El devorador de libros, de Pepa Mayo

Por Soraya Murillo

En estos desgraciados tiempos en que lo único que interesa a la mayoría de los jóvenes es el guasap o el youtube, despertar el interés por los clásicos de la literatura es harto imposible, así que el esfuerzo que realiza nuestra autora es muy loable: conseguir que libros de toda la vida, que se dan por conocidos, a los que nadie les hace ya caso, sean devueltos a su esplendor y explicados a los nuevos lectores , abriéndonos la mente a nuevas ideas, a nuevos mundos.

Para aquéllos que todavía sentimos la lectura como un descubrimiento, como cuando éramos niños y nos abríamos a un mundo desconocido, este libro nos traerá los recuerdos de nuestros comienzos. A los lectores los trasladará a la primera exposición Universal celebrada en Londres, a mediados del siglo XIX. En la época donde se iluminaban las casas con velas o lámparas de aceite, dejando rincones oscuros con sombras tenebrosas. George, de trece años, y su amiga Brianna, de quince, conocen de forma casi mágica en una visita a la Exposición, a un misterioso personaje llamado “El devorador de libros“.

George es un joven al que le encanta la lectura y construir complejos artilugios mecánicos como su bici Macmillan y el artefacto comunicador, entre otros muchos. Brianna, en cambio, parece una damisela siempre asustadiza, pero a la que le encantan las aventuras.

Jadé, así se llama el extraño personaje conocido como “El devorador de libros”, les hará entrega de un libro donde deberán seguir un juego de pistas que les llevarán a diferentes piezas de algo que deberán construir. Pero en su búsqueda un hombre con un ojo tapado, estará pendiente de sus pasos…

A mí me parece un libro ideal para leerle cada noche un capitulo a vuestros hijos. Estoy segura de que les encantará saber de un circo con el increíble Hombre Gigante. De una maravillosa librería regentada por una bruja, en la que hay miles de libros rodeados de árboles y de los cuales cuelgan hermosos farolillos, acompañados de hadas, duendes y brujas. Visitarán un cementerio, un sótano oscuro y tenebroso, o incluso viajarán al fondo del río Támesis

En el relato, la autora usa lo justo y necesario para llegar a su objetivo, que es el descubrimiento de unos libros clásicos como son Frankenstein, Los viajes de Guilliver, Oliver Twist, La casa de los siete tejados, Barba azul, El traje del nuevo emperador y Manuscrito hallado en una botella. De todos ellos leeremos un trozo para conocer la obra, cosa que me pareció fantástica para que los más jóvenes se interesen por esos libros. Tiene una forma de narrar peculiar, pues lo que escribe está orientado a transmitir su pasión por la lectura a su publico.

Hermosas ilustraciones de Gervasio Cabrera acompañan la lectura, dejando imágenes de lo que vivieron en ese momento nuestros personajes.

Una historia llena de libros, de acertijos, de humeantes tazas de té. Y esa niebla londinense haciendo presencia en los momentos de más tensión, llevara a vuestros hijos y a vosotros mismos a soñar en un mundo de aventuras, donde lo mundano quedara de lado y vuestra imaginación os llevara lejos de la rutina diaria, surcando los cielos con la máquina voladora o mirando con asombro un Kraken

Pepa lo envolvió todo de una gran imaginación con un final alegre y divertido, no queriendo en ningún momento contar nada triste , tal vez porque el mundo real ya está suficientemente alicaído. Intentó y logró que la aventura y la alegría fueran lo que iluminase toda la historia.

https://apachelibros.com/inicio/64-el-devorador-de-libros.html

 

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NEFANDO, de Mónica Ojeda (Candaya, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de internet, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?

Menuda sorpresa me he llevado con Nefando, de la ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988). Había oído hablar de esta escritora y de su abyecta visión sobre el mundo que nos rodea, pero nada hace justicia a adentrarse en la lectura de esta novela: una experiencia que hay que vivir en primera persona.

Mónica Ojeda utiliza la creación de un videojuego como Macguffin para hacernos sentir profundamente cercanos todos los estados de ánimo de los personajes que van apareciendo por estas páginas; unas experiencias humanas que nos trasmiten la peor de las pesadillas donde no faltan retazos de gore y/o escenas truculentas que se pegan a tu retina de manera directa.

Hay un recurso que particularmente me ha encantado y que no es otro que de este videojuego (que al comienzo de la novela ya ha sido descolgado de la deep web), solo quedan las confusas y retorcidas experiencias de sus jugadores, todas ellas diseminadas en la red más insondable. No hace falta más para engancharte y llevarte por territorios desagradables e incómodos (y con elementos poco frecuentados en literatura de género, todo sea dicho) convirtiendo toda esta amalgama en una novela que no se parece a nada que haya leído antes.

Es casi un milagro que estemos hablando de una escritora de 28 años y que ya haya alcanzado tal madurez narrativa. Es cierto que podemos encontrar una influencia muy marcada del escritor chileno Roberto Bolaño, pero Ojeda ha demostrado que es capaz de ir un poco más allá para mostrarnos una radiografía morbosa de una sociedad enferma sin cura alguna.

Con lo expuesto anteriormente creo que queda claro que no es una novela apta para cualquier tipo de público por lo perturbador de su planteamiento y por el poso de naturaleza desasosegante que deja tras su lectura.

