Última etapa: Los MAESTROS siguen vigentes, cuarenta años después.

Por R. G. Wittener

Resulta muy curiosa la manera en que el destino hace que ciertos elementos acaben cruzándose en tu vida. Y, sí, eso significa que creo en que las casualidades ocurren. Pero es que resulta muy difícil no hacerlo, cuando te ocurren cosas como la compra del ejemplar de este libro. Porque llegó a mis manos en una compra de una librería “de viejo”, y yo no soy un gran cliente de las librerías de segunda mano. Ni siquiera un cliente asiduo. He visitado alguna, haciendo tiempo mientras esperaba a que llegase el amigo con el que había quedado, y he hecho uso de sus servicios para regalar algún libro que ya no se podía conseguir de otra manera; pero ese es el escaso bagaje de mi experiencia con estos comercios. En comparación con ciertas amistades, casi no soy ni un novato. Claro que, si no me preocupase el espacio que iban a a acabar ocupando en mi casa, quizás dejaría sueltas las riendas a mi curiosidad lectora y atacaría sus estanterías con más fervor. El hecho es que, durante la última HispaCon, y aprovechando el tiempo libre que me había quedado entre una charla y otra, me fui paseando por los puestos de las distintas editoriales y librerías. Con más intención de mirar y apuntar títulos con vistas a un futuro que con la idea de comprar, por miedo a volverme a casa con el doble de peso en la maleta. El caso es que uno de ellos, una librería de segunda mano, tenían bastante rebajados los precios. Y reconocí las portadas de varios libros de ciencia-ficción y fantasía, por los ejemplares que había leído en la biblioteca del barrio cuando era un adolescente y podía dedicarle toda la tarde a la lectura. Así que empecé a curiosear y a pensar en la cantidad de textos “clásicos” del género que aún tengo en el debe de lectura, y mi habitual renuencia a saturar la biblioteca de mi casa se relajó por un instante. Y, pensando en que lo mejor era jugar sobre seguro, escogí un par de libros cuyos autores estaban más que reconocidos. Pero ni por asomo se me podía ocurrir que iba a dar con semejante tesoro al elegir este ejemplar, de entre todos los libros que descansaban allí sus añosas portadas.

¿Por qué digo que este libro es un tesoro? Pues porque Última Etapa es una antología cuyo formato, si nadie se ha atrevido a imitarlo, debería de recuperarse ya. Ahora mismo. Aunque, si se publicase una antología a imitación de ésta, me pregunto si repitirían las temáticas. ¿Eliminarían alguna para introducir otras? ¿Harían la lista más extensa? ¿Son las predicciones sobre el cambio climático un tema con entidad propia, o seguiría dentro de la categoría del fin del mundo? Me gustaría verlo, desde luego. Y estoy seguro de que hay autores más que capacitados para compararse con los maestros de sus páginas, y presentar propuestas igual de válidas (Orson Scott Card, William Gibson, Úrsula K Leguin, Tim Powers, Greg Egan…). No solo por la calidad de sus textos, si no por las reflexiones finales que cada uno de sus autores expresaron respecto al tema que se les propuso, y las obras que ellos mismos recomendaron para quien tuviera interés. Cualquier aficionado a la ciencia-ficción que comprase este libro a mediados de los setenta, es probable que acabase leyendo veinte o cuarenta novelas y relatos de los mencionados en esa sección. E incluso a día de hoy es una guía más que válida para introducir a alguien en la época clásica del género.

Y ya, sin más preámbulos, paso a comentar los relatos que conforman la antología.

 

-Compramos gente, de Frederik Pohl.

Con la premisa de hablar sobre el Primer Contacto, Pohl desarrolló un relato muy crudo del que nadie querría ser protagonista. Y, salvo por el hecho de que su historia se fundamenta en la disponibilidad de la tecnología del “ansible”, lo que nos propone resulta terroríficamente plausible. Primero, porque las distancias que nos separan de otras civilizaciones avanzadas serán, con toda seguridad, astronómicas en un sentido muy literal; y las condiciones medioambientales en las que vivan tan diferentes, que nunca sería posible un “cara a cara”. Y en segundo lugar, porque creo que la naturaleza humana sería capaz de aceptar las condiciones de esa “compra de personas”, ya que está planteada muy bien para jugar con el conflicto interno entre valores morales y beneficios económicos. De hecho, el relato Space Traders, de Derrick Bell (convertido en guión para un episodio de una serie de ciencia-ficción negra, llamada Cosmic Slop, emitido por la HBO) sospecho que le debe bastante al relato de Pohl.

-Los exploradores del voor, de Poul Anderson.

Cuarenta años después, su propuesta puede seguir teniéndose en consideración como una opción válida a los problemas de su temática: la exploración del espacio. El principio tecnológico del relato, por desgracia, sigue siendo una utopía; pues aún no somos capaces de transferir el contenido de un cerebro humano a un procesador informático, y mucho menos lograr que la clonación física vaya pareja a una imitación de la personalidad del individuo inicial. En cualquier caso el relato, moviéndose entre lo romántico y lo dramático, elucubra con solvencia sobre qué sería de unos seres sentientes “obligados” a una eternidad de autoconsciencia sin todo aquello que los definía. Y plantea una interesante dilema sobre la forma de colonizar exoplanetas.

-Grandes giras de evasión, de Kit Reed.

