Al otro lado del miedo, de David Jasso

Por Soraya Murillo.

Duele. Esta novela duele leerla, como si mientras la lees, alguien te arrebatara todo lo que has sido hasta hoy.

Personalmente me ocurre algo muy curioso con David Jasso.

Pasa el tiempo y si no escribe nada nuevo, lo extraño. Simplemente es eso: cuando no está, acabas echando de menos sus historias realistas.

En esta novela se atreve a llevarnos al otro lado del miedo. ¿Y qué sitio es ese, pensaréis? Cuando te derrotan, te destrozan, te humillan y, tras levantarte, descubres que ya no te encuentras en el mismo lugar, que sin saberlo cruzaste al otro lado. Ese es el lugar del que hablo. Nunca se regresa del infierno igual que entraste.

Empiezo:

España en plena crisis, cuando los despidos y la pérdida de la vivienda estaban al orden del día.

Gustavo y Susana han tocado fondo, y son echados a la calle con dos hijos pequeños, Nuno, de nueve años y Luna, de casi cinco. Las asistentas están desbordadas, demasiados casos como el de esta familia. Les prometen una vivienda que no llega, mientras tanto ocuparán una nave industrial a las afueras en un descampado al sol.

Para una madre eso es insufrible, llevar a sus hijos donde no hay agua directa ni luz eléctrica. Susana, en un último intento a la desesperada, buscará trabajo. Le acabarán de romper el alma.

La crisis afectó también a Ernestina. La academia que abrió junto a su novio (de inglés y clases de repaso), tampoco da mucho de sí, y los padres no pueden en esos momentos gastar un dinero extra.

A Mono, otro de nuestros protagonistas, no le afecta tanto que no haya trabajo, él se dedica a lo que se dedica y para eso no existe tanta crisis, pero la policía anda cerca y debe abandonar su mochila justo en la academia de Ernestina, donde dos de sus alumnos, Berta y Miguel, la encontrarán…

Y ahí, en ese escenario de la calle, viendo cómo Mono corre y los dos chavales pillan la mochila, se encuentra nuestro personaje más peculiar, Florentino. Él no sabe traducir la expresión de una cara cuando la mira. No llega a ser un psicópata, pero no siente las cosas, le dejan indiferente, puede hacerte daño incluso y disfrutar con ello. Probablemente no tuvo una infancia bonita y no se crearon vínculos emocionales hacia su familia y por tanto tampoco hacia los demás. Y desea esa mochila.

Todos ellos, sin saberlo, porque en el fondo es nuestro autor quien lo va moviendo, terminarán encontrándose…

¿Qué vais a leer?

Ya os lo dije al principio, una historia realista, que tal vez nosotros mismos hemos vivido bien en carnes propias o en ajenas. Diálogos brutales y directos, muy bien trabajados en el caso de Florencio. Jasso comprendió que era especial y quiso que eso lo entendiéramos hasta en su forma de hablar y mostrarse a los lectores. Una historia muy dura, de puertas que se cierran, de ayudas que no llegan, de indiferencia, y el terror de saber que te encuentras frente a un hombre al que tu vida no le importa nada, absolutamente nada.

David Jasso nos dejó un mensaje muy claro: las cosas están mal, pero pueden empeorar. Así que poco a poco, según avancéis la historia, lo vais a comprobar.

Es tierno con Susana. Me gusta el valor que le infundió a esa mujer, pero al mismo tiempo me desconcentra con Florencio. Es un hombre terrible, pero da la sensación de que Jasso quiere decirte: “Bah, estaba ahí, es así, ¿que esperabais que hiciera?”. Dicen que cuando un autor escribe, suele hacerlo sobre aquello que más le aterra. Pues bien, a nuestro Jasso le aterra la realidad. Sabe que es más fácil que te acuchillen en la calle a que veas a un muerto, y escribe sobre eso, al menos en esta novela.

No sabría decir si es su mejor obra, pero sí puedo confirmar y lo hago, que es una de las mejores. Jasso toma un suceso que bien podría ser real y lo recrea para nosotros, sin esconder ningún detalle, directo al corazón.

Gran novela, sin ninguna duda, donde sólo te queda una opción cuando te levantas de nuevo y entiendes que todavía te queda un asunto más por cerrar… No hay la excusa de que es ese momento inoportuno y la decisión errónea en el lugar equivocado. Aquello era un descampado, un lugar abandonado ¿Desde cuando ocurren cosas buenas en sitios así?

Pero Jasso siempre te da un respiro, aunque sólo es eso, un poco de aire para que llegues al final de su novela, donde una vez más te destrozará.

Gracias, David Jasso, por este trabajo. No nos dejes nunca.

https://www.cazadorderatas.com/producto/preventa-al-otro-lado-del-miedo/

 

 

 

EL CÍRCULO. PASO 5: EL PRIMER REMAKE Y LA PRECUELA.

Por José Luis Carbón.

En este nuevo capítulo, se analizará:

-1999 –The Ring Virus -director: Kim Dong-bin

-2000 –Ring 0 -director: Norio Tsuruta

Carátula edición DVD

En el capítulo anterior veíamos cómo el año 1999 era productivo para la saga The Ring. Y no dejamos el año 1999 porque el primer remake del clásico de Hideo Nakata apareció en Corea del Sur, aunque con una participación japonesa en su producción, con el título de The Ring Virus o Ring 0. La dirigió Dong-bin Kim y también escribió el guión. Un guión en el que no realiza una copia del The Ring, versión Hideo Nakata, sino que más bien realiza una versión coreana sobre la versión anterior y sobre la novela. Como ya comentamos en el primer capítulo de esta serie, la historia original, que nace en una novela, se versiona, se transmuta en otro arte, el cinematográfico, y en diversos tiempos (desde la primera versión -1995- hasta la, de momento, última versión -2017- han pasado 22 años) y, por supuesto, nacionalidades e intereses diferentes.

The Ring Virus se publicitó como una nueva versión de la novela, aunque la producción no escondía que el argumento iba a ser calcado a la versión de Nakata. Para ser precisos, tendríamos que especificar que es casi calcado y, por suerte, en ese margen de libertad creativa nos encontramos con un film a descubrir, un film por momentos poético y con una protagonista (aquí sí se sigue la pauta de que sea una mujer, por eso de reflejar la costumbre oriental de que una madre sea más protectora con su hija) que por momentos conecta más con el sufrimiento mostrado por el masculino protagonista de la novela Kazuyuki Asakawa.

Primer día vs…¿hace falta especificar?

El personaje de Sun-ju, periodista que investiga la cinta de VHS maldita, está interpretada por Eun-Kyung Shin. Varias de las escenas del film, nos la muestran pensativa, expectante, en los primeros días de la maldición, cuando puede tener esperanza de que termine. Pero cuando la tragedia es inminente, sus ojos, so rostro, su cuerpo entero muestra ya el sufrimiento de una madre que teme por su vida y por su hija.

Vouyerismo en directo, “Psicosis” vs Flash-back granulado en “The Ring Virus”

Como señala el ya citado Julio Ángel Olivares en su estudio The Ring: Una mirada al abismo: “A pesar de que ciertos saltos demasiado drásticos en el argumento hacen que la ilación tensional no alcance cotas de transfiguración inquietante, la ambientación y la atmósfera de la cinta están muy conseguidas, rayanas en lo etéreo.”(1). En ese sentido es de anotar aquella secuencia flash-back en la que Eun Suh (antropónimo coreano para el japonés Sadako) se está duchando y un compañero suyo la observa cual Norman Bates hiciera con Marion Crane. La música, casi atonal de Il Won, el montaje fragmentado, la fotografía granulada en blanco y negro con tonos azulados, que acentúa más las miradas entre voyeur y observada, todo, en definitiva, en esa escena, hace ver el poder de Eun Suh. Y este poder lo puede sentir Sun-ju, no en vano el uso del flash-back es original: está observando una vieja fotografía en blanco y negro donde aparecen los actores donde trabajaba Eun-Suh y de ahí a la escena citada.

The Ring Virus ha sido, injustamente creo, considerada como un simple remake del clásico japonés The Ring (1998). Y es cierto que la escena emblemática en la que Sadako sale del televisor es difícilmente superable. Aunque la escena en que Sadako es violada y lanzada al pozo nos rememora la escena en la novela, por lo que se aporta ese nuevo elemento que cinematográficamente había sido obviado. Corea versus Japón. Es cierto que la cultura coreana y la japonesa son tan diferentes que se nota en el tono de ambas producciones (2).

