El suicida impertinente, de Juan Luis Marín

Hoy quiero hablaros de El Suicida Impertinente, de Juan Luis Marín, una novela publicada por Off Versátil y cuya lectura ha resultado toda una experiencia.

esi2IMAGINA QUE UN DÍA RECIBES UNA CARTA. IMAGINA QUE QUIEN ESCRIBE ESA CARTA TE CONOCE MEJOR DE LO QUE CREES. MUCHO MEJOR.Y QUE VA A CAMBIAR TU VIDA PARA SIEMPRE. SIN QUE PUEDAS HACER NADA PARA EVITARLO.ABSOLUTAMENTE NADA. Así comienza una pesadilla que llevará al protagonista de esta historia más allá de la cordura en un viaje donde pasado y presente se conjuran para crear un futuro tan negro como el secreto que ha mantenido oculto durante diecisiete años. Un secreto que comparte con alguien que, incluso después de muerto, hará todo lo posible porque salga a la luz. Sin importarle quienes mueran en el camino…

Es una obra bastante difícil de definir, ya que lo que en un primer momento es un thriller con todas las letras (solo hay ver cuál es su premisa),  se convierte en una tragicomedia donde el humor más cínico, mordaz y corrosivo, negro como el carbón, es la voz dominante. Sin dejar nunca el misterio y los tintes de novela negra (muy marcados esos personajes protagonistas), la mala baba que desgrana la novela solo es comparable a la cuestión que nos plantea, su verdadero leit motiv, con un poso tan trágico y deprimente como existencialista.

La comedia negra siempre me ha fascinado. Esa capacidad de sacarle punta y reírse de las desgracias que les suceden a otros, de  darle ese toque de humor  a situaciones que en realidad son de todo menos divertidas, que sacan al cabroncete sádico que todos llevamos dentro mientras disfrutamos de la hostia ajena, es todo un arte y más cuando el autor no se queda solo en eso, en el morbo, sino que es capaz de otorgarle un trasfondo, una profundidad que te deja poso.

La venganza puede adoptar muchas formas y poner en evidencia a aquellos a los que se la tienes jurada, sacar sus trapos sucios, descubrir sus secretos en público, es una de ellas, nada de especial. La cosa cambia si resulta que estás muerto porqué decidiste suicidarte y quien revela y pone a la vista toda esa mierda es alguien que recibe una carta que le enviaste y en la cual, le obligas a leer en tu funeral,  delante de tus amigos y familiares, todo lo que les tenías reservado, so pena de que en caso de negarte, tus propias miserias saldrán a la luz. No me digáis que no es bonito y refinado. Y os podéis imaginar las caras de los presentes en el sepelio al verse señalados y descubiertos, mientras  sus secretos más inconfesables salen a la luz frente a los del resto, delante de todo el mundo. ¡Es tan deliciosamente perverso!

A raíz de este suceso, nuestro protagonista, (obligado lector de la misiva) verá como su vida se complica hasta niveles absurdos, amenazado por parte de los ofendidos allegados del difunto. Pero aquí hay un punto muy interesante y es el comprender que su vida ya era un jodido desastre antes de ese episodio. Y es que además de compartir un secreto con el suicida, comprendemos que el protagonista, al igual que este, ha elegido ser así. Se consideran unos perdedores, no por el hecho de serlo realmente, sino porque se saben mediocres. Y eso, la MEDIOCRIDAD, es para ellos el peor de los fracasos. La generación JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) fue un timo. Sus expectativas eran tantas, sus metas tan altas, que se convirtieron en inalcanzables y el saber que jamás llegarán a ellas no solo es motivo de frustración, sino que les amarga la existencia. Se sienten estafados, se sienten menospreciados e infravalorados, como si el mundo que les rodea no fuera capaz de ver sus innegables méritos. Incapaces de vivir una vida vulgar, de aceptar el lugar donde les ha conducido su vida, sin destacar por encima de la media o al menos, no  dentro del margen de sus  exageradas pretensiones, les hace sentirse unos PERDEDORES a quienes ya nada les motiva y que en el caso del protagonista, le lleva por una senda de autodestrucción  disfrazada de inmovilismo, de  inercia vital. Para tipos como ellos, La mediocridad es peor que la muerte y no soportan esa imagen de sí mismos.

esi1Por muy alejados que estemos de su forma de pensar y de enfrentarse a la vida, es imposible no empatizar con los personajes, un reflejo exagerado, pero evidentemente real de ciertos aspectos de nuestra sociedad donde todos tenemos que ser los mejores, los más guapos, los más productivos, los más divertidos, los más felices. Y el rumbo que toman los acontecimientos, a medida que vamos conociéndolos, descubriendo más de ellos, de su pasado y de un secreto compartido que supuso el punto de inflexión en sus vidas, acaba por meternos en sus motivaciones y forma de actuar, que si bien no compartimos, si llegamos a comprender. El éxito no es más que vivir según tu propio criterio y disfrutar de la vida, de aquello que se te ofrece entre hostia y hostia de las que suele arrear el destino. Y eso, nuestros protagonistas, no lo comparten. A saber quién de nosotros tiene razón y quién está equivocado.

En definitiva, una novela distinta, donde el soñar con lo mejor nos hace ser de lo peor. Un buen thriller con toques de novela negra, mucha mala folla, humor cabrónido y un fondo filosófico para rematar. ¿Acaso se puede pedir más?

 

El suicida impertinente

Juan Luis Marín

Editorial. Off Versátil

ISBN: 9788416580514

Páginas: 272 pág.

PVP: 18 €

https://www.casadellibro.com/libro-el-suicida-impertinente/9788416580514/4712154

 

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