-CINE- LA PIEL FRÍA: NI ZOMBIES, NI LOVECRAFT

Por R. G. Wittener

 

La novela de Alberto Sánchez Piñol, que no llega ahora convertida en película, la leí hace ocho años. En aquel momento llamó mi interés gracias a las referencias lovecraftianas que le atribuían las reseñas, lo cual hacía imposible que ningún seguidor del “genio de Providence” se resistiera a leerla. Y debo decir que a mi, desde luego, no me defraudó en absoluto. Por eso, mi nivel de exigencia sobre la adaptación tenía el listón un poco alto. Y por eso creo que la co-producción hispano-francesa adolece de una falta de intensidad que impide darle algo más que un aprobado. De hecho, la publicidad de la película ha incidido en mostrar imágenes que la colocaban en la órbita de los apocalípsis zombie, con escenas de hordas de monstruos correteando en la oscuridad. Lo cual, me temo, ha jugado en su contra cuando los aficionados al género han comprobado que no era eso lo que estaban viendo; haciendo que también cosechase críticas negativas por ese lado.

Para empezar, no era La piel fría una novela “de sustos”, aunque los tuviera, así que no podía ser esa la única baza de la película. La versión escrita navega por una zona que bordea Las aventuras de Arthur Gordon Pym, El corazón de las tinieblas, o El intruso; centrándose en el conflicto de qué define la humanidad de una persona y en la tensión entre sus personajes, donde los monstruos se erigen en un medio por el que desarrollar ese discurso. Al final, no son más que una excusa para mantener encerrados al farero y al joven marinero, y obligarlos a interactuar. Algo que, por desgracia, se ha diluido en la versión cinematográfica; dejándola en una tierra de nadie en la que no es eficaz para causar terror y necesitaría más tiempo para jugar con los dilemas que enfrentan a los protagonistas.

¿Qué es lo mejor de la película? A nivel visual, la recreación del inhóspito islote donde transcurre toda la acción; sobre todo, el faro-búnker que les sirve de hogar y fortaleza (dentro del cual se ha rodado con planos cortos y fijos, consiguiendo transmitir con eficiencia las estrecheces de los protagonistas). Un ambiente opresivo que el montaje se ha encargado de romper con varios planos generales de la isla, algunos de ellos aéreos, cuyo preciosismo va en contra del clima de tensión continuo que se le debería exigir a la cinta. Aparte de eso, la actuación de Aura Garrido me pareció sobresaliente (y no es porque, como “ministérico“, constituya uno de mis últimos fetiches de la pantalla): incluso bajo una capa de prostéticos que impiden reconocer ni uno solo de sus rasgos, y limitada a sonidos guturales, logra hacer evolucionar los gestos y el comportamiento de su monstruo, su “carasapo“, de forma que, desde un mero “perrito”, acabamos contemplando a un ser que mira de igual a igual a los humanos.

A partir de ahí la adaptación resulta fallida porque el monstruo, en la novela, es un nivel de medida de la humanidad de cada personaje. Se nos presenta como una criatura agresiva y despiadada que acecha en la oscuridad de la noche pero, al empezar a convivir con el farero, el comportamiento de cada protagonista hacia la “carasapo” señala cómo de inhumanos pueden llegar a ser. Culminando en la empatía del narrador y la atracción por esa “piel fría”, que al principio tanto lo ha repugnado, y que a la postre le acaba enfrentando con su compañero humano. Todo ello en un continuo estado de tensión cuasi paranoico (por el miedo a los ataques y por el recelo mutuo entre los hombres), que en la película ha quedado deslabazado.

Para acabar, insisto, todos mis reproches van en contra de la película como una obra inspirada por la novela. Quienes la vean sin conocer la versión literaria, pueden asombrarse con algunos de los giros argumentales, y disfrutar tanto del admirable maquillaje del monstruo como con esas vistas de la isla y sus acantilados azotados por el mar. No es una mala cinta. Pero, a quienes disfrutamos del texto, nos ha dejado fríos.

 

 

THE POWER, de Naomi Alderman (Roca Editorial, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano

 

De pronto, todas las mujeres tienen un poder eléctrico que las hace superiores físicamente a los hombres. La novela desarrolla este “¿qué pasaría sí…?” mediante los personajes de una asesina, la hija de un mafioso, una política y un periodista.

The Power posee ese tipo de premisa magnética que atrae de manera irremediable al lector (al menos conmigo lo ha conseguido), tocando un tema un tanto polémico (y feminista, ¿para qué obviarlo?), ya que en estas páginas podemos ver como las mujeres campan a sus anchas por el mundo haciendo de las suyas con un poder inabarcable dentro de un marco distópico y caótico donde prácticamente todo vale, poniendo patas arriba la sociedad dominada por los hombres, destacando por encima de todo una transición extremista repleta de violencia que, a modo personal, me ha sorprendido por su crudeza.

Lo que más me ha atraído de la novela es esa secuencia narrativa basada en una cuenta regresiva a través de la cual se nos presentan a los personajes justamente contextualizados, aspecto que la propia escritora aprovecha para reforzar un catálogo de asuntos relativos a la cuestión de géneros, la igualdad entre hombres y mujeres y sus más que evidentes trastornos e inseguridades por ambas partes.