Para servidor ha resultado un recital estimulante, diferente y difícil en ocasiones, pero que a cambio me he encontrado una novela valiente y rara (en prácticamente todas sus acepciones) y que se ha convertido en una verdadera joyita a la que volver de vez en cuando para releer algunos de sus pasajes.


Título: Nefando

Autora: Mónica Ojeda

Editorial: Candaya

Páginas: 208

ISBN: 978-84-15934-23-3

Precio: 16 euros

 

 

Nunca mires atrás, de Claudio Cerdán

Hay editoriales valientes, que apuestan por ofrecer al lector propuestas que, si bien no podría describir tanto como arriesgadas, sí es cierto que optan por romper con lo convencional y dan un paso al frente, creando proyectos que por un lado obligan a los autores a exprimirse las neuronas y por otro, ofrecen al lector un caramelo  que es muy difícil rechazar, picado por la curiosidad de ver como seguirá y si llegará a buen puerto.

El crear un personaje, femenino para más señas (y la referencia al sexo del mismo es totalmente intencional), dotarlo de una personalidad que lo haga interesante a nuestros ojos, darle una vida, un entorno y unas circunstancias y después, ponerlo a andar en manos de distintos autores, cada uno con sus neuras y manías, su propia visión del mismo, sin que el personaje termine hecho un cromo irreconocible, mantenga su personalidad y esencia y además, nos resulte irresistible, es un reto creativo muy, muy serio. Si encima, las historias que protagoniza la susodicha, los fregaos a los que cada uno de esos autores la mete en cada nuevo título, son tan entretenidas, afiladas y cabronas como la que hoy nos concierne, a uno no le queda más remedio que quitarse el sombrero y aplaudir.

Esto es lo que ocurre con Sonia Ruíz, la peculiar detective privada creada por Menoscuarto Ediciones, que cobró vida en la pluma de Lorenzo Silva y que no ha dejado de meterse en líos en esa fantástica colección SeisDoble a manos de los mejores autores de género negro de nuestro país.

Y dentro de este selecto club de maestros del noir, no podía faltar Claudio Cerdán, autor fetiche para un servidor, que sabe que cualquier cosa que saque este hombre va a ser un must, y que con Nunca mires atrás vuelve a confirmar mi certeza sobre su absoluta infalibilidad. 

Claudio sigue en su línea. Mordaz, incisivo, encantado de putear a sus personajes. Con ese aire a tragicomedia donde todo tipo de fauna y flora autóctona, lo mejorcito de cada casa, va haciendo lo suyo para vivir y tirar p´alante con sus movidas, mejor o peor parado. Perdedores que no saben que están haciendo con sus vidas y que se limitan a seguir en la brecha, cagándola más de lo recomendable y metiéndose en problemas continuamente. En esta ocasión, nos encontraremos ante un caso bastante feo, en el que se mezclaran amantes desaparecidos, antiguos compañeros de clase, ultras neonazis, la mafia rusa, jueces que deben favores, violadores impunes y polis que juegan muy al filo de la navaja. Si a eso le sumamos que la novela se inicia con Sonia despertando con una resaca salvaje dentro de un contendedor de basura, con la ropa hecha un cristo y sin recordar un carajo de lo que sucedió la noche anterior en esa reunión de antiguos alumnos, el lector puede hacerse una idea aproximada (NO) de las proporciones tamaño King Size del follón al que se enfrentará en esta ocasión nuestra investigadora. Una jodida gozada, vamos. Todo, con un regustillo a pulp que me ha encantado, sin salirse del género negro en ningún momento y con algunos pasajes tan realistas, tan creíbles y cotidianos (por desgracia), que nos recuerdan que basta con mirar las páginas de sucesos de cualquier periódico para darnos cuenta de que la realidad, muchas veces, supera con creces la ficción.

En definitiva, que os recomiendo que le echéis un ojo. Lo vais a agradecer. No es eso que no tengo ni puñetera idea de a que se refieren cuando llaman a algo “alta literatura´´. Ni lo pretende ni maldita falta le hace. Es lo que es y os digo yo que canelita en rama. Ale, a disfrutar…

 

Nunca mires atrás

Claudio Cerdán

Editorial: Menoscuarto Ediciones

Colección: SeisDoble

ISBN: 978-84-15740-53-7

Páginas: 160 pág.

PVP: 13,90€

http://www.menoscuarto.es/libro/nunca-mires-atras/

 

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Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson

 

Por R. G. Wittener

Lo peor de los clubes de lectura es que tienden a sacarte de tu zona de confort, obligándote a leer libros cuya temática, a simple vista, no te resulta nada llamativa; pero la mejor virtud de un club de lectura es que, gracias a esas “lecturas forzosas”, acabas descubriendo a autores que podrías no haber conocido jamás. Y en mi caso, la última revelación que debo agradecer a mi club de lectura es Shirley Jackson.