Ante una temática como la inmortalidad, la autora planteó un remedo de solución, un tanto naïf, al dilema de la vejez. Y aunque su idea podría ser del agrado de muchos, no resultaría práctico (si bien soslaya el problema de la superpoblación de una humanidad inmortal). Al tener como protagonistas a un grupo de ancianos, y sobrevolar alrededor de ellos el sueño de recuperar la juventud, no pude evitar que me recordaran a la película Cocoon (y, de hecho, algún personaje me resultó bastante familiar); pero, a pesar de haber calificado su propuesta como inocente, el trasfondo del relato no deja de ser terrible: el deterioro de la edad, y el desesperado anhelo de conseguir lo que les ha vedado su clase social (porque aquí, como sería de esperar en la vida real, la inmortalidad está solo al alcance de quien puede pagarla).

-Esquemas para tres narraciones enigmáticas, de Brian W. Aldiss.

Inclasificable. Un ejercicio literario que ignoro si alguien había probado antes, o si se han atrevido a imitar después. La temática (el espacio interior), le sirve para explorar la consciencia propia de un modo muy poco ortodoxo. Porque, en ese contexto, creo que la propuesta de Aldiss no puede ser más genial. Como escritor, no se me ocurre mejor manera de describir la manera en que trabaja mi mente, que a través de la sinópsis “improvisada” de un relato; o de tres, como es el caso. Una lectura un tanto lisérgica ante la que nadie puede quedar impasible.

-¿Qué es el hombre?, de Isaac Asimov.

Usando la misma fórmula que lo convirtió en un clásico de la edad de oro de la ciencia-ficción, Asimov se despacha con una vuelta de tuerca irreversible contra los conceptos de su universo literario. Parece lógico que los responsables de la antología pensasen en él para hablar sobre robots y androides… Y eso es lo que hace aún más curioso que, el mayor exponente de la literatura de robots, aprovechase la oportunidad  para escribir su “último relato” sobre el tema; describiendo el discurso lógico que podría llevar a una IA autoconsciente a quebrar sus Tres Leyes de la Robótica. Ese ir en contra de su legado es lo más reseñable de una historia que, como suele ser costumbre en el maestro Asimov, no deslumbra con su prosa.

-Nosotros tres, de Dean R. Koontz.

Para cualquier lector familiarizado con el terror, la presencia de Koontz entre los autores anteriores le habrá resultado tan intrigante (supongo) como a mí, ya que nunca lo he relacionado con la ciencia-ficción. Aunque, desde luego, la temática que le ofrecieron (los niños extraños), suele tender a desviarse hacia lo oscuro y demostrar que la especulación científica no siempre es halagüeña (como el propio Koontz recuerda, al mencionar Más que humano entre las obras sobre la futura evolución de nuestra especie). Y aunque el concepto fundamental de su relato se puede catalogar de “ciencia-ficción blanda”, no tarda en sumergirse en las tenebrosas aguas del terror, con tres niños dignos de asustar a El pueblo de los malditos.

-Ratas espaciales del CCC, de Harry Harrison.

Al igual que Asimov, Harrison colabora en ésta antología con un relato que juega a ser “el último”. Con poco más que tres personajes, y un montón de estereotipos de la opereta espacial (armas desintegradoras, naves espaciales más rápidas que la luz, tecnología imposible…) articula una historia disparatada. Una parodia caústica que busca el corazón del género… para arrancárselo y pisarlo delante de nuestras narices. Aunque, quizás más interesante que el propio relato sea la reflexión final que la acompaña. Pues en ella postulaba Harrison que la space-opera era un género sin futuro y al que se debía enterrar a la mayor brevedad posible, pues ya había dado todo lo que podía ofrecer al desarrollo de la ciencia-ficción. Una condena que podía parecer irrefutable en 1975, cuando se publicó el libro… Y sobre la cual querría saber si meditó dos años después, con la entrada en escena de Star Wars.

-Viajes, de Robert Silverberg.

Todos somos hijos de nuestra época, y eso hace que muchas veces la sensación de familiaridad con un texto fluya en el orden inverso al que debería. Ese es el caso de esta historia de Silverberg, ya que todas las similitudes que pueda encontrar se basarán en obras posteriores a su relato, con casi total seguridad. Para empezar, su planteamiento de universos paralelos me recordó un poco a La tierra larga (salvando todas las distancias en sus fundamentos). Y, como aficionado a las ucronías, debo decir que admiro el trabajo de condensación de ideas que llevó a cabo con este relato. Solo en esas páginas hay bastante material con el que inspirarse para escribir una docena de novelas (aunque, como es de esperar, se dejase llevar por algunos de los tópicos de ese género). Y todo ello con la idea del viaje físico trasplantado al viaje entre universos: el impulso del retorno al hogar que anida incluso en los espíritus más vagabundos.

-El maravilloso y polivalente transmógrafo, de Barry N. Malzberg.

Mientras leía este relato, no dejaba de pensar en qué posibilidad había de que hubiese influído a Philip K. Dick parte de su ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Pero luego, revisando la cronología, descubrí que el Órgano de ánimos de Penfield podría ser anterior. En cualquier caso, el temor a que la humanidad pierda el contacto con la realidad (o decida evadirse por completo de un mundo que no le resulta soportable), parece que fue la previsión más evidente para ambos autores. El tema de la máquina incontrolable, en ese aspecto, sigue siendo igual de tenebroso, con la televisión como máximo exponente, incluso sin una revolución en la realidad virtual.

-El humo de su cuerpo se elevó para siempre, de James Tiptree Jr.

Este es el relato que más me chocó de la antología. Quizás porque se vale de un lenguaje “sucio”, que no tengo vinculado con los autores de esa época. Y, además, el narrador deja escapar ciertos toques de obsesión enfermiza que te hacen sospechar del  protagonista. Prefiero pensar que, como justificación de su historia, Tiptree escarba en las partes menos agradables de la naturaleza humana para poder dejarnos con ese sabor amargo al final de la narración; ya que, al fin y al cabo, cuando a alguien le plantean hablar sobre lo que puede quedar después del holocausto, no debe de ser fácil imaginarse un cuadro bucólico. Su reflexión final también es bastante interesante, al especular sobre las razones para el rechazo de los lectores hacia las distopías, y porque reconoce haberse inspirado en algunas ideas de un antiguo parapsicólogo para plantear el relato.

