POD, de Stephen Wallenfels

Buenas noches, amigos.

¡Pedazo de novela más buena que han publicado en La Galera, mis queridos Lectores Ausentes!  Supervivencia  en estado puro durante una invasión alienígena, narrada desde el punto de vista de un chaval de 16 años y una niña de 12 que intentan salir adelante, cada uno en un lugar diferente y en unas circunstancias completamente distintas.

Lo cierto es que cuando me enteré de su existencia, tenía en mente algo muy distinto a lo que me he encontrado en sus páginas. Había leído la sinopsis y el tema prometía, pero lo que no me imaginaba es que mis expectativas, de por si bastante altas,  se quedaban cortas ante lo que me ha ofrecido.

La historia arranca con una invasión alienígena bastante atípica. Un día cualquiera, la rutina se ve interrumpida por la aparición de cientos  de gigantescas esferas cubriendo los cielos. Con un comportamiento claramente hostil,  las esferas desintegran con sus rayos a todo aquel que se atreva a salir a la calle. Permanecen estáticas, pendientes  y sin que nadie llegue a saber quienes son, de donde vienen o que es lo que quieren.

La extraña invasión es narrada desde dos puntos de vista distintos. Por un lado, conoceremos a Josh, un adolescente cuya familia es la imagen de la clase media y acomodada,  al que la invasión ha dejado encerrado en su casa junto a su padre, un analista con un leve problema de comportamiento obsesivo compulsivo que se acentuará según pasen los días atrapados entre las cuatro paredes de su casa.  Lo cierto es que al principio el chaval resulta odioso y te dan ganas de sacudirle una galleta a ver si se le quitan las tonterías, pero poco a poco  y a medida que vamos conociéndolo, llegamos a empatizar con él.

Por el otro, tenemos a Megs, una niña de tan solo doce años que desde el primer momento me ha ganado. Su personaje es, con diferencia,  lo mejor de la novela. La vida no ha tratado bien a esta chiquilla. Su madre no es el mejor modelo a seguir  y viven huyendo, durmiendo en pensiones de mala muerte cuando hay dinero o en un saco de dormir acomodado en el asiento trasero  de ese montón de chatarra al que llaman coche cuando no lo hay. Así, encerrada en el viejo vehículo  aparcado en el parking de un hotel mientras espera que regrese su madre de realizar “un trabajo”, Megs deberá empezar a tomar decisiones y utilizar su ingenio para seguir viva, convirtiéndose en toda una superviviente.

Hay un hecho que resulta bastante curioso y que personalmente me ha llamado la atención. En ningún momento se da explicación alguna sobre el origen o intenciones de los invasores. Como suele suceder en las historias de zombies, las esferas  son solo una excusa, un elemento que sirve de desencadenante para permitir que se desarrolle la trama. Y lo encuentro muy acertado, ya que una vez definida la situación de reclusión y enclaustramiento forzoso de los personajes en sus peculiares refugios ante la amenaza, el resto de la historia no necesita de ella para progresar. Su presencia tiene una función simple y una vez ejecutada, vamos a lo que realmente importa, que no es otra cosa que ver como los protagonistas se enfrentan a los acontecimientos y como les afecta. Las relaciones personales, las familiares sobretodo. La falta de comprensión y entendimiento. La necesidad de aferrarse a algo, a una esperanza por vaga que sea. Y sobretodo, la lucha por seguir vivo, por no rendirse cuando todo parece perdido.

La idea de ofrecer dos puntos de vista tan dispares sobre la invasión, tanto en cuanto a edad, clase social y escenario, es un enfoque que el autor ha sabido utilizar de forma muy provechosa. Permite al lector hacerse una idea mucho más completa de lo que sucede y  el que esa información provenga de lo vivido por dos personajes tan bien elaborados y definidos supone todo un acierto, ya que las reacciones ante lo que les sucede y en como afrontan su situación se torna muy creíble y nos deja unas sensaciones muy intensas.

POD  (Acrónimo de  “Pearls Of Death”,  que es como llama Josh a las esferas) es una novela ofrece mucho más de lo que cabría esperar.  A mí me ha sorprendido, de verdad. Teóricamente es un título catalogado como literatura juvenil y recomendado a partir de los doce años, pero el tono sombrío y asfixiante, así como algunos temas tratados (suicidio, canibalismo, prostitución, etc), hacen que me cuestione  las premisas utilizadas para calificar las lecturas por edades. En mi opinión, está  dirigida a un público más maduro, que la apreciará en todo su conjunto. Goza de una profundidad inesperada que la hace una lectura más que entretenida, digna de ocupar su lugar en la biblioteca de cualquier amante del género que se precie como tal.

Muy bien narrada, con una tensión que crece página a página y que sorprende al lector por la crudeza de algunas escenas. Muy, muy recomendable, y aunque al final te deja con algunas preguntas, os aseguro que vale muy mucho la pena.

 

P.O.D.

Stephen Wallenfels

Editorial: La Galera  (Colección Luna Roja)

ISBN:  9788424637408

Páginas:  307

PVP:  16,95€

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