Buenas noches, mis queridos Lectores Ausentes. Tras el primer especial post- Sitges (que no el último, pues aun quedan más cositas sobre nuestra aventura en el festival), volvemos a la rutina y de la mejor forma posible.
Os traemos hoy la entrevista que le hicimos hace unos dias a Teo Palacios,con motivo de la reciente publicación de su novela El Collar Maya bajo el sello de los amigos de Ediciones aContracorriente. Para los que no conozcan a Teo, decir que es miembro organizador de las Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, colabora como entrevistador y articulista con varias revistas y radio. Además, imparte cursos y talleres de creación literaria.Forma parte del equipo de Biblioforum (asociación cultural en Sevilla que organiza mensualmente charlas sobre literatura y edición) y su primera novela, «Hijos de Herácles», fue publicada en 2010 por Edhasa.
Con semejante currículum, no es de extrañar que nos pique la curiosidad y queramos saber más de él y su último trabajo. Así pues, os dejo con la entrevista y espero que os resulte cuanto menos interesante el conocer a este autor y su obra.
AI -¿Quién es en realidad Teo Palacios?
TP- La primera en la frente… Estas son preguntas trampas: o quedas como un prepotente o como un tío soso… Supongo que soy una persona curiosa. Me gusta la historia y suelo encontrarla fascinante. Soy bastante tranquilo y no me gustan demasiado las polémicas. Me entrego con pasión a lo que me gusta y dicen que soy muy vehemente defendiendo mis opiniones. Disfruto de la lectura desde que puedo recordar y recuerdo que escribía siendo muy niño. Y me estoy dando cuenta de que no digo quién soy, sino cómo soy… Supongo que soy un tipo al que le gusta crear historias para que otros las lean.
AI- ¿De donde viene tu afición a la escritura?
TP- Creo que es una consecuencia lógica. Siempre he leído mucho. Mi madre se enfadaba conmigo porque cuando me sentaba a comer solía hacerlo con un libro abierto, sin prestar atención a televisión ni conversaciones. Como decía antes, me recuerdo escribiendo siendo muy pequeño, 8 o 10 años. Lo primero que recuerdo fue una historia de piratas porque había leído El Corsario Negro. Lo siguiente fue una de ciencia-ficción cuyos protagonistas eran robots. No fue hasta hace cinco o seis años que empecé a tomarme en serio todo esto de escribir y publicar.
AI- ¿Que fue lo que te empujó a escribir una novela como El Collar Maya, revisando los antiguos mitos y tradiciones de esa enigmática cultura y haciendo referencia a la famosa profecía del fin del mundo para finales de este año? ¿Como surgió la idea?
TP- Es complicadísimo decir: “en este momento concreto fue cuando se me ocurrió la idea para esta novela”. No digo que no pase jamás, pero normalmente es un proceso más gradual. Un día se te ocurre un: “tendría que escribir sobre…” y a partir de ahí empiezas a darle vueltas a la idea hasta que, casi sin darte cuenta, has terminado rellenando 400 folios. O no, y es una idea más que se va por el desagüe. El Collar Maya sale de la idea de escribir una novela juvenil. A los pocos días de empezar a trabajar en la historia, de la idea original quedaba muy poco. Los personajes habían cambiado, ya no era una novela juvenil, sino un thriller y la mitología que iba a usar, la azteca, había dejado paso a la maya. Las profecías del fin del mundo maya eran el telón de fondo perfecto, la excusa para contar lo que tenía en mente. Fue un proceso muy divertido. Probablemente es la novela con la que más he disfrutado durante el proceso, alejándome de las restricciones del género histórico en el que me suelo mover.
AI- ¿Tienes algún autor favorito? ¿Alguien a quien tengas como referente?
TP- Mi autor favorito es Tolkien. Creo que, pese a todo, sigue sin estar suficientemente reconocido y que mucha gente sigue pensando que sus libros son para frikis o para niños. Nada más lejos de la realidad. De cualquier modo, hay muchos autores que me gustan. Ken Follet es un mago del ritmo. Collin McCollough ambienta sus obras de manera maravillosa… Con todo, soy más de obras que de autores. Todo autor puede crear una obra maravillosa y la siguiente puede ser pésima. Pero de los grandes siempre se puede aprender. Por cierto, aunque me encanta El señor de los anillos, quien no haya leído Turambar y el Foalokë no sabe lo que se pierde.