-Algo para nosotros, temponautas, de Philip K. Dick.

Supongo que, si algo define la base de la ciencia-ficción, es la idea de “ir más allá”. Por eso, muchos de sus temas son “el viaje”. Y además de otros mundos y los universos invisibles, el viaje en el tiempo es un clásico desde los inicios del género. Pero cuando el tema se deja en manos de Dick, resulta sencillo saber que no vamos a circular por una trama al uso. Así que aquí nos encontramos con la historia de unos viajeros del tiempo, narrada en clave similar a las misiones de la NASA en la época de la carrera espacial, con un desastre, y unos personajes que se han visto arrastrados a una trampa temporal que hasta el último momento no se revela en toda su crudeza. Un ejemplo de cómo ese espíritu optimista de la edad de oro de la ciencia-ficción se había desvanecido por completo a mediados de los setenta.

Es todo lo que puedo contar, salvo animaros a buscar un ejemplar en alguna biblioteca y comenzar a disfrutar de su lectura. Y, por supuesto, que os atreváis a desafiar a la casualidad, entrando en la librería de segunda mano más cercana.

 

THE POWER, de Naomi Alderman (Roca Editorial, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

De pronto, todas las mujeres tienen un poder eléctrico que las hace superiores físicamente a los hombres. La novela desarrolla este “¿qué pasaría sí…?” mediante los personajes de una asesina, la hija de un mafioso, una política y un periodista.

The Power posee ese tipo de premisa magnética que atrae de manera irremediable al lector (al menos conmigo lo ha conseguido), tocando un tema un tanto polémico (y feminista, ¿para qué obviarlo?), ya que en estas páginas podemos ver como las mujeres campan a sus anchas por el mundo haciendo de las suyas con un poder inabarcable dentro de un marco distópico y caótico donde prácticamente todo vale, poniendo patas arriba la sociedad dominada por los hombres, destacando por encima de todo una transición extremista repleta de violencia que, a modo personal, me ha sorprendido por su crudeza.

Lo que más me ha atraído de la novela es esa secuencia narrativa basada en una cuenta regresiva a través de la cual se nos presentan a los personajes justamente contextualizados, aspecto que la propia escritora aprovecha para reforzar un catálogo de asuntos relativos a la cuestión de géneros, la igualdad entre hombres y mujeres y sus más que evidentes trastornos e inseguridades por ambas partes.

Junto a esta curiosa estructura tenemos capítulos breves e ilustraciones que, en su conjunto, atrapan de manera irremediable al lector, dejándonos llevar por una historia cargada por una fuerte carga subversiva.

Quizás le podamos achacar algunos peros a la idea tan ambiciosa que nos presenta Naomi Alderman en estas páginas, sobre todo en el desarrollo de su tercer acto, donde se puede comprobar que la autora se queda in media res con respecto a las grandes posibilidades que ofrecía a priori ese GRAN concepto inicial.

En definitiva: La autora nos ofrece una historia que invita a la reflexión con respecto a la situación actual de nuestra sociedad y de algunos aspectos de la misma así que podemos afirmar que The Power es una peculiar y notable novela de ciencia ficción especulativa y provocativa con una alta carga de literatura feminista y que ninguna mujer/hombre debería dejar pasar ya que remueve conciencias y te hace ver el mundo desde otras perspectivas muy interesantes.

No podemos olvidar la excelente edición por parte de Roca Editorial, ya que nos ha presentado el libro en una cuidada tapa dura con sobrecubierta cuya portada ya hace que el libro se venda prácticamente sólo.

 

Ficha técnica

Título: The Power

Autora: Naomi Alderman

Editorial: Roca

Páginas: 352

ISBN: 9788416700677

Precio: 18 euros

 

 

 

La opinión de Soraya: Las matemáticas del caos, Javier Vivancos

Por Soraya Murillo.

 

Un misterioso hombre  que oculta su rostro tras una bufanda  busca a quien destruyó su ciudad  y a su familia. 

 Con un diario en la mano,  caminando entre  cuerpos destrozados, grupos de gente que se atacan entre ellos,  sangre, hedor a muerte y explosiones,  intentará entender  que llevo el Caos a  Cartagena.

Terror realista, tocando  con mucha claridad el tema de las sectas.  En esta historia será la numerología quien tome el control de la novela.  Escrita a saltos entre el pasado (cuando su otra protagonista, María, fue captada por el jefe sectario  Hutter)  y la actualidad,  con ese hombre misterioso que busca respuestas .  La parte del pasado la leeréis con tranquilidad, siendo testigos de cómo se llegó a la actual situación.  En cambio, el presente tiene mucha acción y grandes revelaciones.

La numerología es  la adivinanza a través de los números.  Sólo existe el libre albedrío, todo es manejarte con lo que te encuentras. Ellos saben que no hay nada escrito y por eso juegan con las casualidades para captar incautos. El futuro no existe, pero el azar (es decir, algo  que sucede por casualidad), sí. De  todo esto  se aprovechará  Hutter para atraer a la gente,  en lo que en un principio parecen simples clases curiosas de simbología  y del tema de los pitagóricos.  Estos creían que todo en el Universo se regía por las matemáticas, por los números y había una armonía entre los mundos. Todo ello salido de sus cálculos.

