y la explicación final para todo lo que ocurre, siempre salvando las distancias, claro.

Axat logra que nos sintamos atrapados junto a los personajes. Que experimentemos en nuestra propia piel esa sensación de angustia, de asfixiante incertidumbre ante la incapacidad de comprender. Los secretos, las mentiras, las falsas apariencias. El pasado que regresa implacable, una y otra vez, reclamando que la verdad sea por fin revelada y que cada cual asuma la responsabilidad de sus actos.

Y es que es ahí donde la novela brilla con luz propia. En los personajes, en sus historias y su pasado. Personajes cuyas vidas y destinos están unidos de un modo que se les escapa. Se descubre, a través de diversos flashbacks de vital relevancia, esos nexos en apariencia casuales, que les unen más allá de lo que ninguno pudiera imaginar.

federico-axatEs en esos flashbacks, que por cierto están insertados en la historia de un modo magnifico, sin que rompan en absoluto el ritmo de la lectura, donde reside lo mejor de la novela. El entender quiénes son realmente los personajes y sus motivaciones. Lo que les hace ser quienes son y la causa por la que hoy se encuentren encerrados aquí, entre las paredes del enigmático colegio.

El único punto negativo, y es una cuestión de gustos personales, se encuentra a mi entender en el epílogo. No digo innecesario, porque me interesa conocer el desenlace final en toda su extensión, pero sí que me ha chirriado un poquito (solo un poquito) el tema de recordar. Cuando leáis la novela, lo entenderéis.  Es un buen final y cierra correctamente, pero me resulta un tanto incoherente. Lo que es, es. Lo que no ha sido, no puede ser.  He dicho. XD

Una prosa cuidada y elegante, sin excesos pero con un estilo impecable. Un ritmo ágil y fluido, que resulta imprescindible para que nos sintamos absortos en la lectura. Una trama en la que el thriller y el terror se dan la mano para ofrecernos una historia no solo inquietante, sino claustrofóbica. En definitiva, una lectura imprescindible que no os podéis perder.

 

El Aula 19

Federico Axat

Amazon eBook

Páginas: 398 pág. Aprox.

PVP: 2, 68 €

http://www.amazon.es/El-Aula-19-ebook/dp/B00B1UUADU

 

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-EXCLUSIVA- Entrevista con Federico Axat, autor de “Benjamin”.

Buenos dias, mis queridos Lectores Ausentes.

 Con mucho retraso ( algo de lo que unicamente yo soy el responsable), os presento hoy una  entrevista de la que me considero especialmente satisfecho, ya que nuestro invitado es alguien a quien tengo en mucho aprecio y al que tuve ocasion de conocer gracias a mi buen amigo Fer. 

 El entrevistado no es otro que este pedazo de escritor llamado Federico Axat , a quien ya conoceis  por su magnifica novela “Benjamin”, (de la que hemos hablado profusamente en este sitio, y de cuya originalidad y cualidades se ha hecho eco toda la comunidad lectora en internet) ,  quien ha accedido amablemente a responder a nuestro cuestionario para que lo conozcamos un poquito mas.

No voy a enrollarme hablando de la novela, puesto que todos sabeis que opinion me merece, asi que sin mas dilaciones, os dejo con la entrevista.Espero que la disfruteis.

1-AI -¿Quien es en realidad Federico Axat?

FA -Cuando me lo preguntan en la peluquería digo que soy ingeniero civil, lo cual es cierto, y simplifica bastante la conversación, cosa que agradezco, porque cuando me cortan el pelo prefiero no hablar. Ya sabes, no es bueno distraer a alguien que da tijeretazos a centímetros de tus ojos, y la literatura es un tema de conversación mucho más ameno que el cálculo de estructuras en segundo orden —sea con un peluquero o con cualquiera, créeme—.

Nací en Argentina en 1975 y tengo escritas cuatro novelas, de las cuales recién se ha publicado la primera, Benjamin, por el sello SUMA DE LETRAS.

2-AI- ¿De dónde viene tu afición a la escritura ?

