La opinión de Soraya: GHOUL, de Juan Díaz Olmedo

Por Soraya Murillo.

En la noche de los tiempos, junto a grandes fogatas, contaban verdaderas historias de miedo. Hablaban de jaurías que llegaron cruzando el abismo que hay entre la tierra de los sueños y el mundo de la vigila. Se juntaban con humanos y crearon un linaje mestizo que se conocería como GHOUL, los devoradores de cadáveres.

Empezaremos con un llamativo prólogo escrito por David Jasso, en el que deja su sello personal.

Nuestra protagonista, una adolescente, nos contará en primera persona que pertenece a esa raza. Llena de odio hacia todo, busca un lugar para esconderse de los suyos. Solo la acompaña un hambre insaciable de carne humana muerta y una canción, esa melodía de la cual busca el origen. Conocerá a Deedee, bailarina exótica gótica algo desequilibrada que trabaja en un club nocturno, en el cual le ofrecen a ella trabajo. Juntas empezarán una historia donde el sexo y los sentimientos predominan a partes iguales, pero nuestra protagonista, consciente de que su vida está en manos de sus perseguidores, intentara huir de nuevo.

Hasta aquí puedo resumir. ¿Y ahora? Ahora me toca hablaros de cuerpos devorados a mordiscos, de muerte, sudor y sangre caliente. Ella, cuyo nombre pronunciará, pero que no leeréis, sacará sus cuchillos, se desnudará en el suelo , como si de un ritual se tratase, y cortará y devorará un humano, describiendo la escena con un placer casi orgásmico, brutal, de tal forma que sentiréis un escalofrío por toda vuestra piel. Ni siquiera las escenas de sexo con su amiga os harán sentir algo igual.

Nos relatará parte de su pasado, el que ella cree recordar, de cuando junto a los suyos sacaban cadáveres de accidentes de coches que terminaban en barrancos; o nos transportara aquellos tiempos de la peste negra donde no faltaba comida para su estirpe. Pero ella recuerda más  atrás, mucho más. Ni siquiera es capaz de ponerse siglos en su cuerpo.

Historias vividas junto a su madre, recuerdos de su Dios llamado Mordiggian.

Y siempre con el aroma de la sangre y de la carne en vuestro olfato, un olor que nunca abandonareis en toda la historia, mientras vive el tiempo prestado que le queda hasta que su jauría la encuentre.

No, no la vais a odiar, ni a temer. La escuchareis rasgar la carne, sorber sangre, pero en ningún momento sentiréis el asco que todo eso causa, ya que es una chica hambrienta, no una asesina. Solo podréis sentir ternura por ella, compasión. Os excitará lamiendo sangre, mascando cartílagos, pasando la lengua sobre los trozos que quedan adheridos en los huesos, todo lo que hace lo dejara envuelto en un deleite de gozo.

Escrita de forma muy sencilla siguiendo su narración, llevándonos por donde ella quiera para que entendáis su vida, su linaje, su secreto, la leyenda de no tener nombre para que la muerte no pueda reclamarla…

Me gusta con que naturalidad relata el canibalismo. El autor deja que todo fluya con tranquilidad, sin sobresaltos; no es su intención asustarnos. Simplemente va trabajando una leyenda, la de unos seres olvidados que habitan entre nosotros. Yo no entendía muy bien ese motivo ¿Por qué no quiere que pasemos miedo? Y es que sólo jugará con nosotros, preparándonos…

Esa chica temerosa, huyendo, contándolo todo. Todo menos la verdad… Porque si lo que habéis leído de lo escrito aquí os ha dejado un poso de excitación o miedo, no tenéis ni idea de nada, la verdad. La única verdad será desvelada al final, y ahí sí podréis gritar. Es más, os doy permiso para que lo hagáis. Gritad fuerte por vosotros, por mí, por los futuros lectores cuando este libro caiga en sus manos.

Una historia de terror con un fondo gótico y una verdad demasiado escalofriante y difícil de aceptar. Ya lo decía el gran Jack Ketchum: El peor terror es el que puedes tocar.

Muy buen libro, Juan Díaz Olmedo.

http://sacodehuesos.com/a-sangre/ghoul

 

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