Cuando te topas con un autor que te llama la atención, la reacción obvia es indagar por su obra y su carrera para saber qué otros libros te has perdido hasta ahora. Lo cual me llevó a descubrir a una de esas figuras brillantes cuya estrella se apagó muy pronto: murió antes de cumplir los cincuenta años, medicada a base de anfetaminas y barbitúricos, pero con un gran reconocimiento literario (varias veces incluida en la antología de Mejores Historias Cortas de América, ganó el premio O. Henry, además del Edgar Alan Poe de Misterio, y sus novelas fueron elegidas entre las mejores del año por el Times y el New York Times). De hecho, al pasar del tiempo ha acabado dando nombre a unos premios literarios dedicados al suspense, el terror psicológico y la fantasía oscura. Aparte de que autores como Stephen King, Neil Gaiman o Richard Matheson han reconocido tenerla como influencia en sus inicios. Por desgracia, en lo personal no puede decirse más que sufrió con resignación un matrimonio lleno de infidelidades y controlador, y que su físico le deparó buena parte de los problemas de salud que acabarían por matarla. Algo que podría estar detrás de la intensidad psicológica que, al menos Siempre hemos vivido en el castillo, muestra en sus páginas.

La novela, escrita tres años antes de su fallecimiento, está ubicada en Vermont, en un pueblo ficticio, y esto es interesante porque hay constancia histórica de que Shirley Jackson tuvo problemas para relacionarse con sus vecinos de North Bennington, un pueblecito de… sí, lo habéis adivinado, Vermont. Su narradora y protagonista es Mary Katherine (Merrycat) Blackwood, una joven de dieciocho años que vive recluida en la mansión familiar con su hermana Constance (que ya roza la treintena) y su tío Julian (inválido y en un avanzado estado de senectud). Los tres, y muy en concreto Constance y el tío Julián, sometidos a un régimen de clausura desde que una inesperada tragedia golpease a la familia Blackwood seis años antes. Un evento que acabó por exacerbar resentimientos previos entre los habitantes de la mansión y los vecinos del pueblo.

¿Qué es lo que hace tan interesante la novela? Pues en primer lugar el universo mágico y contradictorio de Mary Katherine, a quien Carol Joyce Oates califica en su análisis de la obra de paranoica y yo me atrevería a decir que bordea la sociopatía. Los monólogos internos, en los que nos hace partícipes de sus comportamientos obsesivos o de sus ensoñaciones fantásticas, están dotados de una lírica muy hermosa y muestran a alguien con una gran sensibilidad; y aún así nos pasamos toda la novela decidiendo si Mary Kate debe gustarnos o es lógico odiarla, porque los personajes que se cuelan en su limitado universo (vecinos, familiares lejanos, curiosos…) demuestran muy pronto estar en la zona gris del espectro moral. De modo que el abierto desprecio que se profesan unos y otros no es sino la prueba palpable de lo enconado que se ha vuelto su conflicto en un “ecosistema social” tan pequeño y cerrado. Pero aún hay algo más: el misterio que rodea a la noche en que la desgracia se cebó con los Blackwood. En una serie de escenas, que llegan a estar cargadas de no poco humor negro, se nos van desvelando detalles sobre lo que ocurrió y qué papel jugó cada uno de los habitantes del “castillo”. Una trama que se añade a ese juego de amor/odio que nos plantea Jackson respecto a sus personajes.

En cuanto a la técnica literaria de Jackson, que me disculpen los entendidos si me atrevo a buscarle influjos Kafkianos, pero la historia de ese grupo de personas apartadas del mundo, repudiadas por todos, que viven bajo el recuerdo de un hecho infausto y rodeadas por el variopinto legado de las generaciones Blackwood pasadas, mezcla algo de la condena autoimpuesta y el miedo a salir de su escondite de Gregor Samsa. Si a eso le añadimos que su primera novela, La lotería, plantea un caso de chivo expiatorio que puede recordar a El proceso, no parece tan descabellado apuntar esas similitudes. Por otro lado, tenemos el extraordinario trabajo de crear a un personaje que hace las veces de narrador… desde el punto de vista de alguien que, como ya he dicho, muestra comportamientos paranoicos, trastornos obsesivos y un toque de sociopatía, de modo que los lectores vemos al resto de personajes a través de ese tamiz; amén de ser partícipes de las muchas manías y supersticiones que dominan su vida. Todo lo cual se concreta en un brillante ejercicio literario.

Por todo lo explicado con anterioridad solo puedo acabar este artículo recomendando Siempre hemos vivido en el castillo. A los lectores, porque la obra de Shirley Jackson de seguro les va a sorprender; a los aspirantes a escritores, porque su técnica les va a permitir aprender a crear narradores inusuales y a trabajar los perfiles psicológicos mediante los diálogos. Y ya puestos, pueden empezar a buscar las novelas que han ganado el premio Shirley Jackson durante los últimos diez años y decidir si han conseguido igualar su calidad.

Las estrellas, mi destino (Tigre, tigre), de Alfred Bester

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy quiero hablaros de Las estrellas, mi destino (también conocida como Tigre, Tigre), de Alfred Bester, una novela que a mi juicio, es una de las mejores obras de ciencia ficción que me he echado a la cara.

En el siglo xxv, cuando las técnicas de teleportación han cambiado de forma radical la sociedad de la Tierra, un hombre motivado por pasiones extremas emprende un carrera desesperada por cambiarse a sí mismo. Gully Foyle fue abandonado a su suerte y logró sobrevivir milagrosamente a una situación sin esperanzas; desde entonces ha venido acumulando riquezas y poder con un único objetivo: vengarse.

