Verano de Miedo, de Carlos Molinero. Ganadora del Premio Minotauro.

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

vdmcmHoy venimos con Verano de miedo,  de Carlos Molinero, novela ganadora del premio Minotauro de este año. Como no podía ser de otro modo,  tal decisión viene cargada de polémica. La verdad es que es algo normal y en cada nueva edición sale a flote el mismo tema. Yo la verdad es que quería mantenerme al margen de esa cuestión en la medida de lo posible y a hablar de la novela por sí misma, dejando a un lado si es merecedora de tal galardón o no, pero inevitablemente, tendré que hacer alusión a ello para argumentar mi opinión sobre la obra.

Verano de miedo es un libro de vampiros. Si, ya sé, me he estrujado las neuronas para poder hacer tal confirmación. Pero es que es así. Veo que le están dando mucha cera a la novela y la verdad es que no lo acabo de entender.  Verano de miedo es un libro más de vampiros, si, con todo lo bueno y lo malo que puede conllevar eso. Lo bueno, sin duda la imagen del monstruo, alejada de la estética Gusiluz de Crepúsculo y más cercana a Salem´s Lot: La criatura ancestral de siempre. Cruel, despiadada, soberbia y aterradora. Lo malo, aunque ese adjetivo no es exactamente el adecuado, la dificultad que encierra el introducir a un ser de esas características en una obra que cabalga a medio camino entre el terror, la comedia y el intento de recuperar ese viejo espíritu ochentero de los títulos que pretende homenajear.

 Sobra decir que estoy hablando de dos películas en concreto, Noche de Miedo y Jóvenes Ocultos y lamentablemente, la novela queda a años luz de conseguir su objetivo. Si tuviera que buscar una referencia cinematográfica, me atrevería a sugerir una peli muy distinta a las dos mencionadas. Nada más y nada menos que Death Snow (Zombies Nazis). Si, puede resultar extraño, pero tiene mucho de ella y es imposible pasar por alto esas similitudes.

Pese a ese intento fallido de conectar con nuestro lado nostálgico, lo cierto es que a mí la novela me ha gustado por varios motivos. Puede que sea porque la historia que nos cuenta funciona, gracias a su deliberada sencillez argumental y en como desarrolla a los personajes, aun a riesgo de hacerlos demasiado estereotipados. Juan no nos cae bien, pero le reconocemos y comprendemos. Un chaval a punto de cumplir la mayoría de edad, un friki total muerto de asco en el pueblo donde pasa sus vacaciones, sin ps2 ni conexión a internet. Un tipo que no ha dado palo al agua en su vida y  cuya mayor preocupación es dejar de masturbarse y perder la virginidad antes de los dieciocho, pero que tiene algunos puntazos buenos, como ese peculiar sentido del humor,  que de verdad le da vidilla a la historia. O Jairo, un chaval débil, asustadizo, cobarde y creyente hasta un nivel enfermizo y ridículo, con una vena psicokiller que pugna por salir (y que excusa mintiéndose a sí mismo, pretendiendo que es por defender a los suyos) y que le convierte en el típico individuo imbécil y medio mosquita muerta que luego te la lía por culpa de sus cagadas, fruto de su nulidad. Otro tanto ocurre con Eva, para mí el personaje más currado (y exagerado, pero mola) de la novela. Llegando a ridiculizar al personaje por su obesidad y su estilo gótico, el autor se ceba muchísimo con ella y nos muestra a alguien sensible, frágil, maltratado por todos (incluso su propia familia, que las lindezas que le sueltan la madre y la hermana son para pegarles fuego mínimo), que es incapaz de cambiarse a sí misma ni evolucionar, pero que da muchísimo juego  y tiene un papel  fundamental en la historia.

La forma en que se desarrolla la trama no es algo nuevo, pero como recurso está muy bien utilizado. A través de distintos medios, ya sean entradas en un blog, mensajes privados, SMS, titulares de prensa, noticiarios televisivos, programas de fiestas, informes médicos, archivos policiales  y documentación jurídica, la historia se va desgranando paso a paso, ofreciendo distintas visiones de lo que sucede realmente y aportando información de lo que ocurre desde los diferentes puntos de vista. Eso propicia un continuo cambio de estilo en función de la fuente que se utiliza. Desde la perspectiva de Juan, hasta lo que cree la prensa, lo que siente Eva o lo que supone la psiquiatra que lleva el caso al final… Cada uno de los personajes o medios de información  nos habla en un idioma propio, según su naturaleza, su personalidad, su percepción, completándose unos a otros hasta ofrecernos el cuadro en su totalidad.