Cartel film Ring 0 y portada inglesa Birthday

Ya acabando ya en el año 2000 nos toca visitar la tercera producción cinematográfica japonesa tras el díptico de Hideo Nakata. Y esta vez Sadako merecía ya la historia del cómo se convirtió en el yūrei que va a atormentar a más de un ser viviente, la precuela oficial: Ringu 0: Bâsudei, dirigida esta vez por Noroi Tsuruta, y con guión de Hiroshi Takahashi, ya responsable de las cintas de Nakata. Este film está basado en la antología de relatos que forman la obra Bāsudei, titulada en inglés Birthday. El relato del cual se ha extraído la trama general del film se titula Lemonheart.

Y tras todas las versiones de las que hemos hablado… ¿qué es lo que el público demanda y el negocio del cine también? Pues naturalmente lo que se conoce como precuela, es decir, el origen de toda una historia, el cómo empezó todo. Si ya en todas las versiones anteriores, sean cinematográficas o televisivas, recordemos, siete aproximaciones al universo de Sadako, el origen de la maldición se centraba en una serie de flash-backs sobre cómo la niña Sadako ya vivió esa opresiva vida, en escenas como aquella en la que su madre, Shizuko, mostraba sus poderes de clarividencia ante un nutrido grupo de periodistas y era puesta en ridículo ante todos cuando la acusan de fraude, por lo que la pequeña provoca la muerte de uno de ellos; o aquella en la que era atacada por el doctor Ikuma y lanzada al pozo. Ahora, en Ring 0 vemos la historia de Sadako en su juventud, tras pasar un tiempo en una compañía teatral. La serie Rasen nos personificaba una Sadako fuera de lo que se habían marcado los films y todas las subtramas habían enredado mucho la historia. Ahora conoceremos la historia de primera mano, en continuación con lo marcado por las dos partes oficiales de la saga. Y, como ocurre con todas las precuelas, la historia original puede cerrar su círculo, nunca mejor dicho para esta saga.

El problema que surge ante el nuevo film es ¿de qué Sadako estamos hablando? Porque el público, que ha visto ya en siete versiones, como hemos dicho, tomará diferentes posturas ante un personaje que en su original literario era más una entidad etérea que una presencia física, y que en los films de Hideo Nakata, recordemos ahora también, The Ring (1998) y The Ring 2 (1999), se muestra como ser fundamentalmente espectral y físico en el momento de cumplir su maldición. Tras estas encarnaciones era necesario humanizar a Sadako. Ring 0 lo hace a través de la actuación de Yukie Nakama, actriz y cantante pop que por momentos consigue no sólo humanizar al personaje, sino impregnarlo de una melancolía que presagia su final.

Sadako 1: la inocencia + Sadako 2: el horror= Sadako 1 + Sadako 2

Quizá el aspecto original en la trama es el hecho de presentar a dos Sadakos, algo que no está presente ni en la novela, ni en las versiones ya comentadas en anteriores entregas. Después de que Sadako matara a uno de los presentes en el escarnio a su madre, otra Sadako hizo presencia. La cara malvada, un Mr. Hyde que va a convertir el último tercio de la película que estamos comentando en todo un festival de horror.

En este punto es cuando nos podemos preguntar si, al visionar el origen de Sadako, todo lo que hemos visto antes cobra sentido. Ya desde el primer momento que aparece en pantalla empatía hacia la joven se hace evidente en sus silencios, sus miradas perdidas. Algunos críticos han visto una mala interpretación de la actriz Yukie Nakama. Es cierto que, en algunos momentos, esta contención interpretativa no va acorde con el avance de la historia (algunas escenas que transcurren en el hospital, por ejemplo) pero no es menos cierto que la Sadako que estamos viendo es aquella que ya se está fraguando antes de su muerte y conversión a yūrei, y que por lo tanto tiene todas esas contradicciones en su interior que la llevan a ser esa joven extraña, reservada y con esos poderes que no controla del todo. Es su pensamiento interno el que Noroi Tsuruta visualiza en imágenes diurnas de gran contención narrativa: en la escena en la que está con sus compañeros de teatro en un ensayo y la cámara nos la visualiza de espaldas, sus compañeros recibiendo la noticia de la muerte de la protagonista, y tras anunciar el director que la sustituirá Sadako, todos se apartan, y el movimiento de nuestra protagonista es lento, pausado, casi como un fantasma, el que como público sabemos que llegará a ser.

Las comparaciones con el mito del patito feo son relevantes en cuanto algunos de los presupuestos son más previsibles: la compañera que tiene celos de ella, los que la ven diferente y, por lo tanto, puede romper lo que está en equilibrio. Es quizá este elemento el que resulta ambiguo en la cinta que comentamos. La división entre una Sadako buena, capaz de curar enfermos, como señala el propio padre de la joven, y una Sadako maligna, que es capaz de destrozar el teatro donde actúa Sadako, en claro homenaje/plagio (escójase el que cada uno prefiera tras ver la cinta) a la Carrie de Brian de Palma, es uno de los recursos que flojean y de los cuales se podría haber sacado más jugo. Por cierto, no deja de ser curioso que tantas veces como se dijo que Koji Suzuki era el Stephen King japonés (y nada que ver un autor con otro a no ser que los dos escriben novela fantástica de terror), sea aquí, en esa escena, una de las pocas relaciones que podemos apuntar.

Sadako en su papel

Ring 0 se nos revela inquietante y con esa atmosfera turbadora de la que forma parte todo ese universo de venganza, muerte y deseo de vivir que es The Ring. La obra que están representando en el film es una adaptación del clásico Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960, Georges Franju), titulado aquí Máscara. Y es en esa obra de teatro, una obra dentro de otra, donde Sadako interpreta a la joven que muere pero vuelve a la vida con una cicatriz. Elementos que prefiguran lo que veremos en The Ring (1998).

Tras conocer la vida de Sadako antes de ser lanzada al pozo, ¿qué faltaba más? Conocerla mejor fuera de las fronteras japonesas o asiáticas, o sea, la internacionalización del mito. Y qué mejor que los norteamericanos para eso. Pero eso, como suele decirse, es otra historia.

En la siguiente entrega: El Círculo 6: el remake americano The Ring (La Señal)(2002) y secuela The Ring 2 (La Señal 2) (2005).

 

NOTAS:
(1) Julio Ángel Olivares Merino: The Ring, una mirada al abismo, Ediciones Jáguar, 2005, página 58.
(2) Sería interesante un estudio comparativo entre el terror chino-coreano-japonés en sus diferentes tramas argumentales y su plasmación cinematográfica

 

Entrevista a Thomas F. Monteleone.

Por Soraya Murillo.

Thomas F. Monteleone ha sido un escritor profesional desde 1972. La primera historia del autor apareció en la revista Amazing Stories en ese mismo año. Se convirtió en un escritor popular de thrillers sobrenaturales. Ha publicado más de 100 cuentos en numerosas revistas y antologías. Su novela, Blood of the Lamb fue nombrada mejor libro del año del New York Times.

Monteleone ha ganado cinco veces el Premio Bram Stoker.  

ENTREVISTA:

-Soraya Murillo: Gracias por concederme la entrevista.

-Thomas Monteleone: Por supuesto, considero un honor que estuvieses interesada en mis opiniones y cuestionable sabiduría.

Usted es un escritor al que le gusta dar su opinión sobre temas políticos, incluso sobre el tema de las drogas. ¿Teme perder lectores por eso?

– No estoy seguro, a menudo doy mi opinión sobre política –Soy muy escéptico de la eficacia y moralidad de todos los políticos- independientemente del partido que sean. Yo tengo una serie de valores y una percepción de las cosas. Creo que la afiliación política debe ir ligada a la lógica , el sentido común y en el pensamiento racional. No tengo miedo de perder lectores por dar mi opinión porque nunca he insultado a nadie por sus ideas políticas. Sólo espero que mis análisis lógicos y mi implacable sentido del humor les llegue.

Con respecto a las drogas, soy en esencia un pensador libertario como tal, no creo que los estados deban decir a la gente las drogas que pueden o no pueden usar en sus propios cuerpos. La ley seca creo un enorme mercado negro de licores, cerveza y vino. La misma sin razón ha pasado con los grandes carteles de la droga. Si la gente quiere matarse con sustancias peligrosas, debería serle permitido. Y no tengo ningún problema con que el estado ponga impuestos sobre drogas como ya hacen con la nicotina y el alcohol.

-Su mujer Elizabeth es la administradora de Borderlands Press. Su hija es escritora y editora, usted publicó con ella una extraña antología de ficción/terror (Borderlands 6) premiada con el premio Bram Stoker a la mejor antología. ¿Están los tres felices de dedicar parte de sus vidas al mundo de la literatura?