AI- ¿Qué hace Teo Palacios cuando no escribe?
TP- Trabajo. Hago correcciones e informes de lectura. Trabajo muchas horas al día y cobro poco. Trabajo en lo que me gusta, pero cobro poco. Trabajo en mi casa y con mis horarios, pero cobro poco. Tengo auténticas dificultades para llegar a fin de mes. Junto a un par de amigos autores hemos puesto en marcha un proyecto para impartir clase y ofrecer servicios editoriales de corrección, asesoría, etc. En mi tiempo libre suelo sacar a mis perros, a los que adoro. Me gusta mucho el cine y me relaja especialmente tumbarme en el sofá a ver una peli que me despeje la cabeza. No soy de trasnochar, pero una cena en compañía de los amigos casi siempre es bienvenida. No suelo leer demasiado en mi tiempo libre porque me paso el día leyendo y corrigiendo. Últimamente solo leo ensayo y obras que pueden ayudarme a preparar mis propias novelas.
AI- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo editorial? Cuéntanos cómo fueron tus primeros pasos y cómo fue la experiencia.
Pues aunque parezca mentira, sorprendentemente fácil. Con mi primera novela recién sacada del horno empecé a buscar agente mientras trabajaba en la siguiente. La envié a varias agencias y algunas se interesaron. Firmé con una de ellas y mi segunda obra, que para entonces acababa de terminar, se colocó con una rapidez que me dejó pasmado. Pensé que a partir de ahí todo sería más fácil: la primera novela colocada, en una buena editorial de mucho prestigio… Sin embargo, fue al contrario. A partir de ese momento todo se complicó muchísimo. Las editoriales extranjeras que se interesaron por Hijos de Heracles no terminaban de pronunciarse, las españolas a las que se presentaban nuevas obras se mantenían en silencio durante meses. Pasé dos años en el dique seco, con varias novelas acabadas. No fue hasta principios de este año cuando las cosas empezaron a cambiar. El final de 2012 y el comienzo de 2013 son muy prometedores.
El proceso siempre es excitante, aunque muy lento. El mundo editorial es bastante hermético y se mueve por reglas extrañas. Hay que tener mucha paciencia y, en especial, tener muy clara una cosa: ¿por qué escribe uno? Si el objetivo principal es publicar, se desesperará y terminará tirando la toalla, o tomando decisiones precipitadas que tal vez no sean las mejores. En mi caso procuro centrarme en escribir y hacerlo de la mejor forma posible. Es la única manera de seguir en este camino.
AI- ¿En qué andas metido ahora? ¿Nos puedes decir cuáles son tus proyectos en este momento?
TP- Pues ahora mismo acabo de terminar el trabajo de edición de El Collar Maya, que creo que ha quedado bastante redonda. Presentamos la novela el viernes 5 de octubre. En breve comenzaré el trabajo de edición de mi nueva novela, que saldrá de la mano de Ediciones B a principios de 2013.
Estoy trabajando en una historia en la que ya llevo casi un par de años invertidos y aún queda trabajo por delante. Una novela compleja, que transcurre en dos periodos de tiempo diferentes, aunque en la misma zona geográfica. Hace poco di con un personaje histórico fascinante que será parte importante de la trama.
En unos días envío una nueva novela a la editorial, en este caso juvenil.
Y tengo la idea para dos nuevas obras. Una apareció de la forma más peregrina: viendo un documental terrible que me estaba sacando carcajadas. Pero en medio de todo aquello surgió una historia increíble, aunque real. La otra… pues estoy pensando seriamente en una continuación de El Collar Maya.
AI- ¿Papel o en ebook? ¿Cuál es tu preferencia a la hora de publicar? ¿Crees que los libros electrónicos suplirán al formato físico?