Mientras,  vamos leyendo sobre cosas que les ocurren  y  que parecen increíbles. Cualquier persona con menos fortaleza de principios pensaría que hay algo, alguna relación, pero no es así. Es solo un accidente, una casualidad. Y es ahí que el jefe sectario  aprovecha esas casualidades que impresionan para convencerlos.  Entre líneas leeremos sus burlas  hacia las personas que adoctrina.

Pero esta vez hay si hay un fondo, algo que desconocen. Van a jugar con  aquello que no deberían  tocar. Van a  destruir la armonía, porque no todo está en los cálculos numéricos y también  manipular ciertos elementos  pueden mover ciertas energías que despertaran y provocarán una reacción en cadena.

Entre sexo, drogas y alcohol llegará la locura,  que explotará en el viejo Santuario y allí, en ese preciso instante, comenzará el presente.  Ese ahora  de gente huyendo  de los que antes eran sus vecinos, de un aire enrarecido y un sol que calienta diferente.  Sobreviviendo  al precio que sea, esperando una ayuda que no termina de llegar.  El hombre de la bufanda socorrerá algunos supervivientes  mientras sigue su camino…

Bien escrita, el tema de la numerología se entiende a la perfección.  Me gustan los cambios de ritmo cuando pasa del pasado a la actualidad.   Una Cartagena  que aparece como invadida de muertos vivientes, pero  que en realidad y pensándolo bien, no sabes  ni lo que son. Simplemente algo que se transformó o envenenó  con el Caos.  El autor no deja muy claro que es lo que despertó, prefiere que seas tú quien busque y deduzca.

Una buena novela sobre el tema de las sectas, la vulnerabilidad de algunas personas, la captación y sus mentiras; pero sobretodo  del peligro de ver la realidad y querer huir.  Su autor sabe bien de lo que nos escribe. En ningún momento sentirás la sensación de falta de credibilidad ante lo que nos narra.

Felicidades por tu novela, Javier.

https://www.amazon.es/Las-matematicas-del-caos-Finalista/dp/1511826894/ref=sr_1_1?

 

 

El Futuro es Ahora, VVAA. James Crawford Publishing.

Por R. G. Wittener.

 Creo que una de las mayores satisfacciones que puedes tener al comentar obras ajenas es que una editorial se ponga en contacto contigo para saber si te interesaría reseñar sus títulos. Quiero pensar que esa es una señal de que lo estás haciendo bien, y de que hay gente que se fía de tu criterio. Así que al recibir la oferta de JCP (James Crawford Publishing) me alegré bastante. Primero por hacerme esa propuesta, y después por permitirme descubrir otro de los proyectos que, con modestia y tesón, está pugnando por dar visibilidad al género escrito en España.

El futuro es ahora, la última antología que han organizado, se presenta como un homenaje a la Ci-Fi en general, y a las publicaciones que se dedicaron a difundirla a nivel nacional desde finales de los 70 (BEM, Asimov, Nueva Dimensión…); para lo cual han recuperado varios relatos de ésa época, entre cuyos autores se cuentan algunos de los representantes más curtidos del género: Rafa Marín, Rodolfo Martinez, Juan M. Aguilera, Ángel Torres Quesada… a los que acompañan “nuevas plumas” como Pilar Barba, Laura López Alfranca, Alfredo Álamo o Ramón San Miguel.

Una vez hechas las presentaciones, ¿cuál es mi impresión? Pues, en términos generales, el resultado es desigual. Como en algunos equipos deportivos, las tablas acumuladas por los veteranos se hacen de notar al compararlos con los “novatos”. El manejo de los recursos del género, e incluso la capacidad para hacer género con textos que no lo parecen a primera vista, les ponen un par de escalones por encima; de modo que el nivel final del conjunto acaba siendo un tanto heterogéneo. Lo peor, aunque se trate de casos aislados, son los relatos cuyo estilo narrativo me ha recordado esos tópicos negativos que se le aplicaban antaño a las obras de Ci-Fi: narraciones un tanto acartonadas, reiteración de explicaciones científicas, personajes demasiado estereotipados… lo cual, en cierto sentido, tampoco deja de ser coherente con la idea de “revival” de las historias de hace medio siglo que subyace en la antología. En cualquier caso, como digo, no se trata de un defecto generalizado y, si lo comento, es precisamente por la extrañeza que causa en una publicación actual. Aparte de eso, y dado que hay relatos “recuperados”, me atrevo a aconsejar a JCP que para próximas ediciones añadan una nota para saber dónde y cuándo fueron publicados originalmente.

En cuanto a los relatos en sí, mi lista de preferencias estaría compuesta por cinco de ellos (que, en realidad, son siete):

Con dados cargados“, de Rodolfo Martínez. Mi favorito, probablemente por su temática (los viajes en el tiempo), que exprime a la perfección y que ha servido para que aumente mi admiración por él tras leerle en “La sabiduría de los muertos”. Su relato nos presenta el duelo de lógica entre un viajero “fuera de la ley” y el agente enviado a detenerle para que nunca finalice su ingenio… con un final insospechado que te obliga a querer saber más sobre cuántica y singularidades temporales.

Harím no podía llorar“, de Alfredo Álamo. Historia centrada en los avances en la clonación, la ingeniería genética, la acumulación de poder por grandes conglomerados financieros y la prolongación de la vida por medios mecánicos, cuya ambientación en la cultura hindú me hizo recordar por momentos “La chica mecánica” de Paolo Bacigalupi. Desarrollado en torno a un asesinato y un personaje resentido con su posición en ese mundo, es uno de esos relatos que te dejan con ganas de pedirle al autor que continúe explorando los límites de su universo y creo que lo disfrutarán sobre todo los fans de Blade Runner.