-¡Claro que si! Nosotros amamos el mundo de la letra impresa y somos voraces lectores y también críticos duros. Cuando Elizabeth creó el Borderlands Press Writers Boot Camp en 1995, no teníamos ni idea de que llegaría a tener tanto éxito. Hasta ahora más del 70% de los graduados se han convertidos en escritores profesionales. Cuando nuestra hija Olivia quiso aprender como editar una antología de ficción original, estuvimos muy felices de ayudarla en su pequeño paso en el mundo impreso y de ayudarla en su futuro.

-Usted ha ganado el premio Bram Stoker cinco veces. ¿Todavía se emociona cuando es nominado?¿Qué significa para usted el haber ganado esos premios?

-Me siento muy honrado por haber sido nominado, por haber sido nominado por mis iguales. Otros escritores que saben de la dificultad de crear una historia original bien escrita. Y si, cada vez que soy nominado para un premio siento la misma emoción y tengo la esperanza para ser un digno ganador de ese premio. He ganado el premio Stoker en cuatro categorías diferentes –Novela, Colección, antología y no ficción… el ser reconocido por hacer las cosas bien en áreas tan diferentes es ciertamente gratificante ¿no crees? Y cuando fui premiado con el premio de la asociación de escritores de terror, me sentí en una nube. Ser incluido en la misma categoría de gigantes como Ray Bradbury, Richard Matheson, Stephen King, y muchos otros maestros es increíble.

-Su novela, The blood of the lamb fue ganadora del premio Stoker en 1993 y con el Notable Book del año para el New York Times. Para mi, es su mejor novela. ¿Qué recuerdos tiene de ella? ¿Tiene alguna anécdota o historia del tiempo en el que estaba escribiéndola?

-Muchos lectores me han dicho esto, y es a la vez maravilloso y un poco descorazonador el pensar que tu mejor obra es algo que escribiste hace tanto tiempo y que no has escrito nada mejor en más de veinte años. He mitigado esto último pensando que quizás era una idea que se escribe una vez en la vida. Quiero decir, vamos a ver, escribí un thriller religioso muchos años antes de que nadie usase las palabras “código” y “DaVinci” en la misma frase. Y lo hice mucho mejor. Con respecto a las anécdotas sobre este libro, le puedo decir que la compañía cinematográfica Bruckheimer se hizo con los derechos, pero jamás han hecho la película, pero desde hace más de catorce años han seguido renovando los derechos, por lo que cada dieciocho meses me embolso un buen diero. Ha sido traducida a quince lenguas distintas y ha sido impresa casi veinte años. Todavía vende bien como ebook, y yo estoy muy satisfecho de cómo ha funcionado esta novela.

-En su novela The blood of the lamb, el padre Peter Carenza tiene problemas con la organización religiosa. ¿Cuánto refleja el personaje sus ideas sobre el tema?

-Los problemas de la fe y de la organización religiosa siempre me han interesado y fascinado. A muchos niveles. Crecí en una familia de origen italiano, mi padre era una persona muy espiritual y con principios morales muy profundos, una persona muy implicada con la historia católica. El era un Knight of Columbus (Caballero de Colón), miembro de la Holly Name Society (La sociedad del santo nombre), sacristán en nuestra parroquia, incluso contaba el dinero de la colecta en la sacristía. Yo fui a un instituto de jesuitas lo cual me ayudo a retar a una educación clásica. Reforzado por el estudio del latín y la ciencia durante años aprendí el arte del pensamiento crítico. Los jesuitas eran personas con una alta formación académica, y una de las cosas que aprendí de ellos fue siempre a hacerme la siguiente pregunta. Y comencé a llenarme de una insaciable curiosidad acerca del mundo a mi alrededor. Y Cuando uno se da cuenta de la complejidad y de la inmensidad de nuestra galaxia dentro del número ilimitado de galaxias que conforman el universo es difícil de sentirse atado a algo tan pequeño como los conceptos del Creador o Dios. Nuestras explicaciones de por qué estamos aquí y quienes somos y quien (o qué) se preocupa de nosotros no tiene sentido para mi. Y aunque The blood of the lamb esta escrito dentro de lo que sería el sentido tradicional de la fe, creo que una de las razones por las que fui capaz de escribirla fue mi necesidad de examinar la importancia puede tener en muchos de nosotros. Nunca tuve la intención en ningún momento de menospreciar a la iglesia ni a sus seguidores, pero si plantear algunas posibilidades para alentar a mis lectores a reflexionar sobre los misterios que tenemos.

-Sus Nocturnia Chronicles son para un rango de lectores más amplio que cualquiera de sus trabajos. ¿Cuáles fueron los factores que le llevaron a incluir entre sus lectores a los jóvenes?

-Para ser sincero, nunca conscientemente decidí escribir una serie de novelas para los más jóvenes. Las Nocturnia Chronicles llegaron, si no por accidente, al menos de una manera algo oblicua. Deja que me explique: Hará unos doce años F. Paul Wilson y yo fuimos llamados por un grupo de visionarios que crearon un canal de televisión llamado The Horror Channel (Incluso registraron el nombre de manera que nadie pudiera usar su nombre, uso o presencia). Su modelo fue el exitoso canal Sci-Fi (el ahora conocido como SyFy) y estaban interesados en hacer una programación original, y es por eso que nos preguntaron a Paul y a mi si estaríamos interesados en crear una serie de dibujos animados en clave de terror equivalente a la serie de ciencia ficción Futurama.

A Paul y a mi nos gustó la idea y aceptamos el reto; pasamos el siguiente año creando un show llamado Nocturnia que con bromas ingeniosas incluiría a los iconos del género de terror al estilo de Futurama. Nos lo pasamos muy bien haciéndolo. Y finalmente llegamos a crear material suficiente para una temporada completa. Por diversas razones el canal The Horror Channel nunca llegó a hacerse realidad, dejándonos a Paul y a mi con muchísimo material y ningún sitio donde usarlo. Así que durante años tuvimos almacenado en nuestros ordenadores ese proyecto, hasta que una tarde mientras estábamos sentados en el bar de un hotel en una convención de terror, uno de los dos hizo la pregunta de que podíamos hacer con Nocturnia. Fue entonces cuando a uno de los dos (no recuerdo cual) se le ocurrió la idea de hacer una trilogía de novelas para lectores de nueve a doce años. Nos pusimos de acuerdo y durante tres años trabajamos en ello. El último volumen de la trilogía, The silent ones ha sido publicado recientemente en tapa dura y ahora estamos promocionando una versión de los tres en formato de bolsillo.

-The Time Connection ha sido comparado con parte del trabajo de Robert A. Heinlein. ¿Tuvo el alguna influencia en su trabajo?

-En mis “años de formación” fui un gran fan de Heinlein y pienso que Starship Troopers todavía es una gran novela de ciencia ficción. Los relatos cortos de Heinlein es maravilloso con conceptos rompedores. Pero honestamente puedo decir que nunca he sido consciente de tratar de emular su trabajo. (No de la forma en que lo hice con escritores como Bradbury, Zelazny, Ellison and Sturgeon). Mientras maduraba como escritor, pienso que reconocí la claridad y el estilo directo en el lenguage de Heinlein, y probablemente lo incorporé a mi propio estilo narrativo. Me gustaría sentarme en un bar mientras me tomo unos cuantos manhattans con cualquier crítico literario que comparo mi segunda novela (The time connection) con parte del trabajo de Heinlein. Es como decir que Boxcar Willie de alguna manera recuerda a John Lennon.

-Ahora es muy fácil auto publicar un libro, por lo que hay muchos nuevos escritores. Esto me lleva a preguntarle ¿Todo el que publica un libro podría ser considerado como escritor? ¿Qué piensa?

-Es una gran pregunta, pero no se si esta será una buena respuesta… pero vamos a probar. Represento a una generación única de escritores que empezaron en la era analógica y que al final terminamos abrazando la era digital. He sido testigo de una revolución inimaginable no solo en la forma en que las palabras eran escritas sino transformadas y distribuidas a los lectores. La digitalización a quitado muchas barreras o impedimentos que durante años separaron a los aficionados de los profesionales. Durante mucho tiempo los aspirantes a escritores tenían que crear su trabajo escribiendo a mano, después de mucho esfuerzo y terminada su obra tenían que mandar por correo su trabajo al futuro editor, que tras muchos meses lo leería y mandaría una respuesta al escritor o escritora. A principio de los ochenta todo eso empezó a cambiar con los ordenadores y sus procesadores de texto, entonces era más fácil escribir una novela y mucho más rápido el mandarla al posible editor, los archivos de PDF enseguida fueron aceptados. Pero también cambió el mundo de la edición porque cualquiera que tuviese un ordenador, una impresora y unos cuantos dólares en el bolsillo podía convertirse en editor de su propia obra. Después de este preámbulo y volviendo a su pregunta original creo que no, hay muchas capas que separan al aficionado del profesional. Pero mi opinión no creo que importe demasiado. Soy un capitalista, creo que el mercado es el que marca el éxito o el fracaso y si alguien vende muchos libros es un profesional. Al final no importa lo que yo piense, es el mercado el que separa al amateur del profesional.

