Un cuento oscuro, de Naomi Novik (Planeta, 2016)

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

 

-Libro ganador del Premio Locus y del British Fantasy Award a la mejor novela de fantasía 2016-

uco1Agnieszka tiene un don: es capaz de romper, manchar o perder cualquier cosa que lleve puesta en cuestión de segundos. Vive en el valle con su familia y es feliz en su pequeño y asilvestrado hogar. Pero la maligna y retorcida presencia del Bosque se cierne desde hace años sobre todos ellos. Para protegerse, el pueblo confía en el poder de un misterioso mago conocido como el Dragón, el único capaz de controlar con su magia el poder del Bosque. A cambio de protección, pide una sola cosa: cada diez años podrá escoger a una chica y se la llevará a su torre, un destino casi tan terrible como caer presa del Bosque. El día de la elección se acerca y Agnieszka tiene miedo. Sabe —de hecho todo el mundo sabe— que el Dragón escogerá a Kasia, la más bonita, la más valiente de todas las aspirantes. Y, también, la mejor amiga de Agnieszka. Pero cuando el Dragón llega, para sorpresa de todos, no es a Kasia a quien señala…

Antes de adentrarme un poco más en mis impresiones generales sobre este libro, decir que Un cuento oscuro tiene una de las atmósferas más terroríficas que me he encontrado en mucho tiempo: Naomi Novik ha creado una historia donde la presencia de un mágico y tenebroso Bosque (donde no pueden faltar esos parajes repletos de peligros que acechan a los personajes) se torna en una importante e imponente figura colosal para el devenir de los acontecimientos.

Uno de los personajes que más me ha gustado es el del Dragón, repleto de misterios ocultos que hacen que nunca dejemos de conocerlo del todo, y eso a cualquier lector gusta, ya que quieres saber cada vez un poco más, sirviendo este recurso para estar enganchado a la trama sin apenas esfuerzo.

Los demás personajes (Agnieszka, Kasia…) son igualmente perfiles que cuentan con un magnetismo importante, convirtiéndolos por méritos propios en protagonistas que están tan bien trabajados que no decepcionan.

uco3Otra de las características más llamativas de este libro es la ausencia de diálogos, ya que la historia está narrada desde el punto de vista de su protagonista. Entiendo que este recurso narrativo pueda echar para atrás a más de un lector, y más cuando el ritmo adolece de ciertas irregularidades que acaban provocando que la trama avance en ocasiones a trompicones.

Sinceramente, lo que menos me ha gustado es la trama romántica: agradezco que sea una parte secundaria en el libro y que no ocupe demasiado en el mismo, porque sin lugar a dudas hubiera restado puntos al resultado final.

A pesar de estos fallos menores, la escritora se las ingenia para introducir los necesarios giros que precisa este tipo de narrativa, todos ellos enclavados en esa magnífica ambientación que he mencionado anteriormente.

En definitiva: Un cuento oscuro puede resultar al principio una lectura un tanto densa y compleja, pero que nos va ganando poco a poco, transformándose en uno de esos libros que te sorprende…y eso partiendo de la base de que se trata de un debut literario; “Miedo” me da lo que nos pueda ofrecer Naomi Novik en un futuro cercano…

 

Ficha técnica

Titulo: Un cuento oscuro

Autora: Naomi Novik

Editorial: Planeta Internacional

Páginas: 700

ISBN: 978-84-08-15148-7

Precio: 19.50 euros

 

 

 

Extraño Oeste, de VVAA (Los libros del Innombrable)

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

eopHoy venimos con Extraño Oeste, una antología atípica, una obra curiosa por su propia naturaleza y cuyo propósito, después de la obviedad que sería decir que es entretener, quiere ser un homenaje muy especial a un género que demasiadas veces ha ido visto con cierto desdén y relegado al olvido, sin reparar en todo lo que le debemos, su enorme influencia en la cultura popular y su innegable poso en  el imaginario colectivor: El western.

¿Quién no ha jugado de pequeño a indios y vaqueros? ¿Quién no conoce al Llanero Solitario? ¿Quién no ha oído hablar de Billy El Niño, de Buffalo Bill, de Calamity Jane o del más famoso duelo de todos los tiempos, acontecido en el O.K. Corral?