Junto a esta curiosa estructura tenemos capítulos breves e ilustraciones que, en su conjunto, atrapan de manera irremediable al lector, dejándonos llevar por una historia cargada por una fuerte carga subversiva.

Quizás le podamos achacar algunos peros a la idea tan ambiciosa que nos presenta Naomi Alderman en estas páginas, sobre todo en el desarrollo de su tercer acto, donde se puede comprobar que la autora se queda in media res con respecto a las grandes posibilidades que ofrecía a priori ese GRAN concepto inicial.

En definitiva: La autora nos ofrece una historia que invita a la reflexión con respecto a la situación actual de nuestra sociedad y de algunos aspectos de la misma así que podemos afirmar que The Power es una peculiar y notable novela de ciencia ficción especulativa y provocativa con una alta carga de literatura feminista y que ninguna mujer/hombre debería dejar pasar ya que remueve conciencias y te hace ver el mundo desde otras perspectivas muy interesantes.

No podemos olvidar la excelente edición por parte de Roca Editorial, ya que nos ha presentado el libro en una cuidada tapa dura con sobrecubierta cuya portada ya hace que el libro se venda prácticamente sólo.

 

Ficha técnica

Título: The Power

Autora: Naomi Alderman

Editorial: Roca

Páginas: 352

ISBN: 9788416700677

Precio: 18 euros

 

 

 

La opinión de Soraya: Las matemáticas del caos, Javier Vivancos

Por Soraya Murillo.

 

Un misterioso hombre  que oculta su rostro tras una bufanda  busca a quien destruyó su ciudad  y a su familia. 

 Con un diario en la mano,  caminando entre  cuerpos destrozados, grupos de gente que se atacan entre ellos,  sangre, hedor a muerte y explosiones,  intentará entender  que llevo el Caos a  Cartagena.

Terror realista, tocando  con mucha claridad el tema de las sectas.  En esta historia será la numerología quien tome el control de la novela.  Escrita a saltos entre el pasado (cuando su otra protagonista, María, fue captada por el jefe sectario  Hutter)  y la actualidad,  con ese hombre misterioso que busca respuestas .  La parte del pasado la leeréis con tranquilidad, siendo testigos de cómo se llegó a la actual situación.  En cambio, el presente tiene mucha acción y grandes revelaciones.

La numerología es  la adivinanza a través de los números.  Sólo existe el libre albedrío, todo es manejarte con lo que te encuentras. Ellos saben que no hay nada escrito y por eso juegan con las casualidades para captar incautos. El futuro no existe, pero el azar (es decir, algo  que sucede por casualidad), sí. De  todo esto  se aprovechará  Hutter para atraer a la gente,  en lo que en un principio parecen simples clases curiosas de simbología  y del tema de los pitagóricos.  Estos creían que todo en el Universo se regía por las matemáticas, por los números y había una armonía entre los mundos. Todo ello salido de sus cálculos.

Mientras,  vamos leyendo sobre cosas que les ocurren  y  que parecen increíbles. Cualquier persona con menos fortaleza de principios pensaría que hay algo, alguna relación, pero no es así. Es solo un accidente, una casualidad. Y es ahí que el jefe sectario  aprovecha esas casualidades que impresionan para convencerlos.  Entre líneas leeremos sus burlas  hacia las personas que adoctrina.

Pero esta vez hay si hay un fondo, algo que desconocen. Van a jugar con  aquello que no deberían  tocar. Van a  destruir la armonía, porque no todo está en los cálculos numéricos y también  manipular ciertos elementos  pueden mover ciertas energías que despertaran y provocarán una reacción en cadena.

Entre sexo, drogas y alcohol llegará la locura,  que explotará en el viejo Santuario y allí, en ese preciso instante, comenzará el presente.  Ese ahora  de gente huyendo  de los que antes eran sus vecinos, de un aire enrarecido y un sol que calienta diferente.  Sobreviviendo  al precio que sea, esperando una ayuda que no termina de llegar.  El hombre de la bufanda socorrerá algunos supervivientes  mientras sigue su camino…

Bien escrita, el tema de la numerología se entiende a la perfección.  Me gustan los cambios de ritmo cuando pasa del pasado a la actualidad.   Una Cartagena  que aparece como invadida de muertos vivientes, pero  que en realidad y pensándolo bien, no sabes  ni lo que son. Simplemente algo que se transformó o envenenó  con el Caos.  El autor no deja muy claro que es lo que despertó, prefiere que seas tú quien busque y deduzca.

Una buena novela sobre el tema de las sectas, la vulnerabilidad de algunas personas, la captación y sus mentiras; pero sobretodo  del peligro de ver la realidad y querer huir.  Su autor sabe bien de lo que nos escribe. En ningún momento sentirás la sensación de falta de credibilidad ante lo que nos narra.

Felicidades por tu novela, Javier.

https://www.amazon.es/Las-matematicas-del-caos-Finalista/dp/1511826894/ref=sr_1_1?