-En Night of broken souls usted explora la reencarnación y el holocausto, los dos son tópicos delicados de manejar. ¿Vaciló usted a la hora de tocar estos temas y temió la reacción de sus lectores?

-Extrañamente no sentí miedo o falta de confianza en tocar esos temas a la hora de escribir esa novela. Previamente había manejado la idea de la posibilidad de grandes cambios después del milenio desde el punto de vista cristiano, y pensé que sería un reto interesante también el ver el comienzo del milenio desde una perspectiva judía. Mi única preocupación era al usar el holocausto como hilo narrativo de mi novela que era un tema que ya había sido usado muchas veces. Y si esa familiaridad con el tema restaría el drama que el terror merece. Con respecto al tema de la reencarnación, es uno de esos fenómenos que no tiene sentido en absoluto para mi, incluso sabiendo que existen investigadores con experiencias fundamentadas que desafían cualquier explicación. Imaginé que sería un campo fértil para una historia original. La novela tuvo una gran acogida entre la crítica y solo algunas acusaciones de crimen de “apropiación cultural” (que es una gilipollez por otra parte). No hay un mandato global que diga que yo tenga que enfocarme en cada matiz de la experiencia humana.

-¿A quien lee Tom Monteleone? ¿De qué libro no se cansa nunca?

-Al principio, descubrí los trabajos de Ayn Rand e inmediatamente me convertí a su manera de ver el mundo. Encuentro que su novela The fountainhead es una celebración brillante del poder y la grandeza del individuo que cree en su visión única del mundo. Mientras estaba todavía en la universidad descubrí Atlas Shrugged y desde entonces la he releído al menos cinco veces. Es un sermoneante, didáctico tomo, al borde entre la creencia del poder del individuo opuesto al supuestamente superior conocimiento del estado, y la necesidad de una inclinación al “bien mayor” –esa idea mítica de que la igualdad es de alguna manera la última medida para todos nosotros. Esto es algo a lo que yo soy muy propenso a decir que no es más que una gilipollez- simple y llanamente. Yo se que soy mas listo y con más éxito que la mayoría de mis amigos. Para mi imaginar o aceptar de que no soy más que cualquiera es simplemente absurdo. Pero estoy divagando. Otros escritores y sus trabajos de los que nunca me canso incluye a Ray Bradbury, Ambrose Bierce, Hemingway, Theodore Sturgeon, Clifford Simak, Poe, Lovecraft, incluso my mejor amigo, F. Paul Wilson ( He reeleido su Adversary Vycle dos veces un asombroso y brillante trabajo de seis volúmenes).

-En su novela, Night train, la mayor parte del libro esta ambientada en el metro de Nueva York. ¿Cuánta importancia tiene ese metro en su vida?

-Todavía me siento bien con esa temprana novela de terror que escribí en el apogeo de los libros de bolsillo de terror de los ochenta. Mi familia es originaria de Nueva York –después de que mi abuelo viniese a los Estados Unidos con quince años- y el metro ha sido algo muy familiar y confortable para mi desde que era un niño. Pero antes de intentar presentar un retrato preciso y transmitir la pronunciada rareza del metro de Nueva York (Lo que incluye el sistema del metro neoyorquino), sabía que tenía que emplear algo de mi tiempo en investigar y verificar algunos de los aspectos más extraños de los muchos niveles y anomalías que yacen bajo las calles de Nueva York. Acordé entrevistas y visitas con empleados de las alcantarillas, de tráfico y de las compañías de electricidad de la ciudad, y me sorprendió encontrarme con muchos representantes del gobierno local que estaban interesados en hablar conmigo y enseñarme sus mundos bajo Nueva York. Digo esto solo para enfatizar que la información de fondo sobre el mundo del metro de Nueva york que empleé en Night train fue revisada con hechos para mayor exactitud. Era importante para mi escribir una novela que emplease una descripción precisa de lo que yace bajo las calles de la ciudad.

-¿Qué enseñó un gran escritor como usted a sus hijos?

-Creo que la mejor manera de nosotros, como padres, podemos enseñar a nuestros hijos es con el ejemplo y estilo de vida –en lugar de sermonear e intimidar. Elizabeth, mi mujer desde hace casi treinta años, y yo siempre esperamos que nuestra hija eventualmente se daría cuenta y apreciaría la forma en la que conducíamos nuestras vidas. Nunca conservamos trabajos regularmente, eligiendo en su lugar vivir de nuestro ingenio- llevando una imprenta pequeña, vendiendo nuestros escritos o editando, y confiando en nuestra habilidad para producir algo que interese al mercado. Pero creo que la cosa más importante que he sido capaz de inculcar a mi hijo Damon, y a mi hija Olivia, es el que nunca abandonasen sus sueños y los sigan durante toda su vida. Nunca pierdas ese poder de soñar con cosas más grandes que tu mismo. He vivido mi vida bajo la premisa de que todo lo que realmente quiero está al alcance de mi mano. Siempre he creído que nada me podía apartar de mi objetivo. Cuando tenía veintiún años y nadie me conocía, yo sabía que vendería mis relatos cortos y eventualmente mis libros. Sabía que tendría éxito porque me negaba a creer de que iba a fracasar. Suena mal, pues bueno y qué, porque es la verdad. He vivido mi vida con un solo dictado: el fracaso no es una opción.

Y este es el mensaje que espero he metido en la cabeza de mis preciosos hijos.

-Gracias por sus respuestas.

-¿Eh, estas bromeando? Me siento muy honrado de que quisieses entrevistarme. Espero que sus lectores disfruten. Todo lo que pido es que me busques en Amazon y muestres mi trabajo. ¡Adiós!

.

EL CÍRCULO. EL PASO 4: LAS SERIES TELEVISIVAS.

Por José Luis Carbón

En este nuevo capítulo, se analizarán las dos series televisivas:

-1999 –The Ring: The Final Chapter (Ringu: Saishûshô)

-directores: Fukumoto Yoshito, Hidetomo Matsuda, Yoshihito Fukumoto

-1999 –Rasen -director: Yoshihiro Kitayama

Volvemos al universo de Sadako, después de revisionar el material fílmico que la obra de Koji Suzuki dio hasta el 2000. En 1999 dos series de televisión y el primer remake, coreano, siguieron insistiendo en que no se deben ver cintas de video malditas y en el 2000 la precuela del boom de The Ring versión Hideo Nakata quiso buscar el origen de todo esa materia fílmica.

El logotipo de la productora.

El 7 de enero de 1999 la productora Fuji Television Network junto a la Kyodo Television emitió el primer capítulo de la serie televisiva basada en la novela de Suzuki titulada Ringu: Saishûshô y conocida internacionalmente como The Ring: The Final Chapter (justo dieciséis días más tarde se estrenaba en todo el país la secuela de Hideo Nakata The Ring 2). La cadena japonesa Fuji Television es importante en la difusión del anime japonés en todo el mundo gracias a Dragon Ball, Ranma ½, Yu Yu Hakusho, Rurouni Kenshin, Digimon, Hellsing, One Piece, Dr. Slump y muchas más series (algunos que tenemos ya una edad siempre recordaremos con melancolía…vale, lo diré: Heidi y Marco). El éxito de ventas de la novela de Suzuki y del film de Hideo Nakata hizo pensar a la cadena que todavía podía estirarse el chicle hasta doce capítulos. El éxito fue inmediato.                                          

El formato televisivo permitió cambiar el tiempo que disponían aquellos que se aventuraban a ver el video maldito: trece días en lugar de una semana. Pero claro está que a pesar de que se sigue la trama fundamental de la historia original de la novela (el periodista Akasawa que investiga la extraña muerte de unos adolescentes, el descubrimiento de la cinta, el descubrimiento de la maldición y cómo salvar tu vida y la de tu hijo) los cambios son necesarios por dos motivos: uno, nombrado más arriba, porque se tiene que explicar la historia en 540 minutos; y dos, el público quería ver otras tramas, una expansión del universo ringniano, que podríamos decir ya a esas alturas

La serie The Ring: The Final Chapter, a mi modo de ver, cumple bien con el objetivo de respetar la idea central de toda la historia y su tema principal, el de la muerte y cómo nos aferramos a la vida y a la vez de incorporar unas tramas argumentales que enriquecen toda la historia.

