A 47 metros de Dunkerque

Un artículo de Cristina Béjar.

¡Muy buenas Incoherentes!, hacía dos semanas que quería escribir este artículo, pero las obligaciones de la vida moderna y que ha pillado San Juan y mi cumpleaños en medio (¿cómo puede ser que ya tenga 35, si ayer cumplía 18?), me han retrasado en mi cometido. Os pido disculpas.

Hoy no os traigo una reseña de una peli, no. Hoy os escribo porque he vivido algo que me ha indignado, algo que me ha dolido, algo que no comprendo del todo muy. Así que os pondré en situación:

Supongo que si amáis el séptimo arte, conocéis la fantabulosa sala de cine “Phenomena“. Es un oasis en el desierto, es el chocolate dentro del croasan, es la pipa con más sal de la bolsa… Es una sala como las de antes, con una pantalla enorme, un sonido excelente, butacas cómodas y donde se controla la limpieza, el uso de móviles y las charlas en medio de una proyección. Sí, lo sé, estas cosas deberían ser lo habitual, el civismo y el respeto como banderas, pero sabemos que no. Creo que quien más y quien menos se ha visto en una sala rodeado de WhatsApps, audiocomentarios, pataditas en la butaca y el típico que come con la boca abierta tirándolo todo, ya sean palomitas, hotdogs, nachos, pizzas… (¿en serio sirven todo eso para ver una peli?)

En fin, que no sólo es una pedazo de sala, sino que tiene una pedazo de programación: Joyas antiguas, cine independiente, estrenos, preestrenos, sesiones sorpresa… Es como si el Festival de Sitges se concentrara en la calle Sant Antoni Maria Claret 168 de Barcelona. Una maravilla, en pocas palabras… ¡Oh! Y se me olvidaba, no te clavan media hora de anuncios inútiles antes de la proyección y además, tienen un perrete que me ha robado el corazón.

Bien, una de las ofertas maravillosas que tiene Phenomena, es la “Secret Premiere“: Cada equis tiempo, la sala de Nacho Cerdà, nos ofrece un estreno exclusivo antes de poder verlo en cualquier otra sala, pero sin decir qué estreno será. El precio para socios es de 4€ y para el resto, de 8€. No sé a vosotros, pero a mi el concepto de ir a ver una película sin saber cuál es y por este precio, me parece un lujo.

Normalmente, cuando se anuncian estas sesiones, ya sean de premieres o de grandes clásicos, en la redes se abren las apuestas: ¿Qué se verá?. Bien, el pasado 20 de Junio, las apuestan subieron a un nivel épico. Por lo visto, en Barcelona, se encontraban varios profesionales del mundo del celuloide, entre ellos Christopher Nolan. Ya os imagináis el hype.

Esa noche cuando Nacho salió a presentar la película, dijo lo siguiente: “Yo no soy Christopher Nolan, ni esto es Dunkerque“, risas. Lo que se proyectó fue la película independiente “A 47 metros” (en ese momento las risas fueron menores), que en EEUU tiene buenos resultados de taquilla, y que se verá en nuestro país el 21 de Julio. Si no estoy mal informada, se hizo coincidir esta premiere con el aniversario de “Tiburón“, ya que “A 47 metros” va de tiburones. Que no sé a vosotros, pero a mi me parece un género muy entretenido.

Y aquí es donde viene mi indignación. Tal vez yo sea una persona rara, o zen, o agradecida, o pasota… No lo sé. Pero a mi no me pareció mal la elección de dicha cinta, ni siquiera se me pasó por la cabeza imaginarme a Nacho y a su equipo encerrados en un cuarto con luz tenue, maquinando un plan oscuro y retorcido para trollear a su audiencia y reírse a mandíbula batiente, mientras toman un Martini y acarician un gato.

Pues no. Más bien pensé en lo difícil que debe ser proyectar una película en premiere, si es caro, si se tiene que conocer a mucha gente para poder llevarlo a cabo, que el cine estaba lleno, ¡oh! qué ricas palomitas… No se me pasó por la cabeza algo negativo. Pero a mucha otra gente, sí. Gente que ni corta ni perezosa se lanzó a las redes sociales a dejar manifiesto su malestar, utilizando palabras tales como: timo, estafa, broma pesada, basura… Y acusando a Phenomena de que no había cumplido, que les habían tomado el pelo, que esa premiere no estaba a la altura de esa sala, que con lo cara que es la entrada ya podían haber puesto algo mejor…

Y sí, esta es la era digital, la era de escribir ante un teclado lo que se me antoje, la era de yo, yo, yo, yo… Así que, esta actitud de algunos, me molestó enormemente, ya que ninguno de nosotros sabía qué película iba a ser la proyectada y tampoco estábamos obligados a quedarnos viendo algo que nos interesa.

Está claro que tengo 35 años, que cuando era cría tenía que coger el metro para llegar a la sala de cine y así ver el estreno mensual (si había suerte), que me educaron para reconocer y agradecer adecuadamente el esfuerzo de los demás, sean quienes sean, a agradecer las sorpresas, a valorar lo que tengo… Y me cuesta tanto entender esas exigencias, esa mala sangre, ese egoísmo… que me da la sensación de que me he perdido algo durante estos años. Porque aunque le doy vueltas a esos comentarios, no logro entender porqué hay personas con tan poco respeto, deferencia y empatía hacia el trabajo de los demás.

Así que quiero aprovechar para decir: Gracias Nacho, gracias Phenomena, nosotros, todos los que hemos visto este evento como algo positivo, seguiremos disfrutando de vuestras sesiones siempre que podamos.