Ángel exterminador“, de Rafa Marín. Replicando muchos clichés de bandos polarizados que poblaban los libros y películas en la Guerra Fría, Marín desarrolla el encuentro en el espacio entre la multicultural embajada de la humanidad y una raza alienígena con la que, tras años de guerra, pretenden firmar un armisticio. Una historia de recelos continuos respecto “del otro” que podría recordarnos a un episodio de Star Trek.. si Marín no acabase llevándonos con una brutalidad inexorable hacia una versión muy pesimista ¿o debería decir realista? de lo que se podría esperar.

Amanecer en la playa“, de Ángel Torres Quesada. Junto con “Atardecer en la playa” y “Anochecer en la playa” se trata, en realidad, de una historia sobre el fin del mundo dividida en tres relatos, que se han repartido a lo largo de la antología. Y el resultado es muy original; aunque, al primar en el primer fragmento lo místico-religioso, me dio la impresión de no encajar con el resto; mientras que el segundo te pilla de sorpresa al traer de vuelta a los personajes desde un punto de vista diferente, y el tercero cierra el círculo de la narración con unos de esos finales que te hacen imaginar al autor, riendo de forma siniestra en una noche tormentosa.

Todo lo que un hombre puede imaginar“, de Juan M. Aguilera. Homenaje a uno de los padres de la Ci-Fi, que comienza con lo que debe de ser un sueño para muchos aficionados: viajar al pasado para conocer en persona a Jules Verne. La segundo mitad, sin embargo, me resultó mas compleja porque Aguilera pasa a hablar de realidades autocontenidas como matrioskas rusas, describiendo una estructura de esfera armilar cuya apariencia y dimensiones no me fueron fáciles de asimilar.

Aparte de estos, también quiero reseñar “El intruso fantasma“, de Ramón San Miguel, que se basa en la problemática de las paranoias en los viajes interestelares para desarrollar su historia bajo un esquema de terror y posesiones; “Cromatóforo“, de León Arsenal, con una narración muy sencilla y austera sobre los misterios que les aguardan a los colonos de otras planetas (desarrollando, de paso, la previsible evolución de sociedades y morales divergentes con respecto a la Tierra, y entre los distintos planetas); “No significa nada“, de Anika Lillo, que repasa un tópico del género como los contactos con alienígenas de una forma muy breve; y “Cuestión de circuitos“, de Laura López Alfranca, con una historia sobre los riesgos de que la cibernética acabe por permitir a terceros el manipular nuestros sentidos y la propia realidad que nos rodea, haciéndonos vivir el espejismo (o la pesadilla) que elijan.

En definitiva, una colección de relatos que, como poco, hará pasar un rato entretenido a los aficionados a la Ci-Fi, y servirá para tratar con esta mezcla de veteranos y primerizos del género… espero que para despertar la curiosidad y querer leer más cosas de ellos.

El futuro es ahora. VVAA
Editorial: James Crawford Publishing
Fecha de publicación: Septiembre 2017
Precio: 10€ / Ebook: 2,95€
Páginas: 256
Formato: 13×20 cm. Rústica
ISBN: 978-15-39081-64-7

 

Oats Studios, Volumen I: Zygote, de Neill Blomkamp

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Pues sí, mis queridos Lectores Ausentes: Ya tenemos aquí el tercer capítulo de la tetralogía creada por el gran Neill Blomkamp y Oats Studios. Si en la anterior pieza destacábamos el alto contenido en acción y las altas dosis de gore, en esta ocasión sus creadores han ido todavía más allá y nos traen un cortometraje que le da mil vueltas a muchas de las pelis de terror que se exhiben en cualquier cine.

En una línea que recuerda muchísimo a Alien o a The Thing, la acción y el suspense  toman las riendas de una historia que nos tiene con el culo pegado a la silla y el corazón a mil. Ritmo, atmósfera y unos FX,s de nivel, para una historia ya conocida, pero tratada de forma única. Una factura excelente y una criatura abominable hecha de retales humanos que cuando aparece en pantalla, dan ganas de aplaudir por su originalidad.

Poco más puedo decir. Solo que si os mola, apoyéis el proyecto y poco más, salvo que la disfrutéis…

Si no os aparecen por defecto, activad la opción de subtítulos en español.

Oats Website:
www.oatsstudios.com

Steam Page: http://store.steampowered.com/app/633…
Twitter: https://www.twitter.com/oatsstudios/
Instagram: https://www.instagram.com/oatsstudios/
Facebook: https://www.facebook.com/oatsstudios

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Los últimos días de Nueva París, de China Miéville (Nova, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

udnp1Marsella, 1941. En el caos de la guerra, el ingeniero estadounidense Jack Parsons tropieza con un grupo clandestino antinazi, incluido el teórico surrealista André Breton. En los extraños juegos de los diplomáticos disidentes, los revolucionarios exiliados y los artistas de vanguardia, Parsons encuentra y canaliza la esperanza. Pero lo que involuntariamente desencadena es el poder de los sueños y las pesadillas, cambiando la guerra y el mundo para siempre.

Tenía ganas de leer algo nuevo de China Miéville, uno de los autores más admirados e icónicos de la fantasía actual y creador del llamado new weird o “fantasía antisistema”.

Cada flamante obra suya es capaz de redefinir los límites del género hasta límites insospechados (os recomiendo títulos como Embassytown o El rey rata) y en la novela que hoy os traigo por aquí vuelve a confirmar su enorme talento como escritor que no deja indiferente a nadie.

Antes de adentrarnos en mis impresiones sobre este libro es muy recomendable que os grabéis esto con fuego: China Miéville implica al lector en cada una de sus historias de una forma muy particular, así que mi consejo es que os dejéis llevar y entrar sin ningún tipo de prejuicio ya que cualquier cosa puede pasar en sus novelas.