 

 

V Premios ATRAE, un reconocimiento a los profesionales del doblaje y la traducción

Por Josemi de Alonso.

 

Eran las siete de la tarde del sábado, y la ECAM estaba inusualmente concurrida: unas cien personas entre premiados, amigos y familiares que se preparaban para esperar el resultado de unos premios a una de las labores más denostadas entre los hipster del cine: Los premios a los doblajes y las traducciones audiovisuales.

(Un par de aprendices de Godard están retorciendose de dolor en su piso de Malasaña mientras gritan sobre la santidad de las voces originales de los actores. Sentíos mal por ellos. Pagan mil quinientos por el piso en el que están dando sus últimos estertores.)

El salón de actos de la ECAM retumbaba con la voz De Claudio Serrano, el presentador. Una gala presentada por este hombre tiene un curioso efecto: cerrando los ojos puedes imaginar que está siendo presentada por Bruce Wayne

https://www.youtube.com/watch?v=urQiXyDA8YI

o por Otto, de los Simpsons.

https://www.youtube.com/watch?v=vDWAVFKc3xY

Un dato que me resultó curioso es que la mayor parte de premios incluía dos ganadores: el traductor por un lado y el adaptador por otro, que se encarga de conseguir que encaje en los tiempos que tiene el actor para hablar. El otro dato fue la reivindicación de casi todos los ganadores en pedir que se suban las tarifas de traducción. (Se conoce que el premio no lleva aportación en metálico, si acaso una copa de vino en el catering)

-Mejor traducción y adaptación para doblaje de película estrenada en cine: Zootrópolis. Lucía Rodríguez Corral (traducción) y Lorenzo Beteta (adaptación)

https://www.youtube.com/watch?v=ScIH8rZFsmc

-Mejor traducción y adaptación para doblaje de obra estrenada en TV, DVD o plataforma en línea: Rick y Morty (T2). Rafael Ferrer (traducción) y Santiago Aguirre (adaptación)

https://www.youtube.com/watch?v=GvqOZXDXHBU

-Mejor subtitulación de película estrenada en cine: Spotlight. Lía Moya (traducción)

https://www.youtube.com/watch?v=3G2EgJBkNaQ

-Mejor subtitulación de obra estrenada en TV, DVD o plataforma en línea: Black Mirror (T3). Paula Carrasco Cano y Laura Segarra Vidal (por el episodio Cállate y baila)

https://www.youtube.com/watch?v=nOuebtOSzME

-Mejor traducción y adaptación para voces superpuestas en cine, TV, DVD o plataforma en línea: Atari: Game Over. Marcos Randulfe Sánchez

https://www.youtube.com/watch?v=4wjMn6yjOjQ

-Mejor audiodescripción de obra estrenada en cine, DVD, TV o dispositivo móvil: Juego de tronos (T6). Antonio Vázquez Cuesta

https://www.youtube.com/watch?v=15cvTbBC2DQ

-Mejor subtitulado para sordos de obra estrenada en cine, DVD, TV o dispositivo móvil: Una mirada cap enrere. Jordi Bosch Díez y Jota Martínez Galiana (traducción) y Joana Caimari (revisión)

https://www.youtube.com/watch?v=WdRl4b-Ar88

-Mejor traducción de videojuego para consola, PC, web o dispositivo móvil: Watch Dogs 2. Maira Belmonte, Ramón Méndez, Amaranta Pérez y Gema Solís (traducción) y Manuel Mata y Vicent Torres (revisión)

https://www.youtube.com/watch?v=NFNrPEJa5P0

ATRAE concede este año el cuarto premio Xènia Martínez a Paula Mariani por su labor de divulgación y enseñanza, especialmente en el terreno de la subtitulación, por haber sido precursora de las dos primeras CITA y de la propia asociación ATRAE, y por luchar por los derechos de los traductores al frente de DAMA para dignificar la profesión

Los ganadores se llevan sus trofeos a casa. Los finalistas y los reporteros nos apostamos al lado de las croquetas y las copas de vino que esperan a la salida. Un premio de consolación, pero premio al menos.

En resumen: una bonita gala y un esfuerzo encomiable por hacer visible la labor de los traductores, una profesión maldita en estos tiempos de: “yo es que las series las veo subtituladas”. Desde este humilde blog rompemos una lanza a favor de estos profesionales que se esfuerzan en hacer más accesible la cultura y el entretenimiento para todos.

 

Wylding Hall (La Mansión), de Elizabeth Hand

Buenas tardes, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy quería hablaros de Wylding Hall (La Mansión), de Elizabeth Hand,  una pequeña novela de poco menos de doscientas páginas que oculta en su interior una historia mucho más grande de lo que pueda parecer a priori, y que curiosamente, brilla más por aquello que sugiere que por lo que muestra.

