Carbono Modificado (Takeshi Kovacs 1), de Richard Morgan

Regresamos, queridos Lectores Ausentes…

Hoy venimos con Carbono Modificado,  de Richard Morgan,  el primer volumen de la trilogía Takeshi Kovacs y donde se nos presenta al rudo y violento protagonista del mismo nombre. Gigamesh ha tenido a bien el recuperar esta obra bajo un importante lavado de cara y nueva traducción, con la intención de publicar la trilogía al completo, cosa de la que nos alegramos infinitamente.

cmrmMorgan nos traslada a un futuro lejano, pero muy reconocible en varios aspectos,  en el que la inmortalidad es posible. Eso sí, solo para aquellos que puedan pagarla. La muerte física es inevitable, pero la tecnología permite almacenar la conciencia de cualquier individuo en una suerte de pila corticoidal e insertarla en una nueva funda, sea esta un cuerpo humano natural, un clon del usuario o un cuerpo sintético, según la situación y las posibilidades del contratante.

Si quieres justicia, haz que sea personal. Un mundo de criminales, al filo del futuro.

Takeshi Kovacs, mercenario y antiguo emisario colonial, había sido juzgado, condenado y almacenado. Pero lo transmiten a la Tierra y lo reaniman en una funda de policía a instancias de un millonario… que le pide que investigue su reciente asesinato. En un futuro en el que se ha vencido a la muerte, el crimen toma derroteros insospechados.

Carbono modificado fue la tarjeta de presentación de Richard Morgan, el punto de arranque de una trilogía explosiva en la que el gusto por el género negro del ciberpunk se extrapola a un futuro tecnológico ultraviolento. Una trama adictiva que explora sin concesiones los límites físicos, sociales y psicológicos de nuestra naturaleza, y de la que se espera su próxima adaptación como serie en Netflix.

La humanidad ha viajado a otros planetas y ha conquistado la galaxia. La muerte no supone un problema ante la posibilidad de cambiar de funda llegado el momento. Eso significa que el crimen  ha dejado de tener sentido. Sigue existiendo la delincuencia, por supuesto, pero el asesinato ha dejado de tener razón de ser, debido a lo inútil del acto. Mientras la pila siga intacta, el supuesto fallecido volverá a la vida, una vez se reinserte la pila en su nuevo cuerpo.

Aunque siempre hay excepciones. Y ahí es donde entra Takeshi Kovacs,  ex-combatiente y antiguo miembro del Cuerpo de Emisarios, tristemente famosos por sus cuestionables métodos. El mercenario, convertido en detective, es contratado contra su voluntad por Laurens Bancroft, un millonario que quiere saber quién le ha matado.  Si, por extraño que parezca, alguien acabó con la vida del ricachón y una vez re-enfundado,  este quiere saber quién fue el responsable de su muerte. Los primeros indicios hacen pensar en el suicidio, pero aunque la víctima no recuerda gran cosa, duda mucho haber hecho algo así, ya que no considera tener motivos para ello.

A partir de esta premisa, Richard Morgan crea todo un universo donde lo mejor de la novela negra más auténtica se mezcla con esa vertiente de la ciencia ficción que más me atrae, oscura y decadente,  donde el cyberpunk  toma un protagonismo absoluto, en una sociedad  que avanza tecnológicamente, pero sigue arrastrando las mismas miserias de siempre, donde la corrupción campa a sus anchas, donde los ricos no tienen más preocupaciones que seguir amasando fortunas a cualquier precio, y donde los menos favorecidos sobreviven como pueden. Me ha resultado especialmente destacable esa analogía en la que cualquier desgraciado puede perder su propio cuerpo si no paga sus facturas, para que sea usado por aquellos que si pueden costeárselo,  igual que a día de hoy uno puede perder su piso, embargado por el banco.

cmrm1Morgan no se anda con sutilezas y es hombre que llama a las cosas por su nombre.  No disimula ni conoce la diplomacia cuando se trata de mostrarnos el lado más crudo y violento de la calle. El realismo y la brutalidad de algunas escenas son de quitarse el sombrero. Palizas, muerte, drogas y sexo, tal como son y sin maquillar. Lo peor del ser humano, aquello que no queremos ver ni conocer, pero que sabemos que está ahí, que existe, es mostrado sin tapujos y de forma descarnada.  Gente mala, con malas intenciones, a la que solo le interesa su propio beneficio, su propio bienestar o tan solo sobrevivir un día más en esta cloaca que llamamos mundo. Ni siquiera el propio protagonista escapa a sus propios demonios, a su propia mierda, que es mucha y de calidad. Pese a que no tardamos a empatizar con él, justamente por su brutal honestidad en cuanto a cómo son las cosas, no es que en el fondo sea mucho mejor que aquellos a los que se enfrenta en su misión. Él tan solo intenta salvar la papeleta en un marrón del que no puede escapar, y para ello utilizará todo aquello que esté en su mano. Sus métodos, brutales y despiadados, sin un ápice de sutileza o de consideración.  Todo vale con tal de lograr su objetivo, que no es otro que salvar la vida de Sarah, antigua compañera y amante.

Aun así, es esa honestidad que mencionaba antes la que diferencia a Kovacs del resto. Esa cualidad, sea virtud o defecto, es lo que le define y hace que  simpaticemos con él. Ni la policía, corrupta. Ni los millonarios sin sentimientos.  Ni los matones de discoteca o los traficantes del callejón.  Ninguno de ellos guarda ya una pizca de honestidad, ni consigo mismo ni con los demás. La ley es solo una herramienta de los poderosos para seguir medrando. La justicia, una quimera inalcanzable. Solo queda el ojo por ojo y ser quien golpea primero y más fuerte, para saldar cuentas o simplemente seguir respirando.

Un ritmo endiablado, sin perder los papeles o descuidar los detalles. Acción y cinismo en grandes dosis. Un humor negro y corrosivo, entre desgracias y tragedias. Decadencia y podredumbre entre luces de neón. Y un halo fatalista envolviéndolo todo.

Imprescindible.

 

Carbono Modificado / Takeshi Kovacs 1

Richard Morgan

Editorial: Gigamesh

ISBN: 9788416035564

Páginas: 464 pág.

PVP: 24,00€

 

 

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