Alfred Bester nos ofrece una revisión de otro viejo clásico como es El conde de Montecristo, pero lo hace con una historia futurista cruda, violenta y que se aleja de cualquier atisbo de nobleza o de heroicidad. Su protagonista se mueve por el odio más visceral, intenso y desproporcionado que haya visto antes y cualquier medio, cualquier acción que le permita llevar a cabo su venganza, es válido, sin temer ni preocuparse por a quienes pueda dañar en su locura. El personaje, un tipo rudo, tosco y embrutecido, carente de cualquier tipo de remordimiento, solo tiene un objetivo tras sobrevivir al episodio que en apariencia, da lugar a todo y eso hace que resulte prácticamente imposible sentir empatia por él. No hay justificación alguna para sus acciones, más las que ese deseo de venganza que a todas luces, resulta excesivo y desproporcionado, convirtiéndole a si mismo en un villano despreciable que campa a sus anchas, dejando tras de si un rastro de dolor, traiciones y destrucción. Hay que reconocerle el valor que surge de la locura, desesperación y la obsesión, que le hacen tan temerario e impredecible como para salir de cualquier situación, por peliaguda que sea, pero no hay nada de admirable en ello, si no algo que temer.

No es el amor lo que todo lo puede, la fuerza más poderosa del universo. Es el odio, convertido en motivación, en combustible, en razón única para seguir adelante, alimentándose de él para seguir en pie. Tanto es así, que el autor logra con su personaje que uno, de manera extraordinaria, olvide por un momento su aversión y asco generalizado por los héroes inmaculados y de pureza absoluta, amparados por la verdad y la razón, y vea al rebelde, no como un héroe que salva la situación enfrentándose a las injusticias del poderoso, sino como un ser vulgar, subversivo y sin moral alguna, un villano en potencia, un ser despreciable que hará cualquier cosa por alcanzar su objetivo, cosa que en cierto modo, no me desagrada en absoluto. No lucha por la libertad, ni por el honor, ni siquiera por defender al débil o al oprimido. Lucha por su propia causa, ya no perdida, si no absurda, demencial e interesada.

Y al llegar al final, la sorpresa. El ser humano, capaz de las más increíbles maravillas y de las más terribles bajezas. Es su condición. Reyes, mendigos, nobles o perversos. No hay un destino prefijado. No hay un Dios que marque nuestro devenir. Cada uno de nosotros elige su camino, dirige sus propios pasos, toma sus propias decisiones, es dueño de sus actos y así debe ser. No importa si eso nos lleva a la grandeza o si nos convertimos en monstruos. No importa si vence la luz o si el fuego nos destruirá. Ese poder de elección es lo que nos hace humanos.

Gigamesh recupera esta vieja joya de la ciencia ficción en su colección Omnium, en un formato económico, pero de gran calidad, apto para todos los bolsillos y con una edición cuidada con esmero pese a su condición de bolsilibro.

Una lectura muy, muy recomendable, un clásico por méritos propios por todo lo que supone y que creo que cualquier aficionado al género debería conocer, ahora sin excusas.Las estrellas, mi destino.


Alfred Bester
Editorial. Gigamesh (Omnium)
ISBN: 9788416035953
Páginas: 240 pág.
PVP: 8€

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La opinión de Soraya: Fuego, de Joe Hill

Por Soraya Murillo.

Antes de empezar mi reseña sobre el libro, dejadme que os cuente una anécdota que en sí tiene mucho que ver sobre lo que opinaré a continuación.

Se dice que cuando el gran Hemingway ejercía de periodista, ya siendo famoso, le pagaban un dólar por palabra. Alguien lo vio en un restaurante y le mandó al camarero con un dólar. El escritor ante esto le devolvió escrita una nota con la palabra gracias.

Vamos con la historia que terminé de leer y que nos concierne.

Deciros que aunque sea un libro de Joe Hill, no es una novela de terror; es de fe y supervivencia, vivir por encima de todo, al precio que sea. Pero personalmente sí me causó escalofríos, tal vez porque morir quemada es parte de uno de mis miedos.

La enfermera Harper, la protagonista principal y la que llevará todo el peso del libro, trabaja en el hospital de la ciudad de Portsmouth ( USA), ayudando a los enfermos de Escama de Dragón, una especie de hongo que te sale en la piel y que a los pocos días hace que ardas de forma espontánea.

El mundo arde, las personas arden; un nuevo apocalipsis amenaza con terminar con la raza humana. En ese hospital conocerá a otros protagonistas: el bombero John, de origen inglés y personaje clave, y a Reéne, una de las miles de enfermas, que se dedica a contar cuentos para hacerlo todo más llevadero. Pero la vida de la enfermera se complica cuando ella misma se contagie del hongo, sepa que está embarazada y sufra el rechazo de su marido.

Abandonada por su cónyuge, recibe en su casa la visita de dos niños con sendos regalos, uno de ellos una flauta que debe hacer sonar si se ve en peligro. Y aquí es donde comienza lo que será la parte de la magia y lo fantástico, que lo hay. Días más tarde, con la ayuda de esos niños y el bombero, terminará en un campamento dentro del bosque donde se refugian los enfermos huyendo de las cuadrillas de incineración que los quieren muertos.

