El manjar inmundo, de Javier Quevedo Puchal

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

 EMIJQP1Hoy venimos con la reseña de El manjar inmundo, de Javier Quevedo Puchal, una  oscura revisión,  una actualización perversa y cruel de los cuentos clásicos de nuestra infancia, siempre en esa línea pérfida, depravada, oscura y con chicha a la que nos tiene acostumbrados su autor.

Javier es un escritor con un estilo muy personal. No he podido leer todavía su anterior trabajo, Lo que sueñan los insectos, pero si disfruté de esa belleza decadente, de ese halo enfermizo y perverso que es ya sello del autor en la maravillosa y cruda Cuerpos Descosidos y lo cierto es que el autor sigue fiel a esa seña de identidad, en la que lo hermoso y lo repulsivo, se unen, se mezclan y se confunden. Sutil, con una delicadeza exquisita, pero visceral en cuanto a esencia,  sus textos consiguen removernos por dentro.

En esta revisión de los cuentos clásicos, Javier nos ofrece una versión retorcida, cruda pero de una estética tan cuidada, tan refinada, que uno no puede dejar de preguntarse qué demonios hay dentro de esa cabeza suya y que le inspira para crear esas historias, a la vez tan sumamente hermosas como macabras.

La antología es precedida por un doble prólogo de mano de Santiago Eximeno y David Jasso, quienes en mi opinión, convierten su presentación de la obra en todo un espectáculo, una jodida maravilla en la que con un delicioso tono de humor negro, abren el telón para lo que viene a continuación, convirtiéndose de algún modo en un relato más del recopilatorio y sentando precedente, en forma de ficticio resultado, la consecuencia de lo que es en sí misma la antología y las impresiones que tendremos de ella al pasar la última página.

Relatos breves, pero de una intensidad demoledora. Con la única intención de perturbar al lector y permitirle ver más allá de lo obvio. Algunos de los cuentos revisados son fáciles de identificar. Enseguida descubrimos en que obras se inspiran. Otros, por el contrario, requieren que nos sumerjamos en ellos para lograr descubrir a que clásico se refieren. Y admito que hay alguno que se me ha escapado y que no he sabido ubicar, quizás por el hecho de que desconozco la historia en la que se basa, la fábula original. Esa sería la única pega que he podido encontrarle, si se puede llamar así. Por lo demás, sé que a muchos les molesta y es difícil aceptar estas valoraciones, pero en mi opinión, personal e intransferible, es una obra redonda.

Es posible que servidor resulte demasiado reiterativo, pero no puedo evitar remitirme a la atmósfera malsana, cruel, oscura y fatalista que envuelve a esta antología. Sangre, sufrimiento, perversión, horror,  pérdida, dolor… Todo ello mostrado sin tapujos, pero sin permitirse caer en lo obvio, lo chabacano o lo sencillo. Con una elegancia inaudita, solo igualable a su crueldad, Javier hace gala de una prosa cuidada, de un dominio del ritmo y del lenguaje envidiables, capaz de llevarnos  de la mano al más oscuro e infame lugar que exista en nuestra mente, logrando que nos sintamos cómodos en él, regodeándonos con el horror que nos envuelve.

EMIJQP2La forma de narrar del autor es envolvente. Un tanto densa, creando atmósferas y centrándose más en las emociones, en las sensaciones y en la propia historia que en cualquier otra cosa. Casi una total ausencia de diálogos remarca ese hecho. No es una lectura apta para todos los públicos, al menos los más inquietos y que busquen una lectura rápida y ligera. No es que sea lenta ni falta de ritmo, al contrario. En mi opinión cada relato fluye como debe, tomándose el tiempo justo que la historia requiere. Pero es una obra que hay que paladear, que saborear. Sin prisas, sin ansias, disfrutando del trayecto, del arte que uno encuentra en algunos de sus pasajes, del preciosismo que destila, de lo que evoca… y como no, deleitarse con la maldad que rezuman sus páginas.  Cada relato funciona de manera individual, pero lo que hace de esta una excelente antología es su visión de conjunto, de entidad, de un todo relacionado, de manera que existe una coherencia notable no solo en la trama de los relatos, sino en cuanto a las formas y el fondo. Todo en su lugar, dentro de la misma dinámica, sin estridencias, bajo la misma oscuridad.

 En definitiva, una de las antologías de relatos más notable, inquietante  y de buen gusto que os podéis echar a la cara. De obligada lectura…

 

El Manjar Inmundo

Javier Quevedo Puchal

Editorial: Punto en Boca

ISBN: 9788416307005

Páginas: 292 pág.

PVP: 18€

 

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