3CFA27D2-A5CF-99AF-38F5888EB1C34441Es una baza a favor, ya que hace que la lectura sea fluida y ligera, que uno se sienta cómplice del autor al poder contemplar lo que sucede como un todo, con la perspectiva de quien maneja toda la información. El lenguaje empleado, salvo en los documentos oficiales, es de calle, simple, llano y vulgar, el mismo que utilizarían en realidad los protagonistas. Jóvenes, españoles y a las puertas del siglo XXI, lejos de Shakespeare ni de un vocabulario culto y refinado, sino todo lo contrario. Eso, en lugar de ser un lastre, lo que intenta es hacerlo creíble y cercano, dándole mayor realismo a la historia. Logra que cuando leemos a los personajes, les pongamos voz propia, les hagamos más veraces y reconocibles.

Una novela entretenida, con algunos momentos divertidos, otros un tanto surrealistas o grotescos, que a partir de un argumento bastante típico, logra ofrecer una lectura ligera, bien narrada y que mediante ese juego de mezclar distintos puntos de vista, vale la pena para pasar unas horitas de relax tirado en el sofá. No es nada del otro jueves, pero sí que tiene algunos puntos que la hacen sobresalir entre otras muchas obras similares y que desde luego, no se merece en absoluto la de palos que le están cayendo.

 Y es aquí cuando entra en juego el dichoso premio Minotauro de marras. Estoy convencido de que si la novela no llevase consigo esa etiqueta, la de “ganadora de…”, quizás no se habría hablado tanto de ella y hubiera pasado como cualquier otra obra más, pero desde luego, no se habrían cebado con  ella como lo están haciendo. Me temo que en estos tiempos que corren, el ser el ganador de un premio como este, supone más un hándicap (dejando a un lado la promoción y el beneficio económico, algo indudable y que ya quisiera yo para mi), que una ventaja, ya que se pone a la obra en el punto de mira de chanzas, abucheos, críticas y chismorreos, sin un solo argumento válido en la mayoría de casos, solo por ponerla  a parir.

Si me preguntáis si Verano de Miedo merece ese galardón, mi respuesta es que no lo tengo claro, pero me hago una idea. No he tenido oportunidad de leer ninguna de las obras finalistas, ni sé qué nivel de calidad había en ellas. La novela no es una obra maestra, ni de lejos. Ni creo que lo pretenda. Si fuese cosa mía, diría que no es tan buena como para ganar ningún premio, pero seamos claros: ¿Alguien puede decirme con absoluta certeza cuales son los baremos que maneja Minotauro en cuanto a calidad? ¿Cuál era el nivel del resto de las obras? Ni flores, ni sé si Verano de Miedo es merecedora del trofeo, aunque opino que si esta era la mejor, penita de cómo debían ser las otras. Por mi parte, solo puedo hablar de lo que sé. De lo que he leído. Y dejando el Minotauro aparte,  defiendo la novela por lo que es, por lo que pretende y por lo que ofrece, nada más.

 

Verano de Miedo

Carlos Molinero

Editorial: Minotauro

ISBN: 9788445002193

Páginas: 304 pág.

PVP: 19,50€

http://www.planetadelibros.com/verano-de-miedo-libro-167758.html

 

 

 

Entrevista a Carlos Molinero, ganador del premio Minotauro con su novela Verano de Miedo.

Buenas noches, amigos.

Hoy tenemos con nosotros a un invitado muy especial. Carlos Molinero está en boca de todos, en el candelero,  tras haberse hecho con el galardón del premio Minotauro con su novela Verano de Miedo, una revisión al género vampírico que pretende recuperar el viejo espíritu de películas como Noche de Miedo (obvio homenaje en el título) o Jóvenes Ocultos. Estoy ahora mismo a puntito de empezarla, siendo consciente del gran debate generado sobre ella y os aseguro que tengo ganas de saber a quien darle la razón, pero de entrada el argumento promete, el hecho de utilizar un estilo narrativo tan poco convencional (casi me atrevería a decir que la pura evolución del género epistolar aplicado a las nuevas tecnologías) y lo poquito que llevo leído, me tienen muy intrigado. Sea como sea, os puedo asegurar que Carlos es un tipo agradable, simpático, un tanto agobiado por la crisis de los cuarenta, convencido de lo que hace,  y que ha sido un placer que nos hable de la novela, de sus proyectos y de otras cositas interesantes.