Las referencias musicales y la tradición feérica típica del folclore británico tienen un protagonismo absoluto y hace que la obra tenga ese tono gótico/romántico de la vieja escuela (mucho le debe a obras como El Gran Dios Pan, de Arthur Machen, aunque solo sea por servir de guía para convertir la soleada y bella campiña galesa en un lugar aterrador habitado por fuerzas tan antiguas como perturbadoras),que aderezado por la música folk/rock, las drogas y ese aire místico y esotérico, de vuelta a las raíces tradicionales que realmente existió en los años setenta y por el que varios grupos musicales se vieron influenciados. De hecho, hay un detalle curioso y es que los mismísimos Led Zeppelin protagonizaron una historia muy similar a la ficción aquí narrada, en la que no faltó también su dosis de leyenda negra, algo que ya mencionaremos más adelante.

A raíz de la misteriosa muerte de su cantante principal, los jóvenes miembros de una legendaria banda de folk rock se encuentran en Wylding Hall, una antigua casa de campo inglesa, con sus propios y oscuros secretos. Allí grabarán Wylding Hall, el álbum que les consagrará y marcará un antes y un después en su trayectoria… pero a un coste aterrador, cuando Julian Blake, su nuevo cantante, desaparece en el interior de la mansión para no volver a ser visto. Ahora, años más tarde, cada uno de los músicos supervivientes, sus amigos y amantes —incluyendo un psíquico, un fotógrafo y el mánager de la banda— se reúnen con un joven documentalista para contar su propia versión de lo sucedido durante aquel verano. Pero, ¿cuál es la historia verdadera? ¿Y qué le ocurrió realmente al joven y talentoso Julian Blake?

A diferencia de los actuales  relatos de fantasmas y mansiones encantadas, en Wylding Hall la autora no cae en el error de jugar a asustarnos a base de golpes de efecto, de pirotecnia  ni excesos. Por el contrario, su mejor baza es el de crear una falsa sensación de calma chicha que va tornándose lenta, pero implacablemente opresiva y agobiante, haciéndonos sentir que esa tranquilidad es solo impostada y que hay algo latente que se oculta bajo ella y que se va haciendo cada vez más poderoso, más real. Una atmósfera enrarecida a cada día que pasa, aunque al principio nadie sea consciente de ello, mientras el influjo de la mansión, de sus bosques y de aquello que esconden se va haciendo cada vez más y más fuerte y tomando el control sin que nadie se dé cuenta de ello, salvo para aquel que en cierto modo, no solo intuye y siente,  sino que busca, aunque no sepa exactamente qué. El testimonio de los distintos protagonistas de aquel episodio, en forma de entrevistas, le viene muy bien al tono de la obra y nos da una visión muy completa, en la que el lector unirá y descartará según lo vivido por cada uno de ellos para verlo todo en perspectiva y formarse su propia versión de los hechos.

El miedo puede manifestarse de muchas formas. En ocasiones, de manera espectacular, ruidosa y realmente aterradora. En otras, en cambio, es sutil y casi imperceptible, emponzoñando hasta las raíces y apenas dejando ver sus efectos hasta que consigue su propósito y ya es demasiado tarde para hacerle frente. Tan solo un par de detalles, de anécdotas de algo extraño y sin explicación y es entonces cuando la tragedia sucede y nadie sabe que ha ocurrido en realidad, aunque en el fondo de su alma, como un estremecimiento, todos siente un escalofrío ante la onírica sensación de que algo viejo y oscuro les ha tocado, aunque no tengan forma de describirlo y ese antiguo mal no tenga nombre, ni rostro, más allá de quizá, el de una muchacha desconocida.

En definitiva, solo puedo deciros que a mí me ha encantado. Una lectura que hay que degustar con tranquilidad, sabiendo apreciar su sutileza, los pequeños detalles, su maravillosa atmósfera y ese volver a los orígenes y las viejas tradiciones disfrazados de canciones y cuentos de hadas, que ocultan revelaciones que quizás no deberíamos desempolvar.

Y la música, tan importante, tan mágica, tan cotidiana y a la vez, tan trascendental y misteriosa, como una herramienta, como un vehículo, donde la magia parece tomar forma.

 

Wylding Hall (La Mansión)

Elizabeth Hand

Editorial: Berenice (Almuzara)

ISBN: 978-84-16750-19-1

Páginas: 192 pág.

PVP: 17,95€

http://grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=3438

PD- Os comentaba al principio que los Led Zeppelin tuvieron una historia en cierto modo bastante similar a lo narrado en esta novela, salvando las distancias y sin el elemento paranormal, aunque si con mucha leyenda negra tras de sí. Os dejo estos links por si os pica la curiosidad.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/24/cultura/1372086514.html

https://www.taringa.net/posts/paranormal/14989027/Jimmy-Page-Led-Zeppelin-y-el-ocultismo.html

 

El Futuro es Ahora, VVAA. James Crawford Publishing.

Por R. G. Wittener.

 Creo que una de las mayores satisfacciones que puedes tener al comentar obras ajenas es que una editorial se ponga en contacto contigo para saber si te interesaría reseñar sus títulos. Quiero pensar que esa es una señal de que lo estás haciendo bien, y de que hay gente que se fía de tu criterio. Así que al recibir la oferta de JCP (James Crawford Publishing) me alegré bastante. Primero por hacerme esa propuesta, y después por permitirme descubrir otro de los proyectos que, con modestia y tesón, está pugnando por dar visibilidad al género escrito en España.