Pero el campamento no es lo que parece. Eso lo aprenderá pronto, con la ayuda de un diario que alguien dejó escrito, en el cual se comenta sobre una isla donde los enfermos tienen otra oportunidad .

Hasta aquí el resumen. Ahora os hablaré del libro.

¿Recordáis la anécdota de Hemingway? Pues he tenido esa sensación con nuestro autor, Joe Hill, la impresión de que le pagaban por palabras. La historia empieza muy bien, animándote a continuar la lectura , pero en la parte del campamento, cuando llevo unos cientos de páginas leídas, mi cabeza me recuerda lo que odio cuando un libro sólo contiene palabras.

No hay alma. No hay nada. Es un alargar por alargar, sin sentido. Dejas el libro, lo coges de nuevo y todo lo que lees es lo mismo que ya habías leído. Eso no es el arte de narrar, eso lo llamo yo el arte de meter paja. ¿Qué pasó? Pues muy sencillo: si en esta misma obra, en vez de meterle casi ochocientas páginas la hubiese dejado en unas trescientas, os estaría hablando de un buen libro. Pues no es así y es una pena. La historia es hermosa y no entiendo por qué lo estropeó de esta manera.

Vale , tiene un buen principio y un maravilloso final, pero eso no hace un libro. Si fuera así, qué fácil sería escribir. No nos cuenta nada que no sepamos ya sobre las miserias humanas. Casi todos hemos vivido incendios, inundaciones o alguna catástrofe similar, o sabemos de ellas, y nos consta que es cuando el ser humano saca lo mejor y lo peor que llevamos dentro, en este caso es lo peor.

No todo es malo en el libro, aunque la paja, el alargar por alargar, le hizo mucho daño a una historia que da la sensación que pensó como un relato corto y que el autor se empeño en convertir en una novela tocho. Aparte del principio y final, que como digo me han gustado mucho, a lo largo de su lectura podréis encontrar guiños a bastantes libros y eso me gusta. Me agrada que un libro me lleve a otros libros. Tiene, además, pasajes muy hermosos. Estamos ante un escritor que demuestra que sabe narrar cuando se limita a ello.

La lucha del ser humano por sobrevivir y la magia, sutil, pero presente, le da la historia un toque de cuento fantástico. Un fuego que lo quema todo, pero también ilumina nuevos caminos.

No voy a deciros que no lo leáis, pues no es una mala historia. Pero a Hill nadie le pagaba por palabras y debió de saber cuando parar, que no valía la pena seguir alargando de manera innecesaria. Eso también es parte del arte de saber escribir. Hay escritores que dicen que avanzan más quitando palabras que añadiéndolas.

Gran verdad.

https://www.casadellibro.com/libro-fuego/9788416858101/5406020

 

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BINTI, de Nnedi Okorafor (Crononauta, 2018)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

Su nombre es Binti, y es la primera de los himba a la que se le ha ofrecido una plaza en Oomza Uni: la mejor institución de enseñanza superior de la galaxia. Aceptar esta oferta significará abandonar su casa, su familia y viajar a través de las estrellas entre extraños que no comparten su forma de ser ni respetan sus costumbres.

Lo que Binti no sabe es que el conocimento le costará caro. Una sanguinaria raza alienígena, las medusas, amenazan su viaje y, para poder sobrevivir, necesitará la ayuda de su pueblo y de la sabiduría contenida en la Universidad.

 Binti es una pequeña novela (poco más de 100 páginas) ganadora de un premio Hugo en 2016, un Nébula en 2015 y nominada al Locus, escrita por Nnedi Okorafor, una autora que lleva en esto de la ciencia ficción más de 10 años, y es ahora cuando por fin alguien se anima a darla a conocer en nuestro país con la traducción al español de una de sus más premiadas obras.

Hay que mencionar que la editorial que ha apostado por este título es una joven y prometedora asociación que ha sorprendido a propios y a extraños con este lanzamiento, posicionándose así en el mercado de una forma enérgica; así que desde aquí no puedo dejar pasar la oportunidad de agradecer y apoyar este tipo de proyectos.

Centrándonos ya de lleno en Binti, decir que estamos ante la historia de crecimiento personal y espiritual de una muchacha de dieciséis años que debe sobreponerse a una situación vital para poder de esa forma salvar el mundo tal y como lo conocemos.

La escritora utiliza un estilo directo basado en la primera persona donde prima por encima de todo la sencillez para mostrarnos los hechos, pero más que nada, nos detendremos en la psique de nuestra protagonista y la manera tan peculiar que tienen sus pensamientos en adentrarse en un potente conflicto interno.

La historia desprende una denuncia hacia el racismo y ciertamente está dedicada/dirigida a todas aquellas etnias minoritarias que tanto han sufrido en la historia de la humanidad y deja la puerta abierta hacia otras temáticas como pueden ser el entendimiento entre razas diferentes, la fuerza de la unión o la identidad….asuntos que Okorafor va desplegando sin apenas darnos cuenta, detalle que es lo que verdaderamente se queda cuando cierras el libro.

También es cierto que se trata de una novela con cierto desequilibrio al no estar igualmente bien desarrolladas ambas partes de la misma, dejándonos con un cierto sabor agridulce al esperar quizás algo más que no termina de llegar.