Los que tengáis mi edad, a buen seguro recordaréis aquellas maravillosas películas del sábado por la tarde, en las que un durísimo John Wayne le echaba arrestos como un verdadero hombre, junto a unos pocos marginados y perdedores, para defender la ley en Rio Bravo. También quedarían grabadas en vuestras pupilas las imágenes de un Gary Cooper caminando solo en una calle desierta, rumbo a su destino. Y como no, al duro de Clint Eastwood, cubierto con su poncho y purito en boca, repartiendo plomo en un cementerio, enfrentado a otros dos granujas como él.

Son conceptos imborrables, que van más allá de la estética o la idea de magnificar un periodo histórico duro y cruel, de darle una pátina épica y cubrirlo con la gloria de leyenda. El western, en sí mismo, se ha construido un universo propio, regido por unas leyes definidas y claras que nos llevan de forma inmediata a pensar en la libertad, en el fatalismo, en el solitario camino del héroe que se enfrenta a su destino. La ambientación es tan importante que supone en si misma el cincuenta por ciento de su impronta. El desierto, los páramos solitarios, grandes extensiones en las que uno tiene frente a si la única ayuda de sí mismo y el revólver que espera paciente en su funda. Pueblos nacidos de la sangre y el polvo, de las disputas con los indios y de la fiebre del oro. Edificios de madera que pretenden ser el primer paso al intento de civilizar una tierra tan salvaje e indómita y la imagen del saloon, con sus puertas batientes, en cuyo interior hallaremos al pianista, al sheriff al que no le gustan los forasteros, al tahúr sentado en la mesa de póker , a los matones del pueblucho buscando gresca y como no, a las prostitutas, flirteando con los clientes para sacarles los pocos dólares que aun queden en sus bolsillos tras apurar ese whisky que sabe a matarratas.

Imágenes poderosas. Hay quién diría que son tópicos y puede que así sea. Pero es indudable que se han convertido en  figuras arquetípicas, tan arraigadas en el subconsciente que  es imposible refutar su poder.  Un poder que ha traspasado las fronteras y el espacio, alimentando la imaginación de varias generaciones y convirtiéndose en parte de los materiales que han cimentado las bases sobre la que infinidad de autores de nuestro tiempo han construido sus obras. Directores de cine, escritores, ilustradores… Todos ellos se han visto influenciados por él, por lo que el western representa, a la hora de contar sus propias historias.

Desde el cine y las series de televisión, hasta varios escritores contemporáneos, todos ellos han bebido de esas fuentes y han construido  moldeando su legado para ofrecernos las mismas historias de antaño desde un nuevo punto de vista. No importa que no queden guerreros indios en las praderas, ni que en lugar del desierto de Arizona todo suceda en una carretera cualquiera de una Australia post-apocalíptica, en una estepa bajo la aurora boreal o incluso el espacio. No importa si nuestro héroe no es un cowboy, sino un policía (Mad Max), un motero (Mac, en Esta noche arderá el cielo, de Emilio Bueso) o el piloto de un carguero espacial (“Mal” Reynolds, en Firefly, de Joss Whedon). Da lo mismo, porque su esencia, lo que nos cuenta y la forma en la que lo hace, los elementos que componen la función, son puro western.

Quizá una de las obras que mejor representa eso, la  naturaleza del western en otro tipo de historias difíciles de definir y clasificadas dentro del amplio espectro del fantástico, se halla en la saga de La Torre Oscura, de Stephen King, quien hace suyo el espíritu del género y lo lleva a nuevos niveles, a nuevos escenarios, mezclando en una amalgama de corte fantástico, en la que la fantasía toma las riendas, sin perder un ápice de su esencia por el camino.

No es algo nuevo el mezclar géneros y el western no es una excepción. Las novelas weird ya habían hecho lo propio, mezclando pistoleros e indios con criaturas terroríficas, lugares imposibles y aventuras en otros tiempos. En el cine, durante años hemos visto cosas como la divertida House 2, los viajes en el tiempo de Regreso al futuro 3, el western-punk  de la inefable Wild Wild West con Will Smith y hasta esa cosa que fue Cowboys vs Aliens. La verdad es que los resultados, salvo unas pocas excepciones, han ido entre  la comedia y el despropósito,  algo que no sucedía con la literatura. Parece que en la escritura y los comics, este tipo de historias encuentran su verdadera formula. El medio impreso parece ser su formato natural, donde mejor funciona.

