CINE: ¿Necesitas una coartada? Alibi.com

Por Fernando Codina.

Nunca he sido muy partidario de la comedia, y me declaro “odiador oficial” de todas las series americanas e inglesas con risas enlatadas, y de todas las películas en las que el sentido del humor esté basado principalmente en la humillación de los que son distintos, ya sea por su tamaño (no soporto las comedias de gordos), su estado mental (toda la serie de “Resacón en las Vegas” por ejemplo), o incluso su orientación sexual. Por eso, voy muy poco al cine más cómico y comercial… Aunque de vez en cuando, me he llevado grandes, y muy agradables, sorpresas.

Como la película recién estrenada este viernes, “Alibi.com”. El argumento no puede ser más sencillo. Greg, junto con tres amigos, ha creado una compañía llamada “Alibi.com”, con la que crea cualquier coartada, especialmente para maridos infieles o que proyectan serlo, pero también para personalidades del mundo de la música (la que crea para el rapero y la realidad de su vida no puede ser más divertida), y un amplio margen de personalidades (incluso el propio presidente de Francia figura entre sus clientes). Da igual lo que necesites (entradas de cine o de teatro, flores, regalos románticos, reservas de hotel, vamos, cualquier cosa, con tal de mantener viva la llama del engaño. Con Augustin, su socio y amigo de toda la vida, y Medhi, su nuevo y muy peculiar empleado, preparan estratagemas de todo tipo para cubrir a sus clientes. Pero la accidentada aparición de Flo (y de su caniche) una noche en una carretera comarcal, empieza a complicar mucho la vida de Greg. Especialmente porque Flo odia los hombres que mienten (una de sus recientes rupturas fue por hacer trampas al Monopoly), lo que le obliga a crearse desde cero una identidad y profesión alternativa (auxiliar de vuelo), mientras que la relación de pareja va evolucionando. El problema surge cuando es presentado oficialmente en familia: resulta que el padre de Flo es uno de sus clientes, que utiliza sus servicios para pasar un fin de semana con una atractiva cantante, puesto que está cansado de su triste y aburrida esposa… Pero todo se precipita, durante un muy peculiar fin de semana…

Tranquilos, que no voy a contaros más, no hago “spoilers”, pero sí os aseguro que es una de las películas más divertidas que he visto en muchísimo tiempo: no he parado de reírme a carcajadas en la mayor parte de la película, extraño fenómeno compartido con la mayor parte de los espectadores

Vale, es cierto que en ocasiones el sentido del humor es un poco grueso, y que un perro caniche blanco sufre una serie de aparatosos y delirantes incidentes (que recuerdan un poco a los del cánido de “Algo pasa con Mary”). Y que hay una cebra de lo más particular. O una tribu de feriantes con un estricto sentido de la justicia. Tampoco faltan gatos realmente satánicos, ni una impresionante persecución a todo gas por carreteras comarcales que no tiene nada que envidiar a películas de acción.

Como cualquier otra buena comedia digna de ese nombre, hay cambios en la trama, apariciones sorpresa, evolución de los personajes… Mi favorito es Greg, encuentro a Flo un poquito estereotipada en su papel de rubia de bote, pero tiene un par de escenas fantásticas (sobre todo una haciendo de ciervo en ropa interior en medio de la nada). Los gags, a veces, pueden pecar de crueles, pero todo sea por conseguir la risa del espectador, y que se olvide un poco de la grisura y monotonía de su vida… Objetivo que consiguen de manera magistral.

Para los más curiosos, estos son los datos de la película:

Dirección, guión y actor principal: Philippe Lacheu.

Otros actores: Julien Arruti, Elodie Fontan y Tarek Boudali

Duración: 90 minutos (que se hacen muy cortos)

Género: comedia.

Nacionalidad: Francesa.

Risas y sonrisas: Garantizadas.

 

EL CÍRCULO: PASO 1 PRÓLOGO: DE SADAKO, SECUELAS, REMAKES Y ALGUNOS APUNTES SOBRE LA RECREACIÓN DE UNA HISTORIA

Con este primer artículo, nuestro colaborador José Luís Carbón Tirado inicia una serie de entradas centradas en profundizar en todos los aspectos sobre esa joya del género, ya convertida en obra de culto, que es The Ring.  Esperamos que disfrutéis de esta maravilla de proyecto que nos propone su autor y os resulte tan interesante como a nosotros nos lo ha parecido.

Que una saga cinematográfica como la de Ringu, a partir del film homónimo de Hideo Nakata en 1998, haya tenido una larga vida hasta nuestros días (reciente tenemos la última versión en manos de F. Javier Gutiérrez Rings), viene motivada tanto por sus relecturas continuas como por el simple hecho de que parece que no hay más que rizar el rizo en cuestión de exprimir hasta la última gota de una trama argumental que tuvo su génesis en 1991 cuando el escritor Koji Suzuki nos presentó por primera vez a uno de los espectros más populares en Japón y, ya de paso, del terror contemporáneo: Sadako Yamamura (1).

Las variaciones de una historia ficticia, cinematográfica o literaria, en forma de secuela, precuela, intercuela -para más –cuelas véase el clarísimo artículo en la Wikipedia (2)-, remake o, lo que más se lleva ahora, el reboot, no son más que, precisamente eso: variaciones de una historia. La historia de la literatura o del cine (por citar las dos manifestaciones artísticas donde más se dan este tipo de alteraciones narrativas de ficción) está plagada de estos cambios, interesantes unos, prescindibles otros, pero en todo caso, necesarios para entender cómo los creadores de ficciones entienden el mundo en el que viven o tratan de reflejarlo, y cómo las mismas historias nos presentan los denominados arquetipos, los patrones narrativos básicos -que definió Carl Jung (3)- que aparecen en todas las historias.

Y la historia de Sadako en la novela es la primigenia, la original. De ahí podemos recrearla de mil y una formas. A lo largo de una década hemos podido ver diferentes secuelas y remakes, tanto cinematográficos como televisivos (precisamente la primera versión de la novela fue un telefilm de 1995 dirigido por Chisui Takigawa cuyo interminable título es Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen), por lo que la historia que imaginó el escritor nipón Koji Suzuki pasa a ser recreada, revisionada, releída en definitiva: es el cuadro dentro del cuadro, la película dentro de otra, el enigma del propio arte, que se devora a sí mismo en diferentes momentos y situaciones.

Que ya en el siglo IV a.C. un clásico imprescindible como Aristóteles nos hablara en su Poética (4) de la imitatio de la realidad, tanto como una elaboración que hacía el creador sobre la realidad como la creación de un lenguaje propio, individual, vamos lo que se ha venido llamando estilo, refleja que estas cuestiones tienen  ya su historia, aspecto fundamental para algunas de las preguntas que nos hacemos cuando visionamos una secuela o remake: ¿son necesarios?¿Aportan algo a la historia original?

