CINE: ‘A Silent Voice’, de Naoko Yamada

Una crítica de Cristina Béjar

 

Muy buenas Incoherentes, hacía un huevo y medio que no escribía y es que la vida es muy perrancana y no siempre podemos hacer lo que más nos gusta. Pero eso es cosa del pasado y el pasado ya pasó y aquí estoy de nuevo para traeros la reseña de la adaptación a la gran pantalla, por parte del sello Kyoto Animation, del manga de Yoshitoki Oima, Koe no Katachi publicado en España por Milky Way Ediciones, que trata sobre el bullying, la amistad y el perdón y que podremos ver en el cine este 16 de Marzo, gracias a Selecta Visión.

Para empezar me gustaría poner de manifiesto un detallito que me parece la mar de interesante y es que esta película está producida por una mujer, está escrita por una mujer y está dirigida por una mujer. Sí, diferencio y remarco uno por uno estos hechos porque son insólitos en el panorama de la animación japonesa, china y coreana, donde el papel de la mujer en la dirección, por ejemplo, es de tan sólo un 3,5%, si hablamos de imagen real, pero ya si nos metemos en la animación, ese porcentaje es aún mucho más irrisorio.

Tan difícil lo tienen las mujeres que hasta Yoshiaki Nishimura, productor de Studio Ghibli, se permitió el lujo de declarar a The Guardian que jamás contratarían a una mujer para dirigir una de sus películas, ya que están incapacitadas para la fantasía. Y si ya nos fijamos en los personajes que aparecen en films y animes, podemos encontrar personajes estereotipados y arcaicos, reforzados en la sexualidad, la indefensión, la inocencia infantil y la cosificación. Una mezcla que da muy mal rollo.

Pero zambullámonos en ‘A Silent Voice‘, que se estrenó en Japón en Septiembre de 2016 y que muchos pudieron ver (no fue mi caso), en la pasada edición del Festival de Sitges: La peli nos cuenta como Shôya, un estudiante de primaria, acosa y ridiculiza a su nueva compañera Shoko Nishimiya, que sufre una discapacidad auditiva.

Tal es el acoso, que hasta sus propios compañeros deciden darle la espalda. A partir de ese momento vemos la evolución de Shôya su autocrítica, su autoestigmatización, su autoaislamiento, al darse cuenta de que lo que hizo no estaba bien, vemos su culpa, su remordimiento, porqué hizo lo que hizo y cómo decide luchar por hacer las cosas correctamente.

No veremos un perfil débil en el personaje acosado, lo cual es también muy interesante, ya que prejuzgamos pensando que la víctima de bullying, es alguien poco agraciado, torpe, pequeño, frágil… Pues nada más lejos de la realidad, el patrón es que a veces, no hay patrón, a veces el acosador te elige porque sí.

Veremos como aquí todos son víctimas, como todos los personajes se hacen daño los unos a los otros en una etapa de la vida donde las pasiones, la rabia, la ira y la frustración son las emociones predominantes, veremos, representada a escala, la realidad del mundo adulto en cuanto a la adaptación para sobrevivir y la pasividad de mirar hacia otro lado, la jerarquización en las aulas. Sí, este anime nos muestra de una manera bastante clara y sincera una realidad, aunque debemos tener en cuenta que ‘A Silent Voice’, tiene una carga cultural tremenda, quiero decir, habla desde un punto de vista japonés.

Así mismo, la banda sonora tiene un papel destacable, ya que carga las escenas y las imágenes con un mensaje y una emoción que te remueve en el asiento. Por ejemplo, la opertura es con la canción de The Who: My Generation, la cual da mucho significado a lo que estamos a punto de ver, una canción que fue la abanderada de esa sensación de incomprensión y de ese sentimiento, diré suicida, que se repite una y otra vez. ¡Oh! y la animación, la animación es brutalísima, tiene una calidad fantástica y así debe ser, ya que debe tener la fuerza suficiente como para mostrar el lenguaje de signos.

Pero no todo es genial en la peli, por desgracia no y es que la adaptación de siete volúmenes en dos horas, se nota. Hay personajes que están por estar, son de relleno y no aportan nada a la historia y hay momentos en que los conceptos, son repetitivos, con lo cual se te acaba haciendo un poco larga.

Aún así, verla no es perder el tiempo, creo que la idea que nos quiere transmitir es lo suficientemente buena como para irte este fin de semana al cine con tus hijos, con tu pareja, con tus amigos, sol@… Como te de la gana y verla, porque ese mensaje de humanidad, de confusión propia de la adolescencia, de autoanálisis y de perdón, es una lección de vida que podemos y debemos aplicar en nuestro día a día.

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