El futuro es ahora, la última antología que han organizado, se presenta como un homenaje a la Ci-Fi en general, y a las publicaciones que se dedicaron a difundirla a nivel nacional desde finales de los 70 (BEM, Asimov, Nueva Dimensión…); para lo cual han recuperado varios relatos de ésa época, entre cuyos autores se cuentan algunos de los representantes más curtidos del género: Rafa Marín, Rodolfo Martinez, Juan M. Aguilera, Ángel Torres Quesada… a los que acompañan “nuevas plumas” como Pilar Barba, Laura López Alfranca, Alfredo Álamo o Ramón San Miguel.

Una vez hechas las presentaciones, ¿cuál es mi impresión? Pues, en términos generales, el resultado es desigual. Como en algunos equipos deportivos, las tablas acumuladas por los veteranos se hacen de notar al compararlos con los “novatos”. El manejo de los recursos del género, e incluso la capacidad para hacer género con textos que no lo parecen a primera vista, les ponen un par de escalones por encima; de modo que el nivel final del conjunto acaba siendo un tanto heterogéneo. Lo peor, aunque se trate de casos aislados, son los relatos cuyo estilo narrativo me ha recordado esos tópicos negativos que se le aplicaban antaño a las obras de Ci-Fi: narraciones un tanto acartonadas, reiteración de explicaciones científicas, personajes demasiado estereotipados… lo cual, en cierto sentido, tampoco deja de ser coherente con la idea de “revival” de las historias de hace medio siglo que subyace en la antología. En cualquier caso, como digo, no se trata de un defecto generalizado y, si lo comento, es precisamente por la extrañeza que causa en una publicación actual. Aparte de eso, y dado que hay relatos “recuperados”, me atrevo a aconsejar a JCP que para próximas ediciones añadan una nota para saber dónde y cuándo fueron publicados originalmente.

En cuanto a los relatos en sí, mi lista de preferencias estaría compuesta por cinco de ellos (que, en realidad, son siete):

Con dados cargados“, de Rodolfo Martínez. Mi favorito, probablemente por su temática (los viajes en el tiempo), que exprime a la perfección y que ha servido para que aumente mi admiración por él tras leerle en “La sabiduría de los muertos”. Su relato nos presenta el duelo de lógica entre un viajero “fuera de la ley” y el agente enviado a detenerle para que nunca finalice su ingenio… con un final insospechado que te obliga a querer saber más sobre cuántica y singularidades temporales.

Harím no podía llorar“, de Alfredo Álamo. Historia centrada en los avances en la clonación, la ingeniería genética, la acumulación de poder por grandes conglomerados financieros y la prolongación de la vida por medios mecánicos, cuya ambientación en la cultura hindú me hizo recordar por momentos “La chica mecánica” de Paolo Bacigalupi. Desarrollado en torno a un asesinato y un personaje resentido con su posición en ese mundo, es uno de esos relatos que te dejan con ganas de pedirle al autor que continúe explorando los límites de su universo y creo que lo disfrutarán sobre todo los fans de Blade Runner.

Ángel exterminador“, de Rafa Marín. Replicando muchos clichés de bandos polarizados que poblaban los libros y películas en la Guerra Fría, Marín desarrolla el encuentro en el espacio entre la multicultural embajada de la humanidad y una raza alienígena con la que, tras años de guerra, pretenden firmar un armisticio. Una historia de recelos continuos respecto “del otro” que podría recordarnos a un episodio de Star Trek.. si Marín no acabase llevándonos con una brutalidad inexorable hacia una versión muy pesimista ¿o debería decir realista? de lo que se podría esperar.

Amanecer en la playa“, de Ángel Torres Quesada. Junto con “Atardecer en la playa” y “Anochecer en la playa” se trata, en realidad, de una historia sobre el fin del mundo dividida en tres relatos, que se han repartido a lo largo de la antología. Y el resultado es muy original; aunque, al primar en el primer fragmento lo místico-religioso, me dio la impresión de no encajar con el resto; mientras que el segundo te pilla de sorpresa al traer de vuelta a los personajes desde un punto de vista diferente, y el tercero cierra el círculo de la narración con unos de esos finales que te hacen imaginar al autor, riendo de forma siniestra en una noche tormentosa.

Todo lo que un hombre puede imaginar“, de Juan M. Aguilera. Homenaje a uno de los padres de la Ci-Fi, que comienza con lo que debe de ser un sueño para muchos aficionados: viajar al pasado para conocer en persona a Jules Verne. La segundo mitad, sin embargo, me resultó mas compleja porque Aguilera pasa a hablar de realidades autocontenidas como matrioskas rusas, describiendo una estructura de esfera armilar cuya apariencia y dimensiones no me fueron fáciles de asimilar.

