Donde habitan androides y monstruos, una antología solidaria.

¡Hey, tú! Sí, tú. ¿Podrías dejar lo que estés haciendo, aunque sea solo un par de minutos? Es que quiero contarte algo y creo que es importante. De verdad, solo dos minutos.

Quería presentarte a un amiguete. Se llama Sergio de la Fuente, tiene catorce años y padece una enfermedad degenerativa rara, distrofia muscular de cintura.

A pesar de ello, Sergio es un chaval alegre y optimista, que disfruta de la vida y de la gente que le quiere. Cursa sus estudios, juega al futbolín y tiene grandes sueños.
El problema es que cada vez le cuesta más el desplazarse y aunque al principio la idea no le hacía nada de gracia, ha entendido que quizá, con una silla de ruedas motorizada, podría seguir corriendo aventuras y haciendo grandes cosas.

El problema es que el puñetero cacharro vale un dineral y aquí es donde entramos La Pastilla Roja y vosotros. Junto a Luís Martínez Vallés, director del programa radiofónico Luces en el Horizonte y quien me dio a conocer a Sergio y su historia, decidimos que quizá podríamos aportar nuestro granito de arena a la causa. ¿El modo? De la única forma que sabemos, a través de la literatura.

Es por eso que contactamos a unos cuantos colegas de letras, autores con un nivel y calidad humana acorde con su talento artístico. Gente a la que todos conocéis (o al menos, deberíais), y que no dudaron ni un momento en echarnos una mano con este proyecto.

Después de mucho trabajo, os damos ahora a vosotros la oportunidad de colaborar con nosotros y ayudar a nuestro amiguete de la forma más sencilla. Os presentamos `Donde habitan androides y monstruos´, una antología solidaria de ciencia ficción y terror, que acaba de salir en formato digital y cuyos beneficios irán destinados íntegramente y en exclusiva para Sergio y su silla.

Donde habitan androides y monstruos.
Diecisiete autores. Diecisiete relatos. Diecisiete historias donde la ciencia ficción y el terror se unen por una causa común: Ayudar a Sergio, que pese a sus dificultades, no teme a los monstruos y llegará más allá del espacio exterior si se lo propone.

Podéis haceros con ella aquí mismo:
https://www.amazon.es/Donde-habitan-androides-y-monstruos-ebook/dp/B079SGJDQR/ref=sr_

Y también desde Lektu:
https://lektu.com/l/la-pastilla-roja-ediciones/donde-habitan-androides-y-monstruos/8602

Os dejo el listado de relatos y a los autores que participan en ella, a quienes quiero reiterar de nuevo mi profundo agradecimiento por su interés por el caso y su solidaridad.

Portada de Néstor Allende
Prólogo del propio Sergio de la Fuente.
Entrevista, de Cristina Jurado.
Mary Jane, de Daniel Gutiérrez.
El último paseo por el valle inquietante, de Mar Goizueta.
Casi como hermanos, de Pily Barba.
Sari vuelve a la guerra, de M.J. Sánchez.
Tic Tac, de Pepa Mayo Osorio.
La pregunta, de Luis Martínez Vallés.
Hoy tampoco es tu día, de Sergio Moreno Montes.
Salto al vacío, de José Antonio Campos (Toluuuu).
El misterio de la creación, de Carlos Sisí.
Veinticinco de enero, de Álex Puerta.
Aquelarre, de Nuria C. Botey.
Another Chance, de Adriana LS Swift.
Náufrago en el océano del cambio, de Ramón San Miguel.
Candy Candy, de Claudio Cerdán.
El gran hombre, de David Gambero.
Sombras, de Javier Quevedo Puchal.

Por si queréis saber más de Sergio, os dejo un par de enlaces donde se habla de él, de sus innumerables amigos y de sus aventuras diarias.

https://www.youtube.com/watch?v=q_I82n1s4tg
https://www.youtube.com/watch?v=5m4SDBvTmIk&t=508s

Ahora os toca a vosotros dar el paso. Uno tan sencillo para vosotros y que supone tanto para él.
Gracias a todos. Ale, ya está. Sigan con lo suyo…

 

 

La opinión de Soraya: Una historia de Policías, de Esteban Navarro.

Por Soraya Murillo.

Todos sabemos que nuestras acciones influyen en la vida de otros. Un paso en una dirección u otra lo cambia todo. Unas palabras, un simple acto, y lo que viene detrás es completamente distinto a lo que debía ser. Lo vemos después cuando todo ha pasado. Pero también simples casualidades pueden cambiar nuestra vida. Conocer a alguien cuyas acciones nos afecten indirectamente y que pueden echar todo abajo o crearnos grandes problemas, o también darnos sorpresas agradables.

Por eso muchas personas creen en conexiones o cosas similares cuando no las hay; son simples encadenamientos, casualidades que suceden algunas veces, no todas.

Nuestro protagonista es víctima de una de ellas. Un amigo se mete a policía y…

La vida del policía Lorenzo cambia para siempre cuando responde a una llamada del teléfono fijo de su casa a las once y media de la noche. Su compañero Antonio le necesita. Antonio tiene dentro del maletero del coche a un gitano apodado el Dull (un sicario de pacotilla), muerto por tres de sus balas. Hay que desprenderse del cadáver y para eso busca la ayuda de sus compañeros. Hay que extraer las balas y evitar que las relacionen con su arma. Pero algo no encaja en ese asesinato…

Mientras Lorenzo espera el desenlace, nos irá narrando cómo llegó a la situación de desespero en la que se encuentra actualmente. Recordará a sus cinco amigos cuando estaban opositando para policías. Las vueltas que da la vida, terminando veinte años más tarde en la misma comisaria de la ciudad de Huesca. A su memoria llegarán viejos recuerdos. Asuntos personales, sus esposas, sus amantes, sus hijos y sobre todo, la ayuda que se prestaron entre ellos.

Esteban Navarro, aparte de escritor, es policía en la vida real. Parece un hombre tranquilo de ideas ordenadas. Me da la sensación que es de esa clase de policías que dominan una situación. El autor trabaja en la comisaría de Huesca por lo que, como es natural, al ambientar la narración en su mismo lugar de trabajo, se creó un justificado revuelo e incluso le ha traído problemas con sus compañeros. Él mismo reconoce que fue un error, podría haberla ambientado en una ciudad inventada y no habría cambiado nada; precisamente es lo que ha sucedido en el resto de su obra. Lamenta haberlo hecho así por todo lo que le ha traído.

¿Por qué os digo esto? Por un lado por los que solo han oído hablar del libro precisamente por ese escándalo, y por otro, porque en su libro cuenta muchas verdades, detalle que a mí me extrañó un poco. Tanta sinceridad… Pero luego pensándolo bien, lo que no quiso en ningún momento su autor fue tratarnos a sus lectores de idiotas. Él sabe perfectamente que todo lo que contó de ese mundo son cosas que quien más o quien menos sabe o cree saber. Como que en la hora del relevo policial es cuando más delitos se cometen; droga que desaparece de una habitación cerrada de comisaria; expedientes que se cierran por falta de pruebas o pruebas que también han desaparecido; favores que se hacen o favores que hay que devolver; etc. Incluso se permitirá hacer un guiño a cuando los bancos regalaban el dinero a manos abiertas, sabiendo que las personas que los firmaban nunca lo podrían devolver.