Es normal oír expresiones como “me gustó más el libro que la peli” o “la peli es más entretenida que el libro”. Y precisamente en el caso que nos ocupa, Ringu, es más que curioso, pues somos una gran mayoría los que vimos primero el film de Nakata en 1998 y más tarde pudimos leer la novela de Suzuki. Aunque, como es bueno señalar, es absurda toda comparación en el sentido de señalar las diferencias argumentales. Una novela y una película pertenecen a artes distintas (sí, con el objetivo ambas de mostrar belleza, crear connotaciones, entretener…) con lenguajes distintos. La literatura tiene miles de años mientras el cine un siglo, tampoco hay que olvidarlo. Y en esa convivencia, desde finales del siglo XIX, cuando Edison en los Estados Unidos, los Lumière en Francia o Le Prince en Gran Bretaña, abrían las puertas a un nuevo arte, a las fotografías en movimiento,  ha habido buenos momentos y otros no tan buenos. Que estemos viviendo una época de remakes continuos o secuelas muy tardías (Star Wars, Twin Peaks, Expediente X…) es sintomático en lo que respecta a la búsqueda de nuevos argumentos. La tradición tanto literaria como cinematográfica condiciona, influye, sienta las bases de un camino en el que se van incorporando nuevas voces: Koji Suzuki bebe de las fuentes propias de su cultura, ya desde el periodo Nara en el siglo VIII con ese folclore tan característico en cuestión de seres sobrenaturales o fantasmas (los yūrei), o las formas del teatro kabuki; y Hideo Nakata bebe a su vez de todo esto y del cine llamado kaidan eiga o “cine de fantasmas” –citar la imprescindible El Más Allá –Kwaidan, 1964, Masaki Kobayashi (5).

Un escritor escribe una novela. Esta novela se adapta al cine. Lo que tenemos en el segundo caso es una recreación de la historia original. La película ya es otra cosa. Aunque estemos hablando de una adaptación fiel a la novela, y entendemos por fiel que sigue el argumento de la novela sin cambios importantes (cambios siempre habrá por lo que ya se ha comentado del lenguaje: ¿cómo filmar un monólogo interior?), la película ya está creando algo distinto. Tras la publicación en 1991 de Ringu, la novela, se adaptó al cómic. Y de ahí a la televisión en 1995. El fantasma de Sadako se reproduce, y nunca mejor dicho (quien haya leído la novela y visto la película lo entenderá perfectamente), en secuelas, remakes USA y, como suele ocurrir cuando una historia pasa a ser popular, parodias.

Repasemos un poco de terminología. La palabra remake es un anglicismo, préstamo lingüístico que según el diccionario normativo de la RAE ha de evitarse en pro de nueva versión o adaptación (6). A pesar de que tanto versión como adaptación sirven para remake o reboot, el uso de las últimas se ha generalizado en las últimas décadas. Pero hay que aclarar ciertos detalles que a veces no tenemos presente: una novela como Ringu se adapta para la televisión en un telefilm que prácticamente sigue su argumento. Si más tarde se rueda el film de Hideo Nakata, lo que tenemos es otra versión de la novela. Y como versión se puede permitir el lujo de prescindir de elementos argumentales, incorporar nuevos personajes, en definitiva, y como decíamos antes, es otra cosa y la crítica no puede, ni debe, priorizar si sigue fielmente a la novela o no. Que el protagonista de la novela, Akasawa, sea un hombre, y en la versión de Nakata lo transforme en una mujer puede ser considerado del todo anecdótico (en el sentido de la trama). Lo que sí puede tenerse en cuenta es si sigue su espíritu, eso que hace que se puedan adaptar obras de Shakespeare a cualquier contexto sin que deje de ser una obra shakesperiana. Por eso hemos de concretar cuando decimos algo como: la película X es un remake de la película Y. Si la película X parte de la novela que dio lugar a la película Y, entonces no será un remake sino una nueva versión, es decir, tenemos dos versiones de una obra. La película Un crimen perfecto (A Perfect Murder,1998, Andrew Davis) no es un remake del clásico hitchconiano Crimen perfecto (Dial M for Murder,1954) sino una versión de la obra teatral de Frederick Knott, y que ya dos años antes de que Hitchcock rodara su versión, la serie BBC Sunday-Night Theatre adaptaba la obra en uno de sus episodios. Naturalmente la popularidad y carisma de Mr. Alfredo hizo eclipsar el resto de versiones de la obra teatral en su film, y de ahí que consideremos cualquier versión posterior como su remake.

Todas las obras cinematográficas que tienen como base la novela Ringu son un perfecto ejemplo que cómo ese rizo que se riza va añadiendo película a película un detalle que se suma a la historia, un nuevo elemento narrativo que enriquece –o no- la historia original y que crea un mundo en torno a esa historia. Tenemos una novela como el Quijote, e incontables adaptaciones visuales de la historia creada por Miguel de Cervantes. Cada una de esas adaptaciones tiene su propia personalidad y contexto, pero todas forman un todo en torno a unos personajes que ya no son del autor, pertenece al público.
Por lo tanto, nada más interesante que visionar todas las versiones que se han realizado hasta la fecha de la novela de Koji Suzuki y poder apreciar la originalidad en su tratamiento visual y argumental:

1. 1995 -Ringu: Jiko ka! Henshi ka! 4-tsu no inochi wo ubau shôjo no onnen
-versión televisiva, telefilm
-adapta novela Ringu
2. 1998 -Ringu (The Ring)
-versión cinematográfica
-adapta libremente la novela Ringu
3. 1998 -Rasen (Ring: The Spiral)
-versión cinematográfica, secuela de 1998 The Ring
-adapta Spiral (2ª parte de novela Ringu)
4. 1999 -Ring 2 (The Ring 2)
-versión cinematográfica, secuela oficial de 1998 The Ring
-adapta libremente novela Ringu
5. 1999 -Ringu: Saishûshô (Ring: The Final Chapter)
-versión televisiva, serie de televisión, nueva versión
-adapta libremente la novela Ringu
6. 1999 -The Ring Virus
-versión cinematográfica, nueva versión
-adapta la novela Ringu
7. 2000 -Ringu 0: Bâsudei (Ring 0: Birthday)
-versión cinematográfica, precuela de The Ring 1998
-adapta novela Ringu                                                                                                        8. 2002 -The Ring
-versión cinematográfica, remake USA de The Ring 1998
-adapta libremente novela Ringu
9. 2005 -Rings
-versión cinematográfica, corto, precuela a The Ring 2 2005
10. 2005 -The Ring 2
-versión cinematográfica, secuela de remake USA The Ring 2002
-adapta libremente novela Ringu
11. 2012 -Sadako 3D
-versión cinematográfica, nueva versión, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu
12. 2013 -Sadako 3D 2
-versión cinematográfica, secuela de Sadako 3D
-adapta libremente novela Ringu
13. 2016 -Sadako vs. Kayako
-versión cinematográfica, crossover con Ju-on: The Grudge
-adapta novela Ringu e historia de Takashi Shimizu
14. 2017 -Rings
-versión cinematográfica, secuela de The Ring 2002, ¿reboot?
-adapta libremente novela Ringu

Como podemos apreciar, la novela de Koji Suzuki ha sido muy exprimida. Por supuesto que el orden de visión tendría que ser el de producción, el único que nos permite ver cómo transcurre la historia, con sus saltos en el pasado, o ver cómo una nueva versión puede aportar algo interesante a la saga, y cómo, en definitiva, cada época (en 1998 vemos vídeos VHS) es hija de su tiempo, tanto en estilo visual (Japón, por un lado, USA por otro) o argumental (cada nueva versión, remake o secuela puede aportar nuevos elementos narrativos).
Para la próxima entrega, o Paso 2, la novela Ringu y la primera adaptación: 1995 Ringu.

