El Monstruo en mí, de José Ignacio Becerril Polo

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Con muchísimo retraso y esperando que sepáis perdonarme, os traigo hoy la reseña de una antología de relatos fascinante. Se trata de “El Monstruo en Mí“, de Nacho Becerril y ha sido editada por la editorial Saco de Huesos, en un volumen que reúne tres novelas cortas y seis relatos donde el autor nos descubre esa oscuridad de la que siempre os hablo y que todos llevamos en nuestro interior.

Porque Nacho conoce esa oscuridad, esos monstruos que permanecen agazapados bajo la superficie, ocultos a la vista de los demás. Esos pensamientos, esas situaciones, esos miedos y recelos que sirven de detonante para que nuestra faceta más oscura y perversa se manifieste por completo, para terror y asombro de nosotros mismos y de los  que nos rodean.

Pero aun así, resulta curioso constatar que tras tanto horror, se perciba un brillo de esperanza. Tenue, apenas perceptible, pero existente. Nacho deja un resquicio, una grieta a la que aferrarnos y eso se hace evidente en “El hombre que soñaba con Mariposas”, novela corta que cierra la antología y que como digo, se convierte en toda una declaración de intenciones: La forma en que Nacho nos dice que aun es posible doblegar al monstruo, empujarlo de vuelta a su lugar y dejarlo encerrado allí para siempre.

Pero vayamos por partes y no adelantemos acontecimientos.
Quisiera comentar con vosotros lo que me ha parecido cada una de las historias que el autor ha tenido a bien en ofrecernos, así que vayamos por orden…

 

-La ciudad inhabitada– Novela corta en la que el autor juega con nosotros al presentarnos una serie de acontecimientos incomprensibles y aparentemente inconexos entre si, que finalmente confluyen para ofrecernos una historia ya conocida, pero sumamente evocadora y redonda. La descripción de la ciudad y de todo lo que la habita, es inquietante,  logrando crear una atmósfera muy lograda. Pero lo más destacable, es sin duda la forma en que Nacho maneja la narración, llevándonos de un lado a otro, de una escena a otra, sumergiéndonos en la misma confusión y angustia que a su personaje.

 

-De sueños y monstruos-  Relato intenso, en que el autor nos muestra lo difícil que es rendirse ante la evidencia, cuando priman los sentimientos. El juego de permitirnos ver  lo que piensan y sienten los dos personajes, sus distintos puntos de vista y la forma en que entienden lo que ocurre, es lo más reseñable.  No es que el relato no me haya gustado, pero si es cierto que es quizás una de las historias más flojitas del libro y me ha sido bastante sencillo predecir como terminaría.

 

-Todo está hecho-  Brutal, sin concesiones. Duro y directo al estómago, como un puñetazo inesperado que te dobla y te deja sin aliento. Pero todo ello con un tono tan acertado, tan pulcro y adecuado, que lo narrado  te implica por completo. Las descripciones y los detalles con las que Nacho narra las  correrías del asesino y ese final sorprendente, son insuperables.  Una delicia el que en apenas cinco simples líneas,  las últimas treinta y nueve palabras,  sea capaz de noquearte, dándole tal giro al  relato, otorgándole tal crudeza de forma tan inesperada, que no puedo más que
quitarme el sombrero.

 

 -Tumbas en la ciudad-  Un relato muy personal y comedido, que da que pensar. En mi opinión, una lectura interesante y curiosa, que vale la pena leer con atención, pero que cuenta con el hándicap de parecer fuera de lugar en vista de los derroteros que toman el resto de historias.

 

-Casa ocupada-  Sin lugar a dudas, una de las mejores historias de la antología. Maravillosa, terrible, hermosa y dramática. Hacia muchísimo tiempo que no disfrutaba con una historia de casas encantadas como lo he hecho con esta.  Capaz por si misma de eclipsar al resto de relatos, en ella Nacho nos ofrece una historia atípica, con unos
personajes que recordaremos mucho tiempo después de leerla. Las criaturas que habitan entre las paredes de esa casa darían para crear todo un universo alrededor de su existencia. Simplemente magistral.

