MICHEL ONFRAY presentó su ensayo COSMOS en La Noche de la Filosofía

Un artículo de Alberto Plumed Modino.

En los últimos años se nos han ido algunas de las voces más importantes del panorama intelectual occidental. Hitchens, Hobsbawn, Sacks, Eco y Judd – por poner algunos ejemplos – dejaban huérfano el pensamiento heterodoxo y con su marcha se quedaba un hueco difícil de rellenar. No solo porque se salían de la norma establecida de lo “políticamente correcto” y defensa de las sacrosantas ideas en las que se fundamenta nuestra sociedad europea – el pensamiento en Estados Unidos va por otro lado, y el renacimiento social-democrático en el campo de las ideas teóricas que vivimos, allí esta más apagado -. Menos mal que aun nos quedan algunas voces que luchan por salirse de los encorsetamientos académicos y buscan acercar el universo de las ideas a lo que podríamos llamar “el pueblo llano”.

Una de esas voces preclaras es Michel Onfray, y la semana pasada el Instituto Francés de Madrid nos dio la posibilidad de asistir a la presentación de su nuevo libro, Cosmos (Paidós, 2016), y participar en un coloquio en el que el filósofo español Gabriel Albiac ejercía de moderador.

Antes de pasar a hablar como fue este encuentro, he de felicitar al Instituto Francés por atreverse a programar la Primera Edición de La Noche de la Filosofía – con el  sugerente subtitulo de Reflexionar en aguas revueltas – en un país donde este arte esta de capa caída y – algunos – asistimos abochornados a como esta disciplina esta siendo retirada de los currículos de nuestras instituciones educativas y a la gente le interesa menos que el ultimo modelo que se ha comprado la folclórica de turno. Tras las alabanzas, ya he dicho que merecidas, vienen también los toques de atención. Primero por programarse un jueves –mal día para muchos – y que quizás en viernes o sábado hubiera permitido una mayor asistencia. Otro punto a mejorar – y muy relacionado con la polémica charla que dio Onfray – es el acercamiento al “pueblo”.

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No se pueden organizar unas jornadas dedicadas a difundir la Filosofía y tratar temas alejados académicamente – y geográficamente – al lego español. Algunas de las charlas estaban muy ligadas a la situación de esta disciplina en nuestro país vecino del norte, y esto es algo que puede echar un poco para atrás a muchos asistentes. Pero también es de esperar si quien lo organiza es una institución académica francesa. Quizás una mayor apertura a otras visiones y territorios en futuras convocatorias sea muy favorable para su expansión.

El otro fallo – a mi manera de ver – ha sido un excesivo academicismo y chovinismo en cuanto a campos propios, haciendo que muchas de las charlas no fueran fáciles de abordar a no ser que el asistente ya tuviera algo de bagaje en los temas a tratar. Y es que en algunos casos,  determinados ponentes ignoraban el tema de la charla y se hacían un “yo he venido a hablar de lo mío” y se alejaban de la ponencia para exponer sus quejas, reivindicaciones o su tema.

Menos mal que el plato fuerte de las jornadas era nada más ni nada menos que uno de esos pensadores que aman dinamitar las conciencias y los lugares comunes. Onfray es de esos tipos que no deja a nadie indiferente – a su Contrahistoria de la Filosofía o su Tratado de Ateología me remito – y se le ama o se le odia…y parece que en esta presentación era mayoría el segundo grupo, porque sus proclamas fueron recibidas con bastante frialdad.

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Cosmos no es más que el inicio de una trilogía de libros en los que analiza la historia de la humanidad a través del estudio del materialismo, la decadencia de los imperios y las sociedades y la sabiduría popular. En este primer volumen nos sumergimos en las raíces de lo que él considera la sabiduría que hemos olvidado y que es la que realmente nos ayuda en el día a día – y en lo más importante: saber vivir y prepararnos para la muerte – y que no es otra que la sabiduría popular, la que originalmente crearon los romanos, tan prácticos ellos y que a lo largo de la historia se ha asentado en esa parte de la humanidad que vive en comunión con la tierra: el campesinado. Y así nos narró como a través de su padre, campesino y lleno de sabiduría, aprendió lo verdaderamente importante de la vida, como afrontar el día a día, comportarse con los demás y sobre todo le dio el punto de partida para buscar el zeitgeist de nuestra existencia.

Eso es Cosmos – titulo que bebe de su primigenio significado griego de “contenedor de todo” -, una búsqueda de la simplificación de la filosofía, buscando acercarla a un sentido utilitarista alejado del academicismo y de los intelectuales que buscan la elevación a través de ella y poco menos que estigmatizan las enseñanzas y las novedades que introdujeron los autores romanos. Aquí vino el lio de la presentación, ya que en un coloquio lleno de intelectuales que miran por encima del hombro a aquellos que buscan un lado más utilitarista de esta disciplina, oír que todo lo que hacen no sirve de nada y que un simple campesino es más sabio que todos ellos, no termino de sentar muy bien.

Así que en el turno de preguntas pronto se hubo ataques entre el publico y el autor, unos acusándole de despreciar a los intelectuales y a la “alta filosofía” junto a ataques absurdos (tildarle de fascista por coincidir en una frase con Petain me pareció exagerado y bastante gratuito) con respuestas por parte de Onfray de que la “filosofía intelectualoide” no sirve para nada, algunos han de salir más del despacho y dejar de poner libros entre ellos y la “vida real”.

En definitiva, unas jornadas interesantes y que si saben abrirse más a un publico generalista pueden ser un oasis en un paramo de inteligencia cada vez más menguada en nuestro país.

 

 

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