Los Caminantes: Aeternum, de Carlos Sisí

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

No tenéis ni idea de las ganitas que tenía de traeros esta reseña.  Nada más y nada menos que la dedicada a Los Caminantes. Aeternum, de Carlos Sisí.

Dejando a un lado esa vieja amistad que me une con su autor y sin que ella condicione en absoluto mis impresiones respecto a la novela, debo decir que estamos, sin lugar a dudas,  ante el mejor episodio de la saga. Así, tal cual.

lca1“…La vacuna Esperantum ha hecho posible la creación del Nuevo Mundo en las calles de Barcelona. Los supervivientes se han organizado para recuperar parte de la ciudad y pasan sus días limpiando las calles de zombis. Pero este delicado equilibrio se verá seriamente amenazado cuando la vacuna empiece a perder efecto y las personas a las que se les ha administrado comiencen a ver a sus compañeros como una amenaza…”

 Es alucinante comprobar la evolución de Carlos como autor. Todo lo que ha aprendido por el camino hasta llegar aquí se plasma en la obra que tenemos entre manos y lo hace de un modo tan evidente, que no puedo sino esbozar una sonrisa cómplice al recordar cómo empezó todo y como han cambiado las cosas durante este trayecto. Pese a ese toque personal inimitable y esos guiños a la cultura popular que todos sus seguidores y frikis de pro encontraremos maravillosos, Aeternum transita por  un lugar mucho más tétrico y desolador que en anteriores ocasiones, con un pulso dramático y amargo que me ha sorprendido. Un tono mucho más oscuro, en el que el autor por fin ha sabido dejar atrás ese positivismo que sabe que siempre le he criticado en sus trabajos y que por fin abraza sin reparos la oscuridad. Duro y cruel como pocas veces lo he visto, Sisí no permite que los sentimientos hagan mella en sus decisiones como autor a la hora de decidir el destino que les aguarda a sus personajes, quienes van a sufrir como nunca antes lo han hecho, pese a todo lo que ya han vivido.

Y es que esta es una novela de personajes, valga la redundancia. Les conocemos bien. Hemos compartido tanto con ellos, hemos padecido a su lado, hemos derramado tantas lágrimas juntos,  que los consideramos como propios y deseamos con todas nuestras fuerzas que logren salir adelante, que consigan su propósito de  tener una nueva oportunidad, de sentar las bases de un nuevo mundo, viviendo tranquilos sin tener que pelear por su vida a cada minuto. Pero Carlos no está dispuesto a ponerles las cosas fáciles en absoluto. Todo lo contrario. En esta ocasión van a enfrentarse a unas situaciones que escapan por completo de cualquier cosa que jamás pudieran esperar, a algo que va a cambiarlo todo para siempre y de lo que no van a poder huir.

El autor va al grano, como suele ser habitual en él. Lejos de llenar páginas y páginas de pura paja, Carlos hace que cada palabra cuente, que cada escena tenga vital importancia, de que en todo momento haya algo que nos tenga en ascuas, pendientes de lo que les depara el destino a nuestros protagonistas. Siempre fiel a ese estilo ágil que ya es parte de su sello, Sisí hace gala de una seguridad y convicción a mil años luz de su primera novela. Eso le confiere una fuerza y una madurez inusitada, aportando dinamismo y crudeza a partes iguales, en lo que para mí es sin duda su mejor novela hasta la fecha.

 La fluidez con la que se va desarrollando la historia, ese halo de desesperanza y fatalismo; esa atmósfera de desasosiego y derrotismo que somos incapaces de quitarnos de encima a medida que vamos avanzando en la lectura, mientras va  jugando con nosotros y nuestra angustia, haciendo un magnífico uso del cliffhanger, demorándose adrede, y con toda la maldad del mundo,  en algunos momentos decisivos para potenciar el dramatismo de la escena y su relevancia en lo que acontecerá después, demuestran que Carlos tenía muy claro lo que pretendía: Hacérnoslo pasar mal, de un modo muy, muy satisfactorio.

