Seppuku, de Masaki Kobayashi.

Por Santiago Sánchez Pérez

 

Quizás las películas que vemos durante nuestra niñez, son las que nos dejan imágenes que nos quedan marcadas para siempre. Una de esas películas fue “El más allá” del director nipón Masaki Kobayashi. No recordaba ni el nombre de la película, pero esos cielos pintados me dieron la pista para descubrirla y así esa fue una de las primeras películas que iniciaron mi colección. Años más tarde, pude conseguir ya en formato DVD la que hasta el momento es mi película preferida de su filmografía, se trata de “Seppuku” más conocida en muchas partes del mundo como “Harakiri”.

Dirigida en el año 1962, Seppuku adapta la novela del escritor Yasuhiko Takiguchi, autor también de la novela “Rebelión” que Kobayashi adaptaría unos años más tarde (1967).

El argumento parece sencillo: Hanshiro, un veterano samurái empobrecido y sin nada que perder, se dirige a la mansión de un señor para solicitar que le presten el patio y asistencia para cometer Seppuku, el famoso suicidio ritual que los misioneros tradujeron como Hara-Kiri literalmente (abrirse el vientre).

Los señores piensan que es otro guerrero empobrecido a causa del largo periodo de paz tras las guerras civiles anteriores al shogunato Tokugawa, que espera que los dueños le ofrezcan una limosna para evitar el suicidio, y para disuadirle, le explican lo que le sucedió a un joven que intentó esa táctica y que fue obligado a pasar por el ritual a pesar de descubrirse que el filo de sus espadas era de bambú.  Lejos de minar su determinación, Hanshiro insiste en seguir adelante con el ritual… pero antes de poner fin a su vida, resulta que también él tiene una historia que explicar.

El film aparte de ser una feroz crítica a la hipocresía, es uno de esos films que cuentan con la virtud de hacerse cortos a pesar de una duración que supera las dos horas y el ritmo pausado tan propio de las películas niponas. ¿Cómo lo consigue? Lo primero avisar que no se trata de ningún “chambara”, es decir esas películas llenas de combates a espada y casquería (la palabra viene de la onomatopeya “chan-chan-bara”) sino de algo mucho más próximo a las películas policiacas, donde un crimen se va desvelando mediante el uso de flashbacks. Eso no significa que no existan duelos a espada, los tiene y además fueron filmados utilizando espadas reales (algo que está prohibido hoy día), con un estilo que me recordó al de los grandes westerns.

Obviamente, para mantener el ritmo en un film de estas características, es necesario apoyarse en el trabajo de unos actores a la altura entre los que destaca su protagonista masculino, el actor Tatsuya Nakadai,  cuya única pega, es que quizás sería algo joven para ese rol a pesar de estar caracterizado de forma apropiada para parecer algo más mayor de los treinta años que tendría más o menos (apenas se llevaría 8 años con la actriz que interpreta a su hija).

No quiero arriesgarme a destripar el argumento de la película, ya que haría perder muchos enteros a quienes aún no hayan tenido la ocasión de verla, pero se trata de uno de esos films que al terminar dejan sensaciones en el espectador, en especial la primera vez.

Por último mencionar que existe una segunda adaptación de la novela, muchas más reciente dirigida por Takashi Miike que siendo una gran película,  para mí está un poco por debajo, entre otras cosas por sus últimos compases, aunque para gustos los colores.

 

CINE: La doncella, de Park Chan-Wook

Por Santiago Sánchez Pérez

ladon2Creo que fue en el año 2004 cuando gracias al festival de cine fantástico de Sitges, descubrí al director surcoreano Park Chan-Wook de la mano de su película “Old boy”. Gracias a ese éxito, llegarían (algunas en formato DVD) películas como la excelente J.S.A. un thriller militar ambientado en una zona fronteriza entre las dos coreas. Las otras dos películas que completan su trilogía sobre la venganza, la muy valiente “Soy un Cyborg pero no pasa nada” (valiente por el brutal cambio de registro que no gustó a todos sus fans, aunque al que escribe estas líneas le pareciese una genialidad).

Poco a poco, el señor Park se había convertido en uno de mis directores de culto y aunque su siguiente film (Thrist) me pareció una buena película… pero un poco por debajo de sus anteriores trabajos por un ritmo lento y un metraje que se me antojó excesivo, no por ello perdió mi confianza ni al leer la noticia de que su siguiente film, sería su primer trabajo con actores americanos, algo a lo que ya se había negado en otras ocasiones. Quizás fuese por un prejuicio, pero esa fue la primera de sus películas en la que me quedé dormido. Así que me tocó revisarla en DVD… y mis impresiones no mejoraron. Puede que para otros fuese un gran trabajo, pero la consideré su primer resbalón. Quizás por eso, al leer que su siguiente trabajo como director, sería la adaptación de la novela “Falsa identidad” de la escritora Sarah Waters, busqué algo de información al respecto y lo que leí no me llamó demasiado la atención. Trataba sobre la relación lésbica entre una ladrona que entraba a trabajar como doncella de una señorita que vivía aislada junto a su tío en una mansión victoriana, para que su compinche pudiese seducirla y desvalijarla.