Sin ganas de seguir dando la brasa con mis tonterías, os dejo con la entrevista. Espero que la disfrutéis.

1. AI -¿Quién es en realidad Carlos Molinero?

En realidad, no sé, en ficción te digo que es un poco cliché. No tiene la crisis de los cuarenta, la crisis de los cuarenta le tiene a él. Hace cosas estúpidas y peligrosas que nunca hizo poniendo en peligro su escasa salud. Se gana la vida escribiendo guiones, cosas que es cada día más ficción y menos realidad.

2. AI- ¿De dónde viene tu afición a la literatura y al oficio de juntar letras?

1412703174372Supongo que de mi padre, que desde pequeño nos metió en el cine y en la lectura como algo divertido, en ser un niño un poco autista con demasiada imaginación, demasiada y aterradora imaginación.

Mi primera especie de novela la escribí con ocho años. Una suerte de mezcla de detective y fantasmas. A los nueve grabé un programa de radio de terror en cintas de audio “Crescendo” con gran éxito en mi familia y patio de vecinos.

Y a los diez escribí los estatutos de una secta llamada “Muerte Total”, cuyos acólitos terminamos en el despacho del director por llamar a los telefonillos de alguna profesora de inglés veinteañera y perseguir a nuestras compañeras por la calle con máscaras de gato robadas a una función teatral.

3. AI- ¿Qué fue lo que te empujó a escribir una novela como Verano de Miedo? ¿Cómo surgió la idea?

Cuando hace años, no diré cuantos, terminé de rodar la película “Salvajes”, quería hacer algo más lúdico, que alimentara mi parte friqui. Pensé algo de vampiros para un guión, pero no terminaba de funcionar. Tenía personajes muy claros y su cabeza, su forma de pensar era lo que me parecía más interesante. Al poco fue surgiendo la idea de hacer una novela, pero cuando leí “Crepúsculo” y volví a leer “Drácula” oí la voz de Bram Stoker: “Tienes que recuperar al vampiro como figura de maldad absoluta, la muerte, la sangre, el formato epistolar”. Y así lo hice. Yo lo llamé inspiración. Los psiquiatras trastorno disociativo de la realidad.

4. AI- ¿Tienes algún autor favorito? ¿Alguien a quien tengas como referente?

El concepto empanada mental es la descripción de mi cabeza, así que no quiero genera más caos en el mundo.

Para “Verano de Miedo” los referentes son muy claros.

Por la parte vampírica la criatura fundacional “Drácula” de Stoker y “El misterio de Salem´s Lot” de Stephen King.

Por la parte de llevar este mundo terrorífico a la meseta castellana Rafael Azcona y su visión ácida y tierna de sus personajes. Un autor que ha sido un modelo es Emilio Carrere, un genio que merece ser reconocido y más conocido. Su humor afilado, su aproximación al terror y la fantasía sin perder la comedia es fascinante.

 Por último hay historias que lees en la infancia y se quedan grabadas, yo “El monte de las ánimas” de Becquer y muchas de sus leyendas son historias que incrustan el fantástico en mitad de noches veraniegas. Recuerdo con especial susto una versión en cómic que leí a finales de los setenta que sigue invadiendo mi cerebro.

5. AI- ¿Qué hace Carlos Molinero cuando no escribe?

Leo bastante, pero menos de lo que quisiera. Voy al cine todo lo que puedo. Veo series como todo el mundo. Demasiadas, como todo el mundo. Intento no engancharme a ningún videojuego porque con la edad soy más compulsivo y hasta que no los termino no paro. No juego online para no morir como si fuera un adolescente coreano. Voy mucho al teatro. Como mejor que hace unos años, pero sigo comiendo mal. Intento hace algo de deporte por prescripción, pero no por convicción, ni por apetencia.