En definitiva, Binti es una nouvelle que se lee del tirón y que va directamente al meollo del asunto casi desde el principio. Echo en falta una mayor profundización del personaje principal (y de su aparatejo llamado astrolabio, cuyo funcionamiento no me acaba de quedar claro…) o un mayor desarrollo de las medusas…pero eso no quita las fascinantes intenciones de la escritora ni de su buen hacer, así que desde aquí recomiendo la lectura de esta interesante historia y de sus posibles ramificaciones, ya que se trata de una trilogía de novelas que irán llegando a España poco a poco.

 

Ficha técnica

Título: Binti

Autora: Nnedi Okorafor

Editorial: Crononauta

Páginas: 115

ISBN: 978-84-947958-1-7

Precio: 14 euros

 

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El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers

Rosemary Harper se une a la tripulación de la Peregrina, una vieja nave tuneladora, sin saber muy bien qué esperar de su primer trabajo. Aunque la nave ha visto tiempos mejores, le ofrece un pequeño lugar al que llamar hogar durante un tiempo, algo de aventura en los confines más alejados de la galaxia y, lo que es más importante para ella, la oportunidad de dejar atrás su pasado.

La tripulación está compuesta por individuos de diferentes planetas, especies y géneros; desde Sissix, la amistosa piloto reptiliana, a Kizzy y Jenks, los ingenieros que mantienen la nave en funcionamiento; pasando por Lovey, la IA de la Peregrina. La vida a bordo es caótica, aunque bastante relajada: justo lo que Rosemary necesita.

Hasta que les ofrecen el trabajo de sus vidas: la oportunidad de construir un túnel hiperespacial a un lejano planeta. Si completan el encargo, ganarán el suficiente dinero para vivir holgadamente durante años… Pero antes deberán sobrevivir al largo viaje a través de los confines del espacio.

Sin embargo Rosemary no es la única persona a bordo con secretos que ocultar, y la tripulación pronto descubrirá que el espacio puede ser vasto, pero las naves espaciales son muy pequeñas.

 Hace ya semanas que terminé la lectura de la que quiero hablaros. Si he tardado tanto en escribir la reseña de EL LARGO VIAJE A UN PEQUEÑO PLANETA IRACUNDO, ha sido por un único motivo: Tenía tal subidón, me había parecido tan y tan redonda, que quise darme un margen razonable de tiempo, para que esa euforia desbocada se diluyese y poder distanciarme lo suficiente para  valorar el poso que había dejado tras la impresión inicial. El resultado no tiene misterio alguno: Me sigue pareciendo una jodida delicia, una de esas joyas que se va a quedar formando parte de mi selección personal de por vida. Una obra a la que sé que regresaré de vez en cuando para volver a disfrutar de lo que me ofrece, más allá de una simple lectura.

A partir de una premisa tan sencilla como es el relato de un largo viaje a bordo de una nave de trabajo, con una tripulación variopinta por la que sentiremos una empatía absoluta, esta suerte de road-movie  vestida de space opera se sirve de esa simple excusa para presentarnos a un grupo de seres tan dispares y distintos entre sí (y a la vez tan similares en algunos aspectos), que se encargarán de hacernos reflexionar sobre algunos de los grandes temas que siempre nos han llevado de cabeza a la raza humana., a través de sus aventuras y vivencias personales.

La novela, bien escrita, con un estilo en apariencia sencillo, pero con una  profundidad inesperada, que atrapa nuestra curiosidad desde el primer momento y nos hace sentir cómplices de la historia. Con capas y más capas donde en ese contexto de viaje espacial, de pequeña comunidad multicultural convertida casi en familia a causa de las circunstancias, los personajes te dan una lección de vida tras otra, mediante las peculiares formas de considerar y afrontar los hechos según su particular razonamiento, que entenderemos a través de sus experiencias vitales. En cierto modo, bien a ser como en esos viejos cuentos con moraleja, con la diferencia de que en este caso no hay espíritu adoctrinador alguno, sino que se limitan a ofrecemos alternativas que nos obligan a replantearnos ciertos aspectos de nuestra propia naturaleza. Todo ideas preconcebidas y condicionadas: Nuestros prejuicios, nuestros valores y nuestras verdades absolutas, puestas en entredicho. Distintas historias que incluyen a toda la tripulación o  de manera individual a alguno de ellos, y cuya intencionalidad última, uno pilla a la primera y nos hace meditar sobre aquello que creemos que nos distingue siempre a los humanos. Nuestros miedos, nuestros defectos, nuestras relaciones y nuestras esperanzas. Nuestras certezas y nuestras dudas, vistas desde una perspectiva distinta que nos obliga a abrir los ojos a una realidad que nos empeñamos en cuantificar, cualificar, catalogar y reducir hasta una visión tan ínfima, reducida y condicionada que nos impide crecer.

Mención aparte para el traductor de la obra, Alexander Páez, que ha sabido mantener ese tono, esa peculiaridad que define a cada uno de los personajes y que resulta tan importante para que la novela funcione. Un excelente trabajo por su parte.

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo se ha convertido en uno de mis libros de referencia y tanto por  la historia, la prosa, la aventura que nos propone, los personajes y lo que encierra en sus páginas, sé con certeza absoluta que os va a encantar.

La editorial Insólita está haciéndose un nombre por méritos propios, publicando maravillas como esta, dejando el listón a niveles estratosféricos. Bien por ella.