NOTAS:
(1) Koji Suzuki: The Ring, Literatura Random House, 2004
(2) https://es.wikipedia.org/ wiki/Secuela
(3) Carl Gustav Jung: Arquetipos e inconsciente colectivos, Paidós, 2009
(4) Aristóteles: Poética, Alianza, 2013
(5) Editada por Filmax en el 2001.
(6) RAE: Diccionario panhispánico de dudas, 2005

-Un artículo inédito de José Luís Carbón Tirado-

Nuevas entregas de Oats Studios – Volume 1. Kapture: Fluke y God: Serengeti

Pues en efecto, mis queridos Lectores Ausentes. Los amigos de Oats Studios y el bueno de Neill Blomkamp nos traen dos nuevas entregas de su proyecto Volume 1. Si bien es cierto que ambos episodios son de un nivel inferior a lo que nos tienen acostumbrados, debido a su escaso metraje y a su obvia comicidad (un humor negro y con mala baba con pinta de broma inocente), es también evidente que sí resultan muy reveladores y creo que aportan varios puntos relevantes y de importancia dentro de la trama general.

Lejos del terror y el gore de los anteriores capítulos, se agradecen estas pequeñas pildoritas que nos dejan una sonrisita cabrona en la cara. Disfrutadlas…

Volume 1. Kapture: Fluke

 

Volume 1. God: Serengeti

 

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-CINE- Transformers 5: El Último Caballero

 Por Karol  Scandiu

Supongo que todos somos niños. O nunca dejamos de serlo, aunque muy en el fondo.
Y yo, niña que no ha perdido la pasión por sus gustos más enraizados, no puedo evitar, lo primero, disfrutar de ver en la gran pantalla películas y series que me traigan toda la magia que tanto me gusta, y lo segundo, desear que sigan haciendo cine de estos, dedicados al disfrute, al emocionarse, al que se te ponga la piel de gallina cuando suenan truenos, golpes, pisadas de seres gigantescos, o la voz del protagonista por el que llevas dos horas mordiéndote las uñas.

La Saga Trasnformers es lo que logra: me lleva de regreso a mi infancia, al sentarse a disfrutar sin importarme nada más que la acción que se desarrolla ante mis ojos cual espectáculo de fuegos artificiales.
La nueva entrega, Transformers 5: El Último Caballero, se ha convertido para mí en la mejor hasta el momento, y digo hasta el momento porque queda claro que “ahí” no se quedará la cosa. También es cierto que la disfruté junto a mis hijos durante el pre-estreno (AutoCine Madrid, podéis leer la crítica del evento AQUÍ), con lo cual la experiencia fue el doble de grata, aunque eso no quita el mérito a la cinta, ni mucho menos.

Dirigida por Michael Bay con guión de Ehren Krueger, cuenta, entre otros, con su ya conocido protagonista interpretado por Mark Wahlberg (uno de mis actores favoritos), y participaciones tan especial y estelares como la del mismísimo Anthony Hopkins.
La historia nos presenta un futuro en el cual la humanidad, guiada por el ejército (algunos de los protagonistas y antagonistas conocidos en sus antecesoras) considera a todos los Transformers sus enemigos; ya sean de un bando o del otro, no existen alianzas, ellos destruyeron la Tierra y son cazados (si ya no están atrapados), los pocos que quedan se refugian como bien pueden, y para más inri Maximus Prime se encuentra en paradero desconocido.
Ahí arranca la aventura, una que no dejará a los fans de la saga decepcionados pues, si creéis haber visto (y oído) a suficientes Autobots, no se compara a las escenas que se presentan en esta nueva parte, en la cual además de los consabidos cambia-formas, se suman los nuevos (y con nuevos hablamos incluso de algunos que crecen según se desarrolla la trama), e incluso Autobots prehistóricos.

Si bien es cierto que, en algunos puntos, la película deja cosas qué desear, por ejemplo, la trama principal aunque explicada podría haber dado más de sí (en lo referente a los Caballeros) haciéndose algo confusa al principio (para los más peques sobre todo, ya que acompañada de dos de ellos, tuve que explicarles un par de detalles que no entendían), las casi tres horas de cinta pasan en un suspiro cargado de adrenalina y escenas épicas, con efectos visuales increíbles. Sin embargo, como decía, “peca” de algunos detalles que como viene siendo de costumbre en el cine de hace un tiempo (a mi parecer) nos quieren meter sí o también por los ojos, como “una historia de amor” que no resulta demasiado creíble, para la cual, al igual que pasa con todo el tema histórico, necesitaría al menos dos horas más de película para ser del todo verosímil. Un detalle tan importante como lo es “el último caballero” en sí, pasa algo solapado tras otras no tan necesarias.

La historia, aunque con un final, deja muy claro que las aventuras no terminaron ni mucho menos, pues, detalle que ocurre también en las anteriores entregas de la Saga Transformers, cuando vencen una batalla no están ni cerca de ganar la guerra.

No me ha parecido en ningún momento una continuación innecesaria, es más, el final de la anterior daba pie a que así fuera, que tuviera una nueva parte, y con esta nos deja con ganas de saber qué nos traerán en una siguiente entrega que, espero, no tarde mucho en llegar.

Como os decía al principio, todos en el fondo somos niños. O, en su defecto, tenemos un niño dentro que está deseado de salir llegado el momento. Y yo estoy deseando volver otra vez a esa infancia que, en ocasiones, se hace tan lejana.

 

CINE: La posesión de Deborah Logan, de Adam Robitel

Un artículo de Wifac Atope y Mª Dolores Alonso.

Ver una peli con tu amiga a pesar de que os separen más de setecientos kilómetros tiene su aquel. Sincronizamos streaming y preparamos el chat para ir comentando. ¿Listos? A por ello.

Podría ser Emma Evans o Molly, pero no, esta vez le tocaba a Deborah Logan ser poseída.
Ya el título debió darnos algunas pistas acerca de lo que podíamos esperar de “La posesión de Deborah Logan” (2014). Súper spoiler en plan “El retorno del rey”. Check.

La película comienza siendo un documental sobre el Alzheimer y termina siendo chiste sobre parásitos espirituales (sí, es en serio) que dura alrededor de noventa minutos.

Aviso: este comentario-reseña-artículo va a estar sembrado de spoilers y destripamientos de la trama así que si tienes algún interés en verla tal vez prefieras no seguir leyendo.

Commençons.

Primero presentemos a los personajes. Como protagonistas tenemos a Deborah Logan, una mujer de avanzada edad y a su hija Sarah, a la que podríamos decir que no le gusta nada su vida. Deborah tiene Alzheimer y Sarah, bueno, Sarah es simplemente imbécil. Lo dejamos así. Tal cual.

Después entran en escena la chica asiática y los secundarios. Las protagonistas tienen problemas económicos, por ello Sarah decide aprovechar la oportunidad que le brinda un equipo de “investigación” que quiere grabar un documental sobre el Alzheimer para obtener unos ingresos extra y así no perder la casa. La labor fundamental de este equipo de investigación es poner cámaras por doquier y torturar con preguntas desagradables (con el beneplácito de Sarah) a la pobre señora Logan en cuanto tienen ocasión, personaje que por otro lado, es más inquietante en su plan persona-normal que poseída.

Existe otro personaje llamado Harry que aparece y desaparece según le convenga al argumento. Se intuye que es el amante de la señora Logan, pero cualquiera le pregunta nada. Después tenemos a la poli que parece ser la novia de Sarah, la traumada, pero tampoco queda muy claro, y la niña del final que solo existe para ser Deborahda. Ja-ja. Bueno, y algunos secundarios como la doctora y las enfermeras que son gente muy profesional y observadora y que se dedican a hacer comentarios obvios con cara de preocupación supina y a auscultar a la señora Logan mientras duerme a ver si así consiguen matarla del susto si es que no se mata ella sola a base de mutilarse con sus propias uñas.