Todo ello escrito de forma magistral desde el amor que le une a su oficio y desde la rabia de un escritor que sólo pretende contar una historia ficticia, pero que llegue al alma del lector. Unas vidas de policías inventadas, en un mundo policial real, donde las acciones de uno de ellos, arrastrará al resto. Porque el ser policía a veces traspasa la barrera del uniforme y se es sólo compañero y amigo. Ellos, los protagonistas, formarán una especie de mafia policial, cubriéndose unos a otros. Historias de policías contadas por un policía, narrándonos lo que hay más allá de una amistad, cuando lo das todo por la persona equivocada, creyendo que haría lo mismo por ti.

Un maravilloso libro con una historia dura, cuyo desenlace es como una bofetada en la cara por lo inesperado del final. Alguien insinuó que a los lectores nos gustaban los finales felices, pero el cineasta Orson Welles dijo que “tener o no un final feliz depende de dónde decidas detener la historia“.

Nuestro autor supo dónde poner la palabra fin.

Buen libro, gran historia y un autor al que le voy a seguir los pasos.

https://www.casadellibro.com/libro-una-historia-de-policias/9788494651793/5242949

 

 

 

El portal de los obeliscos (La Tierra Fragmentada 2), de N.K. Jemisin (Nova, 2018)

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

 

Así es como se acaba el mundo… por última vez.

Ha dado comienzo una estación de desenlaces.

Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol.

Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida.

Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar.

El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia.

Hoy os traigo por aquí la esperada continuación de La Quinta Estación, novela que me dejó un estupendo sabor de boca  y que para servidor supuso una de las mejores lecturas del pasado año. Decir que El portal de los obeliscos fue ganadora de nuevo del premio Hugo como mejor obra de ciencia ficción del año 2017….detalle nada baladí y que ratifica de nuevo la calidad como escritora de N.K. Jemisin.

Me encuentro de nuevo en una tesitura especial al querer hablar de este libro sin incurrir en spoilers o datos importantes, así que doy por hecho de que quien vaya a leer esta reseña se ha leído la primera novela de la trilogía; en caso contrario: quedas advertido, amigo lector.

Si bien ya comentaba que La Quinta Estación tenía un pequeño problema de ritmo, es en esta segunda parte donde la autora ha cogido el timón de la narración para justamente de esta forma pulir posibles males de este tipo, presentándonos un libro totalmente adictivo.

Así conoceremos mejor a gran parte del elenco para empezar a atar cabos y descubrirnos nuevos misterios que rodean a la Quietud, sorprendiendo y estremeciendo al lector por el camino, senda bien surtida con una buena lista de preguntas (entre ellas están los diferentes bandos pertenecientes a esa guerra ancestral que lleva miles de años librándose entre la Tierra y sus habitantes y que debido a lo ambiguo del tema por parte de la escritora vamos a tener que ser nosotros, los lectores, quienes tendremos que ir uniendo las diferentes pistas que sobrevuelan por toda la novela y llegar a alguna conclusión con respecto a todas estas incógnitas).

Me ha gustado mucho cómo la escritora nos vuelve a narrar el mismo inicio de la novela anterior, pero desde un prisma totalmente diferente y original, potenciando esa sensación de sense of wonder que cualquier lector demanda en este tipo de narración.

La novela vuelve a estar escrita con una prosa muy potente, representando siempre los sentimientos de sus personajes de una manera muy directa…estilo muy complicado de alcanzar a este nivel, ya que es difícil encontrarse tanta visceralidad en un libro de corte fantástico.

En definitiva: El portal de los obeliscos es una segunda novela mucho más oscura y crepuscular que la primera parte, incluyendo además, uno de esos finales que te vuelve a agarrar donde más duele, dejándote tocado por su calado emocional. Con estos mimbres es inevitable el desear que llegue cuanto antes a nuestro idioma la tercera y última entrega de esta Tierra Fragmentada que tantos buenos momentos de lectura nos está brindando…

 

Ficha técnica

Título: El portal de los obeliscos

Autora: N.K. Jemisin

Editorial: Nova

Páginas: 400

ISBN: 9788417347079

Precio: 20,90 euros

 

 

The Ritual, de David Bruckner y basada en la novela de Adam Nevill (Netflix)

Vista The Ritual, debo aclarar que todavía no he tenido ocasión de leer la novela en la que se basa, así que mis opiniones se centran exclusivamente  en  el film, ajeno a si es fiel o no a la obra original y centrándome únicamente en lo que me ha parecido la película por sí misma.

Personalmente, me ha encantado. Buena  mezcla de conceptos y ambientación de las que me gustan. Cuatro amigos, la inmensidad de las montañas, la soledad del bosque, el silencio solo quebrado por el crujir de las ramas rompiéndose mientras algo se acerca, la cabaña abandonada y lo que puede ocultarse allí, la paranoia adueñándose de la mente de los personajes, enfrentándolos,  y una atmósfera realmente angustiosa, sombría y claustrofóbica. Curiosa mezcla que nos puede sonar al principio como algo ya visto, pero que toma su propio camino y lo hace con acierto. Como decía muy acertadamente el bueno de Sergio Morcillo en su muro de Facebook, hay mucho de La bruja de Blair, de The Descent y de La Bruja, aunque yo añadiría El hombre de mimbre y As Above, So Below  a la ecuación. Esa extraña mezcla entre terror puro, delirio paranormal y survival horror le sienta como anillo al dedo, haciendo que el interés del espectador no decaiga durante todo el puñetero metraje. Lástima que ya en su desenlace, no logre estar a la altura y opte por irse a lo fácil. Es una pena, pero los cinco minutos finales, la forma en que cierra, me ha decepcionado ya a punto de terminar. Cinco puñeteros minutos en la conclusión pueden estropear el conjunto y devaluar una obra que hasta entonces, era casi perfecta.

Esperaba un acto final de contrición y penitencia, porque durante toda la peli, lo sucedido me ha parecido una suerte de alegoría sobre esa sagrada trinidad que tanto me gusta: Culpa, Castigo y Redención, como si el encuentro con lo que habita en el bosque, esa vieja herencia del folclore local y la mitología que se muestra como más allá de simples leyendas, hubieran  provocado eso, que esa entidad antigua, ese poder ancestral, estaba de algún modo probando al protagonista, dándole una oportunidad o castigándole por sus pecados.

ALERTA BREVE SPOILER.                                                                       

No sé si resultaría demasiado convencional o todo lo contrario, pero he estado esperando como un tonto a que el viejo dios olvidado le obligase a elegir y el protagonista volviese a aparecer entre las estanterías de la licorería e hiciera lo que se supone debía de hacer, vencer a su miedo y actuar, y si es necesario, sacrificarse en lugar de su amigo, una vez perdido el miedo, tras todo lo que ha perdido y haberse enfrentado a lo que se ha enfrentado, ya completamente agotado, solo queriendo librarse de esa carga.

FIN SPOILER

Ojo, paranoias mías, seguro. De todos modos, ya digo, salvo esos últimos cinco minutos, el resto me ha parecido una jodida delicia y pese a sus fallos y carencias (que las tiene), muy superior a lo que nos suelen ofrecer últimamente las pelis de este tipo.