La serie es, en ese aspecto, una nueva versión de la novela, y a la vez un remake de la primera plasmación visual de la obra de Suzuki, el telefilm Ringu (1995). De hecho el primer capítulo es casi literalmente la primera parte tanto el telefilm como de la novela. Kazuyuki Akasawa (interpretado de forma convincente por Toshiro Yanagiba) decide investigar la muerte de varias personas que tienen en común el haber muerto a la misma hora y de un supuesto ataque al corazón. La investigación le lleva al descubrimiento del video maldito, su visión y, como es de esperar, la lucha contra el tiempo por conseguir la forma de evitar o vencer a la maldición.

Akasawa ante el video maldito.

Y decimos que es casi literalmente porque se añade una trama argumental que será la que dé juego a toda la serie: Ryuji Takayama (recordemos que en la novela es el personaje que acompaña a al periodista Asakawa en su investigación, y en las diferentes versiones cinematográficas y televisivas fue tomando diferentes matices; en nuestra serie está interpretado, muchas veces sobreactuado, por Tomoya Nagase) es un popular vidente que, en pleno programa televisivo sobre los poderes mentales y maldiciones, lanza una apuesta al también famoso profesor Kaneda, contrario a la existencia de tales fenómenos, en la que afirma que en una semana éste estará muerto. Junto a este personaje nos encontramos con Mai Takano (interpretada magistralmente por Akiko Yada), hermana del anterior, perturbada por un trauma infantil y que presenta una de las nuevas tramas en esta serie que se cruza con la historia de Sadako.

Uno de los aspectos que más llama la atención de esta nueva vuelta de tuerca sobre la historia de Sadako es la de que el video maldito a simple vista no lo es tal. Me explico. Antes de que el personaje de Akasawa vaya a investigar al hotel donde su sobrina y unos amigos fueron a pasar un par de días y vieran el video, una compañera de trabajo, Akiko, le comenta que está en boca de todos una leyenda urbana que afirma que un video de la famosa cantante Matsuzaki Nao (nombre real de la actriz y cantante japonesa) hace que quien lo vea se muera. Es curioso que se utilice un fragmento del famoso video-clip de la canción Shiroi Yo en un momento en que los cantantes pop japoneses eran aclamados por los fans como dioses. 

Video-clip “Shiroi Yo”

El hecho de que ese video pudieran verlo miles de jóvenes lo hacía mucho más peligroso ante la supuesta maldición. ¿Y qué papel juega Sadako en este nuevo video? La respuesta la tenemos en lo que la cultura japonesa es algo que de tanto en tanto nos tiene acostumbrados, en series infantiles o canciones pop. ¿Algún lector recuerda hace muchos años, a finales de los 90, la polémica surgida en torno a un capítulo de la serie Pokemon donde las imágenes brillantes provocaron ataques de epilepsia a cientos de niños en Japón? Un elemento que en la serie que estamos analizando es de lo más original de este universo: la imagen subliminal. Un video dentro de otro, la matrioshka que descubre Asakawa en el segundo capítulo gracias a Takayama y en el que podemos ver un bebé, una mujer mirándose al espejo y el aviso de que si ves esto morirás en trece días. El hecho de que The Ring sea la historia de una maldición, llevada a cabo a través de la visión de unas imágenes creadas por la misma Sadako, y de la lucha humana contra la muerte, no puede ser más sintomático que la visión inocente de un video-clip musical se convierta en una sentencia de muerte para quienes no han de morir todavía. Por cierto, una vez vista la serie recomiendo ver en YouTube el video-clip completo de la canción Shiroi Yo, todo un espléndido documento visual, muy metafórico y con unas imágenes muy ringnianas.

Otro aspecto que merece ser remarcado es el hecho de poder ver día a día el sufrimiento del protagonista por evitar la maldición de Sadako. Pasamos de la alegría al dar un paso positivo a la tristeza y melancolía al dar un paso en falso. Para los amantes de las series televisivas de los últimos años puede ser toda una sorpresa el poder verla hoy en día. Tiene un tempo narrativo que le va bien a la trama argumental. Los capítulos se encadenan unos a otros con un ritmo adecuado. Y a pesar de que la trama es por todos conocida, algunos capítulos son excelentes. El capítulo octavo, por ejemplo, es uno de los mejores. Todo el drama de los personajes se muestra aquí, sin estridencias, con una música coherente con los sentimientos de Akasawa, Akiko o Takayama, y con unos diálogos concisos y contundentes: Akiko le pregunta a Akasawa qué puede hacer para ayudar o dar con la solución a la maldición. Puede parecer un diálogo poco original o intrascendente. Pero para nada lo es cuando has estado conviviendo con la lucha personal de ambos protagonistas durante siete capítulos anteriores. Y el capítulo final lleva a las últimas consecuencias lo que ocurre con el hijo de Akasawa y que fue obviado en el film de Nakata.

La serie The Ring: The Final Chapter es como una versión extendida de la trama principal de The Ring. Contra todo pronóstico, y sin ser una obra maestra (ni fue esa su intención), es muy respetuosa con el material que tiene entre manos. Un material fantástico que se convierte en un drama. De hecho, podríamos hablar de un drama con elementos sobrenaturales.

El éxito en Japón de la serie hizo que una segunda parte rápidamente se llevara a cabo. Al igual que The Ring versión Nakata tuviera una secuela no oficial (que adaptaba, recordemos, la segunda novela de Koji Suzuki), The Ring: The Final Chapter tuvo como secuela la serie Rasen, producida de nuevo por Fuji Television Network. Rasen, la nueva propuesta televisiva, se alejó conscientemente de su predecesora al tener presente la vertiente sobrenatural de toda la trama y llevándola al extremo argumental en el que cada episodio iba a ser un no va más de la historia.

Rasen, la serie, orbita sobre el tema de la paternidad, omnipresente en la novela y en cada una de sus adaptaciones, tanto en cine como para televisión. Pero en este caso la paternidad es presentada de una forma especial: Ando Mitsuo (interpretado de forma convincente por Kishitani Goro), profesor en la enseñanza secundaria, perdió a su hijo al no poder salvarlo de ser ahogado en el mar, pero su mujer, ingresada en un centro psiquiátrico, lo cree todavía vivo, por lo que nuestro protagonista la visita ejerciendo todavía de padre.

Este hecho condicionará toda la trama de la serie y conectará con una parte de la novela primigenia de Koji Suzuki y con la totalidad de la segunda novela Spiral. Recordemos que ya la historia fue contada en el film Rasen (1998) ya comentado en la entrega 3.

Portada de la segunda novela de la saga.

Ver cada uno de los capítulos de Rasen, a diferencia de su antecesora, The Ring: The Final Chapter, es asomarse a un montaña rusa de tramas y subtramas argumentales que en algunos momentos pueden perjudicar el relato, pero que en la mayoría se acaban integrando en una historia que va mucho más allá que la adaptaciones anteriores: Sadako quiere vivir en nuestro mundo físico y la frontera entre la vida y la muerte se desvanece cuando la ciencia entra en acción.

Pero ahora ya no tenemos una cinta de video maldita que circula libremente para todo aquel desdichado o desdichada que quiera verla. La maldición circula por Internet. Es la primera vez que vemos que las imágenes están grabadas en un disco compacto. No podemos evitar pensar, al ver el interesante capítulo 5, en el que la maldición de Sadako puede ser enviada al mundo entero a través de la televisión, en el tema de la globalización y el terror.

¿Sadako vía WhatsApp?

Rasen se emitió en 1999. En dos años el mundo conocería un nuevo tipo de horror tras el 11-S. Ya las ficciones cinematográficas desde los años 50, en plena guerra fría, alertaban del horror universal (o lo que como sinónimo podemos decir horror norteamericano; por cierto, ahondaremos más en esta cuestión cuando nos enfrentemos al primer remake americano, en el 2002, The Ring –La Señal) a través de la radio. El medio como elemento clave en todo este entramado sobrenatural, la aldea global, en palabras de McLuhan, que Sadako necesita para expandir su maldición.

A pesar de estar producidas las dos series que estamos comentando, Rasen, frente a The Ring: The Final Chapter, muestra la ciencia-ficción de una forma mucho más patente. Será la ciencia y la tecnología la que devuelva a la vida a Sadako. Ya desde el mismo momento en que el personaje de Aihara Natsumi (interpretada por Yoshimoto Takami), exalumna de Ando e investigadora, ayuda al profesor en su búsqueda de la verdad, nos encontramos con una serie de acción, muy del estilo de las aventuras paranormales de los agentes Mulder y Scully en Expediente X (muchas de las escenas de ambos personajes son un calco de la serie de Chris Carter: búsqueda de pistas en lugares abandonados, con sus linternas en la oscuridad, tonos azulados… y que la serie fuera todo un fenómeno en Japón…¡también ayudó!).