Y ahora, la acción.

Vamos a ver, no vamos a ser muy bordes y admitiremos que la cosa empieza bien. Tenemos una casa creepy, una protagonista creepy, y unas situaciones ambiguas que te hacen dudar de si es enfermedad o no. Hasta aquí la película se digiere bien (coincide con los primeros ocho minutos) pero por un motivo desconocido, al director se le va la pinza y tras ese inicio que plantea algo interesante, la cosa naufraga a lo Titanic, estrellándose contra un iceberg gitante-colosal de tópicos aderezados con una banda sonora que se limita a mutearse intermitentemente con el fin de asustarte con sonidos estridentes cuando el ritmo de la historia decae (cosa que sucede de forma constante, aunque parezca mentira).

Tampoco ayuda a mejorar la argumentación que el grupo de investigación esté compuesto por sujetos tan inútiles que durante toda la peli te ves empujado a desear con todas tus fuerzas que sean brutalmente asesinados cuanto antes. Bueno, se salva el cámara barbudo que entra en razón y sale por patas en plan “Hasta luego, Maricarmen” (aplausos).

Y cuando crees que la cosa no puede ir peor, en el minuto veintitrés explota la tarta de los tópicos, y graban a nuestra señora Logan saltando en plan sayanyn. Lo graban, lo ven y lo comentan con Sarah, que en vez de asustarse y llamar a un exorcista, se limita a llamar a la doctora que se encarga de su caso para decirle que parece que mamá ha empeorado.

No paran de filmar cosas raras. La señora Logan es muy aficionada a los paseos nocturnos sigilosos, las ventanas aseguradas con clavos que ni los de Cristo se abren solas, se escuchan ruidos donde no hay nadie, nuestra señora Logan habla con voz de camionero zombie políglota. ¿Cómo resuelven esto nuestros amigos? Aplicando el tercer grado a la pobre anciana cuando está normal (más o menos) y avergonzándola con las imágenes de los actos indecorosos que realiza mientras está en trance.
A ver, así NO. Merecéis morir todos por cabrones.

Nos encantaría decir que la cosa acaba ahí pero no. Se pone infinitamente peor.

Excepto en la última peli de Alien, no existen protagonistas más tontos tomando decisiones más estúpidas y fuera de lógica. Hay tantas que no sabemos por cuál empezar.

Esa casa es el mejor sitio donde vivir si no quieres evitar tener seis accidentes al día. No digamos donde alojar a un paciente con Alzheimer. La maldita casa de campo tiene infinitas estancias con miles de objetos peligrosos, áticos, habitaciones, pasillos y escaleras sin luz (aún estamos decidiendo si era un problema de fusibles, de interruptores o de imbecilidad porque a nadie le da por encender una maldita luz en toda la película), ventanas preparadas para romperse, una escalera principal que se posiciona en el número uno de los peligros de muerte inminente y un largo etcétera. Digno de mención es también el hecho de que todos los personajes duermen en la planta superior de la casa salvo la señora Logan que duerme sola en la planta de abajo a pesar de que es sonámbula y tiende a escaparse cual cabra tirando al monte. Un amor todo.

Tema áticos. Contamos hasta tres, uno de ellos convenientemente bloqueado para evitar la entrada. Pero ¡hey!, no importa, nuestra señora Logan sayanyn se las ingenia para entrar en mitad de la noche y sentarse frente a su antigua centralita de teléfonos con la que se ganaba el pan. Sarah y los documentalistas entran a buscarla (sin encender ninguna luz, ¿para qué?) y la descubren manipulando las clavijas y hablando en arameo cuando de repente se electrocuta un poco. Además de este ático hay otros dos, todos igual de oscuros e inquietantes y al parecer estancos ya que aíslan los olores mejor que cualquier otra cosa en el mundo.

Tranquilos, la señora Logan sobrevive a la electrocución, pero no la llevan al hospital. En vez de eso se concentran en descifrar el idioma en que se expresaba, investigar qué clavijas estaba manipulando y bucear en los registros telefónicos. Esto les lleva a descubrir (¡Oh my God!), un asesino en serie que (¡Oh my God!), tiene un documental sobre todos sus asesinatos colgado en Youtube. Así no nos hace falta ir a ninguna comisaría a buscar nada, ni introducir ningún policía en la trama.

En los vídeos de hemeroteca nos explican muy bien y de forma detallada que el señor pediatra-asesino-en-serie estaba haciendo un ritual para un demonio bla bla bla, y que (¡Oh my God!), necesitaba cinco niñas para resucitarlo pero solo pudo matar a cuatro bla bla bla.
¡Oh! ¡Qué giro tan sorprendente! ¡No me lo esperaba para nada!. ¡Nadie se lo esperaba! ¡Qué argumento más osado! ¡Original! ¡Guay!

Ante los nuevos derroteros que toma la historia consideran conveniente otro interrogatorio a la señora Logan quien termina vomitando tierra y lombrices, (tierra seca, por otro lado, saltándose a la torera todos los principios de la fisiología humana, jugos gástricos incluidos) pero ¡hey, no pasa nada! Seguimos centrados en la investigación. A la señora, un poleo-menta y se le pasa.

Vale, no seguiremos destripando la peli, porque no vale la pena, pero en serio… ¿Cómo ignoran las cosas importantes como que nuestra señora casi vuela, cierra ventanas sin tocarlas y habla con voz rara y demás? ¿Es que no han visto el exorcista? Una cosa es ser tonto, y la otra ya es rozar los límites de la imbecilidad. Es tan de chiste que te pasas toda la peli flipando.

Como prueba de nuestra perplejidad ante semejante bodriometraje aquí tenéis unas capturas de pantalla de los comentarios que íbamos realizando.

Tras larguísimos cincuenta y dos minutos, el director decide que necesita terminar la peli y nuestra señora es hospitalizada (¡AL FIN!). Lo que ocurre a partir de ahí, el desenlace final, el monstruo de la última pantalla, queremos que lo descubráis vosotros mismos y alucinéis porque sí, es aún más alucinante que todo lo que hemos contado hasta ahora. Va de niñas con leucemia, minas abandonadas, cadáveres escondidos y flores en el culo. Aunque eso sí, bajo vuestra propia responsabilidad. No nos hacemos responsables de las secuelas cognitivas.

Para ser justos no todo es malo. Tenemos que decir que Jill Larson, nuestra señora Logan, hace una actuación digna de mención. Es una pena que tanto talento interpretativo se haya visto sacrificado en aras de un argumento que prometía ser ingenioso y cuya ejecución ha resultado un verdadero desastre.

 

FICHA TÉCNICA

Título original:  The Taking of Deborah Logan (La posesión de Deborah Logan)

Año: 2014

Duración: 90 min.

País: Estados Unidos.

Director: Adam Robitel

Guión: Gavin Hefferman, Adam Robitel.

Música: Haim Mazar.

Fotografía: Andrew Huebscher

Reparto: Jill Larson (Deborah), Anne Ramsay (Sarah), Michelle Ang (Mia), Ryan Cutrona (Harris), Anne Bedian (Dra. Nazir), Brett  Gentil (Gavin), Jeremy DeCarlos (Luis)

Género: Terror. Thriller. Metraje encontrado. Falso documental. Found Footage. Mockumentary.