Nadie que sea amante del género debería perderse esta pequeña joyita. Muy recomendable.

 

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La opinión de Soraya: Plata pura, de Nuria C. Botey

Por Soraya Murillo.

Una novela que simplemente no te dejará indiferente. Llevo buena racha en lecturas, eso es verdad, pero no es cuestión de suerte , hace tiempo que busco lo que dejan los mejores en este gremio de la escritura.

Perdonadme, si no empiezo hablar ya del libro, dejadme un momento para que mi cabeza entienda las trescientas y pico página que acabo de terminar. Mientras, os hablaré de su escritora, Nuria C. Botey.

Me abruman, me aburren y hasta me irritan estas escritoras que dejan lamentos por las redes sociales, diciendo que no las leen por ser mujeres. Lo siento por ellas, si han llegado a esa conclusión, pero yo de Nuria lo he leído todo y regreso a ella siempre que mi dinero me lo permite. Cuando se trata de una buena escritora, alguien con talento, más pronto que tarde los lectores la encontraremos. Otra cosa es que no la veamos por falta de promoción y por eso ahora yo voy a intentar ser parte de la solución y que sepáis más de ella.

La novela empieza fuertecita y directa, con un contrato para matar a una mujer llamada Miss Mary, tan misteriosa que no sabréis de su verdadera identidad hasta el final de la historia.

Una lectura clara, no hace falta leer otra vez nada de lo leído para ir entendiendo la trama, lo cual hará que sea amena, avanzando por ella sin que os deis cuenta.

Max Kepler es el protagonista principal. Ya en las primeras páginas nos relatará su verdadero origen, sin que tengamos muy claro cómo llegó a ser lo que es. Nuria cuidó ese detalle; en todo momento irá siempre por delante de ti, así que relájate, lee y disfruta. No intentes atar cabos tan pronto. Nuestra escritora es una mujer inteligente, quiere que leas.

Mientras, Max usa todos sus sentidos para buscar y matar, oliendo el miedo, el sudor… El inspector Alonso, sin saberlo, entra en la telaraña que se tejió ajena a él. Buen hombre, honrado y justo, buscará justicia para dos malhechores que han encontrado muertos. No será fácil: apenas tiene pistas pero cualquier hilo le vale para ir tirando.

Quiero que entendáis lo que vais a leer: Un inspector que no quiere que unos asesinos queden impunes. Le da igual que haya gente poderosa detrás. Cree en la justicia, en su placa, en su trabajo. Max, en cambio, sólo cree en una cosa: en él mismo. Le pagan y le gusta acabar su trabajo, cumplir sus contratos. Pero en su camino se cruza un hombre cuya belleza será descrita como el de una hermosa niña. Sus encuentros sexuales llenan páginas de sexo cruel, agresivo, sangriento, un éxtasis de dolor y placer. No son pinceladas sexuales, describiendo los encuentros por encima, no. Nuria lo describe de forma verdaderamente brutal, no le tiembla el pulso.

Te sorprenderá el cambio de estilo narrativo de la autora. Igual es dulce, con descripciones sobre un rayo de sol que entra por la ventana, que cambia de registro a palabras directas como paquete, mierda en los cristales, etc… Diálogos muy, muy buenos, dentro del mundo policial.

Un thriller de novela negra y fantasía, ambientada en un Madrid de ahora .

Siempre con esa pregunta: ¿Quién es Miss Mary?

Y todo avanzará, con algunos momentos en los que os sentiréis inteligentes y pensareis que ya tenéis clara la historia, pero no. Nuria guarda otro as en la manga. Joder Nuria, por unos momentos me hiciste volver aquella película de “La parada de los monstruos”.

Termino con buen sabor de boca, tras paladear el talento de una gran escritora y un libro que nunca controlé, pues su autora no me lo permitió.

https://www.amazon.es/Plata-Pura-lobo-hombre-Madrid/dp/1520996403/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1518040017&sr=8-1&keywords=plata+pura

 

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-COMIC- Monstress: Tim Burton se coló en Studio Ghibli.

Por R. G. Wittener

La obra de Marjorie Liu y Sana Takeda llegó a España apenas dos años después de comenzar a publicarse en USA, avalada de forma unánime por la crítica especializada y con el premio Hugo a la mejor novela gráfica de 2017. Aunque yo, que ando bastante desconectado del mundo del cómic (una medida precautoria para no saturar mis ya exhaustas estanterías), no supe de su existencia hasta que leí los piropos que le dedicó una amistad de Facebook. Pero no fue hasta tener un ejemplar en las manos y hojear sus páginas que captó por completo mi atención.

La trama de Monstress gira en torno a Maika Mediolobo, una muchacha empeñada en rellenar los huecos de su oscuro pasado con la esperanza de que eso la ayudará a comprender (y dominar) los terribles poderes que la rodean. Unos poderes que la sitúan en medio del largo conflicto que enfrenta a las tres razas de este universo: los Ancianos, los Humanos y los Arcánicos.

La más antigua y poderosa de las fuerzas en confrontación es la raza de los Ancianos: dioses antropomórficos con rasgos animales cuyos poderes, antaño infinitos, están ahora declinando, y que a los lectores de fantasía clásica puede que les recuerden a la corte élfica de El señor de los anillos. Además, al incumplir las leyes que ellos mismos se impusieron respecto al trato con los humanos, provocaron el problema que subyace en el fondo de la guerra. En el extremo contrario, aquellos que antes eran meros juguetes curiosos y atractivos para los Ancianos, los Humanos, han pasado a ser una fuerza militar temible. Y su rivalidad no deja de ser alentada y mantenida en pie por la terrorífica secta de las Cumaeas y su odio a los Arcánicos. Porque, a la postre, no tardamos en descubrir que este mundo está a las puertas de su conflicto definitivo. El que decidirá la supremacía de un bando sobre todos los demás (a costa del exterminio, probablemente), debido a una cuestión religiosa: la prohibición de que los Ancianos se apareasen con los Humanos. Y es que de esa mezcla surgió la tercera raza en discordia, los Arcánicos; criaturas que suelen mostrar rasgos de animales y que pueden poseer habilidades sobrenaturales. Estos mestizos, ignorados por los Ancianos y despreciados por los Humanos, se acabaron organizando en clanes para sobrevivir a las persecuciones recurrentes que las Cumaeas lanzan contra ellas.

La lectura te absorbe desde el primer momento porque, todo ese resumen previo, se acomete como una misión de descubrimiento. La idiosincrasia de este mundo, las rivalidades entre sus diferentes razas, y las conjuras que se están urdiendo en el seno de cada una de ellas, se van vislumbrando en este primer tomo (recopilación de seis números de la serie), a media que Maika Mediolobo va cruzándose con unos y otros… y huyendo de todos.