Y con Extraño Oeste, se confirma, al menos para mí, esa premisa. Pese a no pretender crear escuela y tener en mente que la antología no es sino puro entretenimiento, sin más pretensión que divertir y homenajear al género, dentro de unos parámetros en los que el fantástico es el vínculo de todos los relatos, las historias que nos cuentan sus autores muestran el gran respeto que sienten por el género, su consideración al mismo y el cariño que manifiestan por él.

La complicidad, el mimo, el buen uso de los elementos que hacen del western lo que es, utilizados para contarnos  ocho historias imposibles, fantásticas, aterradoras o surrealistas, con un nivel bastante más alto de lo que solemos encontrar en este tipo de recopilatorios. Distintos en foques, distintos temas, pero siempre manteniéndose fieles a unos principios y a una premisa clara, que es el amor por un género que parece estar de vuelta.

En lo personal, me ha gustado bastante. Hay algunas verdaderas joyitas entre sus páginas y he notado cierta predisposición a experimentar, a abrir nuevas puertas, sin limitarse a caer en lo fácil. No son historias complejas, pero sí atrevidas y que logran con creces su objetivo.

Con una más que elogiable variedad de registros, la tónica general es de una gran calidad literaria, de conjugar con bastante acierto los distintos estilos de cada autor y de no haberse limitado a cumplir con un encargo con lo primero que han pillado. Se nota la dedicación, la preocupación por ofrecer buenas historias, que se desmarquen del resto, con su propia personalidad.  Una antología distinta, muy disfrutable y que os puedo recomendar sin pudor alguno.

Mención especial al diseño de cubierta, steampunk con aire pulp quetiene su encanto, jugando con la sensualidad y la nostalgia de los setenta.

 

Extraño Oeste

VVAA

Editorial. Libros del Innombrable

ISBN: 9788492759798

Páginas: 238 págs.

PVP: 16,66€

 

Juglar, de Rafael Marín

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

juglarHoy venimos con Juglar, de Rafael Marín, novela que  resultó finalista del Premio Minotauro en el 2006 y que Sportula ha tenido a bien en recuperar en una nueva edición y nueva portada, permitiendo de este modo que todos aquellos que no pudieron disfrutar de ella en su momento,  tengan ahora  la oportunidad de dejarse seducir por una obra donde la mejor fantasía histórica, el género de aventuras e incluso la picaresca tradicional en todo su esplendor tienen cabida.

Abandonado de niño en un monasterio, Esteban de Sopetrán parece destinado a pasar su vida entre monjes, libros y rezos… Pero el destino no quiere que esa sea su vida: no tardará en abandonar el monasterio como escudero de don Fernán y, de manos de su señor, descubrirá que el mundo está plagado de oscuras fuerzas mágicas para las que está dotado de un modo innato. A partir de ese momento, su vida se convertirá en una sucesión de aventuras y desventuras, una búsqueda personal en la que su camino se cruzará varias veces con el de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.

A caballo entre la fantasía y la historia, el horror y la magia, la guerra y el amor, Rafael marín construye en Juglar una epopeya fascinante en la que lo picaresco, lo mágico y lo épico se combinan a la perfección para reconstruir un siglo XI fantástico e inquietante.

Cabe destacar lo ambicioso de la obra. Una prosa trabajada, con cadencia y ritmo, muy entretenida, que nos presenta a unos personajes bien construidos y que nos sumerge por completo en una época de nuestra historia maravillosa y trascendental, utilizando elementos fantásticos que se alejan de la corriente anglosajona y recuperan la imaginería popular, trayendo de vuelta esos mitos y leyendas que nos son propios y que desgraciadamente, han quedado demasiado relegados en el olvido.