La nueva Sadako serie

La serie contiene más dosis de terror que la precedente y está bien dosificado su uso: atención a un momento sublime del imprescindible capítulo 8, donde Ando ha de tomar una decisión trascendental en su vida privada y para el resto del mundo. Y es que el drama personal que vive el protagonista es parejo al vivido por el padre protagonista en The Ring: The Final Chapter: en ambos casos la lucha entre los deseos como individuo y el bien común con la humanidad (honor, sacrificio, elementos recurrentes en toda la tradición oriental) la sentimos, la vivimos, en una historia que, por muy fantástica que se nos antoje, conecta con todos nuestros miedos más profundos, como ya dijimos en entregas anteriores y no podemos obviar en todas las entregas, como es el de morir i/o perder a un ser querido.

Aihara y Ando.

Para todos aquellos y aquellas que quieran echar un vistazo a las dos series que acabamos de comentar, pueden visionarlas en YouTube, con subtítulos en inglés (1). La calidad no es muy buena, pero vale la pena sumergirse en dos series interesantes, curiosas, que incluso pueden asombrar en más de una ocasión, aunque también podamos ver cierta repetición de ideas tanto visuales como argumentales (algo que podríamos achacar a muchas de las series que se emiten actualmente: a mi mente vienen las dos últimas temporadas de The Walking Dead…y ya que nos animamos, descarto para esta aseveración la sublime, inclasificable y ya obra maestra de nuestro tiempo, la tercera temporada de Twin Peaks).

La que comentaremos en la siguiente entrega: El Círculo 5: el remake coreano de 1999 The Ring Virus (dirigida por Kim Dong-bin) y la precuela oficial Ring 0 del año 2000 (dirigida por Norio Tsuruta)

NOTAS:

  1. En el canal Rare Ringu se pueden ver tanto las dos series que hemos comentado y la primera adaptación de la novela que ya analizamos en la primera parte de esta serie. Ringu (1995).

 

.

La creación de Gabriel Davenport, de Beverley Lee

Por Soraya Murillo.

Beth y Stu son un matrimonio joven inglés de nuestra época, con un bebé de pocos meses que han tomado la decisión de abandonar la ciudad por una casona apartada de vecinos en la hermosa campiña inglesa. La desgracia pronto caerá sobre esa familia: en la vivienda un ente quiere regresar adueñándose del pequeño Gabriel.

Años más tarde, un Gabriel ya adolescente buscará respuestas a su pasado, mientras vive en una mansión muy peculiar donde habitan jóvenes con extraños poderes. Los hermanos mellizos Olivia (con el don de ver muertos) y su hermano Ollie (capaz de mover objetos con la mente). Los tres, tutelados por Edward y un reverendo que duda de su fe, verán cómo la paz será quebrantada, pero en esta ocasión por el Ente que regresó junto a otro ser sobrenatural.

Aquí mi sinopsis de la historia, ahora os hablaré del libro.

Nuestra autora está especializada en fantasía oscura mezclada con terror. Es su primera novela y con ella fue galardonada con el ” Go Indie Now! Excellence in literature Award“.

Es una historia de posesiones con seres sobrenaturales. Tiene un tremendo comienzo dejando en pocas páginas un caos total. Luego el suspense va creciendo gradualmente, pero hay algo muy curioso: aunque tiene todos los componentes para pasar miedo (casa encantada, ente, ser sobrenatural, posesión, noche de tormenta), en ningún momento logró infundirme esa sensación aterradora mientras iba leyendo. Creo que el hecho de que tanto el Ente como el otro ser sobrenatural tuvieran sus propios pensamientos escritos, le quitó el factor sorpresa al terror. Ambos aparecen ante los protagonistas e incluso llegan a explicar (al menos, uno de ellos) su existencia. También sabes (a mi entender) cuáles son sus intenciones y con eso vas perdiendo la sensación de miedo que la autora trabajó con tanta perfección al principio. En cambio, las descripciones de todo lo que rodea la historia son increíbles. Fue lo que hizo que siguiera con el libro y lo esté comentando.

La habilidad narrativa de la autora alcanza su cima en la descripción de los ambientes en que se mueve la novela, nos hace sentir el silencio de la nieve, esa sensación de aislamiento en la que se encuentran nuestros personajes y los olores tanto a madreselva como ese hedor pútrido que acompaña la llegada del ser… Brisas que traen el aroma de las rosas, el cantos de los pájaros, una urraca comiéndose la cría de una golondrina… y la gran tormenta. Detalles que nos meten en situación, creando una atmósfera que le da credibilidad, que la hace real en nuestra mente.

Una escritora con capacidad para crear un escenario y narrar sensaciones, aunque yo me esperaba una novela de terror y en cambio, terminé encontrándome con un relato muy bien ambientado, pero no logré sentir el miedo que la escritora quiso contar. La historia transcurre con mucha rapidez, como un fuego pequeño que poco a poco lo arrasa todo, explotando con toda su rabia y dolor.

Buen libro, de eso no tengo ninguna duda. Felicitar a la traductora por el gran trabajo. Aplaudir la gran narrativa de la autora; siendo como es su primera novela, como escritora promete.

http://labibliotecadecarfax.com/tienda/es/beverley-lee/5-la-creacion-de-gabriel-davenport.html

.

El devorador de libros, de Pepa Mayo

Por Soraya Murillo

En estos desgraciados tiempos en que lo único que interesa a la mayoría de los jóvenes es el guasap o el youtube, despertar el interés por los clásicos de la literatura es harto imposible, así que el esfuerzo que realiza nuestra autora es muy loable: conseguir que libros de toda la vida, que se dan por conocidos, a los que nadie les hace ya caso, sean devueltos a su esplendor y explicados a los nuevos lectores , abriéndonos la mente a nuevas ideas, a nuevos mundos.

Para aquéllos que todavía sentimos la lectura como un descubrimiento, como cuando éramos niños y nos abríamos a un mundo desconocido, este libro nos traerá los recuerdos de nuestros comienzos. A los lectores los trasladará a la primera exposición Universal celebrada en Londres, a mediados del siglo XIX. En la época donde se iluminaban las casas con velas o lámparas de aceite, dejando rincones oscuros con sombras tenebrosas. George, de trece años, y su amiga Brianna, de quince, conocen de forma casi mágica en una visita a la Exposición, a un misterioso personaje llamado “El devorador de libros“.

George es un joven al que le encanta la lectura y construir complejos artilugios mecánicos como su bici Macmillan y el artefacto comunicador, entre otros muchos. Brianna, en cambio, parece una damisela siempre asustadiza, pero a la que le encantan las aventuras.

Jadé, así se llama el extraño personaje conocido como “El devorador de libros”, les hará entrega de un libro donde deberán seguir un juego de pistas que les llevarán a diferentes piezas de algo que deberán construir. Pero en su búsqueda un hombre con un ojo tapado, estará pendiente de sus pasos…

A mí me parece un libro ideal para leerle cada noche un capitulo a vuestros hijos. Estoy segura de que les encantará saber de un circo con el increíble Hombre Gigante. De una maravillosa librería regentada por una bruja, en la que hay miles de libros rodeados de árboles y de los cuales cuelgan hermosos farolillos, acompañados de hadas, duendes y brujas. Visitarán un cementerio, un sótano oscuro y tenebroso, o incluso viajarán al fondo del río Támesis

En el relato, la autora usa lo justo y necesario para llegar a su objetivo, que es el descubrimiento de unos libros clásicos como son Frankenstein, Los viajes de Guilliver, Oliver Twist, La casa de los siete tejados, Barba azul, El traje del nuevo emperador y Manuscrito hallado en una botella. De todos ellos leeremos un trozo para conocer la obra, cosa que me pareció fantástica para que los más jóvenes se interesen por esos libros. Tiene una forma de narrar peculiar, pues lo que escribe está orientado a transmitir su pasión por la lectura a su publico.

Hermosas ilustraciones de Gervasio Cabrera acompañan la lectura, dejando imágenes de lo que vivieron en ese momento nuestros personajes.

Una historia llena de libros, de acertijos, de humeantes tazas de té. Y esa niebla londinense haciendo presencia en los momentos de más tensión, llevara a vuestros hijos y a vosotros mismos a soñar en un mundo de aventuras, donde lo mundano quedara de lado y vuestra imaginación os llevara lejos de la rutina diaria, surcando los cielos con la máquina voladora o mirando con asombro un Kraken

Pepa lo envolvió todo de una gran imaginación con un final alegre y divertido, no queriendo en ningún momento contar nada triste , tal vez porque el mundo real ya está suficientemente alicaído. Intentó y logró que la aventura y la alegría fueran lo que iluminase toda la historia.

https://apachelibros.com/inicio/64-el-devorador-de-libros.html

 

.