Siendo Monstress un comic, no se puede dejar de hablar de su apartado gráfico. Que, por otra parte, resulta espectacular. Sana Takeda despliega su talento con unos paisajes y, sobre todo, un diseño de personajes de un estilo preciosista que, en el ámbito del cómic americano, sólo había visto en Michael Golden, Barry Windsor-Smith y Travis Charest. Un acabado que contribuye a aumentar el impacto en el lector, pues hace aún más brutal el contraste entre el cuidadoso detallado de esos hermosos dibujos y la historia, solo apta para adultos, que se está desarrollando ante nuestros ojos. Y dentro de ese despliegue visual con sabor a manga, me gustaría resaltar el diseño de los elementos vinculados a lo sobrenatural y lo místico, ya que me recordaron a La princesa Mononoke, El castillo en el cielo y Full metal alchemist… de las cuales habría recogido sus aspectos más tenebrosos, en todos los casos.

En definitiva, en las páginas de Monstress nos vamos a encontrar con una fantasía medieval “sucia”. Muy sucia. En la que es probable que nos manchemos de sangre si tocamos algo. Dentro de un universo plagado de reminiscencias orientales, en el que conviven y se enfrentan la magia, la alquimia, los demonios y hasta es posible encontrarse con seres que recuerdan a los viejos dioses lovecraftianos. Todo ello con un plantel de personajes que bordean con más frecuencia el grís oscuro que el blanco, en el que predomina (por no decir que lo monopoliza) el sexo femenino. Y por si todo lo anterior no bastase, hay un divertido guiño a la naturaleza de los gatos que, de seguro, hará las delicias de los aficionados a los felinos.

 

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In Memoriam: Jack Ketchum ha muerto. Reflexiones de su “Hijo Bastardo Idiota”, por Turner Mojica

Buenos días, mis queridos Lectores Ausentes.

Hace apenas diez días,  nos decía adiós alguien muy querido y admirado por esta casa. Dallas Mayr, más conocido como Jack Ketchum, quien con su partida, nos ha dejado tristes y un poco más huérfanos de referentes de esos que de verdad, nos han marcado el camino a seguir a muchos de nosotros. No voy a extenderme en alabar su trayectoria literaria (insuficientemente reconocida en nuestro país, si se me permite el inciso), ni a caer en el error de hablar de él a nivel personal. Me pareció siempre un tipo interesante, honesto consigo mismo y con los demás, pero no lo traté en persona y es por eso que prefiero que sea alguien que sí le conocía bien, de manera íntima, quién venga a hablarnos ya no del escritor, sino del hombre que era.

Gracias a Soraya Murillo, quién mantenía desde hace tiempo una buena relación con el autor a través del email y las redes sociales, he conocido a Turner Mojica, alguien muy, muy cercano a Ketchum y que ha tenido el detalle de autorizarnos a traducir y publicar esta misiva, a modo de homenaje póstumo a quien, en sus propias palabras, ha sido como un padre para él.

Agradecer a Pili Rosique Aysel sus labores de traducción, a Soraya por el contacto, al propio Turner Mojica por su amabilidad y como no,  a Jack Ketchum, allá donde esté, por habernos dado tanto… Que la tierra te sea leve, Dallas.

Os dejo con el texto:

 

In Memoriam: Jack Ketchum ha muerto. Reflexiones de su “Hijo Bastardo Idiota”

Se ha ido. Se ha ido de verdad”. Me tumbo en la hamaca, contemplo el Pacífico y dejo que esas palabras se hundan en el azul resplandeciente. Busco en Spotify y pongo a Tom Waits, “Sins of the Father”, y me balanceo durante un momento con los ojos cerrados. “Kissed my sweetheart by the chinaball tree. Everything I done is between God and me”. La tristeza se apodera de mí y lucho por empujarla hacia ese oscuro lugar donde esperan las lágrimas. Me lleva a la puerta de cristal y me guía a través de la villa blanca hasta la cocina. Cojo el cuchillo, corto un pedazo de mango y apoyo mi mano sobre la encimera de mármol negro. Cruzando el suelo de losetas blancas en un baile lento y aburrido, me lleva escaleras abajo y yo la sigo fuera, cerrando la puerta tras de mí.

La música se desvanece y camino los cincuenta pasos hasta la orilla de Playa Marbella, en Costa Rica. No siento el calor del sol, ni el de la arena, tampoco oigo el canto de los pájaros y el aullido de los monos. Soy sordo a las iguanas que me sisean y a las olas que me golpean mientras me alejo nadando. Otras cincuenta brazadas y miro hacia la orilla. Contengo la respiración y me sumerjo en la corriente.

Conocí a Dallas Mayr, su nombre real, en un encuentro de alumnos del Emerson College en el centro de Manhattan. Lo sacaron de un grupo de admiradores, mujeres en su mayoría, y me lo presentaron. Bebíamos el mismo whisky escocés: Dewar´s con hielo. Le acepté un Winston, lo que se convertiría después en un ritual para nosotros. Parecía que nos conociéramos de antes y el resto de la fiesta se disipó, salvo por las mujeres a nuestro alrededor. Al día siguiente, quedamos a las cuatro y media para lo que él llamó “The Meeting”, en lo que por aquel entonces era el World Café en el Upper West Side, no muy lejos de donde él residía. Supe que volvería para vivir cerca de él.

Cuando me instalé en Manhattan desde Boston, poco después de graduarme, “The Meeting” se convirtió en parte de mi vida. Escritores, artistas, actores, ejecutivos y obreros mezclados con el ritmo vibrante del Lincoln Center y los cercanos ABC Studios. Dallas me guió como Charon a través de sus aguas. Los hombres y mujeres que asistían se convirtieron en mi gran familia. Los primeros años no había leído ninguno de los libros de Dallas, ya que no eran fáciles de encontrar por aquel entonces. No fue hasta que conseguí un trabajo de marketing en Playboy y me tropecé con un ejemplar de “Joyride” en Barnes & Noble. Tenía que hacer algo. Sólo dos copias. Me encargué de preparar su primer kit de prensa, todos sus materiales de RR.PP., todo aquello sobre lo que que pude poner las manos. Me zambullí en un tesoro escondido de material guardado en su apartamento en la calle 69 con Broadway, donde conocí a Paula y sus gatos. Bestia se convirtió en mi favorito.

Realicé su primera fiesta de presentación de libros en Nell´s para ”The Girl Next Door: Special Edition” en la calle 14. Aquel evento fue el comienzo de nuestras promociones juntos que, para mí, eran meras excusas para beber, fumar, hablar y reírnos juntos. Él había conocido cada amor de mi vida, sido testigo de cada ruptura, visto mis ascensos y mis muchos descensos al infierno. Dallas fue el responsable de mi traslado a Italia. “Vete” es lo que dijo, “sal de aquí y alcanza Grecia también”. Lo dejé todo y me fui, pero siempre mantuvimos el contacto.

Dallas y yo comimos, bebimos, fumamos y viajamos juntos por docenas de ciudades en Italia: de Milán a la costa de Amalfi, a la isla de Malta y las playas de Costa Rica, donde me instalé después de trece años en Italia. Me convertí en lo que él llamó su “hijo bastardo idiota”, sacado de una canción de Frank Zappa. Llevé esa insignia con honor y casi toda mi correspondencia con el acababa con “XO HBI”

Hice que Dallas volara a visitarme en Playa Tamarindo para consultarle sobre un guión que estaba escribiendo y su valoración fue maravillosa. Estaba pálido y frágil, sus ojos eran grises y no del azul penetrante al que yo estaba acostumbrado. Su andar era lento, pero sonreía a través del dolor. El clima cálido le venía bien. Estaba de mejor humor. Después, su cáncer remitió.