Aparte de estos, también quiero reseñar “El intruso fantasma“, de Ramón San Miguel, que se basa en la problemática de las paranoias en los viajes interestelares para desarrollar su historia bajo un esquema de terror y posesiones; “Cromatóforo“, de León Arsenal, con una narración muy sencilla y austera sobre los misterios que les aguardan a los colonos de otras planetas (desarrollando, de paso, la previsible evolución de sociedades y morales divergentes con respecto a la Tierra, y entre los distintos planetas); “No significa nada“, de Anika Lillo, que repasa un tópico del género como los contactos con alienígenas de una forma muy breve; y “Cuestión de circuitos“, de Laura López Alfranca, con una historia sobre los riesgos de que la cibernética acabe por permitir a terceros el manipular nuestros sentidos y la propia realidad que nos rodea, haciéndonos vivir el espejismo (o la pesadilla) que elijan.

En definitiva, una colección de relatos que, como poco, hará pasar un rato entretenido a los aficionados a la Ci-Fi, y servirá para tratar con esta mezcla de veteranos y primerizos del género… espero que para despertar la curiosidad y querer leer más cosas de ellos.

El futuro es ahora. VVAA
Editorial: James Crawford Publishing
Fecha de publicación: Septiembre 2017
Precio: 10€ / Ebook: 2,95€
Páginas: 256
Formato: 13×20 cm. Rústica
ISBN: 978-15-39081-64-7

 

Avatares de un escarabajo pelotero, de Sergio Gaut vel Hartman

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hoy venimos con una obra difícil de clasificar, debido a su propia naturaleza experimental, onírica y absurda.  Avatares de un escarabajo pelotero, de Sergio Gaut vel Hartman.

Tienes en tus manos una de las posibles segundas partes de La metamorfosis de un tal Franz Kafka. Escrita, esta única vez, por el gran Sergio Gaut vel Hartman, destila un humor descacharrante y afilado que hace saltar por los aires todas las convenciones sobre la percepción.En un bar de Praga o tal vez Londres, el autor no lo sabe, se encuentran atrapados en cierta asfixiante realidad Gregor Samsa, Franz Kafka, Groucho y Karl Marx… aunque bien podría ser en Buenos Aires, Castellón o Setagaya, cerca de Tokio. La radical manera de escapar señala como los límites de la existencia son tantas veces impuestos por nosotros mismos. ¿La realidad es una convención social, plana y sosa? Al carajo con ella.

Estamos ante una novela corta en la que el autor toma como excusa  ese encuentro imposible entre creador y creación, entre padre irresponsable e hijo abandonado a su suerte, entre lo nuevo, lo viejo y lo desconocido, en una charla metafísica donde se abandera el absurdo para filosofar sobre lo humano y  lo divino, los límites de la realidad y los márgenes entre los que se produce el proceso creativo. Un encuentro  que tiene de improbables testigos a otros ilustres y conocidos personajes que no dudan aportan su peculiar punto de vista, enredando más si cabe la ya disparatada situación en la que nuestro protagonista se halla.

Una tragicomedia en la que el humor se mantiene siempre en alza gracias a lo extravagante, a lo absurdo de todo. Sin caer en lo grotesco y bordeando con estilo esa línea difusa que delimita con el esperpento. Esto es surrealismo en estado puro. Experimentación y estilismo. Metaliteratura.  Solo le ha faltado cruzar la cuarta pared, aunque en cierto modo y de forma indirecta, lo hace. Exploración de la naturaleza del arte, la vida y nuestra percepción de la realidad y aquello que consideramos como tal. Delirio y talento. Una broma que no es tal, aunque lo parezca.

Por mucho que insista, no lograré siquiera a acercarme a lo que uno encuentra  entre sus páginas. Es el propio lector quien tiene que vivir la experiencia y comprobar por sí mismo si comulga o no, si acepta el juego. Una apuesta arriesgada por parte del autor, ya que advierto de antemano que no todo el mundo sabrá encontrarle el punto.

Solo se me ocurre definir esta pequeña obra como una marcianada de tres pares y cargada de intencionalidad, que deja un muy buen sabor de boca, pese a la sensación de coitus interruptus final, de lo breve que resulta y el cierre tan “anda y vete a cagar´´ que supone el desenlace…

 

Avatares de un escarabajo pelotero

Sergio Gaut vel Hartman

Editorial: La máquina que hace Ping!

Páginas: 128 pág.

ISBN: 978-84-946656-1-5

http://lamaquinaquehaceping.com/producto/3546/

 

 

La opinión de Soraya: La belleza del Uróboros, de Javier Castañeda De La Torre

Nuestro protagonista, un joven policía a punto de ser padre, encuentra un telegrama en la puerta de su casa con un mensaje numérico. Este detalle de por sí ya misterioso, lo será aún más cuando descubra que el remitente es su progenitor, que ya lleva años muerto.

Obsesionado por un padre que no conoció, un profesor de física que se disparó a si mismo después de asesinar a doce alumnos, seis chicos y seis chicas. Intentando encontrar una explicación que no sea una locura, buscará una verdad que le ayude a entender si pudo haber un motivo lo suficiente importante para lo que hizo. Un becario de su padre desaparecido y una máquina llamada Uróboros, con la que se pueden enviar mensajes en el tiempo tanto del pasado del como futuro, serán parte de la clave para saber qué ocurrió en realidad para llegar a esa matanza.

