Última parada: La casa de muñecas, de Miguel Aguerralde

Buenas tardes,  mis queridos Lectores Ausentes.

Venimos hoy con Última Parada: La Casa de Muñecas, el último trabajo de Miguel Aguerralde.

Tras debutar con su novela “Claro de luna” y afianzar su carrera como escritor con “Noctámbulo” y “Los ojos de Dios”, el autor canario vuelve a las librerías con esta nueva obra en la que se evidencia su debilidad y pasión por el género negro y la novela criminal.

Aguerralde recupera para ello a Matt “El Rojo”,  un viejo conocido por sus seguidores y que aparecía por primera vez como principal protagonista de “No podrás salir”, novela publicada bajo pseudónimo en la colección Pulp de la editorial 23 Escalones. El personaje, un viejo poli pelirrojo, borracho y malcarado, pero con un instinto infalible, se verá esta vez implicado en un caso que va más allá de lo profesional , siendo arrastrado a una vorágine de horror, sangre y demencia que supondrá una amenaza no solo para él, sino para sus seres queridos.

Para nuestra satisfacción, nos encontramos con un Matt  mucho más trabajado y bien construido. El autor ha respetado las premisas sobre las que creó al personaje, pero aquí  ha tenido ocasión de profundizar en su personalidad y dotarlo de ciertos matices que nos permiten conocerlo a fondo, algo que era necesario y que enriquece al personaje y a la obra.

Matt es un tipo conflictivo, un borracho con mal genio y con una hija adolescente a la que no sabe como tratar. Un individuo vencido por la vida y las circunstancias, que se refugia en su trabajo, haciendo lo que mejor sabe hacer. Y es muy bueno en ello, a pesar de su carácter y sus métodos o quizás justamente por eso.

 

La paliza había sido brutal, aunque aún no la recordara. El lado derecho de su cuerpo estaba completamente entumecido, era posible que tuviera la pierna y el brazo fracturados. No sabía cuántas horas llevaba tirado en aquella cuneta; sin embargo presentía que si no lograba levantarse, iba a ocurrir algo horrible».

  Anualmente, en la ciudad de Las Palmas se registra la desaparición de decenas de personas. Muchas acaban siendo encontradas, otras se esfuman sin dejar rastro. El inspector Matthew Leland, apodado el Rojo por sus compañeros del departamento de policía, lleva ocho años investigando minuciosamente cada uno de estos casos. Lo que no sabe es que cada día que pasa está más cerca de encontrar por fin una respuesta, de hallar la última pieza de un puzle macabro que lo conducirá directo al infierno: la casa de muñecas.

 

La novela no escatima en violencia y crudeza. Algunas escenas son ciertamente impactantes, cuando no se adentran sin reparos en el gore más absoluto. La descripción de algunas torturas y muertes resulta tan vivida, que el lector no puede reprimir una sonrisa macabra pensando en quien estaría pensando el autor cuando escribía lo relatado.

Con un argumento sencillo y una prosa sin florituras innecesarias, Miguel logra crear una historia intensa e inquietante, donde el lector tendrá siempre los nervios a flor de piel. Consigue dotar a la novela de una atmósfera malsana, que se ve embrutecida a medida que avanzamos en la lectura y que se vuelve insoportable cuando nos acercamos al desenlace. El estilo ágil y dinámico que utiliza el autor, confiere a la lectura de un ritmo que acentúa esas sensaciones, por lo que resulta un tormento tener que abandonar el libro por otros quehaceres  y  hace que no queramos soltarlo para saber que ocurre a continuación.

La novela debe, y mucho, a los clásicos del género. Sus referentes cinematográficos o televisivos son evidentes. Seven, El silencio de los Corderos, Zodiak, Resurrección e incluso la serie Sin Rastro tienen muchísimo peso tanto en la forma como en el fondo, aunque Aguerralde ha sabido dotarla de su propio estilo, con su toque personal. Eso, añadido a la ambientación y los escenarios utilizados, suponen lo mejor de la novela. Uno se ve transportado a esos túneles, que para más inri, existen de verdad y que podemos ver en la web del autor, quien no ha dudado en colgar varias fotografías  para que los curiosos podamos conocer donde se sitúan los hechos.

Me ha parecido sobresaliente  el enfoque que le da el autor a la historia. Sobre todo en la forma de  mortificar a sus personajes. Aquí pilla hasta el tato y nadie sale indemne de su encuentro con el perturbado asesino. Todos pagan un precio por ese contacto. Unos más caro que otros, pero sin que nadie logre evadirse de saldar esa deuda y salir bien parado.

También me ha gustado mucho  el trato que se le da a los secundarios. Se hace un cuadro tan bien logrado, poniendo en nuestro conocimiento quienes son,  para que así no podamos evitar sentir cierta empatía con ellos al comprender que son gente normal, como tu y como yo, que tiene la mala suerte de toparse con el perturbado. Algo que logra darle un realismo muy convincente a la historia y que hace que lo pasemos mal cuando vemos lo que les depara el destino.

En cuanto a la figura del villano, bien elaborado y con unas motivaciones ciertamente terribles. Quizás flaquea un poco en ese sentido, ya que no se profundiza en ese aspecto y creo que una mentalidad como la suya podía haber dado mucho más de si. Cumple con lo necesario para saber porque lo hace, pero no como para poder acceder a su mente y comprender que es lo que le impulsa y como se desencadenó todo. El punto de ruptura, el impulso atroz… Me ha faltado eso para verlo como el gran personaje que es o podía haber sido. De todos modos, cumple su función y logra ponernos incómodos, inquietarnos y desencadenar el horror como debe, sabiendo quien es y porque hace lo que hace.

 

En definitiva, estamos ante una buena novela que por supuesto os recomiendo. Os va a mantener con los dientes apretados y el cuerpo en tensión. Os va a poner de los nervios y en algunos momentos os estremeceréis por las barbaridades de la que es capaz nuestro psicópata.

Disfrutadla.

 

Última parada: La casa de Muñecas

Miguel Aguerralde

Editorial: 23 Escalones

ISBN: 978-84-151045-5-1

Páginas:  192 pág.

PVP:  15,95€ (EPUB  2,85€)

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