Hay un difícil equilibrio entre utilizar esas herramientas y conseguir al mismo tiempo que la novela fluya de forma natural, entre la acción pura, el desnudar a los personajes y en crear la tensión previa a esas escenas en que el autor nos da un puñetazo en los morros y nos deja noqueados, incluso antes del gran clímax final. No es en absoluto sencillo saber utilizar tantas cartas y lograr que funcione. En este caso, lo hace y de una forma que solo puedo catalogar como redonda.

Reencontrarse con  viejos amigos como Dozer, Aranda, Susana, la dulce Alba, Jose y otros tantos , o conocer a algunos nuevos personajes tan carismáticos como los anteriores, es siempre un placer. Reencuentros y despedidas, porque no todos lograrán sobrevivir a la nueva amenaza que se cierne sobre ellos. Me ha resultado un poco extraño, diría que incluso triste, ver su evolución. Una evolución que no es tal, sino todo lo contrario. Tras tanto sufrimiento, tras tanta lucha, tras tantos compañeros caídos y esperanzas perdidas,  el miedo, el derrotismo y la fatalidad les han ganado la partida y ya no son los mismos. Algo se ha roto dentro de ellos, han cruzado un límite del que nunca podrán regresar. Reducidos a una sombra de lo que un día fueron, vencidos , derrotados, agotados en extremo y sin un atisbo de esperanza, veremos facetas de ellos que no conocíamos, versiones que no son más que un reflejo de toda la mierda que han tenido que tragar.  Lo peor de sí mismos, sus debilidades y sus miedos, atormentados, incapaces de sobreponerse y seguir adelante, cuando no ven  ya hacia dónde tirar ni si vale la pena intentarlo de nuevo.  La suerte está echada y la única oportunidad para la especie humana es justo el dejar de ser tal, al menos como entendemos lo que significa ser humano.

Y la sombra del Padre Isidro planeando sobre ellos. Un pasado que no pueden dejar atrás y que se empeña en alcanzarles una y otra y otra vez…  Si hay algo que me ha fascinado, es ese toque en el que Carlos coquetea con lo imposible, con lo oculto, lo paranormal. Lo que empezó con Alba y su tarta de coco, puede llegar mucho más lejos de lo que podíamos imaginar.

lca2Con Aeternum, Carlos nos muestra su lado menos amable y optimista. Decidido, inmisericorde, no le tiembla el pulso a la hora de ejercer de Dios mezquino y cruel, caprichoso y deleznable, puteándolos hasta extremos que nos hacen temblar de rabia e impotencia. Pero siempre desde una lógica innegable ante las situaciones que nos encontramos, haciendo que sus decisiones tengan todo el sentido del mundo, a juzgar por cómo se desarrollan los hechos. Era inevitable, no podía ser de otro modo, como diría el agente Smith en Matrix. ¿O quizá sí?  Hay que aplaudir esa valentía. Son pocos los que se atreven a atormentar y sacrificar a sus personajes por mucho que la historia lo pida, por mucho que así deba ser. Yo me he cagado en todo lo cagable y he maldecido a Carlos por ser tan cabrón…Pero admito que me ha encantado lo que ha hecho y aplaudo por ello.

Una vez terminado el libro, habiendo ya maldecido al autor por el buenísimo mal rato que me ha hecho pasar, solo cabe una pregunta más: ¿Qué sucederá ahora? Ese final me ha puesto la piel de gallina. Mal rollo, mucho mal rollo ante lo que se avecina. Uno lo intuye y ve que las cosas, por muy mal dadas que vengan,  SIEMPRE pueden empeorar.

 Solo queda saber cómo lo va a hacer Carlos, con que nos va a sorprender en el futuro y si seguirá por esta nueva senda que ha iniciado con Aeternum, donde ya no queda lugar para la esperanza…. Solo puedo aseguraros una cosa: Yo no me lo perderé.

 

Los Caminantes: Aeternum

Carlos Sisí

Editorial: Minotauro

ISBN: 978-84-450-0217-9

Páginas: 544 pág.

PVP: 18.95 € (Epub: 9.99€)