Un parte que me desgasta mucho, pero también me aporta mucho a todos los niveles es la enseñanza. Estoy de profesor en la ECAM, la escuela de cine en la que nací, el Instituto del Cine de Madrid y hago algunas visitas a masters de guión como el de la UPSA o el de la Carlos III-ALMA.

 Ahora estoy con un par de cosas de teatro rondando la cabeza y quiero volver a rodar una peli, pero en plan kamikaze y subversivo, es decir, sin un puto duro.

Además con el cliché de la cuarentena hago cosas que necesitarían mucha explicación para intentar no parecer ridículas, así que os las voy a ahorrar. Hago cosas ridículas típicas de cuarentón. Usad la imaginación. Pero de un cuarentón pobre. Nada de Ferraris y similares.

6. AI- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo editorial? Cuéntanos tus primeros pasos y cómo fue la experiencia.

Mis inicios en la escritura fueron en el Taller de Escritura de Enrique Paéz. Sin Enrique no habría sido escritor y seguramente habría sido algo todavía más nocivo para la sociedad.

El primer año de su taller quería apuntarme, pero no tenía ni una peseta, así que con todo el morro le envíe un relato y le pedí una beca. Me llamó por teléfono a los pocos días y me invitó a su taller totalmente gratis. Allí aprendí muchas cosas, no solo de escritura. Ese año al final de curso el taller público un relato de cada uno de los alumnos y fue la primera vez que me vi dentro de un libro. La primera y casi la última hasta “Verano de Miedo”.

7. AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?

Además de lo dicho anteriormente de teatro y película en plan Bola de Cristal, “solo no puedes, con amigos sí”, estoy de guionista en la serie “Cuéntame”, escribiendo ahora mismo el capítulo 284, ahí es nada. Los Alcántara son más longevos que los Kennedy. Cosa no muy difícil, por cierto.

Hace casi veinte años algunos amigos escritores y mutantes similares montamos un taller de literatura gótica, de la que salió material muy interesante, pero poca gente acabó sus novelas porque éramos demasiado tranquilos.

Ahora con los años nos hemos vuelto a juntar en un taller de novela negra, pero en plan radical. Nos reunimos una vez a la semana y hay que llevar escritas siete páginas de tu novela a doble espacio. Hay que escribir y escribir. No tiene que ser bueno, no tiene que ser original. Tiene que existir y ya está. De momento la cosa fluye.

8. AI-Premio Minotauro… ¿Qué nos puedes contar en lo que concierne a presentarse a un certamen de estas características? Es evidente que el premio es suculento, además de la promoción y la publicidad que conlleva, pero no es menos cierto que la polémica está servida. Son muchos los detractores y los que dudan de la imparcialidad del jurado y de la legitimidad de los ganadores. ¿Cuál es tu opinión personal al respecto, ahora que eres parte implicada dentro y  te has convertido  en el foco de todas las miradas y comentarios?

“Verano de Miedo” es una novela que escribí hace años y moví sin suerte por casi todas las editoriales. Así que lo de ganar el Minotauro me ha dado mucha alegría, porque pensaba que era una novela que no saldría del disco duro. Yo no tengo ni idea del mundo editorial, pero en el caso de mi novela uno de los jurados, Ángel Sala, director del festival de Sitges, era colega, pero cuando leía la novela no sabía que el autor era yo.

Cuando tras la deliberación abrieron la plica y vio quién era el escritor por lo visto dijo: “Ahora entiendo muchas cosas”.

9. AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura en nuestro país? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público está n dándole por fin la importancia que se merece a los autores patrios, o por el contrario, siguen siendo un tanto marginados en favor de autores extranjeros?

BzYb1FiCIAA9uDiMe preocupa que solo haya o Bestsellers con promoción de estreno de Hollywood o libros muy minoritarios, que pasan desapercibidos y cuya edición es más una acto de convicción, que un posible negocio. Me da mucha tristeza que autores que antes se publicaban sin dudar, ahora ya están desaparecidos. Y no son gente menor. Clive Barker, por ejemplo, creo que sus dos últimas novelas todavía no están en castellano.

En cuanto al panorama de los autores españoles me parece que están marginados, pero no con respecto a los autores extranjeros en general, sino respecto a los autores de superventas. Me parece también que la literatura no tiene el peso que debería en la televisión o en la prensa. Muchas veces la dificultad para un autor es que simplemente sepan de tu existencia.