Sinopsis:  Deborah Logan, una anciana diagnosticada con Alzheimer, y su hija Sarah, acceden a abrir las puertas de su casa a un equipo de televisión para realizar un documental acerca del desarrollo de esta enfermedad, pero pronto comenzarán a surgir dudas sobre qué es lo que realmente le está sucediendo a la señora Logan. (FILMAFFINITY)

 

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-CINE- Atómica: La guerra fría, más bien tibia.

Por R. G. Wittener

Atómica se ha presentado en los cines bajo las credenciales de adaptar una de las novelas gráficas mejor valoradas de los últimos tiempos, La ciudad más fría, y cómo vehículo de lucimiento de las dotes combativas de Charlize Theron. Una película en la corriente de agentes secretos “a lo Bourne”, situada en el Berlín de los días previos a la caída del Muro.

Lamentablemente, mi opinión tras ver la cinta no es muy favorable. Y me duele que sea así, por dos razones: la primera, que soy un devoto espectador de este género desde que vi Nunca digas nunca jamás en mi pre-adolescencia. He visto todos los Bonds, de Connery a Craig; las andanzas de Bourne; las Misiones Imposibles de Ethan Hawk; hasta los Jack Reacher. Y todos los he disfrutado, en mayor o menor medida, recuperando ese sueño infantil de ser el héroe que sale indemne a cualquier peligro que le pongan por delante sus enemigos. Soy, con muy pocas dudas, el público objetivo de estas películas. Y lograr que salga del cine desencantado no puede ser buena señal.

El segundo motivo para lamentarme es que, tras Colombiana, creo que se puede decir que el género ha vuelto a defraudarme con una de sus “grandes apuestas” (Salt, por muy fan que sea de Angelina Jolie, ni siquiera la considero en esta categoría). Y que, por desgracia, el traspiés coincide de nuevo con el hecho de poner a un personaje femenino a la cabeza del reparto. Lo que me hace meditar si, cada vez que surge una película con estas características, no me estaré obsesionando con la ilusión de que el resultado me ofrezca la esperanza de verla convertida en una saga…

Respecto a la fidelidad de la adaptación, debo decir que no he leído La ciudad más fría; así que no puedo hacer una comparación de primera mano. Pero las reseñas que he encontrado hablan de un tono muy diferente: una historia más deudora de LeCarré que de Fleming, y una Lorraine Broughton cuya encarnación sería Sigourney Weaver antes que Theron. Unos cambios que, teniendo tras las cámaras a uno de los directores de John Wick, quizás eran de esperar (aunque ignoro si estarían previstos desde el mismo origen del proyecto). En cualquier caso, esos comentarios me han despertado la suficiente curiosidad como para querer conocer la versión original y contrastar las experiencias.

Y, a todo esto… ¿qué me ha defraudado tanto en Atómica? Pues la primera mitad, casi por entero. El planteamiento de la trama y la caracterización de personajes me resultaron flojos, cuando no estereotipados, o propios de un primerizo. No creo que exista peor forma de presentar a una super espía que hacer decir al jefe del servicio de inteligencia «Según su expediente, está usted muy capacitada para la misión…»; sobre todo, si lo haces después de haber mostrado al personaje recuperándose de una monumental pelea. Y lo peor no es eso, si no la forma en que van y vienen ciertos secundarios, cuyas motivaciones y/o fidelidades deberían interesarnos y acaban por no importarnos porque el director los trata como atrezzo (mientras que, lo reconozco, el personaje de Theron es estupendo: ese vaso de vodka siempre en la mano, esas miradas de estar de vuelta de todo…). Pero, en una trama de agentes dobles que afecta desde el KGB a la Inteligencia Francesa, no es lógico que asistamos a un pim-pam-pum de viajes entre Berlín Este y Berlín Oeste, sin que se logre crear misterio respecto a quien será el traidor, y a una escena de amor lésbico cuya única justificación parece ser aprovechar los desnudos de Theron y Sofía Boutella.

Y ahí radica la mayor de mis quejas. En su escasa capacidad para crear dudas respecto a quién es bueno y quién es malo. Desde el mismo inicio ya vemos a un “aliado” de Broughton que demuestra no ser trigo limpio y con cada decisión que toma no hace si no obstaculizar la investigación. De hecho, nos revelan sus oscuros intereses hacia la mitad de la cinta. Y aún así, los guionistas obligan a la protagonista a mostrarse mucho menos perspicaz y expeditiva de lo que cabría pensar (y de lo que ha sido) ante un posible traidor. Insisto. En una película cuya baza principal del argumento sería jugar al misterio con el bando al que realmente se debe cada personaje.

La segunda mitad, eso sí, más enfocada a la acción, hace remontar la cinta hasta un aprobado a base de un espectacular despliegue de artes marciales mixtas (dejándonos claro que no queremos vernos involucrados en una pelea callejera con Theron). Y aún así le encuentro varios peros. El más importante, un fundido en negro en un momento en el que esperas una escapada digna de Bourne o Ethan Hawk, que me hizo descubrir lo que puede ser un “coitus interruptus” en una escena de acción. Por otro lado, la escasa tenacidad de los bandos rivales tampoco es que ayuden a proporcionarles un poco de carisma. Y esa representación de Berlín Este como una ciudad “rebelde a pesar de todo”, llena de punks, fans del break-dance y de suciedad, choca con la imagen que hemos visto hasta ahora.

Así pues, debo decir que esta Atómica me ha dejado con mal sabor de boca. Insisto, sobre todo por el hecho de que me parece que es otra oportunidad perdida para ofrecer una protagonista capaz de codearse de tú a tú con los Bond o los Reacher (porque, por más que Charlize de el tipo, no creo que los resultados de Atómica permitan pensar en una secuela que arregle los fallos de ésta cinta). Y, a la espera de que se concrete el rumor de una 007 femenina, no parece que nadie esté dispuesto a apostar por un proyecto sólido que coloque a una mujer luchando contra los supervillanos del espionaje mundial. ¿Quizás debería plantearse alguien la adaptación definitiva de Modesty Blaise?

La Torre Oscura vs Valerian: Sobre peliculitas deleznables y peliculones más que recomendables.

Por Fernando Codina

Este fin de semana, aprovechando mi libertad vigilada, he aprovechado para hacer aquellas cosas que más me gustan: dormir, hacer deporte, escribir un rato y, sobre todo y por no variar, ir al cine. Y he visto dos películas, que encarnan lo peor del cine americano y lo mejor del cine francés/europeo. Sí señores: he visto La Torre Oscura y Valerian y la ciudad de los mil planetas. Pero vayamos por partes.
Soy fan de Stephen King desde la primera vez que, a los once años, cayó entre mis manos El Resplandor, cuya lectura tuve que realizar entre el cuarto de baño de mi casa, metido entre las sábanas tras el toque de queda o escondido en la biblioteca del instituto. Mi padre compró aquél libro, y me echó una buena bronca por “perder el tiempo con un libro de mayores”. Desde entonces, he leído todos los libros del Maestro, y he visto todas sus películas. Creo que Stephen King no tiene demasiado éxito con sus adaptaciones: quitando EL RESPLANDOR, CARRIE, MISERY, sin olvidarnos por supuesto de LA MILLA VERDE, CADENA PERPETUA (esta última sobre todo es espectacular) y la imprescindible primera versión de IT, el conjunto es bastante desigual, por no decir rematadamente malo.
Y La Torre Oscura se ha convertido, por méritos propios, en una de las peores adaptaciones de todos los tiempos, en una traición al original y a la que posiblemente sea la mejor saga de King. A lo largo de ocho tomos (más de 4.600 páginas) asistimos a las peripecias del Hombre de Negro, el Pistolero y su “Ka Tet”, en un mundo alternativo y post apocalíptico y en el mundo real. Pues bien, nada de ello queda en la infumable versión que estrenaron este viernes en las pantallas de toda España.