 

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo

Becky Chambers

Insólita Editorial

ISBN: 978-84-947020-4-4

Páginas: 512 pág.

PVP: 22,95€

https://lektu.com/l/insolita-editorial/el-largo-viaje-a-un-pequeno-planeta-iracundo/8245

 

 

ARTEMISA, de Andy Weir (B de Books, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

 

Jazz Bashara es una criminal… O al menos lo parece. La vida en Artemisa, la primera y única ciudad de la Luna, es difícil si no eres un turista adinerado o un multimillonario excéntrico. Así que hacer un poco de contrabando de lo más inofensivo no cuenta, ¿verdad? Sobre todo cuando hay que pagar deudas y tu trabajo como transportista apenas paga el alquiler.

De pronto, Jazz ve la oportunidad de cambiar su destino cometiendo un delito a cambio de una lucrativa recompensa. Y ahí empiezan todos sus problemas, pues al hacerlo se enreda en una auténtica conspiración por el control de Artemisa que le obliga a poner en peligro su propia vida…

A estas alturas creo que Andy Weir no precisa de presentación alguna, pero para los más despistados decir que es autor de ‘El Marciano’, un auténtico éxito en todo el mundo y que alcanzó las listas internacionales de bestsellers, llegando a Hollywood hasta convertir su adaptación cinematográfica en una de las mejores películas del 2015.

En Artemisa volvemos al espacio donde no faltan tecnología ni ciencia espacial, ofreciendo un cocktail muy personal que encandilará sobre todo a todos aquellos que disfrutaron con su anterior novela, no sintiéndose defraudados por el camino, detalle muy importante que hay que tener en cuenta.

Tenemos a la inteligente Jazz, -personaje al cual le coges cariño muy rápidamente-, inmersa en un gran y peligroso lío repleto de riesgos. Weir nos narra todo su periplo a través de un estilo directo y muy cinematográfico que hace de su lectura todo un auténtico placer.

Su personaje principal nos habla directamente en primera persona, consiguiendo así un importante vínculo que se hará cada vez más intenso conforme avanzamos en la narración, conociendo cada vez un poco más a Jazz y empatizando así con todo lo que la rodea.

La particularidad de esta voz es su singular sentido del humor, narrándonos los hechos con un toque jocoso, elemento que choca un poco con alguna de las situaciones de tensión/dramáticas por las que pasa nuestra protagonista y que podría ser, sin lugar a dudas, uno de esos contrapuntos controvertidos para más de un lector.

En definitiva: Artemisa es una trepidante y divertida aventura espacial con elementos de verosimilitud científica ideal para una lectura ligera y sin complicaciones.

 

Ficha técnica

Título: Artemisa

Autor: Andy Weir

Editorial: B de Books

Páginas: 384

ISBN: 9788466662277

Precio: 21 euros

 

 

Como el bosque en la noche, de Álvaro Bermejo

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

 Hoy quería hablaros de Como el bosque en la noche, de Álvaro Bermejo, un novela que se pasea entre el terror y el drama, entre mitología, costumbrismo y género negro o criminal. Una historia muy curiosa, que ahonda en la naturaleza humana, mostrándonos lo peor de cada uno de nosotros, en un entorno rural que se convierte casi en un personaje más.

 Como el bosque en la noche nos adentra en una geografía mítica, la vieja Navarra, cuna de la cultura vasca. Un pequeño pueblo fronterizo con Francia, Etxalar, se convierte en escenario de una serie de crímenes que resucitarán todos los viejos demonios de la comarca. Los aquelarres de Zugarramurdi quedan a un tiro de piedra, en Yanci se venera a un San Juan Xar —San Juan el Viejo— que recuerda más al Basajaun de las leyendas ancestrales, y Akerbeltz —el carnero negro, emblema del diablo—, preside rituales de los que solo se habla entre susurros.

Fue a la sombra de sus hayedos donde Orson Welles rodó escenas muy significativas de Campanadas a Medianoche, y también donde Merimée arraigó las peripecias de su Carmen, la gitana de Etxalar.

La novela comienza precisamente con la llegada de Welles al pueblo, en 1964, a la que seguirá la de un escritor muy cosmopolita fascinado por el aura de aquella mujer fatal.

Las hermanas Echegaray tienen un poco de todo eso. Son descendientes de una bruja particularmente temible —Laverna la Bella—, viven retiradas en una casona cuyo nombre rinde un homenaje a la de Patricia Highsmith —Belle Ombre—, y, ciertamente, su existencia es un tormento atemperado por su devoción hacia Luis Mariano, el Rey de la Opereta. Nines, la menor de las hermanas, mata accidentalmente a un inocente. Cree haberlo hecho sin testigos, pero al poco, recibe una carta de chantaje. Lejos de arredrarse, Juana, la primogénita, la que ha heredado la marca de las brujas, implementa una estrategia criminal. Todo se complica cuando Nines sucumbe a la seducción del escritor, y aún más cuando este ve en ella una encarnación de Mari, la Señora del Abismo.