Volví a traerle a Costa Rica para trabajar más en el guión, pero mi verdadera motivación era que pasásemos su cumpleaños juntos. Escapó del invierno de Nueva York y estaba encantado con nuestro progreso en el guión.

Le estaba muy agradecido, pero también abrumado porque su cáncer había reaparecido. Tenía mejor aspecto que la vez anterior, pero algo me decía que aquella sería la última vez que le viera vivo. En aquel viaje, poco a poco, me fui desmoronando y desarrollé lo que él llamaba “flopsweat”. Un miedo nervioso a fallarme, lo que para mí significaba fallar a Dallas. Me tragué un combinado de sus pastillas y las pasé con botellas de whisky escocés y enfermé del alma, pero Dallas me sacó adelante. Él sabía que estaba sufriendo. El miedo a perderle era insoportable. Aquel hombre me era más cercano que mi propio padre.

Mientras me sumerjo bajo el agua, oigo su risa. La música de Tom Waits vuelve a mi cabeza. “Hoist That Rag” ruge bajo la superficie. “We stick our fingers in the ground, heave and turn the world around”. Respiro con dificultad, vuelvo nadando a la orilla y me tumbo exhausto y riendo en la playa. Mi padre se ha ido, pero me ha dejado las palabras más poderosas, que para mí tienen tanto significado como “Jesús lloró” y esas palabras eran “palabras evocadoras”. Estoy conociendo a la tristeza y bailando con ella. Siento a Dallas aquí conmigo, en la playa, y dejo que la avalancha de recuerdos me llene de alegría.

Mi padre era un alma generosa y amable; bebedor, fumador y picaflor, como me gustaba llamarle. Simplemente resultó ser Jack Ketchum. Me enseñó lecciones que no se pueden encontrar en ningún libro y predicó con el ejemplo. Stephen King lo llamó “un arquetipo”. Lo era en todos los sentidos de la palabra, en el trabajo y en el juego.

Camino de vuelta a la villa, me sirvo un té helado y llevo mi portátil desde la mesa a la hamaca. Veo mujeres hermosas en la playa y perros jugando. Tomo un sorbo del vaso y comienzo a escribir.

1- N.del T “Besé a mi amor bajo el árbol de las lilas. Todo lo que he hecho queda entre dios y yo”
2- N. del T. “La chica de al lado: Edición especial”
3- N. del T. ” Hundimos nuestros dedos en el suelo, tiramos y cambiamos el mundo

 

Corazón americano, alma europea y sangre costarricense. Turner Mojica es escritor, consultor de gestión internacional, estratega de marca para las industrias de las artes y el entretenimiento. Graduado por la Emerson College, es ex coordinador de prensa del senador estadounidense Edward M. Kennedy, ex gerente de marca de Playboy Enterprises Inc, ministro de propaganda de The Ronnie King Group, asesor de gestión de Mario Cardona Lang y Zen Entertainment Latin America y Consultor de Gestión Internacional e Hijo Bastardo Idiota de Toda la Vida de Jack Ketchum.Enterprises Inc, ministro de propaganda de The Ronnie King Group, asesor de gestión de Mario Cardona Lang y Zen Entertainment Latin America y Consultor de Gestión Internacional e Hijo Bastardo Idiota de Toda la Vida  de Jack Ketchum.

 

La opinión de Soraya: Las ratas, de James Herbert

Por Soraya Murillo.

Las ratas es el título con el cual se ha reeditado esta novela corta por la editorial La biblioteca de Carfax . Anteriormente fue editada por Planeta en 1975 con el título La invasión de las ratas. Fue durante muchos años un libro descatalogado y muy buscado, pagándose cantidades importantes por un ejemplar. Gracias a esta nueva edición de la editorial, está al alcance de todos.

No sé si sabréis que es una trilogía, aunque existe cierta independencia entre ellos, con lo que pueden leerse de forma independiente. Las ratas es el primer volumen, el siguiente es El cubil (flojo a mi parecer, escrito más bien como obligado por las ventas del primer libro) y Dominios, que la cierra de forma magistral y es el que más me gustó, y trata de un futuro apocalíptico, a lo Walking Dead con ratas.

Bien, centrémonos en el libro que volví a leer y os cuento .

Un libro de terror bastante de pulp, con un estilo de lectura sencillo para llegar a la edad de cualquier lector. Más allá de los ataques de las ratas, que por cierto resultan muy reales, el autor se preocupó de saber de estos roedores, de cuatro patas, grandes incisivos y cola larga. Exactamente no son animales jerárquicos, aunque si llegan a tener una sociedad de clases.  Tienen hasta algunos ejemplares prescindibles a los que mandan a probar las cosas o salir si hay peligro y si los matan, no siguen los demás. Es una curiosidad, pero por eso tuvieron que cambiar hace años los venenos teniendo que inventar los retardados, porque mandaban al apestado a comer el veneno y como moría enseguida, los demás no lo tocaban. Los venenos con efecto retardados actúan al cabo de horas o días. Con todo esto trabaja el autor su novela, dejándonos bien claro lo inteligentes que son estos mamíferos.

Doscientas y pico páginas, que empiezan en una casa abandonada, la cual olvidamos muy pronto, adentrándonos en los hogares de varios personajes. Aunque nuestro protagonista principal es  Harris, profesor de una escuela de los suburbios londinenses, iremos fondeando en otras historias donde no sabremos si sus personajes serán o no víctimas de las ratas. Un Londres todavía con el recuerdo de los bombardeos de la guerra, una ciudad llena de edificios destruidos donde la gente intenta volver a la vida cotidiana. Nuestro autor no escatima en páginas para criticar las diferentes clases sociales, la política de mirar hacia otro lado. Total, solo moría la gente obrera.

Un libro que volví a leer después de muchos años y que me animo a reseñar hoy, para que sepáis de él en caso de no conocerlo. Y aunque llevo mucho leído desde entonces, de nuevo no me defraudó. Tal vez ya no sentí la misma emoción de la primera vez, pero en verdad releer cómo describe esas ratas diferentes al resto, que plantan cara, que no se acobardan ante el humano, que los atacan, les chupan la sangre y desgarran la herida comiéndote vivo mientras tu cuerpo convulsiona, arrancando los ojos para dejarte indefenso… Es lo increíble de las buenas novelas, que aunque las hayas leído cien veces siempre encuentras la emoción o algo nuevo, en este caso no deja de sorprenderme el gran trabajo de Herbert en estos pasajes.

Buen libro que seguro leeréis de una sentada, donde las ratas prueban la carne humana fuera de cementerios y trincheras, como si fuera una cacería… y ya no querrán otra cosa. Sangre, vísceras, cuerpos destrozados e irreconocibles. Ataques inteligentes donde esa rata jefe os pondrá los pelos como escarpias cuando sepáis de ella, por cómo mira, cómo desafía. Miles y miles de ellas  sembrando el terror, entrando a las casas, agarrándose a la piel.