Doy paso a Alejandro Alegré, que ha realizado la siguiente crítica en EL CONFIDENCIAL. “Un chaval llamado Jake (Tom Taylor) sufre pesadillas sobre un mundo paralelo en el que un pistolero llamado Roland (Idris Elba) está enzarzado en una batalla eterna contra un villano conocido como Hombre de Negro (Matthew McConaughey), que controla un ejército de mostrencos ‘minions’ dedicados a secuestrar niños de la Tierra con el fin de usar su poder cerebral para destruir el mamotreto del título, un gran punzón que protege el universo del mal.
Tras cruzar un portal hacia esa realidad alternativa, Jake se encuentra con Roland, y ambos deciden ir a por el Hombre de Negro; en el proceso se dan un paseo por Nueva York, donde el pistolero hará gala de su vis cómica al entrar en contacto con cosas como la Coca-Cola y los perritos calientes. En ningún momento a lo largo de la historia se nos dan razones que justifiquen por qué, a pesar de que Roland es el personaje central del libro y de que está encarnado por una superestrella, la película prefiere poner el foco en un irritante mocoso.”
Y poco más hay que añadir. Es un blockbuster veraniego de estética ochentera, fácilmente olvidable, y que traiciona por completo todo el complejo universo creado por Stephen King. Vamos, que tanto el director como el guionista han olvidado no solamente “el rostro de su padre”, sino incluso la obra de Stephen King que le da su nombre a este proyecto infumable.

Menos mal que el fin de semana ha quedado compensado por un peliculón, Valerian y la Ciudad de los mil planetas. Después del holocausto de La Torre Oscura necesitaba más que nunca una película de calidad, o por lo menos que me entretuviera, y me permitiera asomarme a otros mundos, otras realidades y dimensiones, como se puede esperar de cualquier cinta de ciencia ficción digna de ese nombre. Y Valerian ha cumplido fieramente con aquella premisa.
Es una película europea de calidad superior, que combina un guion brillante, con unos efectos especiales más que sorprendentes, y una dirección poderosa, en la que se nota la mano del magistral Luc Besson.
Al ver el tráiler, me atrajo la estética especial de la cinta, que me hizo recordar la imprescindible EL QUINTO ELEMENTO, una de las para mí mejores películas de ciencia ficción de los últimos treinta años. Sí, vale, soy bastante parcial con este director y con la especial estética que crea en sus películas, pero pienso que VALERIAN Y LA CIUDAD DE LOS MIL PLANETAS tiene todos los ingredientes para convertirse en la mejor película de ciencia ficción que verás en muchísimo tiempo.

Dicen de ella en CINEMANÍA: “En medio de un verano lleno de secuelas y nuevas entregas de sagas mastodónticas, al menos una olropuesta de ciencia-ficción se atreverá a explorar territorio desconocido. Bueno, al menos en pantalla grande: Valerian y la ciudad de los mil planetas llega para adaptar los fascinantes cómics espaciales de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières que desde finales de los años 60 relatan las aventuras galácticas de los agentes espacio-temporales Valerian y Laureline.
Luc Besson ha dirigido esta superproducción con Dane DeHaan y Cara Delevingne en los papeles protagonistas, más un despliegue de medios y efectos visuales apabullante. Eso sí, la recepción del filme no puede estar más dividida entre la crítica anglosajona: se acumulan tanto elogios entusiastas como ataques furibundos contra esta primera aventura cinematográfica de Valerian y Laureline.”
Pues bien, yo soy de los que hacen halagos entusiastas, como habrás podido comprobar. Creo que el dúo protagonista tiene una química muy especial, desde los primeros momentos de la película. Atención SPOILER ALERT: y además Cara Delevingne está súper guapa con un bikini que recuerda mucho al de El Quinto Elemento. Y posiblemente pocas actrices habrán tenido que sufrir tantos desastres con su pelo: le escupe un extraterrestre, mete la cabeza dentro de una medusa, le echan por encima zumo de limón para sorberle el cerebro, termina en un basurero…FIN DEL SPOILER.
La estética de la película es muy futurista (no podía ser de otra manera), y la acción te atrapa desde el primero hasta el último momento de la cinta, ciento cuarenta minutos más tarde. Hay un poco de todo: una historia de amor incipiente, un relato del fin de una civilización, criaturas extrañas dentro de la estación espacial. Eso por no hablar del número musical de Rihana: absolutamente espectacular, lleno también de humor y de ternura. Y sin olvidarnos de los efectos especiales, una de las apuestas más sólidas de Luc Besson. Se comenta incluso que este proyecto ya interesó al director hace muchos años, pero que hasta ahora no poseía la tecnología necesaria para hacerlo realidad. Durante esta semana, creo que iré a verla de nuevo, posiblemente en tres d, para disfrutar como un enano.
También cabe señalar que la película está inspirada, de manera bastante literal, en la serie de cómics Valerain et Lauréline, de Jean-Claude Mézières (viñetas) y Pierre Christin (guionista), muchos de cuyos episodios pueden conseguirse tanto en la FNAC como en EBAY. Sinceramente, me he quedado con muchas ganas de conocer más cosas sobre este misterioso universo, al que me he asomado durante más de dos horas, de la mano de Luc Besson, de quien me declaro fan incondicional. Bueno, lo cierto es que ya lo era bastante desde El Quinto Elemento.

En resumidas cuentas, un fin de semana de lo más provechoso en lo que a películas se refiere, y en el que ha habido de todo, desde la escoria (que tal vez guste a quienes no sean fans de Stephen King ni hayan leído ninguna de las novelas que conforman la épica saga de LA TORRE OSCURA), y un PELICULÓN en estado puro como VALERIAN Y LA CIUDAD DE LOS MIL PLANETAS.

 

 

Premier de Transformers: El último Caballero, en AutoCine de Madrid Race

Por Karol Scandiu.

El jueves 27 de julio fui en compañía de mis hijos a la Premier de Transformers: El último Caballero”.

Gracias a El Athnecdotario, acudí al evento como parte de la prensa para asistir a la película en estreno, cita que tuvo lugar en el AutoCine de Madrid (Calle Antonio de Cabezón, 8, Fuenlabrada).

Un evento familiar al que muchos de los participantes invitados acudían con sus peques para disfrutar de la cuarta entrega de la saga

En la entrada nos encontramos con el Optimus Prime “Definitivo”, una figura hecha en España por artistas nacionales, que nació de la participación interactiva de los fans durante meses en su página web. Un Optimus de más de 6 metros de altura hecho en exclusiva para esta nueva entrega y que es toda una obra de arte.

Dos robots más nos hicieron compañía, uno de ellos Bumblebee; figurantes disfrazados, cuya “armadura” robótica, luces y sonidos incluidos, hicieron las delicias de los presentes (peques y mayores), pues estuvieron largo rato enfundados en sus trajes para que se tomaran fotos con ellos.