Dicho esto a modo de introducción y centrándonos ya en Los últimos días de Nueva París nos encontramos a un pletórico Miéville con esa característica prosa suya enrevesada y densa acompañado para la ocasión de una reflexión contemplativa que se torna cada vez más importante conforme avanzamos en su lectura, todo ello bajo un plano artístico que sirve de impresionante telón de fondo para conceptos como la resistencia contra la opresión o las formas de pensamiento totalitario que aquí se nos muestran.

Con este escritor no puedes hacer una lectura rápida ya que lo recomendado es tomárselo con mucha calma y releer ciertas partes que no se han asimilado bien a priori (al menos a mí me ha pasado así…).

Estamos ante una novela que al principio cuesta entrar en su historia, incluso a más de uno se le puede atragantar la particular y confusa forma de narrar del escritor; Aparte de esto quiero daros un consejo para quienes os interese este libro: en la parte final hay un apéndice de las obras surrealistas que aparecen en la historia y que, una vez consultadas, se va menos perdido y se puede disfrutar mucho mejor de esta experiencia lectora (otras muchas quedan en el aire, para que sea el propio lector el que rellene esos huecos como muestra del sentido del humor tan especial del escritor inglés).

Los últimos días de Nueva París es una novela corta de aventuras donde lo onírico y lo surrealista se dan la mano y que sinceramente creo que no es el mejor libro para comenzar a leer a China Miéville, pero que desde aquí recomiendo si lo tuyo es el weird pasado de vueltas y si muestras interés alrededor de todo lo relacionado con el movimiento del surrealismo.

En definitiva: una lectura que recomendaría con reservas.

 

 

Ficha técnica

Título: Los últimos días de Nueva París

Autor: China Miéville

Editorial: Ediciones B (Nova)

Páginas: 240

ISBN: 978-84-666-6086-0

Precio: 18 euros

 

 

 

Cortometrajes: Rakka y Firebase, de Neill Blomkamp y Oats Studios

Que Neill Blomkamp es el máximo exponente de la ciencia ficción más actual y visionaria no es ningún secreto. Que su peculiar concepto del género nos ha fascinado obra tras obra desde aquel ya lejano Alive in Joburg (que acabaría convirtiéndose en el germen que dio pie a su carrera como director con su adaptación en Distrito 9), tampoco.

Si bien sus largometrajes han tenido distinta acogida entre la crítica y el público y que algunos de ellos no han tenido el éxito esperado (en mi opinión, tanto Elysium como Chappie, pese a sus errores y carencias, que existen, son dos muy buenas películas a las que se ha denostado y dado cera de forma totalmente injusta e incomprensible), es innegable que cuando este hombre se arremanga y se pone a trabajar en distancias cortas y en formato reducido, el resultado es un producto de factura impecable, innovador y que escapa a la narrativa al uso. Esa apuesta por el formato corto y el falso documental le permite crear pequeñas joyas que nos dejan siempre con el culo torcido, maravillados ante su genialidad.

Fuimos de los que dieron saltos de alegría cuando hace apenas unos meses, salió el rumor de que Blomkamp iba a hacerse con las riendas de la continuación de la saga Alien, incluyendo en el proyecto la presencia de nuestra idolatrada Sigourney Weaver retomando su papel de la teniente Ripley. Todavía estamos llorando por los rincones , después del planchazo al revelarse que ese sueño no iba a hacerse realidad.

OATS10

Pero como no todo habían de ser malas noticias,  gracias a nuestro amiguete Samy André hemos tenido conocimiento de este nuevo proyecto, donde Blomkamp, junto a su productora Oats Studios, ha decidido volver a sus orígenes y sacarse de la manga una serie de cuatro cortometrajes interrelacionados, en esa línea suya tan peculiar, en la que nos trae de nuevo esa clase de historias que nos fascinan. ¡Y contando con la propia Weaver en el primero de ellos! Libre, sin ataduras ni más condiciones ni cortapisas que las que al propio director le salen de las narices, nos saca en bandeja jodidas maravillas como las que os presentamos a continuación. Los dos primeros de esa tanda de cuatro episodios, en los que el bueno de Neill no repara en cuestiones de brutalidad, gore y salvajismo, siempre dentro de la ciencia ficción y con el tema de invasión alienígena como eje central.

Estaremos esperando los siguientes capítulos como agua de mayo. No me enrollo más. Disfrutad de estas dos puñeteras obras de arte y ya me diréis…

RAKKA

FIREBASE

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FARISHTA, de Marc Pastor (Catedral, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

far1Farishta es una niña huérfana afgana, adoptada por un militar ruso en los años 80 que, en la adolescencia, pierde de nuevo a sus padres en un accidente de avión. Se instala en París hasta que le ofrecen un trabajo en el complejo Sánnikov, una especie de resort turístico en las islas Clarke de la Polinesia Francesa, consistente en atender las necesidades de las familias alojadas allí, cada una en una pequeña isla. Con el joven Manse Melville, el guía del complejo, vive una apasionada historia de amor (y sexo), y al mismo tiempo se adentra en los misterios que encierra el lugar. ¿Por qué esas familias están viviendo allí, apartadas del mundo? ¿Qué les ocurrió a las chicas que la precedieron en su puesto? ¿Qué es la empresa Yefremov-Strugatski? Farishta no sabe en quién confiar y menos aún cuando nota una presencia en los alrededores de su cabaña. Alguien la acecha.

Marc Pastor nos presenta su quinta novela llamada Farishta (publicada de forma simultánea en catalán y en castellano), título que vuelve a posicionar al escritor en un punto privilegiado dentro de la literatura catalana.