Estuvo muchos años descatalogado, ahora tenéis la oportunidad de leer este clásico del terror.

http://labibliotecadecarfax.com/tienda/es/james-herbert/1-las-ratas-9788494668203.html

 

EL CÍRCULO. El paso 3: La versión que cambió el cine de terror y sus secuelas directas.

Tercera parte de la serie de artículos donde analizamos la obra cumbre del terror japonés.

Por José Luis Carbón.

1998 -Ringu (The Ring)                     -Director: Hideo Nakata

1998 -Rasen (Ring: The Spiral)         -Director: Joji Iida

1999 -Ring 2 (The Ring 2)                 -Director: Hideo Nakata

 

AVISO DE SPOILERS

De sobras es conocido para todos los aficionados al cine fantástico y, en particular, a los amantes del terror que una cinta como The Ring (Ringu, 1998, dirigido por Hideo Nakata) representó el nacimiento para el mundo occidental del terror oriental. Fue el pistoletazo de salida de lo que a partir de ese momento se llamó J-terror (expresión que sólo quiere decir “terror japonés”, ¡qué cool queda decirlo abreviado!) con todo el boom de películas de terror japonesas que a partir de ese momento inundaron festivales y cines por toda Europa y Estados Unidos.

Ya Mark Cousins, en su celebrada Historia del Cine (1) nos dice que en The Ring “se combina elementos de El Exorcista con espectros de Mizoguchi en una de las mejores películas de terror con una mujer como protagonista”. Bien, dejando de lado la referencia al hecho de que la protagonista sea mujer (recordemos que en la novela original de Koji Suzuki era un hombre) es interesante el hecho de que aluda a referencias tanto occidentales (el clásico imperecedero de William Friedkin) como los propio orientales en el caso de Mizoguchi, y más en concreto su obra maestra Cuentos de la luna pálida.

Voy a decirlo ya: The Ring (1998) es una obra excepcional, un clásico en toda regla. Y como todos los clásicos sigue teniendo validez el verla en la actualidad, en su caso, dos décadas después. A pesar de que el cine fantástico de terror, en el subgénero de los fantasmas, haya tenido un pasado lleno de obras maestras y referenciales en todas las décadas (La caída de la casa Usher, dirigida por Jean Epstein, en los años 20; Sobrenatural, dirigida por Victor Halperin, en los 30; Al caer la noche, film de episodios, en los 40; para los 50 ya hemos nombrado Cuentos de la luna pálida; en los 60 una joya como Suspense, de Jack Clayton, seguramente la mejor de las numerosas adaptaciones de la inmortal obra de Henry James Otra vuelta de tuerca; La leyenda de la casa del infierno, de John Hough, con guión de, no podía faltar, Richard Matheson;  la siempre reivindicable Al final de la escalera, dirigida por Peter Medak inaugurando la época ochentera, y por cierto, que el final de esta maravilla recuerda a muchos el final de The Ring, pozo incluido; en los 90 una película como Candyman hacía saltar butacas y ya la generación milenial descubriría que directores españoles podían asustar al personal: Los Otros, de Alejandro Amenábar…¡perdón por tan largo paréntesis, la cita de estas maravillosas películas lo merecía!), lo cierto es que el film de Hideo Nakata fue algo nuevo para el espectador occidental. Como bien comenta José Manuel Serrano en su referencial obra Horrormanía, enciclopedia del cine de terror (2) nos dice al respecto: “Desde Japón tenía que venir una película que aportara un halo de aire fresco al tan enquistado cine de terror, especialmente yanqui”. También para el oriental en cierta medida fue nuevo, en cuanto nueva relectura del viejo folklore japonés en los conocidos yorei, esos fantasmas que vuelven de entre las sombras del más allá para vengarse o complicar la vida de los vivos. Que fueran en su mayoría mujeres, vestidas de blanco, con el pelo largo y negro no deja de ser sintomático de una cultura que nos era hasta muy pocos años lejana, y no sólo en el espacio.

Dentro de los yurei tenemos a los onryo, el fantasma japonés más popular, el que lleva su maldición hasta las últimas consecuencias, y Sadako uno de sus más característicos personajes.

Como ya comentamos en el capítulo anterior, la trama de The Ring, novela, sigue la investigación del periodista Kayukuzi Akasawa de unas muertes extrañas, causadas por la visión de un video maldito. Y la película cambia el sexo del protagonista en Reiko Akasawa, aparte de unas cuantas concesiones como el hecho de que la matara su padre (en la novela fue un médico que trabajaba en hospital donde estaba ingresado el padre), que los poderes de Sadako estén más limitados en la novela. Vimos también que la primera adaptación en formato telefilm sí seguía a pies juntillas casi toda la novela. Pero la versión de 1998 revela una nueva trama que dará pie a toda una saga como vamos a ver a continuación y a todo un universo, podríamos decir paralelo, en el que los remakes van a dar nuevas lecturas de este mundo sobrenatural lleno de terror, horror y tristeza.

La mayoría de los que han alabado la película hablan de su atmósfera. Y no les falta razón. The Ring (1998) es una película que crea un clima sugerente, en el que todo te va llevando en busca de lo mismo que quiere averiguar la protagonista (la solución a un enigma) y, además, como espectadores oímos, vemos, percibimos mucho más que los propios personajes. En un juego meta cinematográfico visionamos a Reiko visionando  la cinta maldita, y de ahí surge la empatía en la búsqueda de la verdad. Como bien expresa el crítico italiano Pier Maria Bocchi, recogido en el volumen Cine fantástico y de terror japonés (1899-2001) (3): “El aire y la atmósfera quedan paralizados, absorben la lógica y anulan la sonoridad del lenguaje. Los personajes –y el espectador- fluctúan en un mundo donde las cosas que deben comprenderse, las cosas que deben descubrirse no pueden descubrirse, porque todo es al mismo tiempo negro-transparente-invisible.”

Resulta curioso que ahora mismo que vivimos una época donde los digital mueva nuestras vidas y los ultra-mega-hiper-super HD o imagen en 4K se presentan como lo más novedoso (hasta que aparezca algo mejor, faltaría más!) visionar The Ring supone toda una experiencia cinematográfica, y por ende, también vital. El hecho sobrenatural que hace que Sadako imprima las imágenes en una cinta analógica es algo puramente circunstancial (recordemos que la novela se publicó en 1991, cuando el VHS dominaba el mercado –el DVD no se comercializó de forma masiva hasta 1995). Yo mismo he sido testigo, al pasar la película en una sesión de cine fórum escolar, en 2010, de reacciones muy curiosas de los adolescentes: recuerdo que tras la película la mayoría comentaba qué hubiera hecho si supieran que unas imágenes podrían matarte, y de ahí el tema derivaba a cómo ciertas imágenes pueden perturbar nuestra mente.

Un estudio fundamental de la película es el de Julio Ángel Olivares Merino: The Ring Una mirada al abismo (4), obra fundamental que no sólo estudia la película sino todo lo que representó en su momento, punta de lanza de un nuevo terror cinematográfico. De forma magistralmente poética este estudioso del terror, en todas su manifestaciones, nos define The Ring en estos términos (5): “El filme de Nakata encadena marcos de silencio y suspiro, cuadros en los que se inserta o se “anillan” otros enmarques, dándose eso que hemos venido a llamar juego de espejos, de reflejos –como una poética de la autorreflexión, tan característica de lo posmoderno-, siempre con el constante flujo y reflujo desde la realidad hasta lo irreal, desde lo virtual a lo tangible y sensible, dimensiones no desvinculables entre sí”. No puedo estar más de acuerdo.