El photocall tuvo lugar sobre las 21 horas, y antes de eso, aproveché para disfrutar de unos perritos calientes al más puro estilo americano, sentados cómodamente al aire libre en la parte destinada a la zona de alimentación del AutoCine; varias caravanas de comida rápida, un restaurante que no tiene nada qué envidiar a los cafés americanos de los 60 o 70 que tanto han salido en los cines. Además, varios automóviles de época (desde un coche de policía a una furgoneta muy hippy), terminaban de darle el aire tan logrado al lugar.

Tras las secciones de fotos (aquí me quedé fuera pues había mucha gente y no pude acercarme como es debido), nos dirigimos a tomar asiento en las butacas puestas en exclusiva para el evento en primera fila, justo frente a la pantalla; tras nosotros, el espacio dedicado a los coches ya estaba casi al completo, y así, sobre las 22 horas (casi en punto) arrancaba la película.

La cinta se merecería toda una crítica ella sola (que llegará esta misma semana), así que mientras tanto contaré, sobre todo, mis impresiones y sensación cuanto al visionado en sí: la calidad de la imagen era excelente, el sonido nos rodeaba (gracias a salidas dispuestas de forma estratégica a lo largo y ancho del AutoCine, algunas de ellas, disfrazadas como si se trataran de rocas naturales), haciendo de la experiencia toda una gozada.

Los que disfrutaban de la película desde sus coches acabaron (una gran mayoría) sobre los capós, y es que la película se lo merecía: un espectáculo de sonidos, luces, acción e historia que han hecho de esta mi nueva favorita de la Saga Transformers.

La única pega que le pondría al evento ha sido que una vez empezado el pase, y como estaba totalmente prohibido el uso de cualquier dispositivo electrónico, los dos encargados de vigilar el área de las butacas (por si alguien decidía sacar el teléfono) se paseaban entre las tres filas de asientos como tal cosa, y puesto que eran como sillas de playa plegables (muy cómoda, eso sí), cada vez que pasaban por delante, se convertía en un festival de cuellos intentando ver tras el vigilante, sobre todo para los más peques del público.

Si tenéis la oportunidad de acudir al AutoCine Madrid, os recomiendo la visita sin dudarlo. Además, tras el evento han confirmado que el área de butacas no se retirará, y podrás elegir entre ver el evento desde tu vehículo o en los asientos

El evento ha sido una maravilla, la organización nos ha tenido informados con amabilidad a cada momento, y hemos disfrutado de la película en un entorno que, para mejor, solo descalzos con los pies sobre la mesa de centro en tu propia casa. Eso sí, ni pantalla, ni sonido, ni la experiencia que allí te ofrecen.

 

-CINE- SPIDERMAN HOMECOMING: EL HOMBRE ARAÑA VUELVE A CASA

Por R. G. Wittener

No creo que me equivoque si digo que, desde que se estrenó Iron Man (2008) y, sobre todo, Los Vengadores (2012), la inmensa mayoría de fans del Universo Marvel comenzaron a soñar con ver a todos sus personajes reunidos en la gran pantalla, después de décadas penando como franquicias fallidas en diferentes estudios. No en vano, este nuevo proyecto cinematográfico ha ido creando enormes expectativas respecto a los niveles de calidad y espectacularidad que podría ofrecer a los fieles a la “Casa de las ideas”; y, con los fiascos de esos personajes cedidos (Daredevil, Elektra, los Cuatro Fantásticos, X-Men…) frescos aún en la memoria, parecía que el retorno de los derechos y la reunificación era poco menos que cosa hecha. Craso error (como el último reboot de los Cuatro Fantásticos se encargó de demostrar… muy dolorosamente).

Es por eso que Spider-man: homecoming se ha convertido en un leve rayo de esperanza. Su aparición en Capitán América: Civil War fue ya una sorpresa que pocos creímos que pudiera repetirse, y me imagino que los beneficios derivados de esa colaboración habrán tenido mucho que ver con la “receptividad” de Sony para trabajar de nuevo con Marvel. Lo malo es que, a pesar de existir un compromiso  para volver a trabajar juntos en una secuela (y hasta una tercera película), el retorno definitivo del lanzarredes a su casa seguiría pendiente (y eso, sin contar con posibles desencuentros futuros entre ambas compañías).

¿Qué es lo que intento decir con semejante diatriba? Pues que conviene ir a disfrutar de esta versión del hombre araña, porque no sabemos qué le deparará el futuro (y el listón se ha puesto tan alto, que las comparaciones van a volverse peligrosas).

Por aquello de ir creando un poco de polémica diré que, mis películas favoritas de entre todas las versiones que se han realizado hasta la fecha, eran el Spiderman-2 de Sam Raimi y el primer Amazing Spiderman. La de Raimi, porque su Doctor Octopus me encantó (tanto la caracterización como el trato del personaje), para entonces ya nos habíamos acostumbrado a Kirsten Dunst como Mary Jane Watson y ratificamos que J.K. Simmons había nacido para el papel de J. J. Jameson. Aparte de que el humor gamberro de Raimi conjugaba a la perfección con la tradición del hombre araña. El primer Amazing, por otra parte, recuperó algunos detalles canónicos (el lanzarredes) y devolvió a Peter a su etapa post-adolescente y a los líos del instituto… a costa de invertir las reticencias de los espectadores respecto a la elegida para encarnar a su amor platónico: mientras Kirsten Dunst fue demasiado Gwen Stacy, Emma Stone siempre habría sido mejor M.J. (aunque tendrá el honor de haber interpretado una de las muertes anunciadas mejor recreadas en este género).

¿Ha superado Spider-man: homecoming a esas películas? Sí. ¿Dejarán los fans del personaje de encontrarle peros y fallos respecto a su versión “canónica”? No. Por empezar con las cosas buenas, hay que reconocer que eltono de la película está muy bien ajustado. Ese adolescente pre-púber que nos presentaron en Civil War sigue siendo aquí un muchacho sobrepasado por los poderes que ha adquirido, que intenta ser aceptado como un igual entre sus héroes (iba a hacer un paralelismo con su situación de inadaptado en el instituto, pero el “ratón de biblioteca” Parker no sufre ya el acoso de los cómics. Supongo que por evitar “normalizar” el bullying entre los niños que vayan a ver la película). A esta propuesta de “héroe por hacer” colaboran mucho el dificilmente reemplazable Robert Downey/ Tony Stark, interviniendo cuando la situación supera a su joven pupilo, y la IA del traje hipertecnológico que le regala (visto el jugo que le han sacado a Jarvis, alguien debió de pensar que estaría bien replicar la fórmula. Pero, aunque el recurso les permite saltear con diálogos simpáticos escenas en las que Spiderman debe estar solo, coincidiré con quienes lo consideren una “libertad creativa” excesiva). Por otro lado, y rematando esa idea de que el personaje está aprendiendo a ser Spiderman, tenemos varias escenas muy simpáticas en las que vemos a Peter Parker creando ese chuleta gamberro que sirvió de modelo a Deadpool.

¿Qué más puedo resaltar de la película? A Marisa Tomei como la Tia May, y los chistes a costa de su rejuvenecido aspecto, que parece van a ser un sello de esta versión. A Michael Keaton, un Buitre más que solvente y atemorizante, cuyo origen y trama se ha enlazado con la de otros enemigos tradicionales de Spiderman, en lo que sospecho puede ser un intento por recuperar la idea de hacerle combatir contra los Seis Siniestros. Aparte de que, con su integración en el Universo Marvel, podemos esperar verle como personaje invitado en casi cualquier película que ocurra en Nueva York.