 

NEFANDO, de Mónica Ojeda (Candaya, 2017)

Una reseña de FJ Arcos Serrano.

Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de internet, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?

Menuda sorpresa me he llevado con Nefando, de la ecuatoriana Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988). Había oído hablar de esta escritora y de su abyecta visión sobre el mundo que nos rodea, pero nada hace justicia a adentrarse en la lectura de esta novela: una experiencia que hay que vivir en primera persona.

Mónica Ojeda utiliza la creación de un videojuego como Macguffin para hacernos sentir profundamente cercanos todos los estados de ánimo de los personajes que van apareciendo por estas páginas; unas experiencias humanas que nos trasmiten la peor de las pesadillas donde no faltan retazos de gore y/o escenas truculentas que se pegan a tu retina de manera directa.

Hay un recurso que particularmente me ha encantado y que no es otro que de este videojuego (que al comienzo de la novela ya ha sido descolgado de la deep web), solo quedan las confusas y retorcidas experiencias de sus jugadores, todas ellas diseminadas en la red más insondable. No hace falta más para engancharte y llevarte por territorios desagradables e incómodos (y con elementos poco frecuentados en literatura de género, todo sea dicho) convirtiendo toda esta amalgama en una novela que no se parece a nada que haya leído antes.

Es casi un milagro que estemos hablando de una escritora de 28 años y que ya haya alcanzado tal madurez narrativa. Es cierto que podemos encontrar una influencia muy marcada del escritor chileno Roberto Bolaño, pero Ojeda ha demostrado que es capaz de ir un poco más allá para mostrarnos una radiografía morbosa de una sociedad enferma sin cura alguna.

Con lo expuesto anteriormente creo que queda claro que no es una novela apta para cualquier tipo de público por lo perturbador de su planteamiento y por el poso de naturaleza desasosegante que deja tras su lectura.

Para servidor ha resultado un recital estimulante, diferente y difícil en ocasiones, pero que a cambio me he encontrado una novela valiente y rara (en prácticamente todas sus acepciones) y que se ha convertido en una verdadera joyita a la que volver de vez en cuando para releer algunos de sus pasajes.


Título: Nefando

Autora: Mónica Ojeda

Editorial: Candaya

Páginas: 208

ISBN: 978-84-15934-23-3

Precio: 16 euros

 

 

Westworld. Haga sus sueños realidad sin remordimientos.

Por R. G. Wittener

En 1973, Michel Crichton dirigió y firmó el guión de un clásico de la Serie B de Ciencia Ficción: Westworld, traducida al español como Almas de metal. Siguiendo la misma receta que le permitió triunfar con sus novelas, Crichton planteaba la posibilidad de un invento científico revolucionario y, partiendo de ahí, imaginó un desastre catastrófico. En el caso de Westworld se enfocó en las inteligencias artificiales y asustó a sus espectadores con el peligro de desarrollar androides humanoides que pudieran descontrolarse. Personalmente, no llegué a ver la película hasta hace unos pocos años, y la impresión que me dio es que tenía una propuesta interesante pero un desarrollo de lo más simplista.

En 2013, Jerry Weintraub recuperó la idea de Crichton y, con la colaboración de Jonathan Nolan y Lisa Joy, consiguió exprimir su trama, en el amplio sentido de la palabra, creando una serie de televisión que emitió HBO en 2016. Una idea que los aficionados a la ciencia ficción y los dilemas con las IAs nunca podremos agradecerle lo suficiente (y que algunos, como yo, lamentaremos haber tardado tanto en disfrutar). Las casi diez horas de la primera temporada (con una segunda a punto de estrenarse) son una delicia. De nuevo se nos presenta un parque de atracciones de última generación, en el que los visitantes pueden disfrutar de una gigantesca recreación del Salvaje Oeste, poblado por androides que imitan a la perfección a los típicos personajes del Far-west (e incluso a su fauna). Sin embargo, mientras que Crichton derivó hacia una historia de terror pseudocientífico con los androides convertidos en monstruos, la nueva Westworld cambia por completo ese planteamiento y nos hace experimentar la terrible realidad de los androides: seres que no solo son capaces de sentir, si no que han sido provistos de una historia personal, unos recuerdos de un pasado inexistente y unos vínculos sentimentales ficticios que les hacen creer que son personas. Y en el mismo primer episodio ya se nos da una visión muy aproximada de lo que es vivir en un bucle sin fin, obligados por la “línea narrativa” del parque a interpretar a un cierto personaje, y llevar a cabo las mismas acciones una y otra vez, día tras día. Pero, sobre todo, sometidos a cualquier deseo que puedan imaginar los visitantes humanos, ya que su única función es hacer realidad los sueños de esas personas, por más oscuros y retorcidos que sean. En este cambio de perspectiva, el terrorífico Hombre de negro que encarnase Yul Briner tiene también su contrapartida actual de la mano de Ed Harris. Solo que el monstruo, esta vez, no es un androide.

El debate transhumanista discurre por unas sendas similares a las de la serie Humans (adaptación de la sueca Real Humans, por cierto). ¿Hasta qué punto acabamos degradando nuestra propia humanidad, si somos capaces de desconectar nuestra empatía frente a seres que, por más artificiales que sean, están vivos? Después de dar rienda suelta a nuestros más bajos instintos contra una cosa que es igual que cualquier humano, ¿quién no temería que eso acabase por liberar el apetito por una víctima “más real”? En la serie, los visitantes recurrentes son adictos a la sensación de no estar sujetos por ataduras morales; de poder llevar a cabo las atrocidades que nunca se atreverían a cometer en el mundo real, porque en Westworld no deben correr con las consecuencias. Y se da a entender que sus retornos se deben a que “solo allí” se atreven a liberar a sus demonios. Pero yo me permito dudar de que, una vez abierta la caja de Pandora, fuera a ser tan sencillo no dejarse llevar por la tentación.

La serie explora también el campo del conflicto moral que deberían enfrentar los creadores de unos seres cuyas IAs los hacen casi humanos por entero. En la serie tenemos a Anthony Hopkins como Robert Ford, el creador que actúa desde la perspectiva de un dios y se niega a ver a los androides más que como simulacros muy sofisticados de personas reales (con un nivel de interpretación que llega a recordar a Hannibal Lecter). Pero, a medida que transcurren los episodios, descubrimos que hubo otro científico implicado en el desarrollo de las IAs, y que su postura era diametralmente opuesta a la de Ford. Que para este hombre todos los rasgos humanos de los androides les convertía, en definitiva, en seres humanos, y como tales debía impedirse la explotación a la que iban a ser sometidos. Una disparidad de opiniones que no terminó con la muerte del segundo progenitor, pues en la arquitectura de los cerebros cibernéticos quedaron incrustados unos procesos que les animan a escapar de la trampa en la que encerraron sus mentes. Y es que de hecho la manipulación que sufren es de tal envergadura que, a pesar de que se les borre la memoria al final de cada bucle, no pueden evitar conservar pequeños fragmentos de lo que han vivido. Recuerdos que vuelven a su memoria durante su tiempo de “sueño”, haciendo que revivan como pesadillas todo aquello que les han hecho sufrir los visitantes. Amén de tener flashes sobre las distintas vidas que han inventado para ellos los guionistas del parque a lo largo de los años. Ecos de unos sentimientos que definieron lo que eran, hasta que alguien decidió cambiar por completo su existencia. Y pocas cosas hay tan horribles como descubrir que toda tu vida y todo lo que sabes sobre ti es mentira.

Argumentalmente, la primera temporada se vertebra en torno a las tramas de dos personajes femeninos (las androides Dolores y Maeve), y dos personajes masculinos (el Hombre de negro, y Robert, el co-creador de las IAs). Todos atrapados en Westworld, bien de forma voluntaria u obligada, mientras intentan encontrarle un sentido a sus vidas (o, en el caso de Ford, agarrándose a la única vida que tiene sentido para él: controlar el destino de sus criaturas). Enredados sin poder evitarlo en esa dinámica de eternos bucles que define el parque y que nos acaba dirigiendo hacia un final en el que acaban colisionando las ansias comerciales de quienes dirigen el parque con los propios deseos de estos personajes. Un final apoteósico, después del cual a mi se me ocurre que la segunda temporada podría tener un cierto regusto a Retorno a Parque Jurásico. En cualquier caso, resulta imposible comentar más al respecto sin fastidiar a todos aquellos que aún no hayan visto la serie. Tan solo puedo animaros a que, en cuanto acabéis de leer éstas líneas, os preparéis para disfrutar y darle muchas cosas con las que pensar a vuestro cerebro.

.