The Ring ya forma parte de esas películas que forman parte del imaginario colectivo, con imágenes ya icónicas, como la de Sadako, en el aterrador clímax final, en el televisor, saliendo del pozo para salir literalmente por la pantalla (que la película utilizara elementos occidentales nunca fue discutido: o Poltergeist (1982, Tobe Hooper o Videodrome (1983, David Cronemberg) contienen escenas de ese calibre).

Y como no teníamos suficiente con el impactante final donde Sadako se deja ver y Reiko se dirige a salvar a su hijo (que vio accidentalmente la cinta maldita), los espectadores japoneses que el 31 de enero de 1998 disfrutaron con la obra fílmica de Hideo Nakata pudieron disfrutar del doblete al ver la secuela directa de The Ring en una de las historias cinematográficas más curiosas de la historia del  cine. La secuela se tituló Rasen (en Inglaterra se retituló  The Spiral, como se conoce algunas ediciones en DVD y Blu-ray), dirigida por Joji Iida y con varios de los protagonistas de The Ring. Esta continuación es la gran desconocida de toda la saga. Y ello se debe, principalmente a las malas críticas en el momento de su estreno, al hecho de que se desmarcara de su predecesora en cuanto a ambiente y tono, y por el hecho de que Hideo Nakata rodara otra secuela directa titulada, para eludir el film de Iida, The Ring 2 (1999).

Es Rasen, cuanto menos, un film atípico. Basada en el segundo libro de Suzuki, Spiral, publicado en 1995, se nos presenta la historia justo tras el final del film de Nakata: Ryuji Takayama es asesinado por Sadako y Reiko va en busca de si hija para salvarlo. En Rasen, Mitsuo Ando, patólogo, ha de hacer la autopsia de su amigo Ryuji. Ando vive obsesionado con la trágica muerte de su hijo (observamos cómo el tema de la muerte de un hijo es recurrente en la obra de Suzuki y en gran parte de la saga: es el tema del miedo al perder a un ser querido, el horror ante lo que se considera anti natura: sobrevivir a un hijo). Conoce a la amiga de Ryuji, Mai Takano, que tiene el poder de ver el sufrimiento de los demás (por supuesto, ve el de Ando). ¿Y qué es de Sadako? Naturalmente un yurei siempre clamará venganza, algo que hará a partir del diario que escribió Reiko, y del que surgirá un nuevo virus, que se esparcirá por todo el mundo a partir de la publicación del diario. Así, todo el que lo lea se contagiará. Lo que en The Ring era la visión del video, ahora será la lectura del diario.  Muchos críticos no entendieron este cambio de rumbo. Sadako aparece en algunas secuencias, aunque el verdadero protagonismo es el de Mai Takano. Ando hace el amor con Mai, lo que desencadena lo más surrealista del film: Sadako necesita un cuerpo para poder renacer de nuevo, oportunidad dada por Ando. Realmente a partir de eso momento entramos más en la ciencia ficción que en el terror. A veces criticamos la secuelas que son realmente un calco de la original, y Rasen quiso distanciarse expresamente. Pero una cosa es eso y otra que todos los elementos tengan su papel en la obra cinematográfica y en este caso la trama juega a muchas bazas, bascula entre la ciencia ficción y el terror , y no falta el drama, sin decantarse por ninguna, hace que nos planteemos más preguntas en lugar de dar algunas respuestas. El final es si cabe más surrealista: Sadako junto a Ryuji, en una especie de limbo, ante Ando, muestra lo que le puede pasar a la humanidad cuando den a conocer el diario de Reiko. Un  nuevo orden, o nueva carne que diría David Cronemberg (salvando las distancias), está servido. Pero no todo es negativo. Uno de los aspectos más interesantes de esta entrega es que, al volverla a ver, y una vez vista la secuela que preparó Hideo Nakata, entramos en una especie de What If…? que titularon los de la Marvel en el mundo del cómic cuando explicaban la historia que hubiera ocurrido si algunos acontecimientos no hubieran tenido lugar, qué juego dan los universos paralelos en la ficción!!! Por eso asistimos a esa continuidad de la historia y que hace que veamos a los mismos personajes (interpretados por los mismos actores, Mai Takano interpretada por Miki Nakatani, Ryuji Takayama interpretado por Hiroyuki Sanada, lo que refuerza ese universo alternativo). Este film daría pie a una serie de televisión.

Todos los sinsabores de esa secuela quedaron olvidados cuando Hideo Nakata fue contratado de nuevo para rehacer la franquicia con lo que se conoce como la secuela oficial de la original: The Ring 2 en 1999.

De nuevo volvemos a oír la música de Kenji Kawai, que también trabajó el sonido en las dos películas de Nakata, con esa atmósfera que impregna toda la historia y con los momentos cumbres llenos de terror y espanto repartido entre los sintetizadores y lo sinfónico, que hacen de The Ring 2, de nuevo, una experiencia visual interesante, aunque no son pocas las voces que la consideran como poco digna de su predecesora. No coincido con lo apuntado en el volumen Cine fantástico y de terror japonés 1899-2001 (6) donde se apunta: “en lugar de prolongar o enriquecer la anterior, en cualquier sentido, más bien vulgariza sus aciertos” porque entiendo que el verbo vulgarizar es demasiado extremo y no hace justicia a toda la atmósfera creada de nuevo por los sonidos, la música, la interpretación verosímil y algunas escenas. También es cierto que tras el impacto de la película original era difícil seguir en la misma línea y ser original.
La trama sigue, como lo hacía Rasen, justo donde terminaba The Ring. El protagonismo vuelve a recaer en Mai Takano, quien conecta con el hijo de Reiko, nuevo receptáculo de la maldad de Sadako. Más personajes enriquecen la historia, como la de Masami Kurahashi, una amiga de la sobrina de Reiko, recluida en centro psiquiátrico al ver a Sadako (cuando mató a sus amigos) y que Mai y el periodista amigo de Ryuji visitan, o el médico del centro, el doctor Kawajiri, que es el que va a intentar liberar al mundo de Sadako. Vueltas de tuerca en un final impactante en el descenso pozo, cual remedo de la inmortal obra de Dante La Divina Comedia, donde el fantasma de Ryuji aparece para absorber el mal de Sadako que pueda haber en su hijo y Mai en lucha para salir con el hijo de Reiko, Yoichi, de ese virus de maldad que se extiende sin mesura.

Para el anteriormente citado Julio Ángel Olivares Merino, The Ring 2 “gana en la expresión de los registros emocionales” (7), algo lógico si ya hemos compartido con ellos toda su experiencia con el mal desde la primera parte, aunque en sentido negativo critica que no aporte “algo que no sea la estilización gratuita e innecesaria de muchos de los puntos argumentales de The Ring” (8). La revista de cine fantástico Scifiworld dedicaba uno de sus números (9) a la figura de Hideo Nakata y señalaba que The Ring 2 “deja de lado el terror durante la mayor parte del metraje, a excepción de escenas concretas muy bien repartidas, otorgando todo el peso de la trama a la investigación y la búsqueda de un remedio que termine finalmente con el mal que Sadako ha generado.”

