Lámpara de noche, de Jack Vance

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

ldn1Hoy venimos con Lámpara de noche, de Jack Vance, autor ensalzado dentro del género por su peculiar y maravillosa forma de narrar, donde además de imaginar complejas  sociedades y mundos u ofrecernos épicas aventuras y grandes epopeyas,  priman la prosa, el ejercicio literario, la retórica en los diálogos, las descripciones, la psicología de los personajes y las peculiaridades de cada nueva cultura o sociedad sobre ninguna otra cosa.

En esta ocasión, sin embargo, creo que el autor se dejó llevar por su propia premisa descriptiva en perjuicio de la propia trama, dejándonos una novela que cuida en extremo las formas, pero que carece de fondo.  Ya comenté en su momento en Facebook que Lámpara de Noche era puro Vance, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. Tras un argumento que no tiene demasiado de original, pero válido como punto de partida para construir una buena historia, la obra se pierde en páginas y páginas de texto irrelevante, bien narrado, con un estilo inmejorable, pero que poco o nada aportan a la trama y que convierten la lectura en un largo camino mientras pasamos hoja tras hoja deseando llegar a lo interesante. Pese a su breve extensión, el viaje llega a hacerse largo para lograr nuestro verdadero objetivo, que es el saber cómo termina la historia.

La juventud de Jaro Fath transcurre marcada por varios enigmas: no conoce su verdadero origen y oye una voz misteriosa que lo atormenta. Sus padres adoptivos lo salvaron de una muerte segura en un mundo lejano y lo llevaron consigo a Gallingale. Jaro crece, casi marginado, en una cultura regida por sutiles distinciones sociales que no le importan, pues sólo piensa en llegar a viajar a otros mundos para poder investigar el misterio de su origen.

¡Ojo! Que nadie me malinterprete… Recordad que servidor disfruta de la buena literatura, de la belleza de las formas,  entiende que a veces no importa a donde vamos, sino lo que nos ofrece el trayecto. Soy de los que consideran que la saga de El asesino de Reyes, de Rothfuss,  es una jodida maravilla, digan lo que digan los demás… El problema, para mí, no es que el autor se demore, se regodee en sus descripciones, el que se pierda por derroteros ignotos o le dedique más esfuerzos y le otorgue más importancia a cosas que deberían ser anecdóticas que a lo que de verdad debería ser el foco de atención. Lo que de verdad le pesa a la novela es que la historia principal, el destino de los personajes y la propia trama, no tienen demasiada chicha, ni hay mucho que contar. Simple, muy simple, bastante predecible y con un giro final, cuando  ya parecía que todo se había resuelto con mayor o menor acierto, que desentona y contrasta con lo leído, para mi bastante fuera de tono e innecesario. Es como si fuese una historia aparte y no un desenlace. Al menos, en mi caso, me ha roto el conjunto y me ha resultado estridente e innecesario.

Tengo la impresión de que el propio autor fue consciente de lo decepcionante que resultaba el final de la trama argumental resuelta de un plumazo, con un villano de opereta que se demuestra descafeinado hasta decir basta, y por eso decidió alargar un poquito más intentando paliar eso, añadiendo ese conflicto final que no encaja ni a martillazos.

ldn2Es una pena, porque hay varios episodios que tenían el potencial necesario para construir cosas muy, muy interesantes. Dejando a un lado lo intrascendental y centrándose en ellos, en lo que podían dar de sí en manos de alguien de la talla de Vance, en su capacidad de hacernos leer entre líneas, de buscarle un doble sentido a todo si se lo propone o de simplemente maravillarnos con su facilidad para plantearnos situaciones extrañas que nos hagan pensar en como reaccionamos como especie o sociedad, Lámpara de noche hubiera sido una novela muy distinta y digna de su autor. De hecho, lo hace  o lo intenta, pero hay demasiada digresión de temas sin llegar a profundizar en ninguno. El clasismo, el elitismo, el status, las reglas, la escala social, el aparentar… En ese aspecto si llega a calarnos y nos deja entrever al Vance de siempre, al que se mofa de manera nada disimulada de lo que somos, al que caricaturiza sin pudor alguno su propia sociedad reflejándola en las que inventa. También lo hace cuando llegamos a la parte de las bibliotecas y la necesidad imperiosa de dejar un legado, de negarnos a ser olvidados, de trascender… Ahí si lo he disfrutado de verdad.

Pero es que la historia en sí misma, a pelo,  no daba para más.  Ni ella, ni los personajes, encorsetados, fríos, más tiesos que un palo y sin oportunidad de hacer nada que ganase nuestra simpatía. Estaban los pobres vendidos de antemano.

En fin… Lámpara de noche  es una novela discreta, menor, floja con diferencia respecto a la obra de su autor, pero que a pesar de todo lo que tiene en contra, creo que  deberíais leer. Puede que haya sido muy duro con mi reseña y que ahora os eche para atrás, pero es que Jack Vance es Jack Vance y uno espera siempre lo mejor de él, lo que nos tiene acostumbrados. No sé. Tendréis que juzgarla vosotros mismos, creo que eso sería lo justo.

 

Lámpara de noche

Jack Vance

Editorial: Gigamesh

Traducción: Justo E. Vasco

ISBN 978–84–930663–3–8

Páginas: 416 pág.

P.V.P. 17,95 €

 

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