Esteban de Sopetran, nuestro protagonista principal, es toda una imagen arquetípica. Huérfano. Aventurero. Juglar. Pícaro desvergonzado. Escudero. Mago.  Un héroe por excelencia, destinado a vivir mil aventuras y dejar huella allí por donde pasa. Tras ser abandonado en un monasterio y quedando al cuidado de los monjes, su destino le llevará años después a abandonar el convento  siendo el escudero de un noble que le iniciará en los secretos de la Magia y también, a conocer a quien en el futuro, se convertirá en un héroe legendario: Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como El Cid Campeador. Ambos personajes se reencontrarán a lo largo de sus vidas en reiteradas ocasiones, como si sus destinos estuviesen ligados de algún modo. Y al final del camino, cuando al valiente Rodrigo le llega la hora, cuando con su muerte nace la leyenda que  ha perdurado hasta nuestros días, Esteban estará allí, como parte fundamental de la misma, aunque su nombre no sea recordado en la posteridad.

Resulta curioso que la presencia del Cid sea a la vez, uno de los mayores alicientes de la obra y al mismo tiempo, uno de sus mayores  hándicaps. Es evidente que cuando Rodrigo hace aparición, la novela gana enteros y eso es porque su figura llega a eclipsar al verdadero protagonista.  Esteban, aún con todo su carisma y personalidad, a pesar de todas sus aventuras y sus tribulaciones, palidece y queda relegado a un segundo plano ante la imponente figura de Rodrigo, que acapara toda nuestra atención. Mientras el Campeador no entra en escena, las andanzas de Esteban nos resultan más que interesantes; divertidas en ocasiones, trágicas en otras, interesantes todas ellas.  Su talante, su desparpajo, su forma de hacer las cosas, nos enamora por completo y resulta uno de los mejores personajes que uno pueda encontrar en una novela de este tipo. Pero es que El Cid se lo come, casi sin pretenderlo. Buena culpa de ello es el peso de su imagen en el colectivo popular, en cómo ha calado en nuestras mentes y lo arraigada que tenemos su figura en nuestro subconsciente. La mitomanía generada alrededor de Rodrigo la llevamos instalada de fábrica y resulta imposible competir contra eso.

rafaOtro detalle que hay que señalar es la cantidad de cosas que le suceden a Esteban. Un personaje como este, necesitaría de muchísimas páginas más para desarrollarse como merece.  Las aventuras de nuestro héroe dan para varios volúmenes y el aglomerarlos todos en una sola novela, hace que en ocasiones  la narración se vuelva algo atropellada, sin lugar para el descanso, sucediéndose situaciones y sucesos uno tras otro, sin dejar respirar al lector. No hay transición entre unos hechos y otros, a pesar del tiempo y la distancia entre ellos. Eso hace que nos quedemos a veces con ganas de saber, de conocer más a fondo o simplemente,  de tomarnos un respiro, algo que no sucede, obligándonos a seguirle ese ritmo endiablado a la historia. Estamos ante uno esos raros casos en que uno pediría muchas más páginas, no para que nos cuente nuevas historias, sino para que se explayase con las que ya contiene. No hay paja ni relleno y le vendría bien poder desarrollar sin prisas ni vértigo lo que se nos expone. Me atrevería incluso a pensar en que una saga en condiciones le haría justicia, un par de títulos, donde el ritmo fuese ligeramente más pausado y  deteniéndose en los detalles, en las formas, en profundizar, sin agobios ni apremios.

A pesar de estos dos puntos mencionados, hay que dejar claro que Juglar es una obra muy, muy recomendable,  que se lee en un suspiro y que  cumple con creces nuestra expectativas.  Una lectura muy satisfactoria, que como digo, nos trae de vuelta  a un héroe por el que muchos sentimos pasión, con un protagonista  de esos que calificamos emblemático, como un golfo encantador con talento y gracia, y lo que más me ha gustado: El hacer uso de una tradición fantástica propia, nuestra, que resulta un placer recuperar y ver utilizada con tanto acierto, con un nivel muy por encima de lo que suele ser habitual en este tipo de historias.

 

 Juglar

 Rafael Marín

 Editorial: Sportula

ISBN: 9788415988397

Páginas: 292 pág.

PVP: 16€ (eBook: 3,50€)