El mal se ha instalado en el mundo ficticio, como hemos visto hasta ahora, por un telefilm y la primera película con sus dos primeras secuelas (cómics aparte). Y ese mundo ficticio se reinstala en nuestra mente, en ese subconsciente donde los miedos tienen siempre un lugar privilegiado. El arte reproduce la vida y la muerte. Y es el miedo a la muerte, esa desconocida, la que se activa cuando sabes que tus días están contados, como en las víctimas de Sadako. Y no sólo eso: el miedo a la muerte se vuelve peor cuando temes la pérdida de un ser querido, de un hijo, como ya hemos comentado más arriba. Lo hemos visto en cada una de las entregas de esta saga. Pero la saga continúa.

NOTAS:

(1)   Mark Cousins: Historia del Cine, 2005, Ed. Blume, pág. 475

(2)   José Manuel Serrano Cueto: Horrormanía, Alberto Santos Editor, 2007, pág. 330

(3)   VVAA: Cine fantástico y de terror japonés (1899-2001), Donostia Kultura, 2001, págs.. 192-193

(4)   Julio Ángel Olivares Merino: The Ring, una mirada al abismo, Ediciones Jáguar, 2005

(5)   op. cit. Pág. 150

(6)   op. cit. Pág. 192

(7)   op. cit. Pág. 52

(8)   op. cit. Pág. 55

(9)   Scifiworld, nº 57, enero 2013, pág. 31

 

Próxima entrega: El Círculo 4: las series de televisión, Ring: The Final Chapter (1999) y Rasen (1999), el remake coreano The Ring Virus (1999) y la precuela Ring 0 (2000).

 

CINE: MAZINGER Z INFINITY (o de como volver a ser una niña a los mandos de un robot gigante)

Por Mar Goizueta.

La infancia de los niños de los años 70 y 80 fue un territorio de tiempo indefinido y de mentes nuevas casi fundidas en una mente común. No importa si éramos demasiado pequeños para ver con plena consciencia una serie cuando se emitió, o si en realidad fueron los amigos o hermanos o primos mayores los que la disfrutaron en su plenitud. Si unos la vieron, los otros también. Además, la impronta de todo lo que ocurría en esos mundos pequeños, era casi eterna y se prolongaba en juguetes, papel, cintas de vídeo o juegos improvisados, como ocurrió con la serie nacida de la imaginación del dibujante japonés Go Nagai. Por eso, todos los niños fuimos Koji Kabuto a los mandos de Mazinger Z o Sayaka Yumi gritando ¡Pechos fuera! desde el interior de Afrodita A, la compañera de Mazinger durante una buena parte de los capítulos de la serie. Y aquí es necesaria una aclaración: hay quien dice que jamás lo gritó, pero lo hizo en al menos una ocasión ―tengo pruebas―, suficiente para marcarse a fuego en miles de cerebros ávidos de expresiones divertidas.

Desde su primera emisión ―en Japón en 1972, a España no llegó hasta 1978― Mazinger Z se quedó para siempre como parte de la mitología de varias generaciones ―a pesar de que aquí ni se emitió entera la primera vez ni se volvió a emitir hasta los 90―, consolidó el género mecha y ha servido de inspiración a obras muy posteriores como Pacific Rim, de Guillermo del Toro.

Y muchos años después, la niña que fui y sigo siendo pudo disfrutar ―con los ojos como platos durante 95 minutos― una nueva aventura del robot más impresionante que ha habido. Hay que agradecerle a su director, Junji Shimizu, el que haya respetado nuestros recuerdos creando un episodio más ―con principio y fin― de nuestra querida serie pero para la pantalla grande, con todas las ventajas que ello conlleva en cuanto a medios visuales y posibilidades de profundizar en historia y personajes y que lo haya hecho sin haber roto la magia de la animación empleando técnicas que habrían roto el espíritu original. Exceptuando los paisajes, más realistas, el resto sigue siendo como siempre y eso, al menos para mí, es maravilloso.

La mezcla de tradición y tecnología propia de la cultura japonesa y la modernidad de la serie original ya dotaban a la ambientación de cierta atemporalidad visual que hace que incluso ahora no se vea en exceso desfasada, lo que ayuda a ver la película como algo casi actual, aunque transcurre diez años después del último capítulo. Tras la derrota del Doctor Infierno, ha habido diez años de paz mundial durante los cuales la energía fotónica ha adquirido una importancia enorme, con el Instituto de Investigaciones Fotónicas, dirigido ahora por Sayaka como principal representante. El héroe de guerra Koji Kabuto ha dejado de ser piloto para dedicarse, como su padre y su abuelo, a la investigación y ahora es un brillante científico.

La aparición de una gigantesca estructura en el interior del Monte Fuji, un punto clave en la gestión de la energía fotónica, rompe la utópica situación del mundo, dando comienzo a una aventura en la que Koji Kabuto con el apoyo de un misterioso personaje se enfrentará a su propio interior y a una difícil decisión que le pondrá en la frontera entre el bien y el mal.

En la película nos reencontramos también con Tetsuya y Jun, que siguen en el ejército como pilotos y con otros personajes muy queridos por los seguidores de la serie, que tendrán tanta importancia en la película como la tuvieron antaño, así como con los imprescindibles malvados:  el Conde Broken, el Barón Ashura y el Doctor Infierno.

Si queréis saber sí es una película sólo para fans de la serie, os diré que no, ni siquiera es imprescindible haberla visto para sumergirse en ella desde el primer momento. Sin embargo, al mismo tiempo, la cinta de la productora Toei Animation nos ofrece a los mitómanos y nostálgicos lo que demandamos y, además, lo adorna y mejora con unas tramas más profundas, con personajes más introspectivos ―siempre en lucha consigo mismos y con sus relaciones interpersonales― prisioneros de unas circunstancias mentales y laborales que influyen en su carácter y trayectoria vital, inmersos en una historia en la que el bien y el mal están algo más matizados que en la serie y no del todo en función de las veleidades humanas. Las luchas, punto muy importante en este género, cautivarán también a cualquier aficionado antiguo y moderno, tocando nuestros corazones con todos los recursos que conocíamos y algunos nuevos, con un mayor dinamismo, pero con la misma esencia. Una gozada que se redondea con una B.S.O que es puro disfrute, compuesta por Toshiyuki Watanabe, hijo de Michiaki Watanabe, el creador de la B.S.O de la serie.

Como todas las cosas buenas, la película tiene una pega que tengo que mencionar: a pesar de que las mujeres tienen un peso importante en la historia, sigue habiendo algunos detalles demasiado machistas que no puedo pasar por alto, que si bien son típicos de las producciones manga japonesas, me parece que carecen de sentido y buen gusto en estos tiempos. Pero no os asustéis, chicas, no es, ni mucho menos, como para no ir al cine.

En definitiva, si sois aficionados al manga, os gustará y si habéis visto la serie de Mazinger Z también os emocionará. Vedla.