TP- Uy, esta es la pregunta de moda. Seguramente me gane enemigos conteste lo que conteste. Yo prefiero el papel. Por muchos motivos: en primer lugar porque, excepto casos muy concretos, la venta de formatos digitales sigue siendo muy pequeña. Es cierto que en otros países esa tendencia se está cambiando, pero en España es la que es, al menos de momento. El libro electrónico ha llegado para quedarse, eso es seguro, y con el tiempo desplazará al libro en papel. Las generaciones que nos siguen son digitales y traen un ipad bajo el brazo. Ellos leerán de manera más cómoda en aparatos electrónicos que en papel. Pero para eso aún queda algún tiempo. Ambos formatos coexistirán y supongo que el papel quedará para ediciones de lujo y similares.
Eso sí, no me gusta nada el aparente rencor irreconciliable que hay en ciertos sectores entre los autores seguidores del papel y los seguidores de lo digital. Lo importante es que la historia que has creado llegue al lector. Lo de menos es cómo llegue. Aunque, por supuesto, como todo trabajador, el escritor debe cobrar por su trabajo. La piratería es el verdadero enemigo, y no el formato de edición. Y eso que todavía no ha asomado la cabeza con fuerza.
AI- ¿Cuál es tu opinión referente al panorama actual de la literatura en nuestro país? ¿Piensas que tanto las editoriales como el público están dándole por fin la importancia que se merece a los autores patrios, o por el contrario, siguen siendo un tanto marginados en favor de autores extranjeros?
TP- Estamos en una situación muy extraña. Jamás ha sido más fácil y ha estado más alcance de cualquiera publicar una novela. Y, sin embargo, jamás ha sido más difícil publicar con una editorial solvente. Son tiempos difíciles y la industria editorial tiene unas circunstancias propias bastante complicadas. Hay que trabajar más que nunca para obtener buenos resultados.
Hay una hornada de muy buenos autores españoles. Ya hace tiempo que se escuchan nombres que cada vez suenan más y la gente ha dejado de prestar tanta atención a los nombres y más al contenido. Incluso así sigue habiendo autores españoles que venden más con pseudónimo extranjero que con su nombre real, lo que resulta muy triste. Cuestión de tiempo, supongo.
AI- Si Teo Palacios no se dedicase a la literatura, entre otras cosas ¿hubiera sido…?
TP- Quizá conductista canino. Me encantan los perros y la educación canina creo que es un campo muy amplio y poco conocido en nuestro país. Sí, todos hemos escuchado hablar de “El encantador de perros”, pero pocos son los que saben que se le ha denunciado repetidamente por usar técnicas muy agresivas psicológicamente con los animales, e incluso crueles. España, en ese aspecto, como en muchos otros, está a años luz. La mayoría de la gente que convive con un perro no está capacitada para cuidar de él y educarlo de manera adecuada.
De todas formas, es algo que no descubrí hasta hace unos años. La vida, casi siempre, te da varias vueltas antes de ponerte en el camino en el que quieres andar.
AI- A Teo Palacios le asusta…
TP- No soy especialmente asustadizo y disfruto sobre todo con las películas de terror, siempre que sean buenas, claro. Lo que me da más miedo es sentirme solo. Disfruto de la soledad, de hecho, el trabajo de escritor es en esencia algo que se disfruta en soledad. Pero la sensación de estar solo, de no tener con quién hablar, o en quién apoyarte… Eso sí da miedo.
AI- Por último: Cuéntanos cuál es el último libro que has leído, la última peli que has visto y el último tema musical que has escuchado.
TP- Lo último que he leído ha sido un comic, “Lucifer”. Pero si me preguntas por libro, el último fue “la vida del cura Merino en folletín”. Proceso de documentación, ya sabes… Ahora he vuelto a empezar El Nombre de la Rosa, pero como digo, me apetece poco leer después de varias horas dedicándome a ello.
En cine, la última película que vi fue La Posesión. Una película curiosa en la que se nos presenta a un demonio judío.
La última canción que he escuchado… normalmente trabajo con música de fondo. La última que recuerdo que ha sonado es Quality Shoe, de Mark Knopfler, que es mi músico favorito.
AI- Pues eso es todo, Teo. Muchísimas gracias por tu tiempo. Ha sido un verdadero placer charlar contigo.
TP- El placer ha sido mio. Un abrazo y espero que disfrutéis de la entrevista.
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Autores tocados por las musas… y por Fortuna.