Me consta que la publicación de esta novela ha sido un acontecimiento mediático en Catalunya: Numerosos medios como la televisión o la prensa más generalista se han hecho eco del nacimiento de Farishta, así que sobra decir que Pastor es actualmente el escritor de ciencia ficción en catalán más importante de los últimos años.

Tengo que admitir que es la primera novela que leo del autor, pero ha sido tan buena mi experiencia personal con ella, que en cuanto pueda me lanzaré a leer sus cuatro novelas anteriores, de las que he leído auténticas maravillas.

Farishta se nos presenta en forma de diario personal a través del cual conoceremos cada vez mejor a nuestra protagonista femenina mediante entradas donde temas como la música, las relaciones familiares, el amor, la pasión o la tristeza, llenan su día a día, convirtiéndonos de esta manera en voyeurs de su día a día.

La narración cuenta además con información complementaria en forma de mapas, partes médicos, fotografías, informes forenses, transcripciones sonoras e incluso postales, mostrando así una ambiciosa estructura narrativa que casa a las mil maravillas con la compleja trama que aquí nos presenta el escritor catalán.

Tengo que admitir que el personaje de Farishta me ha encandilado desde las primeras páginas, ya que tiene ese puntito de ingenuidad y esa forma tan especial de ver el mundo que le rodea que es imposible no sentir interés por todo lo que le pasa.

Podemos afirmar que la novela se vertebra en dos partes bien diferenciadas, aumentando su ritmo a partir de su segunda mitad, en la cual nos encontraremos varios misterios con su consabida buena dosis de intriga y tensión, hasta llegar así a su explosivo final.

Queda claro, por otra parte, que Marc Pastor es una esponja humana de conocimientos, ya que salpica la narración con una variedad de guiños a series de televisión y música demostrando de esta forma que es un serieadicto/melómano de manual.

Un consejo: Hay que dejarse llevar por la historia que nos narra el escritor, ya que así se disfruta mucho mejor esta aventura de viajes en el tiempo enclavada a su vez en un universo propio (como si Damon Lindelof –el guionista de la serie ‘Lost’-, supiera de verdad a dónde quiere llevarnos).

far3Para ir finalizando me ha pasado una cosa curiosa con la resolución del libro, ya que cuando pensaba que iba a acabar de una forma determinada, Marc Pastor te planta en tus narices SU final, dejándote un poco desencajado; Repito: no es un mal final en absoluto, es sinceramente otro punto de vista diferente que igualmente es válido dentro de la plétora de posibilidades que el autor ha ido cociendo poco a poco en estas páginas.

En definitiva: Farishta es una novela de ciencia ficción con su buena dosis de thriller y aventuras que lo tiene todo para poder triunfar, tratando de igual forma reflexiones y temas universales (como el encontrarse a sí mismo, la soledad o el desarraigo…), cuestiones que cualquier lector puede interiorizar a su manera.

 

Ficha técnica

Título: Farishta

Autor: Marc Pastor

Editorial: Catedral

Páginas: 544

ISBN: 9788416673339

Precio: 20,50 euros

 

 

Arañas de Marte, de Guillem López (Valdemar, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

arm1Cuando Hanne y Arnau pierden a su hijo, el mundo que habitan se viene abajo. Afectada por una profunda depresión, la realidad cotidiana de Hanne se trasforma en un caleidoscopio de recuerdos, sueños y funestas premoniciones que la atrapan en una telaraña de múltiples realidades superpuestas. La extraordinaria habilidad narrativa de Guillem López conduce al lector por el laberinto mental de Hanne, a través de los procesos cuánticos de su cerebro y percepciones alteradas, hasta la sorprendente revelación final.

Seamos sinceros: Tras leer Arañas de Marte te viene a la cabeza la idea de que esta novela no es para todo el mundo. Guillem no es un escritor que deje las cosas fáciles al lector; es más, siempre va un poco más allá en su búsqueda de lo extraño, y en esta ocasión no iba a ser menos, presentando una obra cuya narrativa se aleja de lo convencional y nos desconcierta hasta el paroxismo.

Mientras avanzamos en la lectura del libro, asistimos con una duda creciente sobre si lo que estamos leyendo está en la cabeza de alguno de los personajes o es parte del juego mental que nos ofrece el propio Guillem López.

Otro detalle a destacar es que cuando crees ver la luz al final del túnel, el escritor te vuela la cabeza planteándote nuevas posibilidades narrativas (incluso se permite el lujo de introducir algún elemento metaliterario), lo que convierte este viaje en una historia exigente que pondrá en jaque al sufrido lector.

El estilo del castellonense se fundamenta en una prosa muy elegante repleta de vaporosas metáforas, algunas de las cuales sirven de anclaje para las distintas contingencias (trampas de la mente, percepción cuántica o la ductilidad del propio pasado) que encontramos durante la lectura.

Podríamos seguir hablando de esta novela durante horas, pero creo sinceramente que con lo expuesto en estas líneas el lector casual puede llegar a ver si el libro en cuestión es una lectura hecha para satisfacer su curiosidad o, simplemente, para pasar de ella directamente.

Carm2oncluyendo: de Arañas de Marte se podrían extrapolar muchas teorías particulares (de hecho he hablado con otros amigos lectores y cada uno tenemos la nuestra propia), así que el desafío está servido.

Lo más adecuado sería señalar que es una apuesta arriesgada: un tipo de historia que te hace cuestionarte la realidad en la que vivimos, que no es otra cosa que un conjunto personal influenciado por nuestras propias creencias y límites sensoriales, acervo que aquí el propio Guillem López dinamita desde su más pura esencia para renacer como un pletórico Ave Fénix inmerso en un diabólico juego de posibilidades cuánticas.