Nunca mires atrás, de Claudio Cerdán

Hay editoriales valientes, que apuestan por ofrecer al lector propuestas que, si bien no podría describir tanto como arriesgadas, sí es cierto que optan por romper con lo convencional y dan un paso al frente, creando proyectos que por un lado obligan a los autores a exprimirse las neuronas y por otro, ofrecen al lector un caramelo  que es muy difícil rechazar, picado por la curiosidad de ver como seguirá y si llegará a buen puerto.

El crear un personaje, femenino para más señas (y la referencia al sexo del mismo es totalmente intencional), dotarlo de una personalidad que lo haga interesante a nuestros ojos, darle una vida, un entorno y unas circunstancias y después, ponerlo a andar en manos de distintos autores, cada uno con sus neuras y manías, su propia visión del mismo, sin que el personaje termine hecho un cromo irreconocible, mantenga su personalidad y esencia y además, nos resulte irresistible, es un reto creativo muy, muy serio. Si encima, las historias que protagoniza la susodicha, los fregaos a los que cada uno de esos autores la mete en cada nuevo título, son tan entretenidas, afiladas y cabronas como la que hoy nos concierne, a uno no le queda más remedio que quitarse el sombrero y aplaudir.

Esto es lo que ocurre con Sonia Ruíz, la peculiar detective privada creada por Menoscuarto Ediciones, que cobró vida en la pluma de Lorenzo Silva y que no ha dejado de meterse en líos en esa fantástica colección SeisDoble a manos de los mejores autores de género negro de nuestro país.

Y dentro de este selecto club de maestros del noir, no podía faltar Claudio Cerdán, autor fetiche para un servidor, que sabe que cualquier cosa que saque este hombre va a ser un must, y que con Nunca mires atrás vuelve a confirmar mi certeza sobre su absoluta infalibilidad. 

Claudio sigue en su línea. Mordaz, incisivo, encantado de putear a sus personajes. Con ese aire a tragicomedia donde todo tipo de fauna y flora autóctona, lo mejorcito de cada casa, va haciendo lo suyo para vivir y tirar p´alante con sus movidas, mejor o peor parado. Perdedores que no saben que están haciendo con sus vidas y que se limitan a seguir en la brecha, cagándola más de lo recomendable y metiéndose en problemas continuamente. En esta ocasión, nos encontraremos ante un caso bastante feo, en el que se mezclaran amantes desaparecidos, antiguos compañeros de clase, ultras neonazis, la mafia rusa, jueces que deben favores, violadores impunes y polis que juegan muy al filo de la navaja. Si a eso le sumamos que la novela se inicia con Sonia despertando con una resaca salvaje dentro de un contendedor de basura, con la ropa hecha un cristo y sin recordar un carajo de lo que sucedió la noche anterior en esa reunión de antiguos alumnos, el lector puede hacerse una idea aproximada (NO) de las proporciones tamaño King Size del follón al que se enfrentará en esta ocasión nuestra investigadora. Una jodida gozada, vamos. Todo, con un regustillo a pulp que me ha encantado, sin salirse del género negro en ningún momento y con algunos pasajes tan realistas, tan creíbles y cotidianos (por desgracia), que nos recuerdan que basta con mirar las páginas de sucesos de cualquier periódico para darnos cuenta de que la realidad, muchas veces, supera con creces la ficción.

En definitiva, que os recomiendo que le echéis un ojo. Lo vais a agradecer. No es eso que no tengo ni puñetera idea de a que se refieren cuando llaman a algo “alta literatura´´. Ni lo pretende ni maldita falta le hace. Es lo que es y os digo yo que canelita en rama. Ale, a disfrutar…

 

Nunca mires atrás

Claudio Cerdán

Editorial: Menoscuarto Ediciones

Colección: SeisDoble

ISBN: 978-84-15740-53-7

Páginas: 160 pág.

PVP: 13,90€

http://www.menoscuarto.es/libro/nunca-mires-atras/

 

.

La opinión de Soraya: Libélulas en la noche, de Javier Trescuadras

Por Soraya Murillo.

Dicen que contar la verdad es algo muy sencillo. No hay que inventar; sólo recordar lo que ocurrió y todo sale tranquilamente. Por lo tanto, por esa misma regla de tres, comentar lo mucho que te gusto un libro debería ser lo mismo: dejarse llevar por los recuerdos y narrar…

Al pasar la barca …

Me dijo el barquero…

Las niñas bonitas…

No pagan dinero…

Un libro de terror es bueno cuando pasas miedo leyéndolo. De lo contrario, por muy bien que esté escrito, en sí el escritor fracasó. Javier no lo hizo, no erró el tiro. ¿Sabéis lo difícil que es eso? Que unas palabras te dejen clavada a un sillón. No, no son imágenes, son palabras. Palabras que traen el miedo más absoluto. Mientras las vas leyendo, esa canción se te va metiendo en la cabeza como la de las niñas de Freddy Krueger.

Se nota que tardó años en escribirla. Pensáis que los lectores eso no sabemos reconocerlo, pero os equivocáis; de ahí, del trabajo lento, pero seguro, de la paciencia y el buen hacer, salen los mejores libros, los inolvidables.

Siempre he pensado que cuando algo es muy bueno, no se necesita una gran reseña o opinión, que unas pocas palabras pueden decirlo todo. Si este libro se hubiera escrito en los USA estoy segura que sería el ganador de un Stoker a mejor novela ¿Lo habéis captado? ¿Necesitas más? Yo creo que no.

La historia.

Región de Murcia, el Hombre del Saco ha regresado. Comienzan unas extrañas desapariciones y muertes.

Germán Corso, un inspector de policía con un don para ver aquello que pocos pueden percibir, debe encargarse de unos sucesos inexplicables, donde un ser con un saco de arpillera cubriéndole la cabeza maneja los hilos del mundo sobrenatural.

Ela San Martín tiene pesadillas con ese Hombre del Saco, pero sus desvelos la llevarán a un psiquiatra. No sólo ve a la criatura en el mundo onírico. También en el mundo real .

Un pasado que regresa para seguir cobrándose muertes, donde nuestros protagonistas, sin saberlo, están más atados de lo que creen a un antiguo suceso. Policías nobles, otros corruptos, empresarios , curas , padres que siguen rezando a unos hijos que desaparecieron hace muchos años , fabricas abandonadas y bosques donde las libélulas se transforman en adultas mientras son testigos silenciosos en la noche mágica de San Juan. Pobres libélulas, viendo el horror y no poder hacer nada mientras se seca su piel.

Muertos que regresan pensando que no cumpliste tu promesa y balas que dan en el blanco y en vez de sangre, van dejando regueros de arena fina .

El libro.

Quinientas sesenta y cuatro páginas. ¿Es importante este detalle? Sí, lo es . No sobra ni falta nada , es perfecto, tal cual, redondo. Mira que llevo leídos libros, y cuando encuentro éstos donde nada sobra, donde todo encaja, donde el final no llega precipitado, donde… otra cosa que hay que aprender a la hora de escribir, así que bien por este hombre.

Me encantó la forma de narrar, nunca abandona el miedo, siempre con ese frío de los muertos en cada página . Las persecuciones a las victimas son brutales. Sabes perfectamente que da igual que huya, que de nada le valdrá correr o esconderse y aun así, eres incapaz de dejar de leer porque la narración te tiene cautivado.

Es un libro que mejora por momentos. Llevas leído más de la mitad, crees que ya te dejará reposar un poco y ¡zas!, vuelta a empezar, como si el escritor comenzara de nuevo, tan fresco, tan tranquilo, tan ilusionado. Y ahí creo que está la clave de todo. Javier no se dio tregua, quiso lo mejor en cada capitulo, quiso que no te relajaras , quiso que el terror estuviera contigo hasta el final del libro.

Hay muchas clases de monstruos, pero nuestro autor buscó el más simple. Tanto, que a la vez es al que más miedo le tenemos, al Hombre del Saco . Ahora, ya adultos, vemos las noticias y desapariciones o muertes y al poco tiempo suele salir el asesino. Pero, ¿y todos los que nunca han aparecido? Nuestra historia trata lo sobrenatural unido a los monstruos reales y no sé que da más miedo, si lo que no puedes matar o lo que puede tocarte.

Termino ya. Simplemente insistir en el gran libro que leí, lo bien trabajado que está, la gran historia que inventó su autor y que una obra así no se deja lista en un par de meses, por mucho que se empeñen algunos. Si tengo que recomendarlo, lo haré; si tengo que votarlo para mejor libro lo votaré, porque forma parte ya de mi pequeña pila de los mejores libros leídos y porque Javier tiene razón: El agua sí huele: a musgo, a piedras milenarias, a vida, a muerte .

Yo no soy mierdiosa, ni lo quiero ser…

Tome usted mi alma y a pasarlo bien…

Libélulas en la noche (La leyenda del hombre del saco)