FA –Bueno, la respuesta que doy habitualmente es que un día leí un libro que me impulsó a escribir mis propias cosas, que es la pura verdad; pero como hemos empezado esta entrevista desentrañando las verdades más profundas (como la que se esconde detrás de mi fachada peluqueril), te diré que veo también un mandato genético. Mi padre es una persona muy creativa e imaginativa, con ramalazos de humor geniales y aptitudes para la pintura y la escultura, entre otras disciplinas; podría haber sido un artista de no haber sido fagocitado también por la ingeniería, aunque él está feliz de vivir como pinocho en el estómago del monstruo, entre vectores que no existen, teoremas y métodos de cálculo soporíferos. Y mi madre, por su parte, es una redactora eximia, conocedora de la lengua y puntillosa para concebir una frase. Es el tipo de persona que cuando dices una palabra te corrige y te “recuerda amablemente” que la RAE ha desaconsejado el uso y bla bla… (mejor no califiquemos a esas personas). Así que supongo que he conjugado esas dos cualidades, aunque no en dosis tan altas como en ellos, pero parece que sí en cantidades suficientes para juntarlas y poder defenderme. Pero claro, luego viene la ejercitación, por supuesto, que lleva un montón de tiempo y es casi tan importante como lo que traes desde la cuna.

3-AI -¿Que fue lo que te empujó a decidirte a escribir esta novela y, además, de este género en particular?

FA –Es curioso que utilices la palabra “empujó” porque no se me ocurre una más precisa. Yo estaba saliéndome del camino del escritor, aunque no me diera cuenta del todo, y un día sentí la necesidad de retomarlo, como cuando le das un golpecito al cochecito del Scalectrix para que vuelva a su riel; sólo que en mi caso fue un golpe bastante grande, porque tuve que llevar adelante varios cambios en mi vida para escribir Benjamin. No sé a quién perteneció la mano encarriladora; me gusta pensar que a mí, pero quién sabe. En cuanto al género, siempre me gustó el misterio y el terror, así que allí nunca hubo dudas.

4-AI- ¿Tienes algún autor favorito? ¿Alguien a quien tengas como referente?

FA –¡Sí! Stephen King. Probablemente uno de los autores contemporáneos más menospreciados por los que no lo han leído, y por algunos que sí lo han leído también.

5-AI- ¿Qué hace Federico Axat cuando no escribe?

FA –Me gusta mucho el cine y las series de televisión, y por supuesto también la lectura. Esos son mis pasatiempos de cabecera. Pero el tiempo dedicado a ellos es variable. Hay etapas bien diferenciadas cuando escribes una novela; en mi caso los dos primeros meses de redacción suelen ser los más placenteros y en ellos me sumerjo en la trama, pensando casi todo el tiempo en ella; después de ese lapso, más o menso por la mitad de la novela, me sucede que las ideas van más rápido que la pluma (o el Word, en mi caso) y la escritura empieza a estar acompañada de cierta incomodidad, que va creciendo a medida que el tiempo pasa, hasta que, al cabo de cinco o seis meses, empiezo a sentir que es hora se quitarse la novela de encima, que molesta. Luego vienen las revisiones, por lo menos dos antes de que la novela esté aceptable. Desde mi óptica, el trabajo de escritor tiene algo de tortuoso. Sí, es fantástico inventar una historia, un mundo nuevo lleno de personajes que has creado (en mi caso es así) desde cero. Si tienes la posibilidad de ver tu libro publicado, ¡mucho mejor! Pero el proceso lleva tanto tiempo, que es difícil pensar en el “todo” cuando estás inmerso en él. Es como cuando eras niño y ansiabas que llegara la Navidad, y estabas en Agosto, ¡mejor olvidarse! Y aquí es lo mismo. Si piensas en lo que te falta, lo más probable es que te precipites. ¿Recuerdas Athman cuando al principio me dijiste que podía explayarme en las respuestas e irme por las ramas?

6-AI- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo editorial? Cuéntanos cómo fueron tus primeros pasos y cómo fue la experiencia.