Dicho todo lo anterior… ¿Qué es lo que, a mi parecer, falla en la película? Pues unas cuantas cosas. Sobre todo, ese alivio cómico adicional del amigo del instituto. Porque, al igual que la IA del traje, me parece que es una solución original (quizás demasiado original) para trasladar al cine un recurso narrativo imposible de trasladar desde el cómic al cine, y que constituye un aspecto característico del personaje: el monólogo interior. En las viñetas, Peter Parker madura muchas de sus dudas existenciales mientras patrulla enfundado en su traje de mallas. Pero, donde la IA es chocante y simpática, este amigo “nerd” de Peter me resultó, sobre todo, cargante.

Mi otro gran problema con la cinta se puede calificar, probablemente, de exigencia de fan acérrimo (algo que, por otra parte, no creo ser). Pero se trata de una rotura del cánon que me resultó demasiado caprichosa (ATENCÍON: ALERTA DE SPOILER): el cambio de nombre de M.J. Porque, sí, han creado un personaje que se comporta como podríamos esperar de esa Mary Jane rebelde e incontrolable de los cómics, siempre lista para soltar alguna frase graciosa… le han dado su nombre…. y se lo han cambiado (las iniciales siguen, su significado no). ¿Queja absurda? Quizás. Pero, como digo, después de dos horas esperando a que pronunciase esas iniciales, el cambio me pareció caprichoso en exceso (FIN DE ALERTA DE SPOILER).

Aparte de eso, no se me ocurren muchos detalles más que criticar. Me lamento, como otros, por seguir sin volver a ver ese “bullet time” que Raimi aprovechó para recrear el sentido arácnido; una solución técnica que no merecía perderse. O que la Tia May, que en los cómics siempre actuó un poco como “brújula moral” de Peter haya perdido parte de ese papel a favor de Tony Stark y ese amigo “nerd” del que he hablado. Y, sin querer extenderme mucho más, tampoco le veo sentido a que, como si el contacto con Iron Man lo hubiese impregnado todo, la identidad secreta de Peter Parker acabe poco menos que como un secreto a voces. Algo que sí va muy en contra de la naturaleza del personaje.

Y eso es todo lo que puedo decir sobre la nueva versión de Spiderman. Si acaso, repetir que es la más entretenida y divertida de las que he visto, e insistir en desearle un próspero futuro… desprovisto de reboots.

 

CINE: La Guerra del Planeta de los Simios, de Matt Reeves

Por Fernando Codina

Soy un gran consumidor de cine, de todos los géneros menos de terror y gore, muy fan de las películas de guerra y de ciencia ficción, y tal vez por ello acudí­ al cine con grandes expectativas y deseos de pasarlo bien. El ambiente era perfecto, un cine de verano al aire libre, la ví­spera del final de mis vacaciones. No me faltaba de nada, ni el bocata de chorizo frito, la bolsa de pipas Tijuana ni el heladito del intermedio. Por suerte, la media de edad del público era la adecuada (nada de niños gritones y revoltosos), y la noche era fresca.

Pero lo siento mucho, ya desde el principio, la película empezó a hacer aguas. Un episodio de una franquicia, que te mete tres minutos largos de subtí­tulos para presentarte el tema y ponerte en harina, me decepciona bastante. Habría sido más interesante un pequeño flashback, imágenes de los otros films, y no tanto tiempo de lectura. Y por fin, empieza la peli.

gps1La Guerra del Planeta de los Simios es, ante todo, una película muy mona. Tal vez porque los protagonistas absolutos, y por supuesto los buenos del cotarro, son una manada de simios, en la que se agrupan primates de muy distintas categorías, liderados por un mono llamado César. Muy monos todos ellos.

Lo más curioso es que son precisamente estas bestias quienes realmente parecen tener virtudes que antaño asimilarí­amos con la raza humana: lealtad, honor, defensa de los ideales, luchar por la familia, y sobre todo, desear la paz. El lí­der de los simios el tal César, que en las otras entregas de la saga (las vi todas en su momento) y durante la película manifiesta unos instintos y un comportamiento más humanos que simiescos. Los seres humanos son quienes realizan el primer ataque a las trincheras, y ellos son los malos, guiados por un malo malí­simo, conocido como “El coronel´´.

No deja de ser una lección de humildad para los primates a quienes va destinada la pelí­cula (para ti, querido homo sapiens sapiens que estás leyendo estas lí­neas) que tanto César como sus congéneres se muestren más humanos que sus propios enemigos bí­pedos.

 

SPOLIER

César es un lí­der nato, un profeta entre los suyos, que se embarca en una misión de venganza, recibiendo el apoyo de tres escoltas voluntarios. Su objetivo, terminar con el malvado coronel americano que ha matado a su mujer y a uno de sus hijos en un golpe de mano en su cueva (la segunda escena de acción de la pelí­cula). Por el camino, matan a un solitario granjero, y adoptan a su hija muda (por culpa de un nuevo virus, similar al que acabó con un gran porcentaje de la raza humana), y esto da lugar a una de las grandes frases de la pelí­cula: No somos bestias, para justificar que se la lleven con ellos.

Al llegar al campamento de los militares, comprueban que los rebeldes han capturado a toda la manada simiesca, obligándoles a construir un gran muro para defenderse del inminente ataque de unas tropas leales al Gobierno. Con la ayuda de la niña, consiguen liberar a los primates, mientras que las tropas humanas se aniquilan unas a otras con gran eficacia, incluso la Madre Naturaleza pone un granito de arena con una gran avalancha. Durante el rescate, César es herido de gravedad, lo que no le impide guiar a su pueblo hasta un nuevo Paraíso Terrenal, lejos de los peligrosos seres humanos. Fin.

FIN DEL SPOILER

 

gps2Y poco más se puede contar de la película. Es una de tantas, de ciencia ficción más o menos pesimista, una más dentro de una franquicia de lo más productiva, pero al mismo tiempo famosa por ser perfectamente olvidable y prescindible. La saga empezó en 2011 con El origen del Planeta de los Simios y siguió en 2014 con El amanecer del Planeta de los Simios. Por desgracia, no innova nada, ni aporta nada al género.

Las escenas de batalla no son gran cosa, por lo que mi afición a las películas bélicas se vio bastante defraudada. Los monos son francamente inexpresivos, y en su mayorí­a están generados directamente por ordenador. No consiguen transmitir emociones, aunque el personaje de Bad Ape, al que encuentran en una fábrica abandonada durante su peregrinar, es muy divertido, y el único, junto a César, que es capaz de hablar. Pero no se genera una corriente de empatía hacia los protagonistas, y los actores en los que se basan para realizar las animaciones tampoco se intuyen.

Los paisajes naturales, sobre todo los del final, son francamente espectaculares, tal vez demasiado perfectos para el mundo real. El personaje de la niña muda tiene mucha fuerza, y va cobrando protagonismo durante la pelí­cula, convirtiéndose en elemento decisorio en la liberación de los primates.

Pero en su conjunto, salí­ bastante decepcionado del cine. Quizás esperaba demasiado. Tal vez tenía grandes expectativas, que no se vieron confirmadas con la realidad. En resumen, una película prescindible.

Ficha técnica en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film261787.html