Tampoco ayudó el que la película apenas tuviera distribución en una ciudad como Barcelona y por descontado, no contó con la más mínima publicidad. Su estreno se limitó a un par de salas en versión original subtitulada. Confieso que tras los dos últimos trabajos de su director, mis expectativas no estaban demasiado altas, pero aun y así acudí a su visionado el fin de semana de su estreno (ya que sospeché que no duraría mucho en cartelera) y para mi sorpresa me pareció no solo uno de los trabajos más redondos de su director, sino una de las mejores películas que he visto en 2017.

ladon3Como me gusta recordar de vez en cuando, no todos tenemos los mismos gustos y aunque a mí esta película me parece una genialidad, se trata de uno de esos films que no conectará con todos los públicos y que puede herir la sensibilidad de los espectadores de mentalidad más cerrada. Durante el pase de la película, calculo que no seriamos más de cincuenta espectadores los que estábamos sentados en la sala y al finalizar la misma, quedábamos una treintena. Ello se debe a que muchos se levantaron y se marcharon durante la emisión de algunas situaciones de carácter sexual entre las protagonistas femeninas (vamos dos mujeres manteniendo relaciones sexuales), dichas secuencias, no creo que puedan ser calificadas como pornográficas… pero si algo más subidas de tono de lo que puede estar acostumbrado el espectador medio de cine comercial.

Quitando ese aspecto, que en unos tiempos en los que se popularizan novelas sobre millonarios obsesionados con la dominación sexual y el BDSM, no deberían ser un problema, tenemos un thriller con una excelente factura técnica, tanto por parte de una fotografía muy cuidada, unas interpretaciones excelentes tanto por parte del elenco principal, como de los secundarios y un argumento con los giros suficientes, como para que un film de más de dos horas de duración me pareciese corto.

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En la medida de lo posible, recomiendo su visionado en versión original subtitulada. En parte para que no se pierda en gran medida el trabajo de los actores y en parte por no haber visto la versión doblada y desconocer la calidad de su doblaje, algo que en otros casos, jugó en contra del trabajo de este director, como en el caso de “Old Boy” que le adjudicó a su protagonista la voz del mismo actor de doblaje que se encarga por ejemplo de Homer Simpson (que no digo que sea mala… pero desde luego si muy alejada del registro original).

 

Las Flores de la Guerra, de Zhang Yimou

Una crítica de Mitsuko C.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Zhang Yimou.lfdlg

Guión: Heng Liu.

Música: Qigang Chen.

Fotografía: Xiaoding Zhao.

Reparto: Christian Bale, Ni Ni, Xinyi Zhang, Shigeo Kobayashi, Atsurô Watabe, Dawei Tong, Tianyuan Huang, Paul Schneider, Bai Xue, Takashi Yamanaka, Shawn Dou, Kefan Cao, Hai-Bo Huang, Junichi Kajioka.

Productora: Coproducción China-Hong Kong; Beijing New Picture Film Co. / EDKO Film / New Picture Company.

Duración: 146 minutos.

Tráiler: http://www.youtube.com/watch?v=uggDoshgcPI

“Año 1937, nos encontramos en el escenario de la “Segunda Guerra Chino-Japonesa”, en el momento en el que el ejército japonés lleva a cabo la toma de Nanking. John (Christian Bale) es un maquillador de cadáveres muy amigo del alcohol, cuya misión es  ocuparse del párroco de la iglesia católica de dicha ciudad, tras su fallecimiento.

Al llegar se encontrará con  una docena de asustadas chiquillas y un joven que intentan sobrevivir tras la muerte de su protector y de su guía espiritual y la llegada inesperada de unas mujeres de moral distraída que buscan refugio y protección ante las atrocidades de la guerra”

Hablar de Zhang Yimou es hablar de poesía, de alegorías, de belleza, de emociones; es como un pintor ante un lienzo desnudo. Poco a poco va creando un mundo bello pero a la vez lleno de horror y tristeza que no puede dejarte indiferente. Da igual que seas el más duro de tu barrio, si ves una película de Yimou, llorarás como un niño al que le han quitado un caramelo y esto es porque el director habla de cosas cotidianas, algo que te podría pasar a ti y lo sientes tan dentro que te oprime.

Esta película no puede ser diferente, aquí ves la evolución del personaje de Christian Bale, alguien que al principio puede caerte mal por su cinismo y falta de empatía, pero que poco a poco irá dándose cuenta de lo que realmente merece la pena en la vida: no son las apariencias, no es el egoísmo y el “yo, yo, yo, dame, dame, dame”, sino que encontrará en el sacrificio y en el valor, la verdadera esencia de la vida misma.

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La amistad, el amor, la entrega y ver las atrocidades que los hombre pueden cometer en estados bélicos son el marco de esta obra maestra basada en novela de Yan Geling, ‘Las trece mujeres de Nanking’, que narra un suceso real que todavía hoy conmociona a China y que está tratada de una manera exquisita con planos y cromatismos muy típicos de este director, que al captar con la cámara la mirada de una de las niñas refugiadas, puedes comprender todo lo que esconde la vileza del ser humano.

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