FA –Como los de un insecto caminando en un postre de gelatina. Así me siento todavía. De todas maneras, no aspiro a entender (ni mucho menos conquistar) al mercado editorial, ni a escribir libros que lea todo el mundo. Me gustaría hacerme de un público que guste de mis historias y me siga, pero no tiene que ser multitudinario.

7-AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?

FA –Ahora estoy terminando de revisar una novela cuyo título no me atrevo a revelar, porque todavía hay tres en danza. Es la primera que escribo donde los protagonistas son niños. Se reúnen en el bosque de Carnival Falls, la ciudad ficticia donde también tiene lugar Benjamins, en la que hay niños muy muy malos, aventuras, secretos por revelar y hasta historias de abducciones extraterrestres. Es una novela sobre la que he depositado muchas expectativas. La trama es escurridiza, ambigua, cada revelación parece multiplicar las posibilidades en lugar de acotarlas. En todas mis novelas hay finales que (intento, al menos) sorprendan al lector, y en esta me he impuesto llegar lo más lejos posible. Espero haberlo conseguido. Todavía nadie la ha leído.

8-AI- ¿Cómo te ves… digamos… dentro de 5 años?

FA –En la antesala de los cuarenta, una edad que a medida que me acerco me inquieta menos. Seguro que seré mejor escritor, si sigo ejercitándome. Sería emocionante tener cinco novelas publicadas.

9-AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura de género? ¿Crees que poco a poco vamos avanzando? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público están dándole por fin la importancia que se merece a estos géneros nuestros ( Terror, Fantasía y Ciencia Ficción), tan denostados hasta hace bien poco o, por el contrario, sigue siendo catalogados como géneros minoritarios ?

FA –Como te decía antes, no entiendo mucho de los mandamientos del mercado editorial, ni de la crítica, para el caso. Supongo que hay de todo. No creo que un genero en sí deba ser más importante que otro, o ser denostado; en todo caso hay libros mejores que otros, eso sí, independientemente del género al que pertenezcan. Plantear que un género es mejor que otro no tiene sentido. Es como decir que una raza es mejor que otra.

10-AI- Si Federico Axat no fuera escritor, ¿hubiera sido…?

FA –Si tuviera la capacidad de hacer cualquier cosa, supongo que elegiría ser músico. Me encanta la música y me parece fascinante la inmediatez que tiene desde el punto de vista de su creación (la antítesis de lo que ocurre en literatura). Haciendo un paralelismo entre ambas disciplinas, cuando el escritor tiene una idea (si escribe novela) es apenas una semilla, deberás esperar meses para verla convertirse en árbol, y años para que alguien más lo admire. Un músico puede lograr lo mismo en segundos, aunque si pensamos en el proceso de grabación de un disco los tiempos se aproximen más a los literarios.  Volviendo al tema inicial, supongo que ser director de cine no estaría nada mal tampoco. Aunque dirigir películas sea casi lo mismo que escribir pero con una tonelada de problemas adicionales; mejor entonces la hoja en blanco y el bolígrafo.

11-AI- A Federico Axat le asusta……

FA –La realidad.

12-AI- Por último… Cuéntanos cuál el último libro que has leído, la última peli que has visto y el último cd que has escuchado.

FA –Estoy leyendo RETRUM, de mi queridísimo amigo y escritor Francesc Miralles, que tuvo la deferencia de regalármelo con una dedicatoria muy bonita. Es literatura juvenil, de la que he leído muy poco, pero me la estoy pasando fenomenal. Si Francesc fuera lanzador de dardos daría siempre en el centro de la diana.

La última película que he visto es El caso 39, con Renée Zellweger. Las películas de suspenso y terror a veces se repiten, y puede ser el caso de ésta, pero yo la disfrute muchísimo. Si la película es buena, no me importa en absoluto considerar un posible final mientras la veo; normalmente esto acrecienta mi interés, porque quiero saber si estoy en lo cierto o no. Y como lo que busco en el cine es pasar un par de horas a gusto y nada más, me basta y me sobra.

El último Cd ha sido Rabbit de Collective Soul. Fabuloso.

AI- Pues eso es todo, Federico. Un placer hablar contigo.

FA –Gracias a ti, Athman. Un abrazo.