 

Ficha técnica

Título: Arañas de Marte

Autor: Guillem López

Editorial: Valdemar

Páginas: 246

ISBN: 978-84-7702-856-7

Precio: 13,20 euros

 

 

Lámpara de noche, de Jack Vance

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

ldn1Hoy venimos con Lámpara de noche, de Jack Vance, autor ensalzado dentro del género por su peculiar y maravillosa forma de narrar, donde además de imaginar complejas  sociedades y mundos u ofrecernos épicas aventuras y grandes epopeyas,  priman la prosa, el ejercicio literario, la retórica en los diálogos, las descripciones, la psicología de los personajes y las peculiaridades de cada nueva cultura o sociedad sobre ninguna otra cosa.

En esta ocasión, sin embargo, creo que el autor se dejó llevar por su propia premisa descriptiva en perjuicio de la propia trama, dejándonos una novela que cuida en extremo las formas, pero que carece de fondo.  Ya comenté en su momento en Facebook que Lámpara de Noche era puro Vance, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Tras un argumento que no tiene demasiado de original, pero válido como punto de partida para construir una buena historia, la obra se pierde en páginas y páginas de texto irrelevante, bien narrado, con un estilo inmejorable, pero que poco o nada aportan a la trama y que convierten la lectura en un largo camino mientras pasamos hoja tras hoja deseando llegar a lo interesante. Pese a su breve extensión, el viaje llega a hacerse largo para lograr nuestro verdadero objetivo, que es el saber cómo termina la historia.

La juventud de Jaro Fath transcurre marcada por varios enigmas: no conoce su verdadero origen y oye una voz misteriosa que lo atormenta. Sus padres adoptivos lo salvaron de una muerte segura en un mundo lejano y lo llevaron consigo a Gallingale. Jaro crece, casi marginado, en una cultura regida por sutiles distinciones sociales que no le importan, pues sólo piensa en llegar a viajar a otros mundos para poder investigar el misterio de su origen.

¡Ojo! Que nadie me malinterprete… Recordad que servidor disfruta de la buena literatura, de la belleza de las formas,  entiende que a veces no importa a donde vamos, sino lo que nos ofrece el trayecto. Soy de los que consideran que la saga de El asesino de Reyes, de Rothfuss,  es una jodida maravilla, digan lo que digan los demás… El problema, para mí, no es que el autor se demore, se regodee en sus descripciones, el que se pierda por derroteros ignotos o le dedique más esfuerzos y le otorgue más importancia a cosas que deberían ser anecdóticas que a lo que de verdad debería ser el foco de atención. Lo que de verdad le pesa a la novela es que la historia principal, el destino de los personajes y la propia trama, no tienen demasiada chicha, ni hay mucho que contar. Simple, muy simple, bastante predecible y con un giro final, cuando  ya parecía que todo se había resuelto con mayor o menor acierto, que desentona y contrasta con lo leído, para mi bastante fuera de tono e innecesario. Es como si fuese una historia aparte y no un desenlace. Al menos, en mi caso, me ha roto el conjunto y me ha resultado estridente e innecesario.

Tengo la impresión de que el propio autor fue consciente de lo decepcionante que resultaba el final de la trama argumental resuelta de un plumazo, con un villano de opereta que se demuestra descafeinado hasta decir basta, y por eso decidió alargar un poquito más intentando paliar eso, añadiendo ese conflicto final que no encaja ni a martillazos.

ldn2Es una pena, porque hay varios episodios que tenían el potencial necesario para construir cosas muy, muy interesantes. Dejando a un lado lo intrascendental y centrándose en ellos, en lo que podían dar de sí en manos de alguien de la talla de Vance, en su capacidad de hacernos leer entre líneas, de buscarle un doble sentido a todo si se lo propone o de simplemente maravillarnos con su facilidad para plantearnos situaciones extrañas que nos hagan pensar en como reaccionamos como especie o sociedad, Lámpara de noche hubiera sido una novela muy distinta y digna de su autor. De hecho, lo hace  o lo intenta, pero hay demasiada digresión de temas sin llegar a profundizar en ninguno. El clasismo, el elitismo, el status, las reglas, la escala social, el aparentar… En ese aspecto si llega a calarnos y nos deja entrever al Vance de siempre, al que se mofa de manera nada disimulada de lo que somos, al que caricaturiza sin pudor alguno su propia sociedad reflejándola en las que inventa. También lo hace cuando llegamos a la parte de las bibliotecas y la necesidad imperiosa de dejar un legado, de negarnos a ser olvidados, de trascender… Ahí si lo he disfrutado de verdad.

Pero es que la historia en sí misma, a pelo,  no daba para más.  Ni ella, ni los personajes, encorsetados, fríos, más tiesos que un palo y sin oportunidad de hacer nada que ganase nuestra simpatía. Estaban los pobres vendidos de antemano.

En fin… Lámpara de noche  es una novela discreta, menor, floja con diferencia respecto a la obra de su autor, pero que a pesar de todo lo que tiene en contra, creo que  deberíais leer. Puede que haya sido muy duro con mi reseña y que ahora os eche para atrás, pero es que Jack Vance es Jack Vance y uno espera siempre lo mejor de él, lo que nos tiene acostumbrados. No sé. Tendréis que juzgarla vosotros mismos, creo que eso sería lo justo.

 

Lámpara de noche

Jack Vance

Editorial: Gigamesh

Traducción: Justo E. Vasco

ISBN 978–84–930663–3–8

Páginas: 416 pág.

P.V.P. 17,95 €