 

-No habrá descanso en la muerte-   Bien narrado y con una ambientación muy cuidada, este relato peca de previsible desde el primer momento. Una buena historia, pero que no juega en la misma liga que los demás. Me pregunto si en otro contexto, en otro tipo de antología, quizás si ganaría enteros.

 

-Ocho esferas plateadas-  Otra de las grandes joyas de la antología.  Esa atmósfera tan opresiva y perturbadora, la carga de perversión y depravación con la que nos topamos a medida que avanzamos en la lectura,  el veneno que inoculan en el alma del
protagonista esos repulsivos depredadores de ocho patas y como se manifiesta su
verdadera naturaleza,  son una guía al infierno. Un pasaje que nos permite bucear hasta esa oscuridad de la que hablaba al principio de la reseña y que en este caso, se plasma de una manera tan clara y concisa, que resulta difícil no estremecerse.  Narrado con pulso firme y sin cortapisas, es el mejor ejemplo de esos monstruos que se alimentan de nuestros propios miedos y vergüenzas, hasta tomar nuestro lugar en el mundo.

 

-Ni el Infierno querrá tu alma-   Un relato que parte de una buena premisa, pero que me ha dejado bastante frio.  Me ha resultado  confuso en algunos momentos y pese a que como digo, como historia funciona a la perfección, no ha terminado de convencerme. El problema, en mi humilde opinión, es que conociendo a Nacho, el desenlace se intuía antes de tiempo y a que como relato, entiendo que es una historia que no daba para más, por lo que  pretender desarrollarlo era tarea imposible. Sucede como con algunas películas que fallan en “nosesabequé”, que uno las ve y piensa que como un corto, funcionarían. No se trata de un problema de extensión ni desarrollo, sino  más bien de contenido. Aunque la historia esta bien narrada y la trama  es interesante y admitámoslo, trágicamente perversa,  el resultado final no llega a impresionar al lector, al menos en mi caso.

 

-El hombre que soñaba con mariposas-  Y llegamos al final del camino, con esta novela corta que junto a “Casa Ocupada” y “Ocho Esferas”, ocupan el pódium de los
elegidos. Como ya avanzaba al inicio de la reseña,  esta historia me ha llegado. Me he sentido aterrado buscando una salida a ese peculiar infierno en el que despierta nuestro protagonista. Asustado e indefenso frente a las criaturas que recorren sus páginas. Asombrado y perplejo, maravillado ante ese futuro sorprendente  que solo Nacho es capaz de imaginar.

Las primeras páginas son un viaje lisérgico que no te prepara para lo que viene a continuación. La atmósfera onírica que impregna al relato no nos abandona en ningún momento, dándonos la sensación de que acompañamos a esta suerte de Alicia al país
de las maravillas, un lugar extraño, inhóspito y demencial, poblado por seres abyectos y repugnantes, que confundirá nuestros sentidos y nos hará dudar de quienes somos en realidad.

Y cuando llegamos a la parte final, ese cambio de registro que nos obliga a replantearnos todo. Ese giro argumental que nos descoloca y nos maravilla. Ese resquicio de luz, esa utópica e inesperada oportunidad. Un canto a la esperanza, que en un primer momento me dejó a medias (uno, que es un capullo y espera siempre lo peor, la trampa final, el destino fatal), pero que a medida que han pasado los días, ha logrado no solo convencerme, sino dejarme prendado.

 

En definitiva, solo puedo decir que  Saco de Huesos ha publicado una de las mejores antologías  que recuerdo. Que Nacho Becerril es un autor al que no deberíais perder de vista, porque este hombre tiene talento. Muchísimo talento y una imaginación desbordante.

Y que “El Monstruo en Mí” es un libro que no os podéis perder y no hay excusas que valgan.

 

El monstruo en mí

José Ignacio Becerril Polo

Editorial: Saco de Huesos

ISBN: 978-84-939421-7-5

Páginas: 206

PVP: 14 Euros.

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