 Admito que en un primer momento, su  peculiar tono hizo que,  aun siendo consciente de que estaba ante una prosa digna de enmarcar, me costase dejarme llevar por ella. Su particular ritmo, pausado y regodeándose  en las descripciones, los referentes y simbolismos, con un estilismo  recargado, juguetón y repleto de intencionalidad, lograron descolocarme por completo. Me estaba gustando muchísimo lo que leía, pero al mismo tiempo, me parecía todo un reto el mantener la lectura con esa exigencia durante toda la novela. Una exigencia  que uno no siempre está dispuesto a satisfacer, por no sentirse obligado en modo alguno a seguir el juego que le propone el autor. No por complejidad, si no por resultar un tanto excesiva en su estilo personal, llegando a saturar si se abusaba de ella. Tanto énfasis, tanta intensidad, tanta elaboración. Demasiado para mí, así de sopetón.

Si bien esa sensación, ya bastante atenuada, no me abandonó en todo el viaje, la solución fue tan sencilla como paladear la obra a pequeños sorbos, disfrutando  de esos acercamientos breves, pero intensos, hasta que la propia historia y la necesidad de saber que iba a suceder, lograron que me hiciera con ella. Una vez conectamos, pude disfrutarla como se merecía y de hecho, por eso hablamos hoy aquí de ella.

Si hay tres aspectos a resaltar y que resultan fundamentales en esta novela, son sin duda su ambientación, sus personajes y su atmósfera. Estos tres elementos lo son todo.

Si tuviese que definir a la novela, diría que es un thriller costumbrista rural, donde el pueblo, sus calles y sus gentes forman un escenario opresivo, asfixiante, claustrofóbico, donde te sientes observado en todo momento y del que parece imposible salir. El lugar, ese villorrio navarro  cargado de mitos, leyendas y superstición, un microcosmos en sí mismo, donde la tradición y el aislamiento forjan la naturaleza de sus habitantes, quienes se encuentran atrapados por voluntad propia en su particular reclusión, incapaces de abrirse a la modernidad y un futuro que no entienden. Recelosos con todo lo que sea de fuera, viendo con suspicacia al forastero, sintiendo desconfianza por todo aquello que pueda significar un cambio en esa  rutina adquirida dentro de su comunidad, que sienten envenenada, pero  propia, manteniendo entre ellos unas relaciones malsanas, tóxicas, dañinas y cuasi endogámicas, siempre bajo la sombra de la superchería, los secretos y los rumores, que emponzoñan hasta el último rincón del pueblo. Todo el mundo se conoce. Todos tienen algo que ocultar. Todos callan en público, pero cuchichean y señalan con el dedo acusador. Cada cual en su casa y Dios en la de todos, pero pendientes unos de otros a cada paso que dan. Hipocresía, envidias, chismes malintencionados y falsa moral. Nadie está libre de pecado.

Y ahí llegamos a los personajes. Todos ellos, pero en especial las hermanas protagonistas (pese a ser tan distintas entre ellas dos, opuestas por completo), se nos descubren como seres atormentados, amargados, cargados de odio, rencor y envidia. Víctimas de sus propias limitaciones y miedos, atados a esa tierra donde no hay lugar para los sueños ni las esperanzas.  Boicoteando cualquier intento por escapar, por salir, por cambiar, regodeándose en su mezquindad, retozando en sus propias miserias. La felicidad no es alcanzar un logro. Es contemplar con una sonrisa cruel como fracasa el de enfrente.  Pobre de ti si te atreves a soñar, a imaginar una vida distinta…

Juana y Nines son dos personajes complejos, muy bien elaborados, con una profundidad inusitada. Su naturaleza se manifiesta de distinta forma, pero siempre mostrándonos lo peor de la condición humana, eclipsando cualquier otro rasgo, si es que hubo algo bueno alguna vez. No hay bondad. No hay luz. Solo oscuridad devorándolas por dentro, de una u otra forma.

Los secundarios siguen también en esa línea, en su mayoría. Sus motes, la mayoría de veces, nos indican de qué pie cojean. Sea fama ganada a pulso o solo fruto de los cuchicheos y habladurías, cargan con esa losa, que habla por ellos e impide que veamos nada más de su persona. No importa si tienen algo que decir, algo que demostrar. Su rol, su valía, sus defectos, ya han sido adjudicados por el resto de vecinos y en eso se quedan, sin posibilidad de demostrar lo contrario.

Belle Ombre, la casa familiar, con el retrato de Lavinia presidiendo ese hogar maldito, es un lugar aterrador. Quizá sea el escenario más inquietante, por su historia y por los secretos que se esconden entre sus paredes, pero el resto del pueblo , dentro de su aparente normalidad, de lo cotidiano que pueda parecer, no escapa al embrujo. También en él se respira ese aire enrarecido, esa atmósfera malsana, en parte quizás  por la herencia recibida tras su pasado (la influencia de Zugarramurdi es evidente y se menciona varias veces),  por el peso  de la tradición y la incapacidad de abrirse al mundo, pero en mayor medida, por la condición vil y mezquina de sus habitantes.

En definitiva, Como el bosque en la noche es una novela que ofrece mucho más de lo que parece a primera vista. No es solo una historia de misterio al uso.  Guarda mil secretos, es perversa en extremo, fatalista en su concepción y como colofón, constituye  un oscuro manual sobre la maldad humana, en todo su pérfido esplendor.

 

Como el bosque en la noche

Álvaro Bermejo

Editorial: Versátil

ISBN: 9788416580835

Páginas: 408 pág.

PVP: 19,90€

 

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