Javier nos dejó una historia que navega entre la ciencia ficción y el misterio. Escritor inteligente y sabedor de que la ciencia es complicada y no apta para todos, intentó y consiguió que lo expuesto en su novela sea lo bastante comprensible para podamos entenderlo todos, sin tratarnos como a tontos, algo que es en sí la base de un buen libro.

El autor comenta la tesis resumida en la teoría de la información integrada: debemos sostener que el universo es un ser autoconsciente, lo cual hoy en día sabemos que un ser existe sin necesidad de ello, ¿verdad? Nos expondrá una interesante pregunta: ¿Nuestras vidas se rigen por la Lógica? Para mí, la propia vida no tiene lógica alguna.

Nos escribe sobre las paradojas. La ciencia es, en su diversidad, un instrumento para alcanzar el conocimiento y, más que el conocimiento, unos modelos para predecir el comportamiento de los fenómenos, prevenirlos y, a ser posible, usarlos en nuestro beneficio. ¿Por qué os cuento esto? Porque el padre de nuestro protagonista estaba convencido de que el mensaje que recibió era una síntesis de tres paradojas. Seguir ese razonamiento e intentar comprenderlas será parte importante de la novela; el autor nos dejará sus razonamientos, acompañándolos con fábulas y cuentos que os ayudaran a entenderlo.

Javier tuvo que pasar por encima de algunas teorías, cosa que se agradece o de lo contrario, la historia hubiera sido demasiado científica. Sin embargo, hace referencia explícita a cosas como la “Paradoja de Tristam Shandy´´, que para quien no lo sepa, aparece en la novela La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, obra del autor británico Laurence Sterne y fue analizada después, gracias a la premisa que más tarde desarrolló Bertrand Russell y que tiene enorme importancia en la novela de Castañeda.

Me he sentido tranquila mientras lo leía; no soy muy de cosas de ciencia y esta clase de libros siempre me dan un poco de miedo. Pero en esta ocasión está todo muy bien explicado e incluso abandona el hilo de la historia en algunos momentos para que podáis ir asimilando lo que va narrando y aclarando ciertos aspectos, siempre con la intención de que nadie se pierda y el lector se sienta cómodo en su lectura.

La historia avanza entre datos científicos, con ese protagonista asustado de lo que llegue descubrir, temiendo que la historia se repita y pueda dejarle a su hijo la misma herencia de dudas que le dejó su padre. Todo esto destrozará su vida familiar, llevándolo a la paranoia y buscando refugio, una vez más, en los cómics, donde de pequeño encontraba su escape personal. Aunque ahora, más seguro de sí mismo, entenderá que los héroes no lo son por tener poderes, sino por saber tomar decisiones.

Él deberá tomar la suya, no será fácil hacerlo, pues ¿tienes opción de elegir cuándo está todo ya escrito?

Una novela, para disfrutar, pero sobre todo para pensar y entender.

Felicidades por tu libro, Javier.

 

Seppuku, de Masaki Kobayashi.

Por Santiago Sánchez Pérez

 

Quizás las películas que vemos durante nuestra niñez, son las que nos dejan imágenes que nos quedan marcadas para siempre. Una de esas películas fue “El más allá” del director nipón Masaki Kobayashi. No recordaba ni el nombre de la película, pero esos cielos pintados me dieron la pista para descubrirla y así esa fue una de las primeras películas que iniciaron mi colección. Años más tarde, pude conseguir ya en formato DVD la que hasta el momento es mi película preferida de su filmografía, se trata de “Seppuku” más conocida en muchas partes del mundo como “Harakiri”.

Dirigida en el año 1962, Seppuku adapta la novela del escritor Yasuhiko Takiguchi, autor también de la novela “Rebelión” que Kobayashi adaptaría unos años más tarde (1967).

El argumento parece sencillo: Hanshiro, un veterano samurái empobrecido y sin nada que perder, se dirige a la mansión de un señor para solicitar que le presten el patio y asistencia para cometer Seppuku, el famoso suicidio ritual que los misioneros tradujeron como Hara-Kiri literalmente (abrirse el vientre).

Los señores piensan que es otro guerrero empobrecido a causa del largo periodo de paz tras las guerras civiles anteriores al shogunato Tokugawa, que espera que los dueños le ofrezcan una limosna para evitar el suicidio, y para disuadirle, le explican lo que le sucedió a un joven que intentó esa táctica y que fue obligado a pasar por el ritual a pesar de descubrirse que el filo de sus espadas era de bambú.  Lejos de minar su determinación, Hanshiro insiste en seguir adelante con el ritual… pero antes de poner fin a su vida, resulta que también él tiene una historia que explicar.