Pero bueno vivimos en un país que está rebuscando ahora los huesos de Cervantes porque murió en la miseria, estuvo en la cárcel y le hicieron ediciones piratas para aburrir.

Afortunadamente para los escritores la cosa no ha ido a peor.

10. AI- Si Carlos Molinero no se dedicase a escribir, ¿en que se mantendría ocupado?

Yo estudié la carrera de matemáticas, así que si hubiera sido estudioso y aplicado me habría sacado una oposición de profesor de instituto. Vamos que no sería profesor de instituto.

Supongo que como muchos de mis compañeros habría terminado en la informática. Con suerte para la humanidad programando en alguna consultora de medio pelo, sin suerte para el género humano en algún banco enredando con fórmulas para predecir la bolsa y similares.

Sí, amigos, el crack económico podría haber sido todavía peor.

11. AI- A Carlos Molinero le asusta……

Que llegue el día que no pueda pagar la hipoteca y el banco se quede con mi devaluada casa, mis libros y algún órgano interno que esté medio sano.

La enfermedad y muerte de mis padres.

La enfermedad y muerte de mis amigos.

La enfermedad y muerte de mí mismo.

No os riáis, así estaréis a los cuarenta.

12. AI- Tu novela destaca por…

Es una novela de vampiros como Stoker y King mandan. Los vampiros son inhumanos y sanguinarios. Los humanos son frágiles y cobardes. El amor duele mucho en vida, pero todavía más después. Y muchas veces cuando todo está perdido el humor es lo único que nos permite mantener la cordura y enfrentarnos a nuestros miedos o a nuestra propia muerte.

Los adolescentes no son guapos, no son demasiado listos, no los quiere nadie y sufren mucho para perder la virginidad y no para mantenerla.

Además su forma a base de correos, chats, SMSs, etc. es adecuada para el mundo en que vivimos, fragmentarios, ruidosos y caóticos. Creo que sintoniza muy bien con los cerebros hiperestimulados de este siglo.

¿He dicho ya que los vampiros son malos y sanguinarios?

13. AI- Por último: Cuéntanos cuál es el último libro que has leído, la última peli que has visto y el último tema musical que has escuchado.

El último libro que he leído es “El balcón en invierno” de Luis Landero.  Lo único que puedo hacer es recomendarlo porque todo lo que diga se va a quedar corto. Leedlo sin dudar.

Ahora estoy leyendo “Condenada” de Chuck Palahniuk (siempre tengo que mirar en Google como se escribe). Con Palahniuk soy un fanático sin criterio. Todo lo que escribe me divierte, me remueve, tanto que dejo sus libros para leer en momentos de medio tranquilidad.

La última película que he visto es la de “Dos días y una noche” de los hermanos Dardenne. A mí me ha gustado mucho y dentro de las películas de estos belgas es casi un thriller. Tengo pendiente ir a ver “Drácula, la leyenda jamás contada” y la verdad es que tengo bastante miedo. Pero no del miedo-risa, del miedo de “¿qué habrán hecho?”. Este fin de semana cae.

En lo de la música voy a ser dramáticamente sincero y voy a coger el último tema que tenga en el Spotify. Para mí esto es un acto de intimidad de primera magnitud. Me daría mucho más pudor que la gente ve mis lista de Spotify que las páginas porno o los vídeos de gatitos. En realidad no soy un pervertido. No veo vídeos de gatitos.

La última canción que tengo es “Asmodee” de un grupo de Death Metal sueco que se llama “Necrophobic”.  No es mi grupo favorito, pero molan bastante. Llegue a ellos a través de las recomendaciones automáticas de Last.fm o de Spotify.

Pero vamos, que en lo musical tengo la misma empanada que en todo lo demás.

Lo mismo subo a Twitter o algo parecido las listas de música con las que escribía cada personaje para mostrar que realmente soy alguien que necesita ayuda. Aunque sea musicalmente hablando.

Y por favor, si se acerca un vampiro y dice que es simpático y brilla bajo el sol… Miente. O no es un vampiro. O simplemente va a desangraros hasta morir.

Tened cuidado.

Pues eso es todo, compañero. Muchísimas gracias por  tu tiempo. Ha sido un verdadero placer charlar contigo.

El placer ha sido mío. Un saludo.