El film aparte de ser una feroz crítica a la hipocresía, es uno de esos films que cuentan con la virtud de hacerse cortos a pesar de una duración que supera las dos horas y el ritmo pausado tan propio de las películas niponas. ¿Cómo lo consigue? Lo primero avisar que no se trata de ningún “chambara”, es decir esas películas llenas de combates a espada y casquería (la palabra viene de la onomatopeya “chan-chan-bara”) sino de algo mucho más próximo a las películas policiacas, donde un crimen se va desvelando mediante el uso de flashbacks. Eso no significa que no existan duelos a espada, los tiene y además fueron filmados utilizando espadas reales (algo que está prohibido hoy día), con un estilo que me recordó al de los grandes westerns.

Obviamente, para mantener el ritmo en un film de estas características, es necesario apoyarse en el trabajo de unos actores a la altura entre los que destaca su protagonista masculino, el actor Tatsuya Nakadai,  cuya única pega, es que quizás sería algo joven para ese rol a pesar de estar caracterizado de forma apropiada para parecer algo más mayor de los treinta años que tendría más o menos (apenas se llevaría 8 años con la actriz que interpreta a su hija).

No quiero arriesgarme a destripar el argumento de la película, ya que haría perder muchos enteros a quienes aún no hayan tenido la ocasión de verla, pero se trata de uno de esos films que al terminar dejan sensaciones en el espectador, en especial la primera vez.

Por último mencionar que existe una segunda adaptación de la novela, muchas más reciente dirigida por Takashi Miike que siendo una gran película,  para mí está un poco por debajo, entre otras cosas por sus últimos compases, aunque para gustos los colores.

 

La opinión de Soraya: La voz del abismo, de Yoss

Por Soraya Murillo

 

En la Cuba actual, un babalao negro, o lo que viene a ser un santero cubano, nos relatará en primera persona la historia sobrenatural que le tocó vivir para salvar al mundo del apocalipsis de la entrada de los Antiguos, aquellos de los que el gran escritor Lovecraft nos advirtió en sus libros.

Obdulio Casamayor, nuestro protagonista, fue tocado desde su nacimiento por la Diosa de la muerte, dedicándose desde muy joven a ver el futuro en las caracolas.

Años más tarde, Saúl Acosta (antes mudo) triunfará como cantante de rock metal, con letras extrañas. En ese concierto se rencontrará con nuestro protagonista y si bisnieta. Lo que debería ser una tarde de música se convertirá en terror y muerte cuando de la boca del cantante, una voz muy antigua pronuncie estas palabras:

Yog Sotthoh R’lyeh ptaghf

Ankh Cthulhu hybil fuagth arghh.

Un sacerdote católico, un rabino judío, un mago taoísta, un babalao y un bocor vúdu intentarán impedir que regresen lo seres abismales, ahora y para siempre.

Ya teniendo el pequeño resumen hecho, vamos hablar del libro.

Personalmente, cuando leí de qué iba la historia me quede así un poco parada, no sé, esperaba algo más, me parecía muy poca cosa, pero el libro me venía recomendado, por lo tanto había algo ahí que yo debía ver; y lo vi, tanto que lo vi.

Dicen que narrar es un arte. Cuando un escritor es capaz de transformarlo en palabras escritas haciéndote vivir la historia, comprendes que no te encuentras ante cualquier obra. Es lo que a mí, como lectora, me maravilla: ese instante en el que entiendes que el escritor ganó a su propio libro.

Una historia de terror, una explosión de voz que arrastrara con ella el sonido de pasos chapoteando, el aleteo de unas alas de murciélago…

Mientras tanto, sabremos de una Cuba que intenta arrancar hacia el futuro. De su educación, de su clase política, su sanidad y unos hombres que aman demasiado la tierra. Una Cuba envuelta en santería y el humo de habanos. Nos encontraremos un par de páginas muy interesantes sobre el escritor Lovecraft. Leeremos sobre sus mitos creados con esa duda que tienen los personajes y que yo en alguna ocasión también he llegado a pensar. ¿Fue todo fruto de su imaginación o vio algo en otra realidad? Yog-Shotth, Hastur, Nyartattholep… Incluso nombraran al Wendigo de Algernon Blackwood, intentando entender que es lo que quiere entrar por la puerta invisible.

Una interesante historia que el escritor supo escribir (sí, lo sé, parece una tontería, pero no lo es), donde él mismo se impuso, como escritor, al mundo creado por su ingenio. Una pena que se haya quedado tan corta, de verdad. Una pena que el final llegara tan precipitado, porque si no fuera por eso, ahora mismo estaría comentando una obra difícil de superar. Porque no me cansare de repetir que por la que forma en que nos la narra, con esa prosa, por un instante creí estar leyendo a Gabriel García Márquez. Lástima que no la alargara más.

Pero no importa. Disfruté tanto ese estilo que no puedo hacer otra cosa que opinar maravillas sobre ello. Por cierto: los nombres que utilizó con sus personajes me encantaron,. Cualquier otro escritor le hubiera puesto un nombre inglés al cantante cubano, pero nuestro escritor supo mantenerse en su Cuba.

El regreso para Cthulhu, cosa que yo siempre agradezco, y un cura cristiano que sabe que la mayor astucia del diablo es hacernos creer que no existe…

Gracias, Yoss, por saber escribir historias como un lector espera leerlas.

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